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A B C. MARTES 12 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN 1. PAG, i MADRID, LA BECERRADA BENÉFICA DE AYER LAS CUADRILLAS DE DSSTJNGUIDOS AFICIONADOS, MOMENTOS ANTES DE SALIR AL REDONDEL Fot. Goñi. parodiando al P. Colonia, llamaré así al encarnizado combate que se, está librando en torno de los 200 millones destinados á las bases flotantes y estables de nuestro futuro poder naval. En esta campaña, el análisis nos lleva á distinguir tres teatros de operaciones, en cada uno de los cuales, táctica y estrategia son diferentes, pero que más de una vez coinciden, hasta el punto de que es muy difícil dar á cada uno lo suyo. jJay un teatro de operaciones subterrá neo; y resulta muy delicado y expuesto á groseras injusticias querer darse por enterado de todo juzgando por lo que permiten ver de cuando en cuando fisuras y grietas de los dos teatros aparentes y públicos. Desde que por el régimen político moderno no coinciden en las mismas personas las altas posiciones políticas y las altas posiciones financieras, hay entre la política y la riqueza relaciones muy complejas que, sin llegar más que raras veces á la esfera del delito, están siempre tocando en la de la incorrección, y amenudo metidas de hoz y coz en la del olvido de los altos intereses nacionales. Basta del asunto. 1 os mismos elementos que combaten á la sombra para ganarlos modernos vellocinos de oro, ó sea grandes contratas con el Estado, combaten también á la luz del día con las armas legales y correctas de la competencia: baratura, perfección técnica, garantía, rapidez de ejecución, etc. En este teatro de operaciones se llega á veces al empleo de la fuerza diplomática cuando los competidores son de distintos países pro- LA. CAMPAÑA NAVO- TÉRRESTRE ductores y la presa disputada radica en Estado débil y necesitado de cualquier género de protección por parte de otros poderosos. Aun no hace un año, cuando disputas comerciales pusieron á punto- de reñir á Suiza y Austria, esta última declaró condición precisa para restablecer las buenas relaciones que la primera encargase á fábricas austríacas grandes cantidades de armamento que iba á adquirir para el ejército. Pudiera multiplicar los casos; pero no hay para qué, porque en España no creo que se haya llegado al extremo de que la diplomacia nos dicte el empleo de nuestro dinero. H 1 Parlamento español está muy acostum brado á que un puñado de magnates piense y decida por él; si así. no fuese, antes de la célebre sesión patriótiea- -de la que ya reniegan la mayor parte de los que en ella sucumbieron- -se hubiera exigido la presentación á las Cortes de un pliego de condiciones en que resultasen perfectamente garantizados: el concurso de la industria española para todos los elemeutos de construcciones navales, en que este concurso tiene ya garantías experimentales; el concurso de esa misma industria p a r a suministraren un plazo prudencial otros elementos, que no puede producir de momento, pero que pocabo á 1 tercer teatro de operaciones es el que dría producir alde las de un plazo anteriorel obras proyectadas; se puede recorrer con más desahogo sin la terminación industria, capital y aptitud concurso de la temor á tropezar con inmundicias; en éste, profesional extranjeros para aquello que ni la lucha, como se vio anteayer en el Con- tenemos en España, ni podemos, ni nos coagreso, es entre los que quieren que los 200 viene crear artificialmente. Por supuesto, millones sirvan principalmente para fomenello autorizado por personas ó entidatar industrias españolas y los que quieren todo competentes, ante cuyas afirmaciones como objeto preferente tener escuadra pron- des to y bien. En términos de razón pitra habría la osadía palabresca de los diputados diletque estar con los primeros; pero discurrien- tante se achicase. do con razón práctica se está- -á lo menos yo Y basta por hoy, sin perjuicio de estar estoy- -con los segundos. Se puede asegu- atentos á l a s peripecias de la campaña rar que con un buen pliego de condiciones navo- terrestre en sus tres teatros de operay con personas íntegras al frente de los ser- ciones. vicios que han de vigilar y comprobar la JENARO A L A S ejecueión de las condiciones se tendrá la fuerza naval flotante y estable por valor aproximado al precio del contrato. Es muy arriesgado confiar en que persiguiendo la finalidad vaga de crear industrias nacionaA los señores fotógrafos le profesión les, hasta ahora exóticas y sin ejemplar indígena, la obtenga de una vez este resulta- y á los aficionados que envíen á la Redo, y al propio tiempo un poder naval equi- dacción de A S fotografías sobre algún asunto interés- y de valente, no ya al clinero que se emplee, lidad, sde e s abonará palpitante actuae IEZ PESETAS pero ni siquiera, á una parte alícuota poco por cada lprueba que publiquemos. considerable de ese dinero. Al pie de cada fotografía se indicará el nombre de su autor. E NTERESA