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A B C SÁBADO 2 DE MAYO DE 1908. EDICIÓN i. a t A ü T. l maictué de Aj 2 roe está enfermo de al- bar, lúgubre y burlesco, en las amarguras de Santa Elena. gún cuide do. IyOS mismos historiadores franceses recoHa sidc peaiüa la mano de la bellísima se- nocen el grave error de esta campaña napoñorita doña Belén Caballero y Echagüe, leónica; consignan sus crueldades, que hahija de la marquesa viuda de Sornosancho, llan explicación, si no disculpa, en la rabia (para el simpático sfioüman D. Francisco de los eternos vencedores ante un obstáculo Hurtado 3 e Amézaga, hijo de la marquesa imprevisto, y exaltan el heroísmo, la abneviuda del Riscal. gación, el valor de los españoles, que suI, a señora de Trenor, hija del presidente pieron revivir los tiempos de la epopeya. I os amargos en nuestros días, del Senado, general Azcárraga, ha dado á juzgan estérilcríticos que, lamentable aquel y hasta luz un niño grandioso movimiento, porque de él se aproAuteajer falleció en Madrid la joven y vecharon los espíritus regresivos, cometen viituosa señora doña María de los Dolores la injusticia de confundir las causas con los efectos. Razonan, además, con una sereniI 4 a y Pequeño. A su viudo, D. José L, uis L, equerica, da- dad que no puede aplicarse como norma de conducta en los momentos de entusiasta Uios el rnís sentido pésame. exaltación de los ánimos. Son fríos artistas Ku breve marchará á París el marqués de que quisieran arreglar la Historia con posCorpa eo 1 motivo de la operación que le va tumas reflexiones doctrinales, que sin ella, á sex oraeticada á su hijo. precisamente, no existirían. Olvidan que la Humanidad lamenta, pero no corrige, sus En la iglesia parroquial de San Miguel erratas. se celebr J ayer la boda de D. Marcos AréPara justificar estos comentarios, sirve, valo Pérez con la distinguida y linda señoen efecto, el espectáculo de nuestro tiempo, tita Purificación Padilla Jiménez. Kuerou padrinos D. Eduardo Arévaio y que nos presenta casi triunfante en España ja hermosa señorita María Jiménez, y testi- el espíritu que quiso entonces traspasar las gos, D. Manuel I, uengo, el magistrado del fronteras. Mas no hay que olvidar que el Supremc D. Eduardo Ruiz García de Hita y triunfo sé ha conseguido por las artes d a D. Federico González del Riyero. I es deseamos muchas felicidades. el derecho á censurar al pueblo, que se guia por sentimientos y que sabe la virtud dei sacrificio y la ejercita en defensa de sus ideales. En aquella ocasión memorable fue el pueblo quien salvó á la patria. Abandonada por sus reyes, desquiciada y maltrecha por los políticos, profanada por manos extranjeras, halló España en sus hijos anónimos el esfuerzo necesario para salvarse. I,o s que no tenían nada propio y material que defender fueron, como siempre, los primeros que lo defendieron todo. ¡Sublime ejemplo de abnegación y de heroísmo! Al recordarlo, desde la miseria del tiempo presente, el espíritu se engrandece y se purifica. Y con tan saludable enseñanza siente arraigársele con más fuerza el convencimiento de que sin dignidad personal no pueden vivir los pueblos ni los hombres. ANTONIO PALOMERO LA EXPOSICIÓN DE BELLAS ARTES A cada certamen artístico se señala una nueva fase, tendencia ó conato de nuevo rumbo en la evolución del gusto, y se distingue una obra capital. ha tendencia nueva, que ya venia iniciándose en anteriores Exposiciones, es en ésta, dentro de lo que llamamos modernismo, y por extraña contradicción coa su pretendido espíritu innovador, la vuelta á GLORIOSO los antiguos modelos. No obedece este cambio del gusto á un CENTENARIO mero capricho, sino á una ley histórica, que se ha dejado sentir cuantas veces el arte (felebromos hoy una de las fechas más alagotó un sistema ó tendencia. El caso es -tas y significativas de nuestra Histoidéntico al que se dio en el arte de la antiria. No habrá en esta conmemoración el güedad, cuando los escultores del tiempo odio que alimentara el fuego de aquel tiemdel emperador Adriano volvieron los ojos á po, ya transformado en amistad por el tranlos modelos del arcaísmo griego, y por imiquilo curso de la vida; pero sí el infinito tarlos se convirtieron en arcaizantes; es el amor que merecen aquellos héroes, al remismo del Renacimiento, no en lo que conscordarlos con lágrimas de piedad y de entituye su espíritu de perfeccionamiento por tusiasmo. medio del estudio de los modelos clásiFue el 2 de Mayo ae 1808 el principio de cos, sino por la imitación deliberada de un fin, más asombroso por lo inesperado. ellos, cual se observa en algunos relieves Un pueblo débil y fácil, al parecer, de sode los písanos y en estatuas, como el Baco meterse 3- humillarse, rompió el primer esde Sansovino; es, en fin, igual que el del labón de la cadena con que el audaz y aforneo- clasicismo de hace poeo más de un situnado conquistador trataba de sujetar al glo, cuando con fervor arqueológico se enmundo. La inocente sangre derramada en tregaron los artistas Canova, Flasman, DaMadrid floreció bien pronto en toda Espavid y nuestro Alvarez á la interpretación ña, excitó después á los otros pueblos sometidos terminó, eu fin, coa un poder que paz, y no se ha imputato con los Horrores más purista y escrupulosa de los modelos se creía fiime, seguro, irrevocable. ¡En ver- de la guerra. El pueblo, sencillo y natural clásicos. Nótese que esta restauración neo- clásica dad que; toda Europa puede asociarse á en sus juicios, no comprende los maquianuestro glorioso Centenario! Una vez más velismos que se esconden en los Tratados y académica vino como reacción de las lise vio entonces cumplida la ley irónica de de política, y así, no comprendió tampoco cencias del barroquismo, y que ahora, tras las antinomias, aue nos invita á descubrir qua pueda hacerse la causa de la humani- de las desordenadas y caprichosas libertadad violando las leyes más elementales, des del modernismo, se encuentra en él su que son prenda de la humana convivencia. afición á lo arcaico, como para buscar ea Hubo también entonces hombres dema- laá mejores obras de lo pasado la depurasiado afectos á las nuevas corrientes, que, ción conveniente. Momentos son los actuales de nuestra juzgándolas provechosas para España, quisieron colaborar en su triunfo. Hagámosles Historia de transformación, de crisis y de la justicia de reconocer que también eran rápida mudanza, en pos de los nuevos ideapatriotas á su modo. Pero separemos de su les de vida y de goces positivos y nobles. lado á los que por miedo, por cobardía ó por El arte sufre la misma suerte que las demás sus particulares conveniencias se afrance- manifestaciones de la humana actividad, y saron, dignos progenitores de los impuros quien así no lo considere al salir de la Excomerciantes de nuestra época, que en pe- posición de Bellas Artes, con el ánimo inligrosos trances preparaban bandera blanca quieto por reflejo de la inquietud de la lacha de las ideas que revelan las obras expara recibir al enemigo. Pero aun los mismos que de buena fe puestas, muchos de euyos autores se nos abrazaron la causa del conquistador nos muestran como desorientados ó víctimas dé producen cierto enojo, amortiguado por una espejismos arqueológicos, no podrá razosincera amargura. Eran los llamados inte- narse el hecho señalado. Concretándonos por hoy á la Pintura, lectuales, los espíritus tenidos por fuertes, los posesores de la última palabra, precisa cumple decir que al lado de maestros que y conveniente para la pública tranquilidad. permanecen firmes y serenos donde estaY ellos, como los que entre nosotros han ban, dando uueva muestra de su pujanza y la grandeza ae lo pequeño... tíXgrito de una heredado su significación ó su vitola, se ale- brío, aparecen los innovadores, ardorosos y vieja, lanzado en un rincón del mapa, sirn- jaban de las clases populares, en vez de atrevidos, revelando casi todos que aun poí oh ando la aspiración universal, empezó á aconsejarlas, dirigirlas ó educarlas. A la esos caminos trillados y dificultosos se concu comer un solio ¡Sublime, inmortal dolo- cuenta de estos elementos debemos cargar sigue el triunfo cuando con talento y me Vir T. VO s e los llevan! d e b i ó r u m las culpas de todos los atrasos, negándoles dios se lucha.