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ABC. SABADU 23 DE MAYO DH 1908. EDICIÓN 2. a PAG. ría del Congreso, y dice que la Unión republicana está acéfala. Hablando de la cuestión de la escuadra, afirma que su actitud ante aquella ley fue una actitud patriótica. Sin entrar en analizar cómo se construirá, resulta evidente, á su juicio, que la escuadra constituye una necesidad. Dice que no se debe considerar ciegamente que todos los proyectos presentados por el Gobierno son malos. Explica su actitud en la cuestión de la creación de circunscripciones electorales y en el proyecto de justicia municipal. Pasa á ocuparse de la ley de Administración local, y manifiesta que está de acuerdo en el fondo con el principio del voto corporativo; pero que lo combate porque la opinión pública se muestra opuesto á él. Enumera las mejoras que se han conseguido en el proyecto, discutiéndolas, y analiza lo que en ésta hay de aceptable y de inaceptable. Declara que esa ley, en lo que al régimen municipal se refiere y con las enmiendas admitidas, es una de las leyes más liberales y más autonómicas que existen. Cita palabras del Sr. Pi y Margall aludiendo á los que profanan la revolución, llevándola en los labios y no en el corazón. Dice que no hay que confundir la revolución con el pronunciamiento y que las ilusiones defraudadas han contribuido á debilitar al partido, cuando lo conveniente es proclamar que la revolución es dificilísima, si no imposible. Dice que también ha contribuido á debilitarlo el afán de algunos paramezclar la religión á la política, cuando son cosas distintas, y pueden militar en las filas republicanas lo mismo los ateos que los católicos fervientes. Añade que es cristiano y que lo ha manifestado en varias ocasiones públicamente. Niega que entre él y el Gobierno haya habido nunca componendas ni transacciones, y afirma que nunca ha pedido á ningún ministro un favor que pudiera mermar en lo más mínimo su independencia. Añade que tiene el convencimiento de que la República puede venir, en este país donde suceden las cosas más imprevistas, cuando menos se espere, y declara que no quiere que cuando eso suceda pueda su conducta anterior coartar su libertad de acción. Combate las tendencias de los Sres. Azzati y Beltrán, y estima que esas exageraciones son las que han perjudicado al partido republicano. Termina manifestando que la Asamblea trabaja para el país, y que debe formular sus acuerdos con gran claridad. El Sr. Azzati manifiesta que la representación de Valencia está de lleno en la Unión republicana, y expresa el deseo de que así conste. Añade que los representantes valencianos no volverán satisfechos á sus hogares si la asamblea, antes de separarse, no resuelve lo relativo á la vida interior del partido con fórmulas nuevas. Concreta en la siguiente fórmula su voto particular. i. Estará encargado de la dirección del partido de Unión republicana un directorio compuesto por cinco individuos. 2.0 No será condición necesaria para formar parte de dicho directorio la de ser diputado ó senador. El Sr. Morayta manifiesta que la propoj sición del Sr. Azzati, aunque distinta de la suya, tiene con ella puntos de contacto, y que por eso votará en favor de ella. Queda desechado el voto particular del Sr. Azzatilpor 31 contra 23 y dos abstenciones, Y se levanta la sesión á las dos menos veinte. ü s t a mañana, aates de comenzar la sesión que reseñada queda, tina comisión de m 1 t 10- LA ASAMBLEA REPUBLICANA principia la sesión á las diez y veinte, bajo la presidencia del Sr. Azcárate. Se lee y aprueba el acta. Se da cuenta de varias adhesíones! y comunicaciones de Valencia, Tortosa, Bilbao y Córdoba; esta últitaa anunciando la constitución en aquella capital del partido republicano único. Continúa la discusión de la base relativa al organismo director del partido. El Sr. Jimeno Rodrigo explica su actitud respecto á la ley de Azúcares. El Sr. Romeo manifiesta que en Zaragoza no habría unanimidad, ni mucho menos en la que á esa ley se refiere, porque eran distintos los intereses del capital y los de los labradores. El Sr. Azcárate da cuenta de la visita que íe ha hecho una comisión de la Asamblea federal. El Sr. Calzada propone que los miembros de la Asamblea se levanten, rindiendo de ese modo un homenaje á losjfederales, y así se hace. El Sr. Beltrán consume un turno en favor del voto particular del Sr. Azzati. Dice que aoquierehacerobra de desunión, que quiere íumar y no restar. Cree que el país republicano desea que los diputados combatan á sangre y fuego el régimen monárquico, y eon más motivo cuando se trata de un Gobierno tan reaccionario como él del señor Maura. Dice que las divergencias de criterio que se han manifestado en la minoría republicana respecto á la ley de Administración local son de fondo y no de forma. Los obstruccionistas creen que esa ley es inadmisible, mientras los demás están conformes con su orientación y opinan que la discusión puede mejorarla. Cree que la Asamblea no es la genuina representación del partido republicano porque la convocatoria no ha sido suficientemente amplia. Dice que la Solidaridad á usanza catalana es un peligro para el partido. Se declara solidario, pero á la usanza gallega, y manifiesta que sise trata de traer ia República yendo del brazo con los reaccionarios, no quiere el triunfo. Sólo admite la Solidaridad con los afines. Hablan para alusiones los Sres. Pedregal, Catalina y Fernández Cubas. Este último cree que la Solidaridad catalana es el acto revolucionario más importante de cuantos se han realizado desde la Restauración hasta la fecha, y critica la actitud de los diputados republicanos que no combaten con energía la ley de Administración local. Ocupa la presidencia el Sr. Calzada, y baja á las butacas el Sr. Azcárate para defender á la minoría parlamentaria de las acusaciones que contra ella han lanzado algunos representantes. Refiriéndose el Sr. Azcárate á palabras del Sr. Azzati, manifiesta que en su vida política, ni ha habido, ni hay, ni habrá jamás misterios y sombras. Que sea amigo personal del Sr. Maura desde hace- treinta años, y que lo sea de los Sres. Moret y Canalejas y de muchos políticos monárquicos, no impide, no es obstáculo para que cumpla su deber como republicano, pues una cosa ss la política, y otra las relaciones sociales. Explica por qué se ha hecho la convocatoria en la forma que ha criticado el señor Beltrán. Dice que en la Solidaridad catalana hay sosas que pueden ser comunes á las demás provincias, y otras que sólo pueden existir allí. Eso es circunstancial. Hay un enemigo común, que es el caciquismo. Manifiesta que jamás se ha considerado jefe del partido porque es jefe de la minoCUARTA SESIÓN federales, compuesta por los Sres, Latorre (D. Félix) Blanco y Garzón, ha visitado al Sr. Azcárate para expresarle, en nombre de la Asamblea federal, el deseo unánime de los individuos que la componen de llegar á n acuerdo con los demás republicanos y de constituir un partido único con un pro grama común. MAPAMUNDI QUINCE FRANCOS Cuenta un periódico DIARIOS parisiense q u e u a individuo ha conseguido una renta de 15 francos diarios valiéndose de un medio bastante original. Se trata de un modesto empleado de un ministerio que heredó un día 20.000 francos, los convirtió en 20 billetes de 1.000 francos, que manchó y estropeó, hasta el punto de convertirlos en inmundos pingajos. Luego se presentó en la taquilla del Banco de Francia. -Déme usted- -dijo- -billetes nuevos, ett lugar de éstos, que están en un estado lastimoso. Hicieron el cambio y se marchó satisfecho. El día siguiente volvió con 20 billetes más sucios aún que los de la víspera é hizo la misma operación, y volvió. todos los días durante tres semanas. Los empleados acabaron por cansarse da entregar todos los días, á la misma hora y al mismo individuo, 20 billetes sraevos contra 20 billetes asquerosos. Avisaron al gobernador del Banco, que llamó á nuestro hombre. ¿Por qué se obstina usted- -le ayo- -en deteriorar billetes del Banco. -Porque me da la gana- -contestó. -No ninguna ley que me lo prohiba. Y además ¿quién le ha dicho á usted que los ensucio á propósito? ¡Suceden cosas taa raras! -Pero es que nos cuesta usted una barbaridad de dinero- -exelamó el gobernadoi del Banco. -Cada billete representa 80 céntimos. Así es que todos los días aos cuesta usted... ¡Diez y seis francos! -interrumpió el otro. -Diez y seis írancos, ea efecto, -repuso el gobernador. ¡Eso- so puede durar! -Las cosas, claras. Consiento en no volver á presentar billetes estropeados; perc me han de pagar ustedes 15 francos diarios- ¡Jamás! -contestó el gobernador. -Sin embargo, ganaría el Banco con esa combinación 365 francos al año, y 366 los años bisiestos. Siguieron discutiendo, y, al fin, cedió el gobernador. Mediante ¡i5 francos diarios, el modesto empleado no estropea ya billetes. Se ha retirado á provincias y cobra coa gran regularidad sus reatas. DE SPORTS D E P I C H Ó N Celebróse ayer la ti rada del premio del duque de Tarancón. Una herniosísima copa de plata dorada, de ua gusto exquisito y de gran valor. Fueron muchos los tiradores pe bajaroix á la Casa de Campo á disputarla, siendo el afortunado vencedor el marqués tteVillayiciosa de Asturias, que mató 10 pichones en una interesante lucha con Ignacio Urcola, que mató nueve. La steerte se mostró propicia con Villaviciosa pties el á t mo pájaro de Urcola fue uno de esos que ne se matan, y el que le salió á élfuénnatóítola inocente. Recibió muchas enhotafettettas. La tarde, bastante iría, y los pájaros, vo lando que er una delicia. ¿Verd á ue volaban bien, mi querido amigo Saa Ronián? T 1 I R O