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C. MARTES 28 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. 14. LA FERIA D E SEVILLA; LOS FESTEJOS REGIONALES. LA BARRACA DE LOS VALENCIANOS Fot. Barrera. ñanzas que más en consonancia están con su carácter ó con su inteligencia. Esta madre, por ejemplo, desea que su hijo sea bueno, y se limita á repetirle á todas horas: sé p s a s lindas francesas, reinas efímeras de bueno, hijo mío esta otra madre quiere la Mi- CarSme, nos han traído á España que su hijo brille por su elegancia y belleza, como una amable aura de feminismo. Han y le infunde la ambición de ser hermoso, sido como unas embajadoras de la belleza. Y arrogante y soberbio; otra madre quisiera en nuestro áspero país español, surcado de tener á su hijo muy sabio; otra, verle rico, relámpagos trágicos; en este país nuestro, y así, por este sistema, las buenas madres donde el erotismo adquiere un aspecto no logran hacer de sus hijos seres complesombrío, a m e n u d o melodramático, esas tos y plenos de perfecciones. Lo que se dice lindas francesas han sido como un viento de las madres puede también decirse de los de paz y como una lección de moral sexual. pueblos. Hay pueblos que se distinguen por He aquí, parecían decirnos con su presen- lo incompleto ó por lo limitado de su camcia, he aquí el fin de los pueblos: crear be- po de aptitudes: unos sorr excesivamente lleza y crear amor... bravos, pero al mismo tiempo son daros ó Divaguemos, pues, en torno al feminismo negligentes; otros son enérgicos, audaces, pero les falta la. gracia y la ondulación fey la educación. Si yo tuviese positiva y milagrosa in- menina del espíritu; otros son muy sabios, fluencia sobre las madres, les aconsejaría lo pero también muy toscos. Pero el pueblo siguiente: Inculcad en el alma de vuestros francés, más inteligente y más ducho en la niños ciertgs máximas de moral práctica carrera de la vida, ha sabido llegar casi, que les sirvan de norma para toda su vida, casi, á la perfección en el arte de saber vié infundidles estas máximas por medio de vir 3 de saber educar para la vida, y es pofrases en forma de martillo, frases que á sible que el pueblo francés sea el más comfuerza de repetirlas pasarán á formar parte pleto de todos, los pueblos: Sus aptitudes de su carácter. Repetid á vuestros hijos sobresalientes, sus máximas de educación y continuamente, con una insistencia incan- de vida, son: enriquecerse con el trabajo, ser alegre, ser charmant y tener sprit. Con sable, estas palabras: Hay que ser bueno alguna otra cualidad más honda que tuviehay que ser inteligente; hay que ser hermo ra, Francia alcanzaría la perfección. so; hay que ser valiente Ahí están las cuatro piedras angulares La cualidad de charmant y la educación qae, cuando se reúnen en un individuo, ha- encaminada á hacer hijos charmants es lo cen de él un hombre perfecto, feliz y útil al que distingue y ennoblece á Francia: fruto concierto humano. Pero no nos eduean para de esa educación son las embajadoras de ser perfectos... Ninguna madre, efectiva- belleza que nos han visitado gentilmente mente, tiene la sabia precaución de infundii estos días. Pero más de una madre se sonen su hijo la totalidad de máximas de reirá al leer estas que aparentan frivolas vida sino que cada una se constriñe á in- paradojas: Nosotras inculcamos á nuestras culcaren su hijo solamente aquellas ense- hijas el culto á la belleza; pero á los hijos, i. LAS REINAS FRANCESAS los hombres, ¿qué falta íes nace la hermosura... Pero yo argüiría á esa madre que la belleza, contra lo que el vulgo, alto y bajo, supone, no es una merced superfina y baladí, antes más bien es parte fundamental de la misma vida; y añadiré que ninguna existencia de hombre, de nación ó simplemente de animal es una existencia perfecta y feliz si le falta la condición de belleza. Entendámonos: por la palabra belleza no se ha de comprender simplemente la hermosura física, superficial, de las facciones; la palabra belleza, por el contrario, lo incluye todo. Se ha de comprender como belleza el arte, la cortesía social, la amorosa delicadeza de las costumbres, la sensibilidad más exquisita, la gallardía de los ademanes, la gracia de la sonrisa, la elocuencia de la palabra, la apostura del cuerpo, la fuerza y equilibrio de los músculos, la elegancia del traje, la gracia, en fin, de todos los gestos y detalles... Cuando este concepto de la plena belleza llega á meterse y á cristalizarse en el espíritu de una raza, entonces surge un pueblo perfecto, una civilización admirable, como fueron el pueblo y la civilización de Grecia. Pero después que se ha logrado reunir las todavía falta la otra; pudiera decirse que la principal: el valor. Porque sin el valor, sin la audacia, sin la varonil acometividad, todas las otras facultades quedan como indefensas, ó como faltas de vehículo. El valor es el vehículo de todas las excelencias humanas: sin el valor, todo lo demás fracasa ó se afemina. Dice Goethe terminantemente: Si pierdes el valor, todo lo has perdido; más te valiera no haber nacido. facultades de bondad, inteligencia y belleza, J. M. a SALAVERRIA