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A B C. LUNES 20 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 1. PAG. LA COKUNA, i g 9 V. 11. lloros de Carreros, bravos y nobles. Caba líos arrastrados, nueve. Calerito, Liminana y Formalito cumplieron. Entrada, buena. SANTANDER, 1 9 V. J aliado de Carreros, bueno. El espada Matapozuelo, desgraciado. Entrada, buena. 19, 9 I os toros de Villalón fueron buenos. El segundo derribó á Manuel Esteban, áándole una cornada en el muslo izquierdo, de doce centímetros, que de haber profundizada le hubiera roto la femoral. Machaquito Chico y Cuatro Dedos quedaion bien por lo valientes. EN EL EXTRANJERO USDOA, íyt 8 N. eral del principio de esta escena suceden algunas risotadas. El público se divierte. El inspector sigue el ejemplo del cobrador y también se pone lívido. Continúa sonriente el viajero. Ya no se trata de un billete, ni de varios, sino de familias de billetes, de colonias, de hordas, de muuliedumbres... El gabán del viajero ha recobrado poco á poco su aspecto normal, los bolsillos están vacíos, pero quedan aún los de la chaqueta, dei pantalón y del chaleco. Su contenido se espnree j 3o r el tranvía; es una verdadera inundación de papelitos azules, verdes, encarnados y amarillos. Llega el tranvía á la estación. Los viajeros sienten alejarse, porque se divierten, pero han llegado al final del trayecto. Nueve de la noche: Alrededor del coche se aglomera la gente para contemplar al viajero, que continúa souriendo y que no cesa de alargar billetes al inspector. Diez de la noche: Sisue la sesión. LAS NOCHES DEL REÁb 1 a corrida celebrada esta tarde ha resulta do muy animada. Revertito y Rerre, superiores toreando y banderilleando, siendo muy aplaudidos por elptrblico. La plaza, llena por completo. Rerre ha sido contratado paralas coriilas del próximo Mayo. CUENTOS ILUSTRADOS EJ n París, á las seis de la tarde: En un tran vía. Penetra un inspector. Con exquisita urbanidad exige los billetes á los viajeros y los taladra. Llega frente á uno de ellos cuyos bolsillos parecen hipertrofiados. El viajero, con una sonrisa, indicio de una conciencia más blanca que el armiño, mete la mano en uno de sus bolsillos y presenta un billete al inspector, que lo examina y lo tira despreciativamente. Ese billete no coincide con el talonario del cobrador. ¿Se trata de un fraude? ¡No... El viajero sonríe otra vez y saca otro billete, que tampoco está en regla. Saca sucesivamente tres, cuatro, cinco, 10, 20, 30 billetes, que están todos en las mismas condiciones que el primero Rema gian silencio; el cobrador está lívido. Mientras el tranvía se abre camino entre los coches y los automóviles, el viajero, con el mismo gesto maquinal y sosegado, sigue presentando nuevos billetes al inspector, EL COLECCIONISTA Once y cincuenta minutos: Se puede calcular en 600 el número de curiosos reunidos alrededor del tranvía. Las doce: El viajero se levanta, se da un golpe en la frente y exclama: ¡Eureka! Ya no contienen nada Jos bolsillos; abre tranquilamente el viajero una cartera que contiene un billete de tranvía, un solo billete que allí se pavonea modesto y burlón. El inspector se precipita, la olfatea, lo examina. ¡Es el legítimo, el que corresponde al talonario! Lo talabra con voluptuosidadvy desparece con la conciencia tranquila de quien ha cumplido su deber. El viajero, libre al fin, se dirige hacia su domicilio. La muchedumbre se dispersa. Ahora se impone una pregunta. ¿Por qué no tiraba ese señor los billetes de tranvía que le daban? Pues, muy sencillo, los coleccionaba. EDOUARD B 1 GOT ORQUESTA SINFÓNICA Con un selecv to programa; que ofrecía el aliciente de incluir vaiios nú- meros no conocidos hasta ahora por el pú- S blico madrileño, se verificó anoche el cuarto concierto de abono, bajo la dirección del maestro Arbós. En la primera parte se aplaudió la Oración y escena de los angeles fragmento extractado del oratoria de San F ¡ancuco, de Arregui, composición inspirada y bella, pero de mérito inferior al de La Maya, del mismo autor, que tanto gustó el concierto anterior. Ejecutóse mego ia rapsodia España, de Chabrien, cuyos temas, según advertía el programa, han sido vulgarizados por Waldteufel en una de sus colecciones de valses, escrita sobre motivos de la rapsodia que anoche se tocó. El público aplaudió el estilo brillante y colorista déla obia, que está interpretada con singular gracejo y vivacidad. Sui embargo, en algunos pasajes podría reprochaise ciertos efectos de un gusto achabacanado y grotesto. Se repitió la rapsodia, aunque no con el asentimiento de todo el público. La Sinfonía en ¡e menor, de César Fianck, ocupó la segunda parte del programa. Los tres tiempos, el primero, señorial y solemne; el allegrctto, delicado y sentimental, una verdadera filigrana, y el tercero, inspiradísimo y brillante, fueron aplaudidos, aunque, á decir verdad, menos de lo que se merecían. Es de espeiar que en sucesivas audiciones el público enlie más en la obra, que oyó anoche, como otras veces al mismo Franck, con la prevención de considerarle obscuro y confuso. A Wagner, en cuatro de sus trozos más sublimes, estaba consagrada la parte final, jComo siempre, se aplaudieron la overtura del Buque fantasma y el Idilio de Sis iedo, y hubo de repetirse Los mutmnüos de V seb primorosamente tocados y dirigidos. Acabó el concierto con la grandiosa Entrada de los Dioses en el WalJiala- que resultó algo lánguido, quizá por llevarlo un poco despacio. El teatro, brillantísimo. p l Gobierno- -como dice la gente, peraoni ñcando el Estado en sus administradores- -se ha quedado con las cerillas... ¿Para envenenarse, al estilo de los amantes que perdieron el seso? No. El Gobierno se ha quedado con las cerillas para venderlas por su cuenta después de tener algunos años arrendado este servicio. He aquí una refouna importante ae qu acaso no estén enterados muchos españoles. La Gacela es pn periódico inédito para la mayoría del público, y en la Prensa diana la sección dedicada á las cut o ie económicas tiene escasísimos lectofSS. i platonismo de la raza inspira ese profundo terror que ante las columnas numéricas sienten casi todos los ciudadanos. De donde resulta que nadie se entera de una porción de cosas que le han de costar los cuartos, y que pasan por genios de la economía política vai íos estimados caballeros verda deramente económicos. Como buen español, participo ae esa ignorancia general y huyo de la Gaceta y sus afines. Por eso 110 me he entei ado de la metamorfosis cerillera hasta que la propia realidad no me la puso delante de las narices. ¡Tan cierto es que el vivir enseña i. íucho más que los libros, y que las sosas llevan en sí mismas la mejor explicación y ei más oportuno comentario! LAS CERILLAS DE SOCIEDAD Pasado mañana por la tarde recibirá á sus amistades la duquesa- de Nájera. Anunciase para el día 6 del próximo Mayo un gran baile en el palacio del marqués de Cerralbo. De Sevilla han regresado los duques de T Sercíaes. El 28 del actual se verificará la boda de la bella señorita doña Ana Ochando con el joven doctor D. Rodolío del Castillo. De Andalucía ha regresado la marquesa de Padierna. El próximo jueves celebrarán sus días los Sres. Silvela y toring, Llórente, Soto y Maldonado y Sato y Shaw. De Alhama ha regresado el ilustre académico de la Historia Sr. Fernández de Bethencourt. que continúa rechazándolos desapiadadamente. El bolsillo izquierdo del viajero se deshincha poco á poco, y al silencio sepul-