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A B C SÁBADO 18 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 4. PAG. 9. la corte de España se coHocieron la Princesa y el Infante. I o cierto, al decir de los despachos recibidos, es que el infante D. Alfonso se encuentra en Niza al lado de su prometida y sólo espera la autorización del Papa para celebrar su matrimonio. dora ambulante. Se lamentaba y registraba febrilmente sus bolsillos. ¿Qué ocurre? -Una pobre mujer que ha perdido su dinero. Una moneda de 20 francos. Casi todo el importe de su venta A Esteban se le llenó el alma ae angustia. -Aquí la tenia- -murmuraba la vendedora. -Una señora, á quien devolví el cambio, me la ha dado. ¡Dios mío, qué va á ser 1 de mí! No puede estar lejos de aquí... no he salido del barrio. ¡No había salido del barrio! Esteban respiró. No se trataba de su luis. Pero si desaparecieron sus temores, en cambio su corazón sensible se enterneció. La pobre mujer, enloquecida, seguía registrando sus bolsillos. Su dolor era inmenso. Sin duda le aguardaban en casa sus hijos, y aquel luis era todo lo que poseía para darles alimento. De repente, alguien apartó á la muchedumbre, y preguntó: ¿Ha perdido usted un luis? -Sí, señor. -Aquí está. Acabo de encontrarlo. Era Esteban, que después de entregarle la moneda de oro se alejó majestuosamente, es de noche. Desde las alturas de Mon martre se dirige el andrajoso hacia el centro. Sus facciones denotan una gran fatiga y un gran; desaliento. El carbonero ha tomado á otro tenedor de libros, á un sobrino suyo que ha terminado el servicio militar. Esteban maldice su ouen corazón, su estúpido sentimentalismo. Si volviera á encontrar á la vendedora... Si se atreviera á hablarle de su apuro, de su imprudente generosidad... A rrastrando su carro vacío, la vendedora viene hacia Esteban, pensando en la suerte que ha tenido al recuperar la moneda perdida, gracias á la generosidad de un desconocido, que se disfraza de pobre para hacer la caridad. LA REINA DE LA MI- CÁREME POR TELÉGR FO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR PARÍS, iy, N. 5 EL ANDRAJOSO üsteban era un andrajoso: sombrero de copa agrietado, sin pelo y con las alas usadas; una cara de salmonete, con unos jos claros y una barba agreste; una levita demasiado ancha, que ocultaba unos pantalones que ya no tenían forma y que estaban sujetos no se sabía cómo; unos zapatos remendados, seguro indicio de las interminables carreras de quien los usaba por las calles de París, ablandados por la lluvia, arrugados por el calor. A Madrid. Acompañada de dos de sus damas de honor y de los presidentes de varios comités, ha marchado á San Sebastián y á Madrid la hermosa reina de este año en la 3Ii Caréme. bAN SrBASTJAV, ¡S J T. y l an llegado las reinas de la Mi- Caítme. Un gentío inmenso llenaba la estación, que estaba adornada con gallardetes, escudos y banderas franco- españolas. Al descender las soberanas sonó un aplauso estruendoso, á tiempo que la brillante banda municipal entonaba la Marsallesa y las reinas donostiarras entregaban á sus compañeras parisinas ramos de flores. El momento fue de indescriptible entusiasmo. Hechas las presentaciones, organizóse la comitiva, en que figuraban 40 carruajes. El primer coche, lleno de banderas y guirnaldas, conducía á las reinas. Su paso se saludaba con aplausos y aclamaciones. En la Avenida de la Libertad todos los edificios estaban engalanados Con las reinas han venido varias compañeras de los mercados de París, que forman la corte. Son en total 10, todas ellas gentiles y agraciadas. Del comité de fiestas vienen 10 índivi dúos. Saldrán para esa corte el martes, eu el rápido. ¿De qué vivía Jibleban? Nadie lo sabía. Be todo, es decir, de nada. No mendigaba; eso no, y si á veces aceptaba de algún vecino una copa ó un pitillo, los pagaba con vía buen consejo, una receta ó un cuento. ¿Cuál era el pasado doloroso que había dejado en su rostro una sombra de melancolía y de tristeza? Nadie lo sabía. Allá en el barrio que habitaba tenían las gentes bastante con ocuparse en sus propios asuntos. i lovia. Era la entrada del invierno, y ia lluvia anunciaba á los desheredados de la fortuna el comienzo de la estación dolorosa. Esteban caminaba con las manos en los bolsillos, inclinado el cuerpo, empapado por el agua su raído traje, hacia la tienda de un carbonero analfabeto que le había confiado la misión de llevar al día las cuentas de su casa, mediante un jornal de franco y medio. Había terminado el verano, que es un alivio para los pobres, y empezaba un período de miseria y de hambre. Aquel día no había comido. En todo esto pensaba Esteban. De repente se paró; había visto algo que brillaba en el suelo. 1 ¡Un luis! ¡Era un luis Lo cogió. ¿Quién lo habría perdido? Miró alrededor suyo con objeto de devolver la moneda á su dueño. En la calle no había nadie. De prisa, volvió á emprender la marcha, con la moneda de oro apretada en la mano. Sería de algún rico... peor para quien la hubiese perdido. Ahora el luis era suyo. Aflojó el paso é hizo proyectos. Compraría tabaco, luego almorzaría. ¡Rico durante algunos días! ¡Una eternidad! Los rayos del sol se habían deslizado por entre las nubes; las gotas de agua ya no caían del cielo, sino de los tejados. Las calles se animaban. Esteban llegó á una encrucijada. ¡Qué pasa 1- -exclamó, ¡cuánta gente miníela 1 Veamos lo que sucede. Se tiataba de una mujer, de una vende- REPATRIACIÓN DE ESPAÑOLES POR TE DE- NUESTRO SERVICIO PARTICULAI VÍGO. 17. 4 r. ontinúa en aumento el número de espa ñoles que de América regresan á la patria. Últimamente han llegado en tres vapores 1.138 procedentes de Buenos Aires, y 99 de Méjico. Si los viajes se abaratan y se advierte alguna economía en los precios de los artículos de primera necesidad, créese que volverán muchos millares de emigrantes, convencidos de que en América no es oro todo lo que reluce, como al ir hacia allá creyeron de buena fe. NOTAS DE LATARDE ías pasados dijimos que el Sr. Canalejas había celebrado una conferencia con el ministro de la Gobernación. En ella convinieron que el Sr. Canalejas convoque oficialmente la celebración de una Asamblea de médicos titulares para el El andrajoso y 1 a vendedora pasan uno ai día 20 de Mayo próximo. lado de otra. Sus miradas se cruzan. MaDicha Asamblea será presidida por el Go quinalmente da un paso. Esteban hacia bierno, y, en su representación, por el insella... pero intimidado de repente... presa su pector general de Sanidad interior, para alma de un nía evo acceso de exagerada de- que con ente ra imparcialidad se discutan licadeza, se aleja, silencioso, saludándola los asuntos que á ella serán sometidos por con una sonrisa. ¡Y qué sonrisa! la Junta de Patronato, que asistirá en ple- i no, y las reformas deducidas de la inspecETIENNE JOL 1 CLER ción oficial del Montepío. n i Rey está pasando la tarde en el Hipó TUf ADRID. Cierre: Interior contado, 83,05; dromo, jugando al polo. V l fin de mes, 83,15; Amortizable, 101,90; Banco, 460; Español de Crédito, 117; Río de pl presidente del Consejo, ueapués de desla Plata, 408; Tabacos, 417; Explosivos, 333; pachar esta mañana con el Monarca, Azucareras preferentes, 102; Francos, 14,50; cumplimentó á la princesa Beatriz d B tenberg. Libras ¡28,73. BOLSA DEL DÍA 18