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A B C LUNES 18 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN 4. PAií. 5, Jr de los grandes gastos ocasionados por las Operaciones militares en Marruecos. 1 El Exterior vale 94,32, y gana 65 cénti inos; el Interior, 73,20, y 80 céntimos; los JSfortes, 286, y cuatro francos; los Zarago zas, 383, y seis francos, los Andaluces. 178, y un franco. El Ruso Nuevo cotiza á 97,77; el Turco, á 96, el Argentino, á 92,72, y el Brasileño, Según el reciente Mensaje presidencial, la Deuda exterior de la República argentina ha disminuido en 620.608 pesos oro durante el año de 1907, y en la caja de conversión existen 180.500.000 pesos oro. 1 También acaba de leerse un Mensaje presidencial en el Parlamento brasileño. El aumento de los ingresos, sobre las cantidades previstas, ha sido de 21.601 contos de reis oro y de 47.221 contos papel. Ambos Mensajes lian producido excelente efecto. í También han subido los valores industriales y los de Sociedades. El Crédito leonés vale 1.175; el Banco de Méjico, 975; el Metropolitano, 502; la De Beers, 262; la Rand Mines, 145; la oldfields, 81, y la Tharsis, 137. 7 Las acciones de Ríotinto cotizan á 1609, 5? ganan nada menos que 117 francos datante la semana. El pretexto del alza ha Sido la subida del cobre, que vale en Lonjáres 59 libras la tonelada, es decir, cerca de (Sos libras y media más que hace ocho días; pero el verdadero motivo del movimiento es que se había creado poco á poco un descubierto vendedor de grandes cantidades en firme y á prima, y que, en un momento ¿dado, ese descubierto ha tenido que liquidarse. 86,20, de rúbrica y gran brillantez y oncurrencia se yerificó ayer en el regio alcázar la recepción oficial con motivo de celebrar el M o n w a s u yigésimo segundo cumpleaños, py n la cámara. A la una y media, aproximadamente, el Rey, con uniforme de capitán general de infantería, la banda roja del Mérito Militar, l Toisón y otras condecoraciones, recibió en la cámara al jefe del Gobierno y á los jttiinistros de la Corona, quienes le felicitayon, y después á los capitanes generales, jex embajadores y caballeros del Toisón. Con el Rey estaban los altos jefes palatinos y el duque de Zaragoza, grande de España de guardia. Pocos minutos antes de las dos se trasladó el Rey al salón del Trono y en seguida Recibió á as Cámaras. Entró primero el Senado, tributándosele honores como siempre, y una vez en presencia del Rey se adelantó de la numerosa concurrencia de senadores el presidente de la Alta Cámara, general Azcárra ¿a, el cual leyó el siguiente discurso: i Señor: Nos manda el Senado renovar ante 3? M. el homenaje de su adhesión en este solemne día, en el cual se cumple el vigésiíño segundo aniversario de vuestro nacimiento. Con tan grato motivo, no es posible de ar de recordar las circunstancias excepcionales que, en momentos de grave alarma y dolorosa angustia, rodearon aquel fausto Suceso. Por fortuna para España, se instauróla la muerte de vuestro augusto padre jma Regencia- -la más larga de cuantas registra la Historia, -ejercida con tal discreción, con tan exquisito tacto, con tan cariñosa solicitud en orden á los intereses públicos, á la autoridad del Trono y la re- oficial, La recepción solemnidades Con las CUMPLEAÑOS DEL REY presentación de V. M. que propios y extrañ é la admiraron, exaltando por aclamación unánime las dotes y virtudes de vuestra egregia madre. Sobre la base de general prosperidad, erigida y fortalecida por el amor del pueblo así estimulado, V. M. llegó, al fin, á empuñar por sí mismo el cetro de sus mayores, demostrando que es digno de los altos destinos á que la divina Providencia le había consagrado. E 1 aplauso popular os acompaña como merecido tributo á la devota atención con que procuráis los libres desenvolvimientos de la ciudadanía, la creciente difusión de la riqueza pública, el enaltecimiento de nuestras armas, los prestigios de la Monarquía constitucional, el progreso y el esplendor, en suma, de la nación española; las potencias extranjeras os dan reiteradas pruebas de su respeto y simpatía... Y á vuestro acierto en la elección de esposa ha subseguidoja manifiesta bendición del Cielo, que antes de finar el primer año de vuestio feliz matrimonio embelleció el regio hogar con la presencia del príncipe de Asturias y que anuncia ya el próximo advenimiento de otro augusto vastago, llamado á compartir con su hermano primogénito las ternuras paternales y á consolidar vuestra estirpe, en bien de la patria y de la dinastía. Dignáos, señor, acoger benévolo los votos que por mis labios formula el Senado al pedir á Dios colme de venturas á Vuestra Majestad, á S. M. la Reina, al Príncipe heredero y á toda la Real familia. El Rey contestó en los siguientes términos: Señores senadores: Ninguna ofrenda tan preciada hubieseis podido hallar para traerme este día, con el homenaje de laadhesión del Senado, como esta que me presentáis al evocar en términos particularmente sentidos aquel trance angustioso en que se vio truncado por maño del Altísimo la vida de mi padre. Suprema prueba que, al unir en el más profundo duelo el alma de la nación, fue sin duda, el cruel medio de que quiso valerse el destino para hacer resplandecer ante el mundo las virtudes y las dotes admirables de mi muy amada madre, que con su sabia regencia supo darme la estimable enseñanza del ejemplo. La justicia que hacéis á sus desvelos de Reina y de madre es ciertamente para ella el más querido galardón y enorgullece mi corazón de hijo. -sVuestraslevantadáspaiaoras, con lasque, al expresar la confianza que abrigáis en el porvenir y poner de relieve el progreso en España, os hacéis intérpretes del aplauso del país, s. on otras tantas voces de aliento que llegan vibrantes hasta mí, y á un tiempo mismo me animan y me obligan á seguir empleando mis energieis todas en la ardua tarea de buscar el bienestar de mi patria. ¡Quiera la Providencia, que colmó mis ilusiones de esposo y de padre, llenar mis anhelos de Rey, y que, asistido de vuestra sabiduría y apoyado en la unión, cada vez más estrecha, entre el pueblo y la Corona, encuentren los votos que hacéis por mi personal ventura, la de la Reina, la del príncipe de Asturias y la de toda la Real familia su inseparable complemento en la felicidad del reino. Terminado el acto oficial, D. Aitonso descendió de las gradas del Trono y conversó afablemente con casi todos los senadores allí presentes. Poco después entró en Palacio la representación del Congreso, también muy numerosa, con su preside ate y los secretarios Sres. Castell, marqués de Santa Cruz y Silvela. El Sr. Dato se adelantó, después de los naturales saludos, y dirigió á S. M. la siguiente felisitaeión: Señor: El Congreso de los Diputados e perimenta b. 03 viva satisfacción al tener la alta honra de felicil ar calurosamente á Vuesrra Majestad en el aniversario de su fausto natalicio. No seríamos fieles intérpretes de los sentimientos del pueblo español si dejásemos de consignar la íntima complacencia con que el Congreso ha visto de nuevo confirmada en la conmemoración de una fecha gloriosa acaso la que más legítimo orgullo puede inspirar á los españoles, la absoluta compenetración que existe entre este noble pueblo y las Instituciones fundamentales. ¡Hermosa alianza la que asi se afirma y fortalece en el altar d e la patria, ante el libro inmortal que escribieron con su sangre los héroes y los mártires de nuestra independencia! E 1 recuerdo de aquellos días de lágrimas y sacrificios ha servido á V. M. para iniciar á S. A. R. el Príncipe de Asturias en el culto sagrado de la bandera, emblema del honor nacional, como si qttisierais de esa modo, guiado por elevadas inspiraciones, que antes de que su razón despierte y la iluminen grandes ideales se abra su tierno corazón á los más puros y nobles sentimientos. Señor: Al asociarse al júbuo de Vuestras, Majestades y de toda la Real familia, el Congreso de los diputados se complace en ofrecer una vez más á V. M. el respetuoso homenaje de sincera y entusiasta adhesión. El Rey respondió en la forma siguiente: Señores diputados: Al recoger la felicitación que os servís presentarme, en nombre del Congreso, me siento profundamente conmovido porque en ella percibo la voz de la nación, que así viene una vez más á mostrar cómo se asocia á los júbilos ó á los pesares de la dinastía con la misma solicitud, con la misma íntima compenetración con que el Trono comparte las alegrías ó las tristezas del país. ¡Venturosa unión, cada día más estrecha, que, si fue en lo pasado inagotable fuente de glorias inmarcesibles para España, es hoy garantía ¿e bienestar presente y prenda segura de un porvenir próspero! E 1 ctüto á la Historia de mi patria y la admiración por las virtudes de mi pueblo forman, sin duda, el más inestimable tesoro que yo pueda legar á mi hijo. Por eso cifro mis amores de padre y mis deberes de Rey en que sean aquellos sentimientos los primeros que apenas entrado en la vida germinen en su alma. De todo corazón os agradezco las palabras que nos dirigís á mí, á la Reina y á toda la Real familia y jhaga el Cielo que vuestra inquebrantable adhesión y vuestro leal concurso á la Corona den á la nación los días de felicidad que todos anhelamos para ella! Lo mismo que con los senadores, el Mo narca habló con casi todos los diputados que acudieron, que fueron muchos, y cuya relación nominal no hacemos por no incurrir en involuntarias é inevitables omisiones. D eeepción general. A las tres comenzó la recepción gene ral, colocándose al lado del Monarca, y en sillones colocados al efecto, las infantas doña Teresa, doña Isabel y doña Eulalia, que vestían, respectivamente, de azul con gasa blanca, heliotropo y malva. Con las augustas: damas estaban de guar dia la duquesa de Fernán Núñez, la conde- 5, ESPARTEROS, 5 Casa especial en equipos de novia y canastillas. Últimos modelos en Musas encaje, sed a y batista; en los entresuelos; gran exposición da las mismas. RUiZ DE VELASCO