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INFORMACIONES DE TODO EL MUNDO DE NUESTRO CORRESPONSAL ABC En cuanto á Harden, he aquí el fundamento de la sentencia que le absolvía: Si bien resultan los artículos del Zukunpt ofensivos para el conde de Moltke, el acusado Harden. ha l o g r a d o probar sus asertos. El ministerio público pidió y obtuvo la anulación de tal sentencia (todavía no se ha sacado en claro con qué derecho, y sigue siempre la polémica sobre la legalidad de tal medida) y sin más ni menos procede contra Harden, citando como testigos: á Moltke, antes acusador, y á Eulenburg, que no había acudido á auxiliarle, Y vuelven á moverse en el segundo pro- POR TELÉGRAFO. CABLE Y TELEFONO los delitos castigados en virtud del art. 75 del Código penal, ni tampoco he cometido nunca las acciones inmorales á que alude él defensor del acusado! El fiscal, reforzando tal declaración, agregó: De poderse presentar algún testigo digno de fe en contra de lo que acaba de declarar el príncipe de Eulenburg bajo juramento, que se presente sin pérdida de tiempo, si posee el menor sentimiento de justicia. En nombre del mismo príncipe le excito á denunciarle por falso testimonio si es que le puede probar que jamás en su vida haya delinquido contra el art. 175, ó cometido algún delito análogo. ABCEN BERLÍN ARDEN CONTRA En t a n escabroso STAEDELE asunto me limitaré á relatar hechos, sin permitirme el menor comentario ¡maldita la falta que hacen! ni la más leve apreciación personal. (Ya lo apreciará suficientemente el lector. El cronista hoy no será más que simple recopilador y traductor fiel. Primer proceso: conde de Moltke contra Harden. Entre los testigos citados, figuran: el prin- MADRID. UNA BODA ARISTOCRÁTICA LA SRTA ANA OCHANDO Y SU ESPOSO EL DR. D. RODOLFO DEL CASTILLO, AL SALIR DE LA LA SRTA. AÍNA OCHA S A Ú R A D O CORAZÓN DE JESÚS, DESPUÉS DE SU BODA Fot. Mannes. cipe üe Euletiburg, amigo íntimo del conde de Moltke; el conde de Hohenau y el conde de I, ynar. El primero se declara enfermo de gravedad y no comparece, á pesar de reiteradas invitaciones por parte del Tribunal. Hohenau y I, ynar resultan de las deposiciones de los testigos de tal modo sospechosos de haber delinquido en el sentido que se supone, que de oficio se les sigue causa. El primero queda libre, por prescripción, aunque probados los hechos que se le imputaban. El segundo es condenado á quince meses de prisión. ceso todas las suciedades ya removidas en el primero. Harden, absuelto en Octubre por el Tribunal civil, es condenado en Diciembre por el Tribunal criminal á tres meses de prisión, y Moltke queda rehabilitado, sin la meuor mancha en su blasón. En ese segundo proceso no tuvo el conde de Eulenburg ningún inconveniente en presentarse como testigo apoyado sobre sus dos hijos, que guiaban su torpe paso, y en alta y para todos inteligible voz hizo la declaración siguiente, después de haber prestado solemne juramento: Jamás en mi vida he sido culpable de Si tal denuncia se produjera, el ministe rio público citaría á los testigos, hállense donde se hallen, vivan en el territorio del Imperio ó en el extranjero. E 1 príncipe no teme á ningún testigo y se llevaría la instrucción contra él con el mayor rigor, cualesquiera que pudieran ser las consecuencias. A lo cual contestó Harden con impercep tibie ironía: En cuanto á lo que se refiere al prínci pe de Eulenburg, puedo decir desde luego al señor fiscal que, correspondiendo st llamamiento, yo he de hacer por mi parte cuanto pueda para que se produzca claridad