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A B C VIERNES 24 DE ABR 3 L DE 1908. EDICIÓN 3 PAG. 5. k jre y no leer los presupuestos. Una voz grita: ¡No es verdad El orador se detieae, hace gesto de adivinar lo que ha oído perfectamente y replica con suavidad, sonriendo: ¿Cómo que no, si lo ha dicho hace tres días D. Amos Salvador en el Senado? Después prosigue hablando con la misma natuialidad que antes. Sí las oposiciones tienen afán por discutir, el Gobierno dará para ello toda clase de facilidades. No habrá dificultad ninguna para que las horas se amplíen. 5 n esta casa- -dice el Presidente- -hay luz y ventanas... ¡Pocas! grita en este momento el Sr Soriano, que ha olvidado sin duda que, en efecto, parecieron pocas ventanas las del Congreso, á sus correligionarios, el 3 de Enew. En esta c a s a dice el Presidente- -hay luz y ventanas; lo que aquí acontece trasciende al público. Y la opinión no e tá tan dormida que no nos juzgue á unos y á otros, que es lo que á mi me interesa. Resuena una salva de aplausos. Rectifica brevemente el conde y queda suspendido el debate. AZORIN s en Marzo para r. o abrirlas hasta Octu- c rolvimos á las andadas. Se revolvió el tiempo, sopló un viento insoportable, llovió á primera hora de la noche. ¿Qué van á decir las reinas parisinas de nuestro clima cuando vuelvan á su tierra? Ayer se recrearon en los Museos y en la plaza de la Armería por la mañana; hablaron con la Reina doña Cristina, que se detuvo á su vuelta á Palacio para saludarlas- ¡y esto sí que las habrá halagado! -asistieron á la corrida de toros, que resultó malita de verdad, y, finalmente, se aburrieron anoche e el teatro Español. De distracciones no quedarán mal servidas las majestades de los mercados de París. Hoy tempranito, á Toledo. Pero ¿cuándo descansan y duermen esas criaturas? -se preguntará. Descansar, cuando puedan; dormir, probablemente anoche, oyendo declamar en un idioma que no entienden, en el Español. Consagradas estas imeas a lo que constituye la actualidad, pocas más merece el día de ayer. La política ofreció pocos atractivos. Las sesiones parlamentarias no dieron mucho que reir. En los Tribunales comparecieron dos damas que se dedicaron á colocar billetes falsos de 50 pesetas en varios comercios de Madrid. Pasaron cuatro. El quinto no pasó; ¡y luego se dice que no hay quinto malo! La justicia dispuso ayer que pasen ellas; pero á cumplir diez años de prisión. A año por duro. De los sucesos registrados en las Comisarías, el más saliente fue una reyerta entre jocheros en la calle de Lagasca. Hubo tiros; pero, afortunadamente, la sangre ao llegó á la alcantarilla. Por la noche, beneficio de María Palou eu Apolo y estreno de El naranjal. Muchos aplausos para la simpática tiple y buen éxito p- a la obra nueva. ¡Ya era hora! 5 MADRID AL DÍA V riéndolo en las librerías de viejo, ya un poco desaseado en su indumentaria; encontrándolo á la busca en el sfioliarium de las ferias; pidiéndolo prestado á un amigo; rogando al autor que nos lo dedicase expresivamente; á plazos mensuales; por cualquiera de estos medios, en fin; pero desde noy, gracias á la feliz iniciativa de un industrial digno de haberle parido la madre Yanquinlandia, podremos proporcionarnos el pan de la inteligencia por una bicoca. He aquí cómo. Comprando libros en un quiosco que acaba de abrirse en la calle de Alcalá, donde se venden ¡á cuatro pesetas el kilo! Esta aplicación del sistema métrico decimal á la literatura es de una novedad sorprendente. Merced á la previsión de este comerciante, al dirigirnos á nuestras viviendas en busca del diario condumio, podremos, á guisa de postre, llevar un kilo de hojaldres literarios, ó medio kilo, según el numerario que posea el comprador, ó el apetito de que disponga. Ya lo saben ustedes: ¡á cuatro peseta, el kilo! ni más ni menos que el turrón de Jijona. El que sea parco en la lectura, con un cuarto de kilo tiene suficiente; una pesetilla de alimentación espiritual. ¿Quién no se ilustra por tan poco dinero? Con suprimir dos días el cartucho de fresa ó el curioso queso de Gruyere, podemos entrar triunfalmente en casa con un buen tomo, á elegir, según nuestro gusto na de libros de libre elección cuestan mes nos que un juego de ¡La instrucción pública en manos ae este hábil comerciante sería en España un problema resuelto! ¡Kilo más, kilo menos, s Luis GABALDON CRÓNICA POLÍTICA VISTO Y OÍDO I ECTURA AL PESO Es vergo nzóso para -el ministro de Ins trucción pública que mientras dedica sus ocios de consejero de gran circulación á resolver ó á simular que resuelve el problema de la cultura española, un librerillo avispado se le adelante con un ingenioso método de difundición de lecturas, v i Hasta ahora el libro llegaba á nosotros por varios procedimientos, comprándolo virgen y mártir á los pocos días de su fla 1 1 ante aoarición en los escaparates; adqui 1 Ignoro si en este nuevo comercio se dará el peso justo y si para completarlo pondrán de añadidura capítulos sueltos de otras obras, ó si galantemente, como en algunas tiendas, el peso será generoso. Sin embargo, este nuevo sistema de vulgarizar la lectura ofrece un peligro serio: que si no está regulado por una prudente continencia, es muy fácil la indigestión, y eon la indigestión el desarrollo de una entero libritis; que el sujeto que engulle en pocos días 18 ó 20 kilos de pan literario, á eso se expone. Por lo demás, no puede ser más pintoresco el método; y eso de que un parroquiano pida con la mayor naturalidad dos kilos de prosa corriente, cuarto kilo de filosofía y medio kilo ele cuentos baturros, hay que reconocer que es un espectáculo muy curioso. Y ahora, en serie ¿puede hacerse más en beneficio de la lectura, cuando inedia doce- Que la Gaceta sea el periódico menos leí do y en muches ocasio es el menos verídi co, no quiere ecir que de vez en cuand no publique cosas interesantes. En la a o tualidad ocurre algo de eso. El ministro de la Gobernación está realizando una labor que no sabemos si será práctica. Curiosa, interesante, reveladora del mal hondo que padece nuestra administración, lo es desde el primer momento. Esa labor consiste en aclarar la situaciót en que se encuentran las fundaciones benéficas, que soa en Sspaña muchísimas, y no decimos innumerables porque de numerarlas se trata, y algunos cientos de ellas van numeradas. Estas fundaciones fueron instituidas en diferentes épocas, todas ellas con bienes, para costear el sostenimiento de hospitales, asilos, etc. y para hacer toda clase de obras de carácter temporal ó espiritual. Pues bien; la mayor parte de esas randa ciones han desaparecido. No hay para qué decir que sus bienes se han evaporado también. Parecen los nombres de los fundadores; algur is fechas de la fundación; los nombres de los pueblos donde radican; pocos d los patronos; objeto de la fundación; firmas, cursos, títulos, créditos de algunas fundaciones. Entre las provincias catalogadas- -todavía se está en la C y ayer se publicaron los datos correspondientes á La Coruña, -figura la de Córdoba con 567 fundaciones, de las cuales la inmensa mayoría han desaparecido por completo, y adiós asilos, hospitalidad, instrucción dotes misas y demás obras piadosas, etc. No hay seguramente exageración en afirmar que del 80 al 90 por 10 c de fundaciones ha desaparecido como por arte de magia en algunas provincias. Propónese el Sr La Cierva desea íedar en lo posible este enmarañado apunto, disipar sombras y hacer en lo posible que los que disfrutar indebidamente bienes de esas fna- D E BENEFICENCIA