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A B C JUEVES 3o DE ABRIL DE i 9 o8. EDICIÓN, PAG. J La leyenda dorada 2 El Dos de da á otros seres casi tan miserables como Mayo 3.0, Los gritos de independencia él, que le pagaban dándole albergue ó par 0 4. Los Ejércitos 5. La musa popular tiendo con el pobre Juan algún guiso poco 6. Los sitios 7.0, L, os inmortales alimenticio, pero suficiente para engañar el En la obra toman parte toda la compañía, hambre que le consumía. Casi ignoraba lo coro general, numerosa comparsería, banda, que era el dinero. rondallas, etc. Cierto día encontró en el suelo una KÍSSe estrenarán cuatro magníficas decora- neda de 50 céntimos. Se irguió orgulloso: ciones del reputado escenógrafo valenciano- ¡Rirn -exrlarnó. ¡ya soy rico! Ricardo Alós. Ya se lian fijado en los sitios de costumEran la Emprendió bre alegóricas bandas anunciadoras de la marcha las dos de fijo tarde. encontró en la y el notable y lujosa compañía de opereta ita- Arco de sin rumbo de los se Triunfo Campos Elíseos, liana, que, bajo la dirección del popular ca- Desde allí contempló á París un instante; ricato César Graviua, con 1 o -i a artuar ol se asimiló la atmósfera de lujo que se des. de Junio próximo. Oportunamente publicaremos más deta- prendía de los coches, de las toilettes de las lles de este espectáculo tan íavoiito del pú- mujeres, del lujoso bullicio de aquellos parajes. Sonriente dirigióse hacia la plaza de blico madrileño. la Concordia. Iba despacio, tranquilo, satisfecho. Se I j N A AR TIS T A En el Gran Teatro de ESPAÑOLA San Carlos de Ñapóles figuraba que sus andrajos se habían conha debutado coa El vertido en un elegante traje. Su miserable batía o Je Sevilla, alcanzando un brillante gorra se le antojaba espléndido sombrero de trmnfo, la tiple española señorita Elvira Hi- copa, sus botas destaconadas se le figuraban finos zapatos de charol dalgo. Peladera penetró en el primer estanco que La nueva cantante, que aun no na cumplido los diez y siete años, fue llamada encontróla! paso y escogió un cigarro. muchas veces á escena y tuvo que repetir algunos pasajes de la ópe ra rossiniana. Nuestra gentil compatriota comienza, pues, su carrera bajo los más halagüeños auspicios. 6 UENT 0 S ILUSTRADOS AYUNTAMIENTO SUSPENDIDO POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR 1- 1 a regresado el gobernador de esta pro vincia, acompañado del diputado á Cortes por Málaga D. José Alvarez Net. El gobernador traía ya acordada de Madrid, la suspensión del Ayuntamiento. Después de conferenciar en su despacho con varias personalidades conservadoras, firmó los 45 oficios comunicando la suspensión en su cargo á otros tantos concejales, remitiéndose en seguida á los interesados. En la reunión á que anteriormente sft hace referencia quedaron acordados los nombramientos de los concejales interinos, figurando en el nuevo Ayuntamiento comerciantes, propietarios, abogados y personas de representación social y reconocida independencia. Se dice que será nombrado alcalde interino el actual presidente de la Diputación provincial, D. Juan Gutiérrez Bueno. Pasado mañana se celebrará sesión extraordinaria para latouaa de posesión de los nuevos concejales. Se comenta muy favorablemente la suspensión del Ayuntamiento, recordando las escandalosas irregularidades que se habían cometido en Obras públicas. MÁLAGA, 2 p ION. PARÍS AL DÍA POR TELÉGRAFO desgracias, Juan Rico (a) Peladera, había llegado á la edad de treinta y seis anos sin haber poseído nunca ni 50 céntimos. Sus pedrés ie habían alimentado con desperdicios y vestido con harapos. Más tarde, entregado á sí mismo, había vivido recogiendo colillas, abriendo las portezuelas de los coches á la puerta de los teatros ó dedicándose á otros oficios de la misma índole. D CINCUENTA CÉNTIMOS espués de una serie ininterrumpida de DE NUESTRO CORRESPONSAL IMÉSCOLES, 59, 7 T. Su ideal Iiubiehe ido distribuir prospectos por las calles. Pero la ambición de Pela ileía, aunque modesta, era irrealizable, porque sus andrajos eran incompatibles con esa ptofesión, que 110 exige, sin embargo, una indumentaria complicada. Su liataposo aspecto le ceiraba todas las puci as v Je veía 1 elucido á presta su ayu- De una casa rde la Avenida de los Campos Elíseos salió un lujoso carruaje; en él iba una duquesa. Peladera saludó con elegancia Tropezó con un señor bien trajeado. Perdón, amigo mío, -exclamó, apartándose cortésmente. ü El señor bien trajeado quedó sorprendido, volvió la cabeza y vio á un andrajoso parado delante de una mendiga. Ese andrajoso metió la mano en el bolsillo y con un gesto de suprema desenvoltura dejó caer una moneda de 10 céntimos en la mano de la pnhre mujer. Luego Peladera siguió su camino. Al pasar ante un quiosco de periódicos compró el Gaulois. Llegó al bulevar. Era la hora elegante. Se paseó desde la Magdalena hasta la Opera, y viceversa, sonriendo, con aire protector, á cuantos le miraban extrañados. Extrañó, en efecto, era su aspecto, pues su fisonomía no respondía á sus harapos. En ella no observaban las gentes la expresión de dolor y de miseria que creían encontrar al contemplar su indumentaria. Y es que Peladera no erja desgraciado. Se creía más rico que cuantos le rodeaban, estaba autusugestionado y se sentía feliz. Fue la mejor tarde de su vid. i. Vino la noche. Su estómago le hizo recordar que no había almorzado. Le quedaban diez céntimos. Entonces á los labios de Peladera se asomó una sonrisa de amarga ironía. Entró en una tienda, y con un gesto de soberano reto lanzado al destino tiró la moneda sobre el mostrador y pidió... un paquete, de palillos. ETIENNE JOLlCkER i as reinas de la Mi- Carime. De regreso de su excursión á España, han llegado hoy las reinas de la Mi- Caí eme. Vienen llenas de entusiasmo por ese hermoso país y agradecidas profundamente á las atenciones que España las ha prodigado pbr condúcto de las autoridades, del pueblo y, sobre todo, de la Prensa, para la que tienen los más calurosos encomios. A guardaban la llegada de las reinas en la estación sus familias respectivas y nutrida representación de los gremios que las ha bían elegido. Al descender de los carruajes, todos prorrumpieron en un entusiasta: ¡Viva España! É l pleito de Le Foyer. Lo más distinguido del mundo del teatro se ha reunido hoy en la Sala primera de Justicia ante el Tribunal que ha de juzgar del asunto de Le Foyer, obra que, como recordarán nuestros lectores, fue presentada al director del teatro de la Comedia Francesa por sus autores, Mirbeau y Nathanson, y aceptada por Claretie á su presentación, pero rechazada más tarde. De esta negativa del director de la Co media han reclamado ante los Tribunales los autores, fundándose en los graves perjuicios pecuniarios que les ha causado la detención de su obra en la Dirección del teatro para sor rechazada después. El asunto, que ha dado origen á largai discusiones en los periódicos de París, despierta gran interés entre autores y actores. Entre los que hoy han asistido á la Sala donde se celebraba la vista se hallaban la bellísima Símone, antes Mad. Lebargy; la Sorell, Laparcerie y muchas de las más famosas actrices. Robert, abogado de los demandantes, hace un brillante discurso, espiritual y mordaz para Claretie, del que dice que, no iontentó con haber alcanzado la inmortalidad, aspira á proclamarse perpetuo en su cargo. De Mirbeau hace un cumplido elogio, así GOtno de la obra Le foyer, relatando sus prin cipales escenas. Se espera con interés el resultado de este pleito.