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A B C MIÉRCOLES i5 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN i P A ü d o y repito que sólo los pueblos de larga civilización han creado una cocina. Vea us ted los franceses, maestros ea el arte de comer; los franeros on civilizados desde el tiempo de César. Pero vea usted los españoles... j Ah, usted se admira, porque usted no ha prcotado oídos sino á los que vilipendian cuanto nace y vive en España! Pues entiéndalo i ted bien: la oosina española es de las niás ricas y variadas, y de las más sabiosas. orno que líspaña es civilizada desde los tiempos de Aníbal... Reúna usted sobie una mesa los diferentes platos regionales, convenientemente sazonados, y se quedaiá usted sorprendido. En Andalucía son maestros en el arte; no hablemos de Valencia; pase usted á Castilla y descúbrase ante el cocido; aya usted al Norte, y desde el pote hasta el bacalao vizcaíno... ¡no se ría usted! -Sesde el pote hasta el bacalao, con la paella y el pisto, con el gazpacho y la fritada, con la inmensa gama de la pastelería popular, tendrá usted ciertamente donde escoger. ¡Y si considerase la oculta, la tierna é íntima, la secular labor que es necesaria para que uno solo de esos platos surja desde la entraña del pueblo... Un plato, un simple guiso es más largo, más difícil, más laborioso de crear, que un Código penal ó que un poema como la litadaD. Aniceto. -Bien; todo cuanto acaba usted de detir será muy entretenido, y hasta le jncedo á usted que sea verdad. Pero hay tía verdad más evidente: ¡que en España se come muty mal! D. Basilio. ¡Paso, paso! De que se coma da. 1 extérnente en España no son culpables las cocineras españolas... D. Aniceto. ¡Pues los culpables serán los españoles, entonces... D. Basilio. ¡Claro es que sí! La culpa es de los nombres, y no de las cocineras. De los hombres, que no se esmeran y apresuran en aportar las viandas, como seguramente hacían los antiguos. Si los hombres cn scii rollizos y substanciosos garbanzos, y bab. osos pemiles, y jugosas terneras, ¡ya ve 1 itsted qué admirable cosa resultaba el co que ahora nos sabe tan nial... ¡Naturunne t ¡Si le falta la substancia, que es al LJ 1) io que ai hombre es el espíritu! Substancia al cocido, alma á la raza. J. M. a SALAVERRIA 4- OPLAS DEL MIÉRCOLES. MENUDENCIAS La señora marquesa del Arbusto me anuncia en perfumado billetit que hoy, desde cuatro á seis, pide en San Justo á favor de los pobres del distrito; y aunque ye siempre estoy lleno de apuros, cosa que á nadie causará sorpresa, voy á salir en busca de dos duros ¡para darle limosna á la marquesa! Me han dicho que líe casas, y no dudes lo mucho que celebro tal noticia, porque bueno es que tú también ayudes á darle de comer á la Justicia. Pues, según lo acredita el testimonio de millones de causas criminales, já no haberse inventado el matrimonio pedirían limosna los curiales! Presumes de moral, de hombre de ses y con la tralla, despiadado, aprietas... Bien; ya hablaremos de eso el día en que n tengas dos pesetas. Se pasa uno la vida trabajando en lucha con el hambre y con la envidia, por romper el anónimo en que suelen vivir las medianías. ¿Y qué consigue? Nada! Que su esfuerza en la lucha cruel se esteriliza, y se muere uno, al fin, sin dejar huella de su mísero paso por la vida, Pero estafa uno un día unos millones, y deja en la miseria á cien familias; la llevan y io traen los papeles, jy le hacen á uno célebre en dos díasl de su cofradía, y tantc como su mérito artístico fulge la riqueza de su manto. Los pasos deslumbran. Entre las luminarias paralelas de los cirios, destellan vivamente hasta cegar, las peanas de plata, los bordados de mantos y túnicas, las preciadas labores de los estandartes, los palios lujosos, la talla é inc: usiiciones de las andas, los cascos escudos de las centurias, las capas y uniformes de clérigos y militares. Y como esmaltando cotos cSidros de luz que por la noche toman fantásticos resplandores de incendios, resaltan los csoirotes de los penitentes, y las túnicas blancas, moradas y negras de los Nazarenos que arrastran sus largas colas con grave empaque por medio del pueblo, cuya vida toda acuda á los ojos para admirar y extasiarse, y á sa boca para cantar saetas y decir requiebros, expresión de su fe y explosión de su espíritu que se entusiasma con todo lo bello. Si, según la frase popular quien no ha visto Sevilla, no vio maravilla, quien no ha visto desñlar allí la Semana Santa ni ha gozado de los encantos de su feria, no podrá nunca decir que sabe los más íntimos secretos del alma sevillana. Sus fiestas son su mejor reflejo. A TRAVÉS DE LA FRONTERA ü n artículos aparte nos referimos al pri mero y al último de los grabados que aparecen en el presente número. Réstanos dar referencia del que representa el teatro de San Juan, de Oporto, cuya, sala ha quedado totalmente reducida á cenizas por un violentísimo incendio en menos de tres horas. El teatro de San Juan, uno de los más importantes de Europa, fue construido por el famoso corregidor de Oporto Francisco D Almada, que por sus laudables iniciativas fue honrado con el título de marqués de Pombal del Norte. Comenzó la edificación el 19 de Abril de 1796, hace ciento doce años, y fue inaugurado el 13 de Mayo de 1798. Dirigió la obra el arquitecto italiano Manzoneschi. NUESTROS GRABADOS UNA IDEA DIARIA DE Agua, 50 gramos; hipoclorito de cal, 50 gramos; esencia de eucalipto, un gramo; esencia de claveillo, tm gramo. Mézclese. Coloqúese la mezcla en un plato para que se evapore lentamente. 3 p i VOTO EN EL TEATRO El telégraf ha dado noti cia de haberse verificado en un teatro de Roma un plebiscito entre el público de va, estreno para juzgar la obra ñero no ha dado SEV 1 LLA detalles. Verán ustedes... el ArgentiY SUS FJESTAS na. El público másEl teatro eraocupaba las distinguido primavera, como Como laque transcurre orlalaá vida, cada localidades. El conde de Turín y el minisaño Sevilla en esta época con nuevas galas. Sus fiestas se tro Tittoni eran espectadores. La obra esrenuevan como las flores. El incienso de su trenada era Los mártires del trabajo. El autor, Semana Mayor perfuma como el azahar y Granino Antona Troversi, padre de muchas y muy celebradas comedias. Por ende, culas rosas de su feria. Por los caminos que á ella conducen, por ñado de Tittoni. La nueva producción estaba anunciada las vías férreas que delante de ella cruzan y se enlazan, por los muelles de San Telrno como un acontecimiento, por constituir una que tanta riqueza vieron entrar y salir, vuel- sátira muy fina, pero muy viva, de ciertas ca Andalucía, y el mundo, legiones, ejérci- costumbres de la sociedad romana. Tenía, además, el estreno otro atractivo. tos de curiosos, de peregrinos, de admiradores de aquella tierra y aquel ambiente, La dirección del Argentina había dispuesto de gentes espoleadas por la fama en sus an- asimismo el estreno de un aparato de moderna invención, Wsxa. aAo psefógrafoy destinasias de ver Sevilla. Las calles están de bote en bote. Sus igle- do á recoger al terminar el espectáculo el sias brindan el aspecto de piadosas rome- voto de los espectadores, y á marcar, por derías. Sevillanos y forasteros van de un pun- cirlo así, los grados del entusiasmo del DÚto á otro como azogados. Se pierde la no- blieo. Pero se conoce que por tierra italiana hay ción jdel tiempo, se olvidan las preocupaciones y afanes del vivir corriente. Nadie tanto cariño al sufragio universal como por suelo español. El primer experimento no ha piensa más que en las cofradías, en la des prendida rivalidad de los pasos, en el misere- sido un éxito feliz para el derecho del voto. El número de espectadores deducido del re inenarrable de la catedral, en todo lo que en estos días es sueño, obsesión, fiebre que de localidades espendidas fue de 1.500. Sin á todos se contagia, de aquel pueblo gene- embargo, los votantes no llegaron á 500. Se roso, apasionado y artista. Allí, ni la religión quedaron en 499, distribuidos en Ja fomi? siguiente: es triste. En favor de la obra, 303. Así, en aquella atmósfera de tibia y dulce En contra, 144. placidez, la multitud agrupada en las aceIndefinidos, 52. ras, estacionada junto á la famosa Basílica, ¿Por qué no votaron los 1.000 espectadores llenando las tribunas, bullendo en la plaza de San Francisco, tomando casi por asalto restantes? Probablemente porque no quisielos balcones, asociándose á un verdadero ron tomarse la molestia de experimentar el derroche de gentileza y de gracia, ve desfi- psefógrafo. Hay que suponer que fueron partidarios lar, llevadas en hombros de los creyentes, las obras maestras de la escultura religiosa, de la obra porque el autor fue aclamado al las veneradas imágenes del fecundo Monta- final de todos los actos y cuando terminó ñés, de Roldan y Cepeda, de Cornejo y Gi- la representación Troversi salió á escena jón, las Vírgenes en que el pueblo ha pues- siete veces. En el curso de la representación hubo alto su alma, los Cristos adorados á que hombres y mujeres de aquel suelo confiaron sus gunas manifestaciones desfavorables, pero cuidados y esperanzas en las horas negras. poco nutridas. Y es que el benemérito cuerpo de los reEntre ellas atrae este año la mirada de los fíeles Nuestra Señora de la Hiniesta, ventadores no es solamente patrimonio de cuyo grabado publicamos. Preciosa escul- los teatros de Madrid. También en Italia hace estragos. tura de- Montaaés sale muy de. tarde en tarMANUEL SOR 1 ANO