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A B C DOMINGO 17 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN a PAG. 14. El enfaldo de la saya que hace seno desde mera comprime el vientre, la segunda deja la cintura hasta la rodilla, llamado regazo, colgando la cabe ¿a. Huelgan mayores expiicacroiíss por la es la cuna primera del niño. La figura i. a falta de espacio. tos, a medida que se van difundiendo en la masa general, adquieren sucesivos perfeccionamientos en nuevas ediciones, adaptándose de ese modo con mayor vigor á las inteligencias femeninas, las cuales, desgraciadamente, en nuestra patria, no soportan grandes disquisiciones médicas, y no están en el caso de emanciparse de la tutela profesional utilizando fórmulas farmacológicas sin expresa indicación del práctico. FIGURA 3. a xprcta cómo debe estar colocado, separa las la rodillas de la madre y ligeramente I as formas gripales, tanto torácicas como intestinales, han revestido en estos últimos días verdadera gravedad. Tanto en las personas de edad como en los niños, las infecciones han adoptado formas nerviosas, originando colapsos ó convulsiones. Muchos de los niños enfermaron por habérseles despojado de ropas de abrigo. Los cambios de temperatura son bastante brus eos aún, y las madres deben redoblar sus cuidados para evitar l os enfriamientos. En los niños de pecho lactados por biberón, las preeauciones deben redoblarse, vigilando la clase de leche que se utiliza para la alimentación, pues las intoxicaciones son irecuentes y rápidamente mortales. CUADROS REALES LA SALUD DE LOS NIÑOS LA ENFERMER 1 TA u ay un enfermo en la casa; susp éndese la vida ordinaria, y, en medio de la tribulación general que provoca cierto doloroso desorden, una mano humilde y cuidadosa arregla las ropas de la cama del doliente, le propina los remedios, cuida de todo, silenciosa y activa. Solamente el médico la escucüa con aten ción y afecto, porque es su más preciado auxiliar. El paciente reclama su presencia en todo momento con egoísta afán. Los demás ordenan sin tregua. Nadie echa de ver que no descansa, que apenas se alimenta. No tiene además el derecho de lamentarse y gemir como los individuos de la familia, que arrastran áus languideces llorosas y sus desesperanzas irritadas por todas partes, asistidos y consolados por amigos y deudos. Ella obedece como un autómata, pero rige al par con energía y sagacidad las complicadas maniobras encaminadas á rechazar la muerte. Si la Intrusa vence, ella no por eso abandona a 1 vencido; le vela piadosa, reza por él y le despide dolorida con llanto callado, que no excite las congojas familiares ruidosas y teatrales. Si la vida resurge, ella vuelve á las filas, como soldado disciplinado y leal, sin apetecer honores ni glorias, sonriente y sumisa siempre. h, santa Enlermenta, Dios te proteja y te bendiga; porque, simbolizan Ao el Deber, personificas a Caridad! V. F. LA DOCTORA DOÑA MANUELA SOLÍS En el libro de que nos ocupamos, su au tora ha condensado los detalles más intere santes recogidos en su práctica, y en la redacción se observa un vivo deseo de ser útil en todo momento, expresando con sin ceridad su personal criténo, discreto y pru dente, respecto á muchos problemas importantes, relacionado con el embarazo y la h giene infantil. La doctora Solís merece un entusiasta aplauso, que de todo corazón le dedicamos, por su concienzudo trabajo, recomendado 1 á nuestros lectores. Y tenemos la honra Je publicar el retrato de la respetable dama, que ciñe la triple corona de doctora, de esposa y de madre. Contribución al estudio de la Bacteriología FIGURAD ievantadas. La 2. a indica cómo se colocan las manos para coger, y levantar al niño. Ií Patológico Nacional de Méjico. del tabardillo, por Ignacio Prieto, jefe de la sección de Patología experimental El estudio del Dr. Prieto es de un interés científico de primer orden. Lo avaloran hermosas láminas explicativa FIGURA 5. a mano izquierda, debajo del cuello, arqueada y sosteniéndole. I derecha, bajo los nius- FIGURA 6. a los, sosteniéndoles. Son buenas posiciones las quea representadlas figuras 3. a y 4. a La a 5. y 6. demuestran lo que no debe hacerse; ambas posiciones son perjudiciales. La pri- r oa verdadera satisfacción recibo á diario algunas cartas y escritos de que, desgraciadamente, no puedo hacerme cars: o en esta sección. Esta hoja no tiene otros fines que los de propagar ideas entre las clases populares P r a cas madres. Higiene ael embarazo y déla respecto á higiene, educación y protección primera infancia, por doña Manuela So- á la infancia. No me es posible dedicar gran Hs y Claras, doctora en Medicina y Cirugía. espacio á preguntas dictadas en ocasiones Prólogo del Dr. S. R. Cajal. Un tomo de 364 por personal curiosidad, cuya respuesta no páginas y 22 grabados en el texto. interesaría ni enseñaría nada al lector. Por El libro actual- -dice el ilustre prologuis- mi parte, he rehuido siempre ocuparme de ta Dr. Cajal- -es labor de popularidad cien- asuntos que individualmente atañen á cosas tífica. No se dirige al estudiante ni al mé- más ó menos utilitarias en público. He predico, antes bien, á la mujer y, sobre todo, á ferido sembrar humildemente durante mi la madre. vida, dejando á otros más avisados las frucLa señora Solís estudió en Valencia, per- tuosas tareas de la recolección. Sirva esto feccionó sus estudios en Madrid, donde se de explicación y advertencia á mis amables doctoró; visitó en París las más importan- comunicantes, á quienes saluda con la detes clínicas, y en los quince años de su prác- bida reverencia tica ha recogido muy importantes enseñanzas, las cuales expone en estilo sencillo y correcto en la obra que acaba de publicar. Bien ha de obtener un completo éxito por parte del público; gracias á ello, estos escri-