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Quizá por este carácter iüé pojflo que en Europa, a la venida del Cristiánísino, se desterró el quitasol. 7 ni JS, ABT L, I 9 o8 Pero volvió á hacer una nuev aparición en el siglo xyi. Culpe sainos l a época de las grandes luLas primeras damas que lo adoptaron fue chas, como ocurre siempre cuando coron las venecianas, según nos muestran los mienzan las estaciones. Las modas se anungrabados de la época. cian, y cuanto más originales, exóticas y En el siglo XVIII, las mujeres adoptaron caprichosas, tanto más son de enconadas y definitivamente las sombrillas, y con tal tuapasionadas las opiniones que surgen á su tela, éstas se vieron pronto sometidas á los solo anuncie vaivenes de la moda, y unas veces fueron I a presente primavera, así como el veravaporosas, y otras, de ricas y pesadas telas no que se avecina, será discutido en very de tonos variadísimos: verdes y azules dad el capítulo de modas, con las innovabrochadas de plata y oro, de color suaveciones que quiere imponer. VIZCONDESA. B. D E NEU 1 LLY mente sonrosado, con grecas floridas de coVuelven á iniciarse las tentativas para lor encarnado. Muchas se hicieron en aqueque se adopten las túnicas griegas, para que lla época de crespón. triunfen las sobrefaldas, para que las manLA SOMBRILLA Por los años 1850 en adelante, la moda gas cortas desaparezcan. Como es natural, ALGO DE HISTORIA impuso unas sombrillas tan diminutas, que millares de voces femeninas claman en contra de dichas novedades, las que no logra- p xisteu muchas opiniones que aseguran no alcanzaban á defender de los rayos del que la sombrilla fue inventada en Chi- sol ni la mitad del rostro; dichas sombrillas rán abrirse camino sin sufrir grandes protestas y campañas enérgicas destinadas á na. No puede afirmarse que esto sea cierto; alcanzaron un gran éxito, y cuanto más peque mueran en flor esas innovaciones que pero lo que sí es verdad es que su origen se queñas eran, mayor distinción encerraban. Después se usaron grandes, inmensas, de de tal modo alarman al 50 por 100 de las remonta á grandísima antigüedad. En las pinturas sepulcrales de Tebas y de una altura que parecía un báculo. Las arelegantes parisienses. Además, y siguiendo siemprela división en Menfis; en los bajorrelieves de Nínive, que maduras también han cambiado muchas dos bandos, unas adoptan la falda- túnica, y datan de mil años antes de nuestra Era, la veces de moda, Sólo en el Japón la sombrilla no ha camotras permanecen tercamente fieles á la fal- sombrilla se levanta por encima de la corona del Rey, de la tiara del Sátrapa. biado nunca, y hay que reconocer que los da recta. En aquellos grandes Imperios el uso del quitasoles de aquel país merecen la fama de No es razonada la actitud hostil para esta clase de faldas. A las damas de buena esta- quitasol sólo estaba reservado á los pode- que gozan. No es posible soñar nada más ligero que tura las favorecen mucho. Las faldas tánicas rosos y los Monarcas. En Grecia había sombrillas en su clásica su armazón de bambú, ni nada tan caprise levantan al lado izquierdo con unos lindos pliegues, imitando al antiguo peplo, que época, según puede deducirse de varias fra- choso orno su cubierta de papel de maíz, llena de arabescos, y, sin embargo, á pesar descubren ligeramente la falda interior. Este ses célebres de Aristófanes. Kn la Arcadia se celebraban en honor de de su aparente sencillez, este quitasol es artístico drapeado es muy difícil de obtener, y en la gracia de su confección estriba todo Dionisos las fiestas de los quitasoles, que se muy fuerte y sólido, y para convencerse llamaban skierias, en las cuales, si no mien- basta saber que allí el quitasol sirve tamel encanto de dichas faldas. También se usan, aunque no mucho, las ten las crónicas, se llevaba la imagen del bién de paraguas, y no se rompe ni con el faldas- eoselete que forman pliegues sobre dios bajo uua enorme sombrilla que soste- agua ni con la nieve. En algunos sitios continúa la sombrilla las caderas, los cuales se acentúan detrás, nía en sus manos una doncella hermosa. siendo emblema de soberanía. En Marruecerrando en la espalda. Con esta hechura 1 eos el Sultán va á casi todos los actos ofidebe ser la falda estrecha y con una pequeciales á la sombra del gigantesco quitasol ña cola, elemento indispensable en absoluto encarnado. para que resulte graciosa una falda ajustaLos n a idarines chinos llevan, según su da y de poco vuelo abajo. grado, sombrillas dobles ó triples; el quitasol de cuatro pisos sólo puede usarlo el Em 1 a soutache es la reina del día; se confeccioperador. nan lindísimas toilettes de tul, con fantasía de soutache, empleada en motivos decorativos. Para las toilettes de ceremonia se nacen mucho los trajes de tul soutache. El negro es ADVERTENCIA. En esta sección se contestaré práctico y no corre el riesgo de quedar antiá las consultas que nuestras lectoras gusten dirigir nos, siempre que la pregunta venga acompañada de cuado. STETE CUPONES C 07 J (ELjmV 0 S, O SEX Las señoras y señoritas primorosas pueden bordar por sí mismas dichos vestidos, DEL 1 AL j de los que se publican diariamente ío que las reportará bastante economía, pues en las páginas de anuncios de ABC. la moda del bordado ha encarecido el pre Las consultas habrán de firmarse con un seudónició de confección. Se mezcla soutache plana mo ó con iniciales. Las que se firmen con nombres 4 apellidos, se contestarán con la inicial de los mismos cosida con soutache en relieve, de cuya mezcla resulta un conjunto delicioso. La Dirección se reserva el derecho de no contestar He aquí una toilette de grueso tul de seda á determinadas consultas que exijan gr 4 ti, txtens ¡óto en la respuesta. color verde seco, sobre seda Liberty. El corpiño se hace de tul blanco, bordado de M. U. -No sirven; lo siento grandes lunares de seda blanca, y va oculto Baronesa de Campa Mar -No mfc es posíbte acceder i por un frac de seda verde, bordado de sou ¡o que me pide, pues procedería incorrectamente con l u tóp iormando grandes flores en relieve. que en mí depositaron su confianza. Sólo puedo asegurarla que unas con dos ó tres aplicaciones, otra con mucha y La fama, en forma, lleva alrededor un anotras con un uso constante, según la calidad, se ven Ubre clio entredós de tul, bordado de soutache. de lo que las molestaba y se haltan satisfechas. Se u I Dada la orientación de la moda, podemos piedra hasta que esté muy desgastada. Siempre í su desde ahora preparar nuestras toilettes de órdenes. verano bordando con trencillitas los vestiClavetes rojos. -Como es muy extraña esa conducta, m dos de hilo blanco, cuyo adorno puede queda más camino que el de una explicación dar y leal; combinarse con bordados é incrustaciones preguntarle: jQué móvil le guía á usted al impedir... te. CO 1 SE VE cíe encaje. También se dice que harán furor De eoutit de Bmreux, blanco, con adornes- de y demostrarle que no está dispuesta á consentir que continúe estorbando á los demás los trajecitos de dril ó piqué rosa ói azul teda y bordados; ligas, dé seda. Lirio francés. -Fernando VI, num, 7 bordados con soutache bláfico. CRÓNICA DE LA MODA r o m o los guanteros se consideran perju dicados con la moda de las mangas largas, se han unido en su protesta á los joyeros para ver de conseguir de la diosa que acatamos, de nuestra soberana la moda, el decreto que entronice definitivamente el guante de manopla que oculta la parte inferior de ella, remontándose hasta el codo, y sobre el cuál puede lucir rica y esplendorosa la pulsera, que aunque muchas damas la censuran por creer que significa el último signo de la esclavitud femenina, la mayoría, con laudable discreción, acoge la pulsera como preciado adorno, y procura la emancipación de la esclavitud con el trabajo, la instrucción y la dignidad.