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jg INFORMACIONES 3 E TODO EL MUNDO POR TELÉGRAFO CABLE Y TELÉFONO ¿V DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS ll p L SALÓN Raro es el país que no tiene una fecha en el año en la cual, on un motivo cualquiera, reúne á casi tolos los ciudadanos, lista fecha, generalnente, corresponde á una fiesta. En Espaía tenemos el Corpus; en Inglaterra, la clauca regata, donde se disputan el premio las dos los expositores reciben días antes de la inauguración una circular redactada en los siguientes términos: Monsieur: Para facilitar la visita que, el día de la inauguración, hará al Salón el señor presidente de la República, tengo el honor de rogar á usted que, si desea ser presentado, se tome la molestia de colocarse, antes de la llegada del cortejo, al lado de las obras que haya usted presentado. ¿Qué artista recibe esta misiva y huye de la exhibición? Ninguno... El público lo sabe, En seguida el presidente tiende la mano al artista y el cortejo continúa la peregrinación por las salas hasta llegar delante de otro cuadro, al lado del cual el autor espera para ser presentado. Allí el cortejo vuelve á detenerse, y el presidente, previamente avisado, contempla la obra y saluda al artista, diciéndole: Yo felicito á usted muy sinceramente por la nota personalísima que ha sabido usted poner en su cuadro. Apretón de manos, inclinación de cabeza LAS FIESTAS DE SAN SEBASTIAN CARROZA CLEOPATRA EN EL N 1 LO QUE OBTUVO EL GRAN PREMIO DE 3.ooo PESETAS Fot. Frederic. Universidades de Oxford y Cambridge; en Francia tienen el Salón... En el Salón se exhiben todos los años dos kilómetros de lienzo; pero no creáis que le interesa al público lo que los artistas pintaron en ese lienzo... Ea gente acude al Salón porque es una fiesta chic, y en esta República ateniense todo lo chic, todo lo elegante, atrae y seduce sólo por eso: porque es de buen tono Además, si el día de la inauguración oficial del Salón lo que menos importa al público son los cuadros que allí figuran expuestos, es porque hay otra exhibición mucho más interesante: la de los artistas. To- y por eso se disputa las invitaciones para asistir á la inauguración, porque al parisiense- -y á la parisiense sobre todo- -les interesa siempre muchísimo más ver á Zuloaga que contemplar las obras que Zuloaga expone. t, a visita presidencial tiene pocos lances... El presidente, á la cabeza del cortejo, penetra en la Exposición, y el artista se coloca delant e su obra; esto quiere decir que desea ser presentado... El presidente se detiene y felicita al pintor ó al escultor, diciéndole: Yo felicito á usted muy sinceramente por la nota personalísima y original que ha sabido usted poner en su cuadro. ¡y anae el movimiento del cortejo! Y 5 así sucesivamente. Los invitados á la fiesta, esto es, el todo París, que no falta á ninguna de estas solemnidades, sigue el cortejo presidencial, contemplando con admiración á Fulano, Mengano y Perengano, autores de las obras allí expuestas, pero ni por casualidad se les ocurre levantar la vista para juzgar los cuadros. ¿Para qué? Esperan á que mañana los críticos de arte de los grandes rotativos les digan qué obras son buenas y ante qué autor deben prosternarse... En las cuestiones de arte, el parisiense es como el español ea las cuestiones de política: necesitan que la