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INSTITUTO NACIONAL DE HIGIENE A ctualmente se ha iniciado un movimien to altamente beneficioso en favor de la salud pública. La organización del Consejo y de las Juntas de protección ala infancia, la constitución de la higa, antituberculosa, dándole carácter oficial y fundando un Dispensario, y, sobre todo, la creación del Instituto nacional de Higiene, son hechos de una importancia extraordinaria, que merecen se tribute el más sincero aplau- LOS BIBERONES so al actual ministro de la Gobernación, don EN LA ANTIGÜEDAD Juan de La Cierva, que demuestra una actividad y buen deseo extraordinarios para la ice un refrán: Nada hay nuevo bajo el sol, resolución de tan magnos problemas. y el examen de los grabados adjuntos El Instituto Nacional de Higiene será dirigido por el Dr. Cajal, y constituirá, como lo demuestra. Ya en tiempo de los romanos, y en époya constituye el llamado Instituto de Alfonso XIII, un centro de investigación, donde se aplicarán los grandes beneficios de la vacunación y de la seroterapia, mon tando los servicios y los laboratorios á la altara de los mejores del extranjero. El edificio será amplio y hermoso. Todo ello ha de contribuir poderosamente á la disminución de la mortalidad. Las incesantes campañas emprendidas hace años comienzan á dar fruto. En los ocho últimos meses, de Julio á, Febrero inclusive, han BIBERONES ALO- ROMANOS muerto en Madrid I.IOO personas menos que en 1902- 3; 1.791, que en 1903- 4, y 1,677, cas posteriores, era conocido y usado e bique en 1904- 5, y 2.171, que en 1905- 6, y 2.652, berón para la lactancia de los niños Las que en 1906- 7. Por esta causa es preciso que figuras adjuntes representan biberones galotodos coadyuven á la gran obra. Buena es romanos, de tierra rojiza, muy bien trabajala crítica inspirada en nobles ideales; pero- dos. Fueron hallados en París. Su altura es mejor es predicar con el ejemplo. Hora es ya también que la opinión se convenza de que se realiza algo bueno en nuestra patria, siquiera sea modesta y trabajosamente, á causa de la suicida indiferencia de la masa general. cesorios que deben formar parte de la habitación de los niños. Es preferible mil veces que estén al aire ye un útilísimo auxiliar en la alimentación Ubre á que vivan en tugurios sin ventila- de los niños, cuando, desgraciadamente para ción, y hasta que respiren en salones lujosos una atmósfera enrarecida. El cuarto del niño debe ser un santuario, donde no se fume ni se escupa, en el cual se respete la inocente vida del niño. En ciertas casas se le llama la leonera. ¿Cómo no han de criar en ella fierecillas? D BIBERONES DEL SIGLO Xvu. ellos, no pueden obtener los beneficios de la lactancia natural. LOS MANDAMIENTOS DEL HOGAR D ECÁLOGO DE UV ESPOSA 1. Ama el hogar sokfe to as l k s cosas, y á tu esposo como á ti misma. I I No le ocultarás ninguno de tus pensamientos y tratarás de adivinar los suyos. I I I En los conflictos de la vida domestica, defiende ó disculpa ai que no tenga razón, pero sin dársela. IV. Vigila, sin espiar; sé activa, sin estrépito; ama, sin zalamerías, y en vez de castigar, perdona. V Haz por compartir las grandes penas de tu esposo, sin hacerle partícipe de tus nimias contrariedades. V I Destruye los celos en cuanto apa- rezcan en tu corazón, con el amor y la confianza. V i l Quiere á tus padres políticos como una verdadera hija; procura que los tuyos propíos quieran siempre á tu esposo como á un hijo predilecto. VIH Jamás, ni aun en broma, permitas que se desconozca en tu hogar la autoridad conyugal. IX. Si tienes hijos, esfuérzate porque el padre sea tan querido y respetado como Ja madre, y si no los tuvieres, esmérate en reemplazar ios gorjeos de los niños por incesantes y sanas alegrías. X. No olvides nunca que la buena esposa, para ser feliz, ha de saber regir su casa con economía y prudencia, y cuidar de los suyos con incansable y amoroso celo, logrando ver en cada dolor un necesario contraste á la fugaz dicha hujudiia, y en el bienestar, un suave preludio á las mil contrariedades y tristezas de la vida social. RTE DE CUIDAR A LOS NIÑOS 111 LA HABITACIÓN BIBERONES DEL SIGLO XIV I laman algunas gentes canarios de alcoba á los chiquillos, cuya compañía molesta, cuyos gritos quitan el sueño, olvidando que los niños casi siempre se quejan con razón, y son muy pocos los padres que se ocupan en preparar jaulita cómoda á los pajarillos piadores. El niño vive casi siempre en malsana promiscuidad con los adultos. Muchas madres duermen con sus hijos; prescindiendo de la cuna, y en la mayoría de las viviendas no se destina una habitación especial para los niños. Toda casa tiene una sala para recibir; pero las criaturas, sobre todo las de pecho, se ven recluidas en alcobas obscuras, con las nodrizas ó las sirvientes. En ocasiones se reúnen todos los niños en cuartos faltos de ventilación y de luz, cuando precisamente, la canariera debe ser la parte más soleada y alegre de la casa. La habitación destinada á los niños debiera tener las paredes recubiertas de estuco fácilmente desinfectable, el suelo con linoleum, suprimiendo las colgaduras y los viejos cuadros. La industria ha ideado decoración sencilla y adecuada para los departamentos infantiles, siendo el menaje lo más sencillo posible. En otros números se darán gráficamente detalles respecto á los muebles, camas y ac- de 10 centímetros; diámetro, ocho, y longitud del mamelón, 16 milímetros. Otros más modernos, pero de relativa antigüedad, adoptan formas distintas, que recuerdan las escogidas por la industria moderna para e ios usos. BIBERONES DE LA ÉPOCA DE CONSTANTINO En el siglo pasado se usaban unos de vidrio y otros de estaño, provistos en la parte superior de una esponja, recubierta con un trapo. Últimamente se emplearon los llamados de tubo. Todos ellos han sido desechados por la higiene. A título de curiosidad ofrecemos estos grabados, reservando para otra ocasión el estudio del biberón moderno, que constitu-