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A B C MIÉRCOLES 29 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 2. a PAG. 9. El negro se limitó á responder, en intransitable italiano: N TROPEZÓN En el hospital de la- ¡Soy el hijo de Menelik! Princesa ingresó ayer Los que tal oyeron se apresuraron á alJosé Rodríguez García, pinche de cocina, 1 a Asociación Matritense de Caridad sigue zarse en pie. que momentos antes había sido curado en ¡El hijo de Menelik en Roma; trabajando con fe en la organización de ¿Qué misteriosa negociación traería el he- la Casa de Socorro de una fuerte lesión sn la caridad. Tiene que luchar con obstáculos de distinta índole, uno de ellos el recelo de redero del formidable Neggus á la corte de la cabeza, que se produjo al tropezar con la portezuela de un coche en la calle de San la gente, harto desengañada de pasadas Víctor Manuel? Examinaron los ayudantes del general la Bernardo. tentativas que fracasaron. Hay vecinos que se suscriben condicionalmente: darán su do- insólita figura del Príncipe de frente y por NA CAÍDA En la calle de Toledo sufrió nativo, pero cuando no vean pobres por las los flancos. Su indumentaria trascendía á- una caída casual una anportador, de algún mensaje. El gabán era, sí, ciana de sesenta y siete años, llamada Inés calles de Madrid. Días pasados decía nuestro corresponsal de un corte anticuadillo, pero le caía con Sualda y Sualda, ocasionándose la fractura en París, Juan José Cadenas, en una de sus mucho garbo y elegante gracia. El aspecto de la pierna derecha. amenas crónicas, que nuestro alcalde po- del forastero denotaba simpatía, inteligenDespués de asistida en la Casa de Socodría sacar mucho útil de los Apuntes para cia y don de gentes, y sus ojos traducían rro de la I, atina, pasó al hospital Provincial fluidez de bondad y de espíritu. uñ estudio acerca de los medios de combatir la en estado grave. mendicidad, que asaba de publicarse y que ¿Pero cómo venía aquel hombre solo, sin NA PEDRADA En la calle de la Torrecontiene un resumen de todas las fundacio- un pintoresco cortejo de abisinios, bien en cilla del Leal fue herines que en Alemania existen. su propia saisa, ya arreglados á la europea? do de una pedrada en el ojo derecho, que le Sin ir tan lejos, puede el señor conde de Tal sencillez extrañó á los oficiales. Peñalver, si necesitase antecedentes útiles ¡Cómo! ¿Un hijo de S. M. imperial Mene- ocasionó una herida de pronóstico reserva y prácticos, hallar organizaciones modelo, lik y de la nobilísima reina Tultú llegaba á do, el niño de trece años Manuel Silva. -fen Sevilla existe una Asociación de Cari- Roma ni más ni menos que como ut? modesf AIDA CASUAL A consecuencia de tina dad. En Sevilla no hay un pobre por las ca- t tísimo turista? TM caída casual en su dolies. En Sevilla las Ordenanzas municipales ¿De dónde procedía? De Berlín. micilio, Francisca Fernández y Fernández prohiben la mendicidad. En Sevilla, en fin, ¿Qué deseaba del general Aguesa? la fractura del se multa á quien da limosna en la vía pú ¡Ah! Al formular esta última pregunta, le sufrióhecho ocurrió enbrazo derecho. El la calle del Ancora, r, blica, porque darla es infringir aquellas Or- entendieron perfectamente. herida fue curada en la Casa de Socodenanzas. El negro solicitaba una cantidad de di- y la del Hospital. rro Cuando á este rigor se llega, fuerza será nero. que la candad esté tan bien reglamentada, Esta petición, siempre extraña, y sobre 1 OS CACHEOS En los últimos seis días que no exista necesidad sin socorrer ni pre- todo en un príncipe heredero, les puso aler- han sido recogidas por texto para pedir. ta, y un diligente oficial telegrafió en el los agentes de la autoridad 1.300 armas Presidente de esa Asociación sevillana, acto á la corte de Addis Abeba á ver qué blancas y de fuego. gala y honra de la capital andaluza, es significaba aquéllo. En un solo día fueron recogidas 700. D. Cayetano I uca de Tena. El podrá decir Menelik se apresuró á responder que no Todas estas cómo esa institución se rige y funciona; tenía ningún hijo de viaje, y mucho menos inutilizadas. armas son inmediatamente cómo en Sevilla se hace el milagro de aca- en Berlín. bar con la mendicidad. Este expresivo testimonio vina á aumen- 1 NTENTO DE SUICIDIO Josefa Márquez No hay, pues, necesidad de recurrir á Ale- tar las sospechas de todos; pero el negro se Marín, de cuamania. fuía imperturbable su cantinela de que era renta y cuatro años, soltera, con domicilio ijo de Menelik y de que le diesen algún en la Carretera de Toledo, 8, fue asistida en anticipo sobre sus legítimos derechos de la Casa de Socorro de una fuerte intoxicación, producida por haber ingerido, con propríncipe heredero pósito de suicidarse, cierta cantidad de suf 7 L HIJO DE MENELIK Roma ha estado blimado corrosivo. Z apunto de rendir un gallardo homenaje de bienvenida á INTOXICACIÓN En la Casa de Socorro un ilustre huésped que aun no se ha estreJ- de Chamberí fue ayer aado en las Cortes europeas. asistido de una intoxicación por atropina Por fortuna, un oportuno telegrama evitó el niño de dos años Ricardo Camazo Mario, i tiempo que el protocolo quedase en rihabitante en la calle de Ponce de I, eón, 4, dículo y que la Cancillería hiciese una plan- tercero. cha. Voilá! como dicen los artistas de circo Su estado es de pronóstico reservado. para indicárnosla resolución de una pirueta. SOBRE LA MENDICIDAD SUCESOS U u u VISTO Y OÍDO JJe ahí no le sacaba nadie. Por fin, el pretendido hijo del monarca abisinio tuvo un bello gesto; entregó las señas de su domicilio y retirándose dignamente dijo que le enviasen las liras á su casa, y que su papá Menelik lo pagaría á primeros de mes. Y despidiéndole con todos los honores, el negro salió del ministerio rápidamente Y todavía espera el aspirante á príncipe que le envíen lo que con tan admirable naturalidad ha pedido. Un negro auténtico, no maquillado artifiHay que reconocer, sin embargo, lo feliz cialmente como esos viles falsificadores que de su inventiva. amenizan los music- ñalls con la danza del El timo por el procedimiento de Menelik calce, después de comer espléndidamente en es de absoluta novedad. una trattoria, con el desenfadado empaque Esta ha sido una quiebra del juego, muy que da una buena digestión, hizo su opu- frecuente. íenta entrada en el ministerio de la Guerra. ¡Encarnado gana y color pierde! En un italiano desastroso y despectivo, el, ¡Y ha perdido el negro! audaz incógnito preguntó por el general Otra vez será. Aguesa: Aun puede desquitarse en otro tapete. -Bene; voslia caHolma de visita- -pidióle Luis GABALDON atento un vcnaglieri. p LA AUTORIDAD A y e r á l a s cinco de la tarde, marchaban en amor y compañía por la plaza Mayor, con rumbo desconocido María García y García, La Arango, y Fran- v cisco Antegarrada, el Paco. Algunas cuentas deben ambos de tener con la Policía, cuando un agente de la autoridad los invitó á que le siguiesen hasta la Comisaría. í l Paco y la Aiango rehusaron la invitación por motivos de delicadeza; insistió el agente; reiteraron aquéllos la rehusa, y como el agente, por lo visto, era tosco como un matraco, dejando á un lado la cortesía ingénita en los nuevos y vistosos agentes de la autoridad, se propuso llevarlos por fuerza á aquel Centro policíaco, ya que al Juzgado no querían ir. Y, ¡allí fue Troya! María comenzó á inerepar al agente, apelando al vocabulario m á s realista; el Pato alzó los puños en actitud nada tranquilizadora y el agente hubo de reclamar el inmediato auxilio de dos d e s ú s colegas para librarse de aquel par de energúmenos. Pero el refuerzo fue poco; María y Paco se abalanzaron sobre los agentes, distribuyendo pródigamente entre ellos puñetazos, ¿o- fetadas, mordiscos y otras caricias análogas. I,o s agentes se defendían con el heroísmo propio de la circunstancia, y aquello hubiese terminado A o?