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A B C JUEVES 21 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 4. hij. diidonada, y que había perecido de resultas de tal abandono. Sylia, inclinada sobre el lecho de la jo en, aguardaba á que abriera los ojos y hablara... El Sr. Fabrés reproduce aquella dolorpsa escena con un vigor y una fuerza que impresionan. Ese cuadro es uno de los éxitos fle la Exposición. D. Enrique Recio y Gil es un pintor poéticamente enamorado de la hermosa campiña de Umbría. Vive en Assise, donde, retirado del mundo, no da paz ni á la paleta ni a l pincel. Pero tiene visiones quizá demasiado personales. En su Efíeio lunare nos presenta un farol demasiado grande, que refleja una sombra demasiado extensa, en un camino demasiado pequeño, sobre un transeúnte que no se sabe si es un campesino, una mujer o un fraile. La luna está ausente y no se sabe qué impresión ha querido producir el Sr. Recio. Terminaré citando á D. Ramón José Zaragoza, nn artista muy conocido y apreciado en Roma. Presenta tres soberbios retratos, y, entre ellos, uno admirable de José Benlliure, director de la Escuela Española de Bellas 4 rtes. En conjunto, los artistas españoles han cumplido como buenos. Roma se honra con la presencia en sus muros de una colonia artística tan selecta y de la que España puede mostrarse orgullosa. FSANCO Juinito triunfa. Los walses, scuotis, polkas y habaneras, que aquí tenemos por cosas insubstanciales y necias, acaso porque no aburren, ni adormecen, ni marean tal como el arte sublime pide, reclama y ordena, hasta el bosque de Bolonia desde los Viveros llegan, y alborotan los salones, los cafés y las tabernas. El pueblo del Dos de Mayo, al sott de las panderetas, se los va enseñando al pueblo de Austerlitz, Marengo y Jena, y allí á la plebe entusiasma lo que los doctos desdeñan y las brisas españolas los bulevares orean. Quinito ha triunfado solo sin que nadie le proteja ni quiera darse en su patria por enterado siquiera. París le escucha rendido por la gracia picaresca de su musí quita alegre... Conste que gracias á lla la inexpugnable muralla de la protección francesa que las puertas del teatro á los extranjeros cierra tiene una brecha. ¡Quién sabe t aprovechando esa brecha podremos, poquito á poco, conseguir que el mundo sepa que aquí tenemos ocultas muchísimas cosas buenas, qtte guardamos en el arca por esta manía perra de creer que son peores que las que vienen de fuera! Pero no espere Quinito que nadie se lo agradezca ni le mande telegramas ni le envíe enhorabuenas; que el triunfo de un compatriota, los artistas de esta tierra, en vez de tenerlo á gala, lo toman como una ofensa. SI- NESIO DELGADO na que los chauffeurs aficionados al arte de Cuchares celebraron ayer mañana en la plaza de toros de Tetuán. samblea republicana. También de este asunto damos información detallada en otro lugar de este número. La instantánea que reproducimos es la de la mesa presidencial. ubén Darío. Publicamos el retrato del ilustre poeta D. Rubén Darío, que acaba de ser nombrado ministro de Nicaragua en Madrid. Q eregrinací ón. Más de 5.000 personas han figurado en la peregrinación de la Orden Tercera de Bilbao, al santuario de Carranza. Del aspecto que ofrecía el pintoresco lugar en que éste se halla da idea exacta una de nuestras fotografías de hoy. arreras de velocípedos. Una de las más interesantes pruebas deportivas de Francia es la carrera de velocípedos Burdeos- París, que acaba de verificarse. Obtuvo el premio el ciclista Luis TrouseHer, de x París, luchando con 22 competidores. NUESTROS GRABADOS La becerrada de los chaujfeurs. fiesta tauriPor separado reseñamos la y bueno que existiera. Yo en cambio, ¿qué soy, ó por mejor decir, qué pretendo ser, ó dicho todavía con más modestia, del lado de quiénes estoy? Estoy sencillamente en una actitud de crítico, de observador, de constatación digámoslo un poco bárbaramente. Yo, -en la política no veo lo que debe ser, si no lo que es. Yo quisiera que esta bondad nativa del hombre, de que hablaban los soñadores del siglo xvín, fuera un hecho, Pero yo no creo en esta bondad; en el trato y contrato de los hombres veo pasiones, lucha, afinidades, repulsiones, amores, odios, bienandanza, tragedia. Con arreglo á esta realidad, yo construyo mi norma política Se dice: Hoy no estamos en los tiempos antiguos; el político debe tener idealidad, el político debe amar un ideal Y á esto sé puede contestar varias cosas. Lo primero es que antes, como- ahora ha habido políticos que han. amado un ideal, que se han sacrificado por él. En segundo término, que el amar nn ideal, el tener una idealidad, no implica una dejación absoluta, un desdén absoluto hacia todos aquellos medios que pueden hacerlos triunfar. -Se va usted apaitando de la cuestión Claro está que un político puede ser un gran idealista, y no ser un lenguaraz, un incauto, un indiscreto, un petulante, ele, etc. En eso también marchamos de acuerdo; la idealidad, la generosidad, la fe, el espíritu de sacrificio son compatibles con la regla psicológica de nuestra vida, con nuestra modalidad diaria. Y si se publicara un libro sobre esto y se pretendiera combatirlo creando esta antinomia, tal argumentación argüiría supina mala fe. En esto no hemos de disentir; en lo que no llegaremos á un acuerdo es en lo que atañe al problema de la sociedad, del mundo y de la. Historia. -No llegaremos á ese acuerdo porque nos. hallamos como quien dice en distintas riberas de un río. Usted dice: la- humanidad ¿e Claro está, que yo no hago una afirmación cerrada, sino que pongo matices y cambiantes en mi doctrina. Este problema podemos decir que es el que divide en dos bandos á pensadores y literatos modernos. Yo no sé si voy á decir algún disparate, pero creo que para sintetizar estos dos modos de ver la vi ¿a y la Historia podemos poner á un lado á Augusto Comte y á otro á Carlos Marx. Este último, ya sabe usttd que es el creador, ó al menos el sistematizador del añadir, que si damos un poco de latitud á esta doctrina, si la sacamos del estreche! marco de la economía, veremos que la tal doctrina es muy antigua. ¿Por qué llamarla materialismo? El nombre asusta un poco. Llamémosla realismo. Y Nicolás Maquia ek ¿qué ha sido sino un íeahsta? Tácito, ¿que era sino un realista? IJ 1 éxito grande, inactual, de Maquiavelo, ¿en qué consistió, sino en que habló de la política que es, no de la que queremos que sea? Y la profundidad, la exactitud y la realidad de esta manera de ver la política, se comprueba al observar el éxito del secretario florentino. Su obra produjo clamorosas y universales protestas. En España es copiosísima la bibliografía sobre este asunto. Pero si se examinan los libros de los anatematizadores, se verá que en el fondo nadie puede sustraei- e por completo á esta visión de realidad y que, poco ó mucho, todos toman ideas de El Principe. -La discusión sería interminable; el tema se presta á numerosos puntos de vista, criterios, matices y pareceres. Lo importante aquí es que no podemos entendernos. -Y yo no hago motivo de enemistad de este desacuerdo. Unos hombres tienen el cerebro para la abstracción y otros para la concreción; unos ven las ideas y otros la realidad. Y la mejor prueba de mi cordialimaterialismo histórico. Pero no es necesano mueve y marcha por las ideas- Yo digo: la humanidad se mueve y marcha por sus pasiones. A R EL IDEALISMO Y EL REALISMO A er tarde no ocurría nada en la Cámara popular; los diputados y los curiosos vagaban y divagaban por los pasillos y por el salón de Conferencias. En un ángulo de la alojería ó cafetín, dos concurrentes á la casa charlaban, un poco apartados del bullicio. Como acontece en ciertos cuentos, en ciertas novelas y en ciertas crónicas, yo pude oir lo que estos dos señores charlaban. Lo voy á trasladar aquí punto por punto. -Usted, querido amigo, ¿cree que las ideas son las que gobiernan el mundo? Yo tengo el criterio opuesto. Yo me inclino un poco del lado de lo que se ha llamado ma- C C OPLAS DEL JUEVES QUINITO TRIUNFA La música retozona, vivaracha, callejera, qae brota de los manubrios en la Bombilla y las Ventas y que en sus notas alegres la sal y el donaire lleva de jácaras, tonadillas, tangos, tientos, malagueñas, joticas zaragozanas y seguidillas manchegas, vibra en París victoriosa, sana, rozagante y fresca. predilección; yo soy un concretista, un enamorado de la realidad. -Yo- -contestaba el otro interlocutor- -le perdono, en efecto, su predilección. Es más, yo la comprendo. Lo que no hago es compartirla. En la vida, en la marcha del mundo y de las sociedades no hay más que ideas. ¿Quién ha hecho las grandes cosas, sino los grandes idealistas? ¿Por qué debemos luchar en polítioa, sino por las ideas? -Estamos conformes; en eso no podemos disentir. Pero es necesario que nos coloquemos en nuestra situación respectiva: usted es un soñador, un miknarista, digámoslo así, un partidario de lo que debe ser, un hombre, en fin, que qwiere ver en la realidad presente lo que no existe, pero que sería bello terialismo histórico. Usted me perdonará mi