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A B C VIERNES 8 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. 7. la Comisaría del distrito á la joven Mercedes, quies. no quería soltar la llave ni á tres tirones, por si Teresa volvía á agredirla, pues es de advertir que la agresora creía en un principio que no era nádalo del ojo... ¡y lo llevaba en la mano! Señalada la vista para el día de ayer, comenzó á celebrarse en la Sección primera; pero hubo de suspenderse, porque el acusador privado, Sr. Díaz Valero, modificó sus conclusiones una vez terminada la prueba, calificando de lesiones graves con mutilai (í 3 solicitando que se impusiera á la pi esadalapenade diez y siete años y cuatro liases de reclusión temporal, dando lugar esta modificación á que el presidente preguntase á las partes si optaban por el Jurado ó por el Tribunal de Derecho. El fiscal, Sr. Pozo, decidióse por el Jurado, y como el defensor, Sr. Pavón, hizo lo mismo, la Sala, como decimos, suspendió el jikdo para que. éste pase á conocimiento del Tribunal popular. UN PASANTE ¿Quién aporrea mis oídos tan bároaramente? Alcalde. -Soy yo, insigne D. Félix, el alcalde de Móstoles. Lope. ¿Qué quiere el buen alcalde de mí? Alcalde. -Hace cien años, fui yo el primero que difundió por España la noticia de la asi, mejor os serviríais hoy del teléfono qtt del postillón... Alcalde. -Pero yo supongo que el encierra será provisional... Lope. ¡Hum, ¡Me dan tan mala espina las cosas provisionales en España! ¡Si ya m me hubieran jugado una mala pasada con aquella otra estatuita que me levantaron en el Prado! ¡Si yo no hubiese visto lo que le ocurrió al propio esposo de la Latina, también héroe de tránsito! ¡Si yo no- me acordase de que el monumento á mi amigo el poeta Calderón se hizo con carácter provisional en la plaza de Santa Ana, y aun sigue y seguirá D. Pedro sentado en un baño de asiento por los siglos de los siglos... Alcalde. -Tenéis razón. Yo mismo no me considero muy seguro donde estoy, y más desde que los Sres. Pérez Villamil y Fernández de León se disputan el famoso parte que yo entregué en la casa de postas. Lope. ¡Y los que saldrán todavía reclamando su fragmento de gloria... Alcalde. -Mucho me malicio que para el próximo Centenario ni siquiera exista Móstoles, ni menos mi humilde persona. Lope. -Siempre les centenarios traen una rebaja; pero, en fin, llévelo con paciencia, que Dios provee á todos. También me dicen que Daoiz no está muy á gusto con el yeso que le ha correspondido en la epopeya, y que aguarda inquietamente el bronce que ha de asegurarle la perpetuidad. Porque, de otro modo, el bravo Daoiz no las tiene totraic. francesa. En pago de tan noble das consigo. arra- que rne han alzado una estatua en mi Alcalde. -Pues yo, admirado D. Félix, le pueblo nativo, y níe apresuro ái manifestar- cedo mi monumento de Móstoles, hasta que lo para que la noticia llegue á conocimiento se arregle el suyo de la glorieta de Quevede todas las demás estatuas españolas. Lope. -Estimo mucho la cortesía y la pre- do, de todo corazón. Lope. -Gracias, amable alcalde. ferencia de su aviso, aunque por lo que á tranquilo á que me llegue mi hora Esoeraré mí toca, como estoy de tránsito, no puedo Alcalde. -Pues ojalá sea cortita. ofrecerle, para cuando se decida á venir á Luis GABALDOI la corte, mi humilde y estable monumento. Alcalde. ¡Si me habían dicho que usted ra una gloria inamovible... ¿Cómo es eso? Lope. -Mudanzas de la vida. Lo cierto es que, con motivo del Centenario, un buen día A las once y media amanecí en medio del arroyo, y sin duda efecto en casa de D. de ayer mañana tuvo Ezequiel Ordóñez la para que yo no viese las mezquinas fiestas boda de su hija la lindísima señorita doña que se han organizado y juzgase duramente Blanca Ordóñez con el conde de Montarco. dé ellas, me condujeron á una dependencia Fue padrino el Sr. Roxas, y en su representación D. Ezequiel Ordóñez, y madrina la condesa de la Encina, que lo fue también de bautismo del novio. Testigos fueron por ella D. Mariano y doa Javier Ordóñez, sus hermanos; el ministro de Fomento, Sr. González Besada, y D. Antonio García Alix. Y jpor el novio, el capitán general López Domínguez, el conde de la Encina, D. Federico Rojas y el marqués de Carvajal. Después de la boda fueron obsequiados los concurrentes con un espléndido almuerzo servido por el Ideal Room. Fue la ceremonia puramente en familia, y á ella asistieron la marquesa de la Regalía; las condesas de Montarco, Villamonte y Canales de Chozas. Las señoras de Ordóñez, Franco (D. A. Orellana, González Besada, García Alix y viudas de Díaz Martein y Merelo, y las señoritas de López de Carrizosa. Los recién casados marcharon anoche para Lisboa. Se hallan en Madrid los duques de Baena. p l alcalde de Madrid lia ordenado que se instruya el oportuno expediente para depurar la responsabilidad que pueda caber á los ere picados de Consumos que el domingo último promovieron en el fielato de la Moncloa un incidente ya conocido de nuestros lectores, y del cual fue víctima nuestro director, Sr. Luca deTena. No esperábamos menos del celo y actividad del señor conde de Peñalver, que al hacerse eco de nuestras quejas, secundadas por otros periódicos, da satisfacción á demandas legítimas de muchas personas que también se duelen de los exabruptos del personal del Resguardo. Entre tanto que se hace justicia, bueno será que el señor alcalde excite el celo de los guardias municipales cuyo puesto está en los fielatos para que en casos corno el de que se trata intervengan, interponiendo su autoridad, para que los empleados del fisco guarden las consideraciones debidas á todo ciudadano digno, y para evitar espectáculos que dicen muy poco en favor de la corte, de su cultura y de su Administración. También es de esperar que se dicten las disposiciones necesarias á iin de que los automóviles puedan circular por las afueras de Madrid sin trabas que, además de ineficaces, nada favorecen á los intereses morales y materiales de la municipalidad. Santo y bueno que se persiga el matute que realmente lo sea; pero pretender el aforo de uno ni dos bidones de gasolina, que la previsión impone para cualquier paseo más ó menos largo y para ponerse á salvo de un derrame del depósito de aquel aceite ó de cualquier percance por el estilo, resulta ridículo y puede matar todo deseo de contribuir al desarrollo de iniciativas industriales y al progreso de la ciudad donde se vive. EL ALCALDE Y LOS AUTOS DE SOCIEDAD VISTO Y OIDO D U L O G O TELEFÓNICO El alcalde de Mosto les. Central. Comunicación con fray Félix Lope de Vega. 2 efe om sfa. ¿Me hace el favor del número? Alcalde. -No lo sé; pero él andaba por la glorieta de San Bernardo. (Pausa. Telefonista. -Oiga, alcalde, ese D. Félix ya de la Villa, donde estoy en la amable comno vive allí. ¿Quiere usted que pregunte? pañía de otros trastos, por lo visto tan inútiAlcalde- -Si, hágame ese favor. les como mi persona. Telefonista. -Pues, entonces, no se retire Alcalde. Demonio ¡D. Félix, si usted quiere que mi fiel postillón corra esa nueva del aparato. por España... (Pausa l rga. Lope. ¿Wa 3 ¿Qué voz misteriosa me llatna? Lope. radas. No es necesario. Pero aun En sufragio del alma de doña Dolores Lias de Lequerica, se celebrará hoy, á las diez ríe la mañana, un funeral en la iglesia de la Concepción. A. su finca de Meco ha marchado el niais qués de Luque, bastante mejorado de la dolencia que ha sufrido. PUTA Montañesa, cubiertos artículos para regalos. Lino Corche. ARENAL. 2 a