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A B C VIERNES 22 PE MAYO DE 1908. EDICIÓN 1 aente, sin presíar atención ninguna al eslectáculo... Pero que el actor ó la actriz de anda proclame el nombre de un poeta amooso, y observaréis el movimiento- de atenión de todos, su silencioso recogimiento... os hou. J. es entornarán los ojos, soñando lespiertos; las mujeres respirarán con difi ¡ultad, escuchando con la boca abierta, 1 anlelantes, transfiguradas, y al final, en a guias mejillas veréis las huellas de lágrimas ebeldes que han dejado profundos surcos ¡obre la capa de blanquete... Oh, Sarita Poesía del Amor. ¡Eterna Poesía! París, Mayo JOSÉ JUAN CADENAS. Darío basta con, pronunciar su nombre... Yo he querido apuntarlos para darle la bienvenida, luego de estrechar entre las mías su mano franca, leal y cordialísima y de recitar mentalmente algunas de sus estrofas perdurables... Y ahora decidme, amigos y compañeros: después que este ministro presente sus credenciales, ¿no deberíamos agasajar nosotros al poeta? ANTONIO PALOMERO IMPRESIONES PARLAMENTAR! AS DE PALABRAS Ha continuado ayer tarde la discusión sobre enseñanza iniciada por el Sr. Canalejas. Se inició esta discusión hace ya muchos días. Se observa en ella la abundancia, la copia fértilísima de palabras con que se desarrolla. 3 1 Sr. Valles y Ribot ha consumido tres sesiones; el Sr. Rodríguez San Pedro ha consumido dos. Todo esto que se dice tan opulentamente, ¿no podría decirse con más sobriedad? El alcalde de Barcelona, ¿hizo bien ó hizo mal en suspender unjacuerdo del Ayuntamiento? Esta era la cuestión. ¿Para qué involucrarla con mil heterogéneos y complejos problemas? El hablar mucho y difusamente es uno de los vicios de nuestro parlamentarismo. El mal ha existido desde que se celebró la primera sesión de Cortes. I,o s legisladores de Cádiz lo vieron bien claramente. Diríase que estos hombres pasaron por todos los trances por que pasamos ahora. ¿No hubo en aquellos días una acalorada discusión sobre lo que se llamó desgracias ó desastres nacionales es decir, los ocurridos en la guerra de 180 S? Y, ¿no hubo un diputada, sin duda antecesor espiritual de nuestro difunto conde de las Almenas, -el señor García Herreros- -que. juzga ndo la conducta de los generales españoles en dicha guerra, en la sesión del 27 de Marzo de i8 rr, decía que se debían ejecutar muchas cosas coa fuerza y con sangre y pedía nada menos que la aparición de un pequeño Robespierre Pues en lo tocante al despilfarro de tiempo y al uso inmoderado de la palabra. En la sesión del día 6 de Enero del mismo año citado, un obscuro representante del país- -obscuro por lo menos ahora- -pronunció frases que merecen ter reproducidas y que encajan perfectamente en la realidad actual. Al comenzar la sesión, el Sr. Guridi Alcocer, se levantó y dijo: A pesar de la sana y recta intención de los individuos de este augusto Congreso, y de los deseos de acertar, hay ciertas trabas j que embarazan y atrasan el efecto. Estamos palpando que cualquier punto que se trata, por claro y geñtíllo que sea, se prolonga con notable perjuicio de los preciosos instantes de que tanto necesitamos. A la pérdida de tiempo es consiguiente el cansancio y fastidio de todos nosotros, é igualmente de los espectadores. Y tal vez no es conciliable con el aprecio y decoro que nos corresponde. Eí origen es que se suelen tratar las materias sin previo examen. Hay una máxima, tan antigua como Aristóteles, que no necesitaba autoridad ninguna, que dice: el hablar de repente y sin pensar siempre lleva consigo el desacierto, ó á lo menos, no tiene la precisión que tuviera si se hubiera reflexionado de antemano. De esto es forzoso que se siga el hablar otros muchos, porque es más fácil impugnar que inventar; y como éstos toman de repente la palabra, haciendo interminable la conferencia, no es extraño que se equivoquen. De, manera que, porque hable uno se levantan á hablar dos, y por cuatro, veinte. En una palabra: hablan muchos porque ninguno ha convencida Perdone el lector lo largo de la cita. ¿No íla encuentra de actualidad? Después de la discusión sobre enseñansza se pasó ayer tarde, como todas, al debata sobre Administración local. En él lo má notable fueron unas palabras, llenas á suave melancolía, que pronunció el señor Moret: Hay dos cosas- -dijo eí ilustre orador- -en que yo ya no creo: las subastas gú blicas y las oposiciones á cátedras. En 1? primeras he visto siempre la confab- id EXCESO- DEL VIERNES. C OPLAS DE ARANjUEZ, FRESA 1 FRESA ¡Fresa rica, fresa hermosa, fresa encendida y jugosa; tú, en Mayo y en mi ciudad, eres la más olorosa y agradable actualidad! Tu nos traes la primavera; tú le diste á la ribera del Tajo aromas divinos, tú eres la fiel compañera de los espárragos finos. Tú eres la fruta del día que en sí mil gustos resume- tú eres color y alegría, y al ser manjar y perfume eres prosa y poesía. Tú, aun siendo rojizalxrasa, templas la sed que me abrasa y siempre me alegras mucho cuando llegas á mi casa envuelta en un cucurucho. Tú me das tu sabor rico entre azucarados baños; tú decora el hocico golosuelo de mi chico (que es un gourmet de tres años) Tú, con azúcar morena, con vino de Cariñena, con naranja, leche ó nata, siempre me pareces buena (y más cuanto más barata) Eres frutó distinguido que en rojas motas confesas, formando un montón unido, (sis habernos ofendido) El verte siempra alboroza, y la gente vieja ó moza, cuyo chic no comprometes, te compra en la calle y goza tran portándote en paquetesFresa de áspero sabor, que gimes presa en la excasa, ¡eon cuánto jugo y color te cantaría la musa de Rueda (don Salvador) Ella, de tus granos mates, diría que eran granates, cabeeitas de alfileres, labios de ardiem. es mujeresrotos en fieros combates... Que esferas ensangrentadas eran tus granos bermejos, cual las gotas encarnadas que brotan de esas lanzadas -que muestran los Cristos viejos Y así, con su pico de oro, cantaría todo el coro de alabanzas á la fresa... Mi musa es más pobre que esa; yo sólo sé que te adoro. Y me qtiedo tan tranquila al decirte, en el estilo de mis estrofas adustas, qne te quiero y que me gustas... (sobre todo á real el kilo) Por eso de los varones mauristas y sas cuestiones me olvido por esta vez, y dedico mis canciones á la fresa de Arattjuez. Luis DB TAPIA. te deshaces en excusas... RUBÉN DARÍO Hé aquí de nuevo yentre nosotros al gran poeta, padre maestro mágico de ana generación ya victoriosa. Nicaragua, lu patria, que acaba de recibirle en triunfo como á hijo predilecto, le envía, coronado de rosas, al frente de la legación en España. ¡Sea bien venido á esta tierra, que nunca, le tuvo por extranjero! Aparte las consideraciones que se le rinian por su elevado cargo, aquí encontrará, como siempre, voces que le aclamen y brazos que le estrechen, muchos admiradores! de su obra y muy buenos amigos, que estiman á la persona, t n digna como el escritor de los más entusiastas adjetivos. Si es cierto que el aroma de los campos literarios llega á veces á las esferas oficiales, e de esperar que ahora, junto al saludo s para el ministro residente, haya también un aplauso para el excelso vate... ¡Bien lo merece quien, como Darío, supo enaltecer el idioma común y aumentar la gloria de la poesía castellana! ¡Se le debe, en pago de su amor á este viejo solar, al que ofrendó su corazón y su pluma en horas de tristeza inolvidables! Mientras la prosa oficial cumple ese deber con eí poeta, saludemos nosotros al diplomático que reanuda sus nobles tareas en España El verbo reanudar no tiene en este caso ningún sentido figurado, sino su exacta y propia significación. Porque Rabén Darío viene por tercera vez á este país, y, como siempre, en misión de amistosa confraternidad internacional. Si ahora el diplomático no puede hacernos olvidar al poeta, ftambíéa antes vimos detrás del poeta al diplomático. ¡Todo es uno y lo mismo! Que, al fin, toda diplomacia es poesía cuantío bajo el brillante uniforme late un corazón entusiasta y efusivo. Vino, en efecto, Rubén Darío á España por primera vez como enviado oficial á las fiestas centenarias del descubrimiento de América. Y entonces, agasajado por hombres como Castelar y Várela y condecorado por el Gobierno español, despertó un gran movimiento de curiosidad hacia las letras continentales. Este faé su primer triunfo diplomático. Años más tarde, La Nación, de Buenos Aire i, le encargó que nos visitara, cuando, á 10 de nuestros desastres, se produjo en ioda la América latina un sincero movimiento de adhesión hacia la madre común, que lloraba en silencio su desgracia. L, as correspondencias de Rubén, reunidas luego en un libro, y su folleto sobre Castelar, son eloc pntes testimonios de su sincero cariño á E paña. Supo también entonces poner en re w ón á la animosa juventud española con la culta y considerablejuventnd americana, y en una y otra parte se conocieron los nombres y las obras recíprocamente ignoradas. Este fue su segundo triunfo diplomático. Sirvan estos recuerdos de antecedentes á la persona del nuevo ministro de Nicaragua, ya que para decir la gloría de Rubén