Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS NIÑOS EN EL COLEGIO i ENFERMEDADES Seria m u y onveERUPTIVAS niente que al ingresar los niños en las escuelas y colegios se les sometiera á un Examen detenido respecto á su desarrollo físico, y respecto á los internos, se recogiesen datos respecto á los antecedents patoló- ClNCERIDAD Para creer y amar es forzógicos. El segundo hogar del niño es el colegio, y -so sentir en el alma los respor lo mismo deben conocerse los síntomas plandores de la verdad. La mayoría de las de las principales dolencias en el momento gentes viven en perpetua ficción, ocultando sus propios defectos, adornándose con cuade su aparición. Los maestros, por su parte, tienen el deber lidades postizas. De este modo logran ende distinguir la ficción inspirada por la pe- gañarnos sin engañarse á sí mismas, y el reza, á que son muy dados ciertos niños dé- desencanto llega con grave daño para todos. biles ó degenerados, de los trastornos que La mayor parte de las desdichas conyugalos fuertes suelen ocultar. En ambos casos, les depende de haber conocido tarde los la observación cuidadosa y el aislamiento esposos las irremediables Incompatibilidafee imponen, pues vale más atender una des de carácter, de gustos y de aficiones, alarma infundada que llorar un descuido que se ocultaron cuidadosamente durante el período del noviazgo, ese noviciado del imprevisto. Cuando un niño propende al sueño, pre- amor, que, como todos los noviciados, tiene senta los ojos cargados, rojas las mejillas, sus angustias penosas. Las mayores son indudablemente las que sudorosa la frente, bosteza, tiene escalofríos, mal humor y propende al descanso, se le se- produce el deseo de conocerse á fondo, de parará inmediatamente de sus compañeros, compenetrarse en el modo de sentir y peneobre todo si reinan á la sazón fiebres erup- sar. La posesión es cosa accid ntal y secundaria si se la compasa con esa compenetrativas en la localidad. Sí, además de ésto, tuviera vómitos, se ción espiritual á que me refiero, que hace quejase de la garganta ó del pecho, presen- todo divorcio ulterior imposible. tase enrojecimiento de las fauces, exudacio- ¡Píntase al amor ciego, y la pasión tiene nes blancas, se quejase de sed, aumentase algo de brutal y morboso casi siempre. Tarla temperatura y el pulso, que cualquiera de ó temprano, se les cae la venda á los persona medianamente instruida puede re- enamorados, y si la realidad no coincide conocer fácilmente, hallándose éste frecuen- con la imagen que forjó la fantasía, el deste y duro, se le debe acostar, llamando inme- engaño es mortal. El verdadero amor se cimenta en la simdiatamente á la familia. El malestar, la fiebre, los estornudos re- patía, forma elemental de la amistad, y el petidos, el lagrimeo y enrojecimiento de los amiga verdadero no es aquel que nos conojos, la tos bronca, y á veees el sangrar por sidera dotado 3 de perfecciones admirables la nariz, son síntomas característicos del sa- y siente haaia nosotros una ciega idolatría, rampión. La erupción aparece en la barba y la cual con suma facilidad se desvanece, cara y se caracteriza por manchas de color ocasionándonos sus imprudencias y exagede rosa, irregulares y poco salientes, que se raciones graves perjuicios sociales. El vercorren después á todo el cuerpo, dejando pe- dadero amigo es el que nos conoce bien, y queñas porciones de piel intacta, pálida, de distingue nuestros defectos de nuestras cualidades, y nos ayuda á corregirnos, y nos forma irregular. En la escarlatina, el malestar y la fiebre aconseja y nos quiere, á pesar de nuestras son mayores; la piel parece que quema, hay imperfecciones inevitables. dolor de garganta y vómitos. La erupción El amor conyugal, para ser duradero, tiees de color rojo cereza; al pasar el dedo por ne que apoyarse en una noble, leal y verlas manchas queda una señal blanquecina. dadera amistad. En tal sentido comprendeA veces se ven guntitos rojos salientes, que rás sin gran esfuerzo la importancia que parecen cabecitas de alfiler. Las articulaeio- tiene la sinceridad absoluta y honrada dunes están doiorosas á la presión. rante ese noviciado de que te hablé. Cuando las manchas son poco salientes en Las argucias de la maledicencia, q e mola cara y hay fiebre, vómitos y dolor en los tivó una de mis cartas, no prevalecerán jaríñones, pudiera tratarse de viruela. La Ha- más si los amantes tienen la verdad por ruada viruela loca presenta también man- compañera. chas rosadas y, especialmente, ampollitaS Claro es que la Verdad suele ser amarga, del tamaño de un guisante, llenas de un li- qué nos enoja reconocer nuestros errores y quido claro como agua, que á poco se en- caídas; pero ¿no vale más tenerlos a l a visturbia y se pone como sanguinolenta, se- ta, para corregirnos, que ocultarlos y hacercándose y quedando costra. La fiebre es li- 1 los pasar por perfecciones y aciertos? gera, y muchas veces pasa desapercibida la Las entrevistas frecuentes que has tenido enfermedad en sus comienzos. y tienes con tu futuro esposo os permiten Todas estas dolencias son contagiosas, es- tratarnos con cierta libertad fraternal que pecialmente la viruela, sarampión y escarla- recuerda las costumbres de otros países. tina, siendo muy de temer diversas compli- Obrera tú, obrero él, viviendo en la sociecaciones, según cuales sean las energías de dad sin vigilantes ni rodrigones, necesitanlos niños atacados. do tratar á todo el mundo, vuestra conducta Hay casos en los cuales la descamación y modo de vivir es de todos conocida; pade la piel revela el padecimiento que tuvo seáis- solos, y toda ficción sería inútil y peinarcha anómala. Importa muchísimo que ligrosa. ningún niño vuelva al colegio hasta hallarAmbos sentiréis ó habréis sentido se completamente curado. Además, los padres y encargados no deben visitar á los internos si en la casa hubo enfermos con fiebres eruptivas ó infecciosas. El contagio es siempre de temer. Antes de ponerse en contacto con los demás niños, y confirmada la convalecencia, se bañará al enfermito, debiendo transcurrir lo menos seis semanas después de terminada la enfermedad. La desinfección de ropas y locales se impone en todos los casos. CARTAS A FLORA íntimos resquemores que acompaña a los grandes afectos: el miedo de perder el cariño del ser amado, el grave temor de que otro lo posea, sentimientos que pueden degenerar en la pasión de los celos, el más terrible y ciego de los delirios humanos. Para evitarlos, para desvanecerlos, no hay nada mejor que la sinceridad. Debieras procurar que tu futuro te haga confesión general de todo, y tú, por tu parte, no debes ocultarle cuanto sientas y pienses, ni mucho menos negarte á darle cuenta de los hechos de tu vida anterior que deseara conocer. Los maldicientes ó los entusiastas se encargan de forjar á su gusto nuestras respectivas biografías; gracias á ellas gozamos de crédito ó somos puestos en entredicho. Si nuestra vanidad es tan agrande ó nuestra desaprensión tan lamentable que aceptamos el elogio con agrado y no procuramos desvanecer con valentía la calumnia, nos exponemos á ser muy desdichados. Los que han de vivir con nosotros deben saber que somos sinceros y veraces, único medio de que nos amen con nuestras cualidades y con nuestros defectos. l ebüe 1876 el decrecimiento de la natali dad en Francia ha sido progresivo. En 1886 hubo 927.000 nacimientos; en 1896 867.000, y en 1907, 774.000. Leo en la estadística hecha en 1897 respecto á las principales capitales de Europa la proporción anual de nacimientos para 1.000 mujeres de quince á cincuenta a los; arroja los siguientes datos: NACIDOS Muy pobres Pobres. Modestos. Acomodados Ricos Muy ricos Media proporcional. PARÍS SERUM YJENA 20O LON flí LA DESPOBLACIÓN EN EUROPA 108? 2 65 Sí H 80 157 9 4 93 63 47 102 64 ss i53 177 7 tS 3 4. 140 107 107 87 63 109 En las clases ricas y burguesas la disminución de la natalidad es mayor, demostrándose que no es porque haya menos fecundidad en la mujer, sino menos producción. Disminuye en Inglaterra en las poblaciones urbanas y rurales, especialmente entre las obreras, institutrices, etc. que necesitan trabajar para comer, y aumenta en las gentes ricas y en sus criadas, y es notable entre las gentes dadas al ahorro, como comerciantes, pequeña burguesía, etc. EnJParis, en 1907, hubo 50.811 nacimieu tos, y 50.499 defunciones, es decir, que sólc excedieron los nacrmieptos en 312, cantidad mínima. De suicidio social califican nuestros vecinos estos hechos. En el Japón, en veintisiete años, la natalidad llegó á alcanzar del 17 a! 31 por 1 000. Huelgan comentarios. LOS MANDAMIENTOS DEL HOGAR ALIMENTACIÓN 1. La crianza de un y R E 1 M E N hijo exige: Vigilancia exquisita, robustez á toda prueba y templanza en todos sentidos.