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FOLLETÍN DE A B C LA SEÑORITA DE LOS ClEN MILLONES CONTINUACIÓN CUARTA PARTE L TRIUNFO DEL AMOR 1 EL HOMBRE DE LAS SOLUCIONES Andrés Delrae, el hombre de las combinaciones, creía habet salido del negocio y ser dueño de la situación. ¡Error grandísimo! Alian, el hombre de las soluciones netas, se atravesaba en su camino para desbaratar todos sus planes y echar por tierra todos sus cálculos El negocio del ferrocarril congolés era cosa resuelta. No había más que realizarlo, y de esto ya había encargado á ingenieros inteligentísimos que tenía á sus órdenes. Ahora se le presentaba otro problema: el deí amor ae íínrique á su sobrina. Se proponía tratar el asunto como un negocio y resolverlo en un sentido ó en ofro, pero resolverlo pronto. Para él no existía lo imposible en la mayor parte de los casos de la vida. Alian planteaba así el problema: Es posible que Juana sea indigna, pero no lo parece; en cambio, alguien puede tener interés en que lo parezca. I a víctima de Delrae no estaba, pues, condenada en la, conciencia de Alian, positivo y benévolo á la vez, y amenudo inflexible. Por ser así, procedió como lo hubiera hecho un juez imparcial y clarividente, y esperando la ocasión de interrogar á Enrique, se dirigió de nuevo al marqués. -Querido amigo- -le dijo, -el asunto del ferrocarril es ya de la incumbencia de mi ingeniero- jefe, á quien he enviado un cablegrama. Tengo, grandísitna confianza en los resultados económicos de este negocio; de todas maneras, ya hemos corrido el riesgo y no hay para qué volver á hablar de él. -Sí, debemos hablar nosotros, por lo menos, para manifestar á usted nuestra gratitud- -Es innecesario. Yo creo que ese es un buen negocio. Ni más ni menos. Pero hablemos de otra cosa. ¿Quiere usted oir mi historia en cuatro palabras? Para lo que luego he de decirle, me conviene que usted la conozca. -Le oigo á usted con mucho gusto. -No es un relato de alta moralidad En fin... El cariño á la familia es una cosa muy hermosa y muy santa que no me preocupó nunca poco ni mucho. Mis padres eran buenas gentes, á quien lie dado grandes disgustos. A la edad de cinco años abandoné la casa paterna. Me volvieron á llevar á ella y volví á escaparme. Convencidos de que no podrían corregirme, me embarcaron como gruaiete. Mi primer viaie debía durar tres meses: todavía no ha terminado. Recuerdo que íbamos á buscar langostas á la costa portuguesa. El patrón era un buen marino, pero su buque valía poco, encalló en un bajo y se perdió. En el naufragio perecieron el patrón y algunos marineros que no sabían nadc. r. -Entonces empecé á correr el mundo; he trabajado como un presidiario; he padecido hambre, frío y miseria; he ganado y he perdido treinta veces capitales considerables; me dejé robar una verdadera fortuna en el Alaska, y á los cincuenta años me encontraba sin un céntimo. Como continuaba siendo fuerte, animoso, me contraté para colocar rieles sobre el hielo. I, a empresa quebró y yo me hice cargo del negocio, auxiliado por algunos inleligentes comanditarios y compañeros. Así comenzó el riel Alian y como usted ve, continúa ¡Ah! Todo lo daría por poseer lo que usted tiene: una noble es posa y un hijo admirable. He pensado en el mejor modo de emplear mi fortuna y sólo me parecía razonable volver á mi país y repartir el dinero entre aquellos bravos pescadores. Coniinuatá. También ella posee un talismán de amor; un buen retrato de Enrique, que él mismo le dio hacía tiempo con una dedicatoria. Para mi hermanita Juana. Era la hora precisa en que Alian, en Brazzaville, imaginaba oir la voz de Juana, y en qué Enrique creía sobre todo y contra todo en la pureza de la infeliz desterrada. Después de haber cobrado el precio del crimen, el Muzalla y Tota habían emprendido el viaje á Bretaña. Pararon en la aldea inmediata á Kermor, presentándose como tratantes en abonos, y sin llamar la atención de nadie estudiaron el terreno, llegando en sus paseos al pueblecillo donde se había refugiado Juana. Ella no los conocía, no conservabba recuerdo de fisonomía alguna del atraco de la calle del Depósito, Era muy fácil espiarla, y bien pronto se enteraron de sus costumbres y combinaron el crimen. Podían penetrar de noche en la cabana y darla muerte; pero esto era un asesinato, con riesgo de pagarlo en la guillotina, y había que evitar este riesgo. Juana paseaba por la playa durante la marea baja, llegando á grandes distancias. Era facilísimo darla un empujón, tirarla al mar, y todo el mundo creería que aquéllo había sido un accidente. Por este procedimiento se decidieron, después de examinar todas las probabilidades favorables ó adversas. Sólo faltaba elegir el momento, y la tempestad se lo presentaba oportunísimo. Juana contemplaba el mar y pensaba en el amado de su alma, acariciando su retrato. De pronto aparecieron á su lado dos seres monstrusos, horribles. ¿Es ese tu novio? ¡A veri Juana dio un grito. El Muralla la cogió brutalmente la mano en que tenía el retrato. De una sacudida levantó á Juana sobre el abismo y la mantuvo suspendida unos momentos, cuando Tota, el anmfflo o- s- oiamó, id mirar el retrato: ¡Yo conozco á este tipo! ¡A ver! ¡Caramba! ¡Pues si es el de la calle del Depósito! Espera, espera, que hay que pensar lo que hacemos. El pudo entregarme al juez, y no lo hizo. Dejó en tierra el apache á su víctima, sin soltarla, y la preguntó: -Sin mentir, ¿quién es ste hombre? -Es... mi novio. Devuélvame usted el retrato. Quiero morir conéL- -No, Kermor y yo somos amigos y ya estamos en paz. Dile lo que he hecho por ti. Me llamo el Muralla. ¡Vamonos, Tota! Y se fueron. Con ellos se alejaba la muerte. Juana cayó sobre la roca, más temblorosa que antes. No comprendía lo que la pasaba. Sabía que aquellos bandidos eran los mismos que la atacaron en la calle del Depósito, y no concebía el puntillo de honor del Muralla, que consideraba sagrado á Kermor porque éste no le había denunciado. (Por segunda vez Enrique la había salvado. FJN DE LA TERCERA PARTE 1 mente por s salvación deben pedir á D. Emilio Colomina, Desengaño, 9 y 11, Madrid, un prospecto de las gra cias y mercedes que concede publica en su último número. S. S. el Papa, y en las que El aeroplano Voisin. Los im- seguramente encontrarán alpuestos sobre los automóviles. guna que les interese pedir. Ruedas elásticas. Transportes automiviles. Automóvil para Compañy. Fot. Fuenearral, 29 grandes expediciones. E l a r t e d e conducir e l a u t o otel compro sitio céntrico, móvil, y ofa- 02 interesantes unos 2.000 pies edificados y originales. otros 2.000 de jardín, de 8 9 Redacción y Administración: mil duros plante prel, sólo al lasa de Isabel II, 5, interesado. Montera, 45 y 49, MADRID pral. dcha. 10 úly 5 ú 8. 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