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ta en chalecos de raso negro debajo de todas las formas sastre. Hasta en los trajes blancos se halla esa nueva predilección por el chaleco negro, que no será, seguramente, una de las menos pniys, MAYO, 1908 amenas curiosidades de la moda nueva. os sombreros primaverales son en- ver- Unos serán bajos, apenas una drapería, cordad lindísimos. Su originalidad no pue- tando el taLe; otros se exhibirán altivos y de ser más seductora, ni mayor su varie- solemnes, apenas escotados en corazón, sodad. Desde los acazuelados, que no nos de- bre un plastón de encaje y gasa ó nansú. Se dice que veremos con profusión dichos cidimos á abandonar del todo, hasta el gran sombrero empenachado, inspirado en los chalecos, y que atraerá la extrañeza de su lienzos de Vigée L, ebrin, hay para todos los audaz fantasía. gustos y para todos los palmitos. C e v e n algunos trajes de cachemir en Imperan nuevamente las formas que hi- reemplazo del paño, demasiado pesado, cieron furor en 1880. Con las copas muy y del crespón de China, demasiado pretenaltas, y estrecha y levantada ala rollada en cioso, para la confección de las toilettes drael lado izquierdo; los adornos consisten en peadas. flores, alas ó pájaros, y se usan preferentelistas abundan, y casi todos los trajes de mente para excursiones matinales. vestir forman túnicas, con intenciones de X, os sombreros de paseo son muy grandes draperia griegas, sobre una falda del mismo y los recubren plumas maravillosas irguién- tejido. dose en penacho. No desconfiemos de vernos dentro de I, as plumas de avestruz alcanzan este año poeo calzadas de coturnos y tocadas de cinprecios fabulosos, y, sin embargo, nunca se t n usaron con mayor furor. I as aigrettes hacen VIZCONDESA B. D E NEUILLY también una carrera triunfal, y las damas distinguidas no se deciden á destituirlas. Las flores se usan también mucho: glicinas, lilas, violetas, miosotis y rosas. Volveremos también á ver como adorno en los sombreros los grandes velos de mu- TSl imperdible, que ahora es un adorno exselina de seda, que ha hecho indispensables elusivamente femenino, fue en tiempos antiguos objeto muy empleado por el hom- el automovilismo. Compónense magníficas y económicas bre en su indumentaria. El manto, la toga, guarniciones con esos velos, los cuales ofre- el sago, el paludamento y otras prendas usa cen además la ventaja de poderlos quitar das por el griego, el romano y el egipcio y poner con suma facilidad. Mantiénese así exigían, en efecto, la presencia de algo que las sujetase á los hombros ó que impidiese siempre fresco y coquetón el sombrero. Amenudo también se enrolla sencilla- el que arrastraran por el suelo. Todavía, y sin duda por un sentimiento mente el velo alrededor de la copa, sujeto á ella por dos ó tres alfileres, de esos largos atávico, continúa el sexo fuerte contempoalfileres de sombreros, cuyas cabezas son á rizando con adminículo tan arcaico, si bien i lo ha desterrado, desfigurándolo, á la parte veces verdaderas joyas. i ¡Cómo se han olvidado los modestos alfi- más insignificante del traje, á la corbata. lüos descubrimientos arqueológicos en leres de bolitas doradas! Hoy, las largas agujas se rematan por joyas de Toledo, es- Egipto prueban que el imperdible desde muchos siglos antes de Jesucristo, disfrutamaltes ó verdaderas piedras preciosas. ba allí de gran favor entre las mujeres. I,o s imperdibles, asi como las pulseras, collares, etc. se encuentran en los sepulcros. todo en las de forma sastre se usa bastante Ornamentos de esa elase existen en el el bolsillo adosado al forro del delantero de Museo Británico que no ceden en belleza y la levita, chaquet, ó chaquetilla; pero justo perfección á los que hoy salen de los mejoes confesar que no es moda bonita, y en res talleres. El imperdible que fue hallado cuanto ásu cualidad de práctica es también en la tumba de una de las reinas de Egipto muy discutible, porque dichos bolsillos han de la XIV dinastía es prueba de lo que de ser precisamente muy pequeños y no digo. cabe en ellos más que el minúsculo pañueEn los pueblos del Norte de Europa se lo, y así y todo no deja de producir cierto hizo la transición del primitivo imperdible abultamiento, nada lindo, ciertamente. Pre- de hueso, hallado en antiquísimas sepultuferible es, por lo tanto, la supresión total ras normandas, al imperdible de bronce ó del bolsillo en el traje femenino. A bien que cobre con gran lentitud. para suplirle tenemos la moda de las bolsas Opinan los arqueólogos que el imperdianchas y largas de malla de oro, plata y ble, en su forma de alfiler ganchudo y sujeacero oxidado y las bolsitas de cabritilla y to por uno de sus extremos, á fia de que no gamuza. Las parisinas, siempre coquetas, pueda salirse del sitio donde se clave, fue llevan en dichas bolsas el pañuelo, el espe- inventado por los celtas, quienes, por extrajito, los polvos de arroz, el pomito de la ño que parezca en n pueblo que so tiene esencia favorita y... ciertos otros detalles de tradiciones artísticas, llegaron en la constoilette que no enumero por no descubrir los trucción de ese adorno á un punto no supeartificios de las. francesitas y no dar ejem- rado jamás por los mejores artífices de plo á las españolas, que quizá no fuesen del Oriente y de Roma. todo beneficios. Ivos escandinavos fuero también grandes al imperdible, consideránT grada el contraste del negro en nuestios doloaficionados origen divino. Uno de los V tejidos claros, que avalora y realza, y mitosadorno de de este pueblo se basaba religiosos su nota algo triste hace saborear mejor la alegría de los matices claros, la seducción precisamente en cierta mala partida jugada de todos esos frescores. En las nuevas ten- por el dios I,o ke á Freya (la Venus escandencias de la moda, el negro no se contenta dinava) á la que aquél arrebató el maravicon dar la nota modesta, sino que se osten- lloso imperdible de oro con que la diosa su jetaba sus vestiduras. CFONICA DE LA MODA L El imperdible tiene dramática intervención en la mitología y la historia griegas. JSdipo se produjo la ceguera introduciéndose en los ojos la fíbula de su madre y esposa. Yocasta. La nobleza de los siglos medios tuvo e- i gran estima el imperdible, siendo célebre por su riqueza el famoso broche de Tar? que data del siglo VIT, y el de Hunterstoi, del siglo xi, que pDSee el Museo Británico. Durante el siglo XVÍ, el gusto por los imperdibles se extendió extraordinariamente por Europa, y en el siglo último, de 1830 á 1840, se usaron imperdibles, para los chales, de un tamaño exagerado. De improviso, el imperdible se desterró del atavío mujeril, convirtiéndose en un pequeño dije adornado con una perla ó un brillante en el centro. ECONOMÍA DOMÉS iiCA ARÁ CUIDAR Cuandonoseusan. se D ORIGEN DEL IMPERDIBLE herméticamente cerratá b da, en la cual se meterá también un pedazo de raíz de fresno. Según parece, esta precaución basta para impedir que las i pierdan su color ó su b. illo natural ALPICADURAS LaiTsalpicadma a, es 0 e c a! sobrs DE PINTURA y cristales ó espejos s s. quitan con facilidad y sin arañar l super ñ la ficie manchada, frotándolas suavemenf con una moneda de cobre algo desgastacu aí LAS P E K L A b guarda en una es herméticamente cerra- s ADVERTENCIA, En esta sección se contesta! í las consultas que nuestras lectoras gusten dirigii nos, siempre que la pregunta venga acompañada Í SIETE CUPONES COT EZATIYOS, O SE, DEÍ 1 Ai 7, de los que se publican diarta, icrl en las páginas de anuncios de A B C las consultas habrán de firmarse con un seudoni uto ó con iniciales. Tes que se firmen con nombres (apellidos, se contestar xn con la inicial de los mismos. La Tiirección se reserva el derecho de no contestar á determinadas consu tas que exijan gran extensión en ia respuesta. Vitoco. ¡La mar en chicoleos! i. a Negros y marrón. 2. Grises y azules. 3 Poco, 4. a Para paseo, sí; par valir, no. 5. a Pruebe u íed con Bulbilífero. b. Sí. 7. a Es una cosa amanerada, aunque quiere parecer lo contrario. Una enamorada. Canario! ¡Si tanto poder tienen pats usted sus ojos, aconséjele que use lentes ahumadas. Sí; los versos que usted dice son estos: Yo sé que hay fuegos fatuos, quz en ía noche llevan al caminante á perecer, yo me siento arrastrado por tus ojos, pero á dónde me arrastran no lo sé. Sí; rayas. Noraeparece ni medio bien. Gracias. Tin desesperado. -Paciencia, mi galante comunicante; los delitos de leso amor no tienen pena en el Código. Nc v a variado nada el estado de cosas desde que Becquer decíMe ha herido recatándose en las sombras, sellando con un bt o su traición. Los brazos me echó al cuello, y por la espalda partióme á sangre fría el corazón. Y ella prosigue alegre su camino, feliz, risueña, impávida, jy por qué? porque no brota sangre de la herida... ¡Porque el muerte esíá en piel Un poc. de paciencia para su espíritu... y un poca de Petróleo Gal para su cabello, y se quedará usted como nuevo. No hay de qué. Una concha del Cantábrico. -Lávese diariamente con agua boncada templad Creo mejor que sólo use esta y áe salvado durante una tempor da a. jVXasaje No Tai moíe fa tina eñnrita tan mpátic