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A B C JUEVES 7 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN i. PAG. 4. santas libertades, ecüaton los caballos encima de las manifestantes... Hubo un instante de pánico... Las sufragueties, dando chillidos, dispersáronse en todas direcciones, recogidas las faldas más de lo conveniente y acompañadas por las risas de todo el mundo... ¡Hasta los municipales se reían de buena gana! p o b r e Mlle. Laloe... Durante un día ente ro ha sido la gran figura consagrada por la actualidad parisiense; su nombre figurará en todas las revistas de los bulevares; los cancioneros la harán couplets ingeniosos y su nombre pasará á la posteridad... Ella nos ha proporcionado unas cuantas horas alegres en este domingo aburrido de T ucha electoral... Y no creáis que ha hecho el ridículo, no! Mlle. Laloe ha tenido una votación nutridísima: cerca de mil votos... Puede asegurarse que estos votos son los únicos sinceros... París hubiera visto con alegría á Mlle. Lalóe triunfante en las elecciones, porque aquí nos perecemos por lo original, y una mujer concejala no es un espectáculo que se nos ofrezca todos los días. Yo he hablado con un señor que había ido muy en serio á votar á Mlle. Laloe, y me decía convencidísimo: -Créame usted... En el Ayuntamiento está haciendo mucha falta una mujer... Aunque no sea más que para encargarla del servicio de limpiezas... Joss JUAN CADENAS. París, Mayo. lada en un puñado de jóvenes preciosas, risueñas y elegantes; pero, ¡oh dolor! las colgaduras de colores nacionales que cubrían los balcones á los que se asomaba tanta femenil hermosura se habían levantado, descubriendo por un ladito parte del leti ero tapado; lo que se veía decía: Á PRECIOS MÓDICOS... IMPRESIONES PARLAMENTAR! AS A ARIAS COSAS Comenzó la sesión de ayer con unas preguntas del Sr. Galarza. A este señor le indigna lo que pasa en la Cárcel Modelo. Parece ser que en esta cárcel acontecen cosas extraordinarias. Los reclusos se violentan, profieren voces incorrectas, han llegado en alguna ocasión á ser irreverentes con el gobernador de Madrid. Meditó sobre esto mucho el Sr. Galarza. Al fin cayó en la cuenta de que una de las causas de tales desmanes es que al frente de dicha cárcel se halla un intelectual. ¡Ahora me lo explico todo! exclamó el Sr. Galarza. Un intelectual, ¿qué puede hacer al frente de una cárcel? ¿Qué relación tienen las especulaciones del pensamiento y la vida carcelaria? Entre las voces soeces de un presidiario y una página de sociología, ¿podrá existir nunca compaginación posible? Además, este intelectual que se halla al frente de la cárcel, resulta casi á la altura de un profesor de Oviedo; quiero decir, que tiene una porción de cargos é interviene en una multitud de juntas, consejos, institutos y reformatorios. ¿Cómo puede este intelectual que es tantas cosas á la vez atender con constancia y escrupulosidad á los deberes de su cargo? Si se está en el Instituto de Reformas sociales, en el Consejo penitenciario, en la Escuela de criminología, en el Patronato de jóvenes delincuentes, ¿cómo se podrá estar en la dirección de la Cárcel Modelo? Todas estas dudas no son mías- -cuidado con esto- -sino del Sr. Galarza. Yo no digo ni una palabra por mi cuenta. No creo que vaya á parar andando el tiempo á la susodicha cárcel; pero si esto aconteciera algún día, sepa de ahora para entonces el aludido intelectual, que yo ni entro ni salgo en este asunto. Toda la responsabilidad de lo que va dicho es del Sr. Galarza y no mía. A continuación de esta nota, la sesión de ayer nos ha ofrecido otra: el anunciado discurso del Sr. Canalejas. Las cosas que se anuncian mucho no suelen resultar segúa las esperanzas. El Sr. Canalejas se proponía hablar en la tarde del martes. Dos pintorescos incidentes ocurridos en la sesión, quitaron interés al discurso del Sr. Canalejas. Había que esperar hasta la sesión siguiente. El Sr. Canalejas, más que un orador repentista, más que na polemista parlamentario, es un orador de preparación. Hay oradores que comienzan á hablar en medio de la indiferencia general y pronto cautivan el interés del auditorio. Hay otros que necesitan tener preparado el escenario: necesitan el anuncio previo, la atención de los circunstantes, el ambiente de expectación. No había ayer nada que justificase el discurso solemne del Sr. Canalejas. No lo exigía un debate ruidoso, ni un asunto vital y urgente. Con todo el Sr. Canalejas se decidió á hablar. ¿Por qué? ¿Ha olvidado el ilustre orador que cuando se llega á la altura á que el ha llegado una de las máximas fundamentales del político es la de no prodigarse? Y ya que se ha cometido la irreflexión de lanzarse á hablar sin que las circunstancias lo reclamen, ¿se ha olvidado también que, antes de hacer un discurso incoloro, se debe llegar hasta el fin y dar una nota terminante, categórica y enérgica, cumpliendo asimismo con aquellas otras dos máximas No tuvo ayer este grano de audacia el señor Canalejas, ni fue resuelto. Una hora justa empleó en su discurso. Fue indeciso y, volandero de un lado para otro. Tocó rápidamente multitud de asuntos; volvió algunas veces sobre sus pasos para tratar algunos de los ya tratados. Hubo un momento de que un grano de audacia en todo es importante cordura, y de que la irresolución es más dañosa que ¿a mala ejecución? Y en una tienda, cuyas puertas se habían convertido en improvisados balcones, decía la muestra entre admiraciones: ¡EL PIN DBI MUNDOÜ y entre las que ocupaban sus gradillas había lo menos una docena de lindísimos bebés... Fijaos, señoras; adquiriendo la costumbre de fijarse en detalles puede sacarse provechoso fruto, ó, á lo menos, un tanto por ciento más de distracción en todos los casos. Y no digamos que la distracción es cosa despreciable en este valle de lágrimas... ATOCHA OSSORIO Y GALLARDO. COPLAS DEL JUEVES TABERNARIAS Habrán ustedes leído mil veces ó mil quinientas que en punto á costumbres pública, democracia verdadera y otras gangas es preciso que imitemos á Inglaterra, que tiene el concepto exacto del derecho... de la fuerza. Pues en este pueblo grande y libre por excelencia, al que envidian otros pueblos su libertad y grandeza, se ha votado hace unos días, á pesar de las protestas, una ley limitadora del número de tabernas. Creen los respetables miembros del Parlamento que es esa cortapisa necesaria para atajar borracheras, grosería y regüeldos, disputas y desvergüenzas, y sin pararse en pelillos ni fijarse en que atropellan derechos individuales y fábricas de cerveza, poniendo tasa al consumo van y restringen la venta. Porque aquí, hace pocos meses, se le ha ocurrido á La Cierva que á las doce se retiren al catre los que copean, y descansen los domingos los devotos de las juergas que las fiestas santifican con vino de Valdepeñas, ha habido alborotos, gritos, mítines y conferencias, y la santa democracia le ha puesto cual digan du ¡Cielos! ¿Qué hubiera ocurrido si algún gobernante ordena cerrar de golpe y porrazo la mitad de las tabernas? Lo menos que pide el pueb y lo que exige la Prensa liberal y democrática... es la reclusión perpetua, para que queden incélumes los derechos de a Hacienda, la libertad de comercio la Constitución, etcétera... y evitar que se nos burlen las naciones extranjeras por reaccionarios viles y tiranos sin conciencia. Y es que, á la cuenta, es distiul 1, respective á las botellas, de la libertad de España la libertad de Inglaterra. FEMENINAS piJAOS No es asunto ciertamente, ni aun de mediano interés, el que voy á tratar en estos renglones. Pero sí puede ser un asunto- advertencia para las damas; algo quizá que las lleve á emplear ese sexto sentido en tan pocas ocasiones empleado, que las haga adquirir la beneficiosa costumbre de hacerse cargo, eon lo que pueden evitarse en la vida algunas cosas poco agradables. Hay muchos jóvenes de buen humor, con toda la alegría que presta la juventud y escasez de preocupaciones, que se divierten inocentemente, y aun puede decirse ingeniosamente, sin molestar á nadie, sólo procurando ver el lado risible de todas las cosas. Durante los pasados días, en que se ha conmemorado el Centenario de la Independencia; cuando el sol, nuestro sol claro, alegre y abrasador, contribuía al mayor esplendor de las fiestas, y las calles rebosaban gente, y las gentes entusiasmo, y el entusiasmo se traducía en aplausos y vítores á todo: al Rey, al Ejército, á las banderas, á las carrozas y á las niñas bonitas, varios muchachos, con la sana alegría del vivir, se dedicaron... á mirar y comentar los balcones rotulados; y en verdad que no perdieron el rato, puesto que los resultados verdaderamente peregrinos que había entre letreros y personas añadieron una nueva forma de diversión para los ya alegres jóvenes. Observaron dos balcones, en los cuales no se advertía ni un soplo de juventud; todos los que de ellos estaban posesionados eran respetables personas que alcanzaban una larga existencia; cabellos blancos y caras arrugadas... En los balcones se leía en grandes letras: SEGUROS DE VIDA... Otro balcón, en el que se veían varias muchachas de las que no hacen mucho honor á la belleza española, tenía en grandes letras doradas el entonces irónico letrero JOYERÍA Un poco más lejos llamaba la atención de todos una casa en la que parecía haberse reunido toda la gracia madrileña recopi- SINESIO DELGADO