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A B C, MARAES 19 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. i5. EL DJA D 5 HOY C: ANTORAL San Pedro Celestiijo, Papa; Santos Pru- dente, Dunstano, Ibón y Beato Teófilo de Corte, confesores, y Santas Budenciana y Ciriaca írgenes y mártires. L, a misa y oficio son de San Pedro ceiestino, con rito doble y color blanco. Se gana el jubileo de las Cuarenta Horas en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, y sigue la novena á Santa Rita, siendo orador en la misa, á las diez y uedia, D. Cándido de Manzan- s, y por la tarde, á las cinco, D. lyuis Calpena. í n San Pascual, Kspíritu Santo, Reparadoras y Ksclavas del Sagrado Corazón de Jesús, jubileo perpetuo. Visita desla porte desviaría: Nuestra Señora del Buen Saceso en su iglesia, ó del Puerto en la suya, ó déla Visitación en ambas Salesas. Espíritu Santo. Adoración nocturna. Turno: Beatc Juan de Rivera. p NT ERRO S A las diez de la mañana, el de doña Luisa Pedrajas Vivar, desde la calle de San Bernardo, 89, á la Sacramental decanta María, y el de D. Kunque de Zabaleta, desde la calle de Fomento, 34, ala Sacramental de San Isidro. CLT 1 EMPO Temperatura de ayer: Máxima, al sol, 35,1 grados; á la sombra, 20; mínima, 7. Bl día dura 14 horas y 32 minutos, aumentando 11 minutos en la semana. Tiempo probable: Bueno. PÓSTRENOS n Príncipe Alfonso, á las diez y media, I, a pena capital. v ESPECTÁCULOS f OMEDJA (Compañía de opereta inglesa. (u. a de abono; turno i.o) -A las nueve y media: The bluc moon. A POLO A. las siete y media: Cinematógrafo nacioJ nal. -A las nueve: Bohemios. -A las diez: Cinematógrafo nacional. -A las once y cuarto: I a muñeca ideal. VARZUELA (ultimasfunciones déla temporada. -Alas siete y media (sección vermouth) SI robo de la perla negra. -A las ocho y tres cuartos: I, a víejecita. A las diez: Episodios nacionales. -A las once y cuarto: El robo de la perla negra. f i R C O DE PARISH A las nueve de la noche: Cras ton, el hombre serio, con su caballo sabio y mono cómico; los Goytukizis, con su perro, que habla; los Hasse y Mariette; cambio completo de cuadros por la troupe de la señora de Serris; las nuevas ilusiones por los comediantes de Mepbisto, I, eroy Taima y Boseo; el bulo Belling, ti excéntrico Lavate I, ee, y principales artistas de la compañía internacional de circo y varietís que dirige Wifiiam Parish. f O M I C O (Compañía Prado- Chicote. -A las siete (sección vermonth) I,o s niños de Tetuán. A las ocho y media: Chispita ó el barrio de Maravillas. A las nueve y media: ElHurón y Felipe II. -A las diez y tres cuartos: Airo de lJios. ESLAVA A láS seS y media (sección vermouth) I remendona y I, a vida alegre. -A las diez: La alegre trompetería. -A las once y cuarto: I, a carne flaca. iV l ÁRT 1 N A las siete: El día de la Virgen. -A las ocho y tres cuartos: l os granujas. -A las diez: El túnel. -A las once: Fenisa la comedianta, Í RAN TEATRO A la seis y mema: ax juicio oral -A las siete y media: La Czarina. -A las nueve y cuarto: La Cañamonera. -A las diez y cuarto: El santo de la Isidra. -A las once y cnartoEl juicio oral. D O M E A A las seis y inedia: Pepita López. -uranito de sal- -Las lindas paraguayas. -Pepita LSpez. -Las liadas paraguayas TVTOVEDADES A las seis y media: La vendimia. -A 1 las siete y media: Astronomía popular- -A las ocho y tres cuartos: El pobre Valbuena. -A las diez: Ruido de campanas. A las once y cuarto El grito de independencia. DR 1 NCIPE ALFONSO A ¿as seis y tneaia. osci- -clistas Les Sálvanos y los excéntricos Les Manolos. -A las siete y media. ¡Por vida de Don Quijote! -A las nueve y media: La pinturera y el ilusionista Mr. John. -A las diez y media: La pena capital (estreno) -A las once y media: Los ciclistas Les Sálvanos y los excéntricos ijes Manolos. -Cinematógrafo en todas las secciones. INTERESA: A los señores fotógrafos le profesión y á los aficionados que envíen á la Redacción de AS V fotografías sobre algún asunto de interés y de palpitante actualidad, se les abonará OlEZ PESETAS por cada prnebarqne publiquemos. Al pie de cada fotografía se indicará 1 Hombre de so antor. FOLLETÍN DE A B C LA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES CONTINUACIÓN -Como d a que estoy vivo en este momento y de que le deseo á usted todo el bien posible. -Pues antes de contestar á usted más despacio voy á cablegrafiar á París, si usted me lo permite. -Sí, sí; no pierda usted tiempo, si no quiere usted perderlo todo. II CONTINUA LA INVESTIGACIÓN La fiebre palúdica que había atacado á Enrique cuantío aun estaba convaleciente no era en realidad más que una consecuencia de su enfermedad, cuyo término debía señalar, pues, afortunadamente, no estaba allí Delrue para envenenar la herida de su corazón. La incansable abnegación de su padre el marqués, que le velaba día y noche, igualaba á la de su amorosa madre, que gracias al exquisito tacto de aquél ignoraba que su hijo estuviese enfermo. El simpático y original businessman, Francisco Alian Le contribuía á la curación moral del doliente Después de la conmovedora escena de la llegada del marqués la enfermedad hizo crisis favorable. Enrique estaba salvado y Alian aprovechó la circunstancia para hablar de su proyecto favorito con la precisión de un buen juez instructor. ¿Está usted- -dijo á Enrique- -en condiciones de resistir el suplicio de un interrogatorio? -Veamos el interrogatorio. Demasiado sabía él de qué le iba á hablar Alian; le sería preciso recordar hechos que había querido borrar de su memoria, pronunciar nombres abyectos, hacer confesión general, en una palabra, recorrer de su nuevo su calvario hasta el momento en que había visto abrirse las puertas de la cárcel para dar paso á su amada ¡Qué horrible tortura para él, que se resistía á creer lo que había vist. El tío de Juana le tranquilizó. -Querido Enrique- -le dijo- la fortuna de su padre de usted es ahora más sólida que nunca, y el porvenir de la obra colonial está asegurado. Si ha de casarse usted, debe hacerlo á su gusto, y nada más que á su gusto; así es que, si le agrada á usted, puede considerarse desligado de todo compromiso con el barón de Bressieu. -Eso es imposible. -Mediando dinero se entiende uno siempre con un banquero tan... listo como me parece que es Bressieu. -No se trata de él solo. Hay que contar con su hija. -Su hija acabará por hacer lo que su padre la diga, y esa es sti obligación. Pero no perdamos tiempo en argucias ni en puerilidades; hablemos de lo único que nos interesa. ¡Juana! -Sí; he hablado largamente con su padre de usted, y no puede formular contra ella ninguna acusación concreta. Todo se reduce á que Delrtte le ha dicho tal ó cual cosa. ¡Ah! ¡Delrue! ¡El verdugo de mi amor... ¡Siempre Delmel f- -Siempre él. ¿Le estima usted sinceramente? Continuará -Va usted muy de prisa. ¿Y su palabra empeñada? -Es cierto. Le he interrogado durante el viaje acerca de esto, y ine ha dicho que, aunque fuera cien veces millonario, él se casaría con la señorita de Bressíeu, á quien no quiere. -Ya lo ve usted. -Veo que su palabra está comprometida. Pero Bressieu es un hombre de dinero. Le compraré la palabra del conde á peso de oro, ó le hundiré en Bolsa hasta el último millón. Luego si no puede dar la dote prometida, no hay caso, ¿no es así? -No; la palabra es una cosa y el dinero es otra. Creo que Enrique será intransigente siempre en asuntos de honor. Bueno, pues me costará más caro; pero el resultado será el mismo. Le será devuelta á Enrique su palabra por el precio que el barón exija. Desde el punto de vista del negocio, es ridículo esto, pero así se hará. ¿No tiene usted ninguna objeción que hacerme? ¡Si usted tiene respuestas para todo! El asunto desagradaba al marqués por lo que para él tenía de íumillante. Dejemos á un lado la cuestión de la boda. No le ocultare a asted que he pensado en indemnizar á Bressieu para devolver á Enrique la libertad y que pueda hacer lo que guste, pues yo no he de mezclarme en su decisión. Esto era la confesión implícita del papel que había desempeñado el marqués en la proyectada unión de las familias de Bressieu y Kernior, y no pasó inadvertida para Alian. -También tomo nota de ello- -dijo sonriéndose. -Y vamos á otro asunto, á ver si puedo serle á usted útil, como deseo. Parece que en estos momentos la fortuna le sonríe á usted. ¿No podríamos ayudarla un poco? El marqués puso á su interlocutor al corriente de sus jugadas sobre las acciones de minas de oro emitidas por Bressieu, y Alian le dijo: jg- o conozco al barón, pero conozco palmo a palmo los terresos auríferos, que he recorrido y he explotado durante treinta años. Esas acciones son una engañifa, y las concesiones en que se basan son ilusorias. La Golden, especialmente, es un bromazo de mal género. -Si le oyeran á usted en la Bolsa era yo hombre perdido! Lo he arriesgado todo en una jugada sobre ese papel precisamente. -Es cosa de juego, efectivamente. Pero apresúrese usted á vender, si aun es tiempo, y yo le aconsejaré á usted una buena colocación para su capital. Perdone usted lo que voy a decirle, porque no quisiera inferirle ninguna ofensa; pero ese señor Bressieu que ha lanzado al mercado semejante papel es un cana la. Supongo que ya habrá sacado partido de la jugada, á meuos que ea el banquero más imbécil del género humano. Kermor preguntó tranquilamente: ¿Está usted seguro de sus informes?