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iS INFORMACIONES DE rODO EL MUNDO ABC iV- g POR TELÉGRAFO CABLE Y T E L É F O N O GITANERÍAS D u d a n d o va Itt noticia por los periódicos de Kipflflo: A cleita pcasiouiHta viU la, descosa de obUacr fl todo trnnce el premio gordo de la lotería, 5 c La f iVXir; iiuns gitnnas, adívinAiilióle pii íjlié número h o b i a d e caer lal premio y cubrJtido por su prondüli co veinte durctca, ct! i harto cxlgun á í o l í r derla la adivlujciúEJ. Pero todnvÍQ calamos nhl? -dicen mudiOS. -Allí c tikiuos todavía- yo- ¡y lo que te querrí, luorcaa! SJJIO un iwnncuor me extraño; que Ifi viuda doña R o E: I TI fj empicare el liondo saber c- i ii con por CSC caniino, y nai decía el gran dramaturgo R ü i i de AlaTcán en ¿n Otfnt de Snli ¿H y alaianí tfoc DO r i i f t k ÜfV 3 (r hlíe 410 p ciy l; i JD 4 J (iJI J CTMII. Iii U a d l l Ü t y vJirpt dfl cíFji, q i i u f l u í d J U d i m i y giJ 4 fiI MMJET hay que í l It í de esas tañU hechiceras, que, por lo que se dice, no tienen n a d a d c bcehiccra rjf 7 -No Ift he vitto, pero la conozco bien, porque conozco á laB gitanas que siglos nlrds Jc oeiipAlun en eso, y C it. i Antonia no es sino un cjfk de supcrvlvenda. Tombiín se aue Ihdobii tjt ¿j Cruz, como c, -í ó 3l ta, una cí frU Anilla que podín ucr anilla de lo bolsa dci diablo, y que en Tt. 13. para que un t i b e m c- ro madrileflo vendiese bien au Tino, sabu- mábalc con romero el umbral y rociábale a j u a bendita por la casa, diciendo: Por i irtUfl c i t n t! jM tnlEOjEKrfíIIEa rn JirunUa HlffB ti md y nEri ct bkn. M A Ü Í l l ü iNAIlGl iM, lON D t LA EXPOSICIÓN D BELLAS ARTES LA FAMILIA REAL VÍSITANDO LAS SALAS DE LA HXPOSICION oiir- crtm. LtÍ! itica y I- Ü J 4i torís. SeTá eos- i d i q u e esa codicb y üfio iiimoderado de cal arte cl premio gordo enterilu llevara, denlrn fljjawip idn rl prf i rt itn dr irruir con la midccJiladc Las pesetas- i algúu I nens lueitívo, ó el de al ún yu ipísiuio Adonis, que ni pinlndo para Uactr llüv- idcras laa negras Loras de Js viudez solitaria, r. í i orquc es probado: cuando loa hombres ¡ob almas tspaEtcQaa! acudcu d conjuros y reiclos diabólicos de esos que ponen los pelos de punta, híictnlo en busca del dinero: por la r íríw ii ü j (j, q u t d i c e u e u r a i t i t n a mientras que los muji res ¡olí corazones aleoirado sdlo entran en esos enjuagues y monipodios eiapujadOB y seducidas por el acior. El amor las uict con facilidad suma Fot. GDBI. dejujw justos: ahoto esto de la hechice riq Fin flhnndn eomo Iris sí rlos Ua; pClo así y todo, m i s mal b j y en la al k a del que se ucna, yen Madrid hoy cn i: niiKcn y ocben- -porque las hechiceras suelen m; ipinar el co l o- muchas j ií df. ora encopetadas como V idaBte de ía Piloh ui. que conoce m i s líos que el Manzanares, ora mal traídas y hpm brientas como í j Viífiftird y a Esf aríiü h que en sus mismos apudo llevan un reducido retablo de su mala ventura; tüdas dTgo- -viven y beben ¿costa del amor, pasado por la alquilara de la ubérrima credulidad femeníL Autoniív de la Cruf se llama la cap i y nsíniTsmo cm il; ilM y Atjilla d t nuaibrt otra prójima qne iM r loS cños de 1633 andaba hcdiictrcaiuJo i diestro y sinifatro en esta coronadií villt; no ya con ífirmulas de poco más 6 menos y eon sahunienoíi y asperslonts luocentíiTmos, sino con COS. IÍ; niAa reprobables. Tanto, que fi ellas dchirt lar o encierro y durii sentencia en la luqufííd tokdatm una de sus m 5i aprovechadas dlaLtia ur eípula Ü, Antonia Mcxia, mujer de Juan Mcxla, VcnancITr secretirio y procurador en la audiencia del KuncloLo primero que Anillo enseñaba á aus elicnlea eia el arle de echar las haba -para adivinar cosas amatorias ínluraa, JÜue cdnic se hacia esto? Atención, que noi ío va a ded r l a M t j í a por la ploma del cs; iibímo in-