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A B C SÁBADO n DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 4. PAG. 11. Mude á la Prensa, y dice que ésta forma opinión; pero no siempre esta opinión es la acertada. Insiste en que no hay cargos concretos contra sus defendidos, y en apoyo de esta afirmación cita las divergencias en que han incurrido las partes acusadoras sobre la culpabilidad de Perelló, Burguet y Perals, de lo que deduce que los tres son inocentes. Recuerda el principio jurídico, según el cual, cuando no existen más que indicios dubitables, y el juzgador ante ellos vacila, se debe inclinar á los más favorables. Sostiene que para existir el delito de estaía es condición une mía non que Ilaya engañado y engañador. Si no existe esta relación de culpable y perjudicado, no bay eslaia. S- iB. complicidad tampoco existe en este caso, porque supone la idea de cooperación, y eu este caso, no habiendo estafa, mal puede apreciarse esa cooperación. Detalla las relaciones de Perelló con Rull desde el comienzo de su amistad. De las circunstancias que en esta amistad concurrieron, deduce que el primero fue engañado, y, por lo tanto, resulta inocente del delito que s le imputa. Analiza algunas resultancias del sumario, y deduce que son favorables para el Perelló. Niega importancia á las declaraciones de ios. Sres. Broca y Moreno y García Navarro. El primero rectificó en el juicio la declaración prestada en el sumario, y en el orden de la justicia procesal las pruebas enjuicio tienen más ínerza que las prestadas en el sumario, Pinta á Perelló como hombre animado de buenos deseos y de amor á Barcelona, y pide conste que Perelló es inocente. Recoge las frases que á raiz de la bomba de la Rambla pronunciara Perelló en una farmacia. Estas frases, á su juicio, son una prueba más de su inocencia. Y 1 mismo juez instructor lo estimó así concediéndole libertad á raíz de aquel hecho. Después del atentado, Perelló siguió en relación con Rull poT altruismo, por afán de lograr nuevas revelaciones, por sorprenderle secretos y descubrir á los autores del terrorismo. A ello se debió la petición de dinero qtte el Perelló hizo al Sr. Manzano. Perelló pretendía con este dinero poder convidar á Rull á comer y llevarlo al circo, donde Rull había de presentarle á uno de los hombres que colocaban las bombas. Añrma que á Perelló le costó diaero en esta segunda etapa su amistad con Rull. Otro hecho que denota la buena fe del proceder de Perelló es el de haber pedido auxilio á la Policía para que le siguiera. Apóyase en la declaración del ex juez Sr. García Navarro para reiterar la afirmación de que Perelló es un infeliz. Perelló- -exclama- -es nn homore que ama á Dios, á la religión, á su patria y á su ciudad. Este hombre no puede ser condenado (Rumores de aprobación. Pasa luego el Sr. Iglesias á desarrollar la defensa de Burguet y de Perals. á quienes también considera inocentes. Analiza las relaciones de Burguet con Rull También éste le engañó; también Burgttet es un infeliz. Va puntualizando los cargos contra Rull y niega que Burguet sea, como se ha dicho, el segundo jefe de la banda. Únicamente fue el conserje de la casa de la calle de la Cadena. No se ha visto nunca que el conserje sea elemento principal en ninguna Sociedad, ni siquiera en las secretas. Ni siquiera resulta cierto que Burguet tuviera el encargo de pagar á los hombres de la banda. Burguet no puede tener culpa alguna en los atentados. De Burguet puede decirse lo mismo que de los hermanos Andrés, á quienes tan justamente se ha puesto en libertad. MEL 1 TON GONZÁLEZ patrocinado como tin perfecto hombre da bien. Seguidamente dice que, á stl parecer, los atentados terroristas son obra de polítieos y que á ella son ajenos los hombres que hoy se sientan en el banquillo. (Rumores. Insistiendo en ello, añade, sin eufemismos ni rodeos, que los atentados son cosa de los separatistas (Sensación. Fuertes rumores. El presidente llama al orden al letrado, rogándole que se ciña a la defensa que le está encomendada. Pretende insistir el letrado, y la presidencia le amonesta, advirtiéndole que su misión se reduce á defender á Trilla, absteniéndose de exponer opiniones particulares. No obstante esta amonestación, el letrado sigue divagando, originando frecuentes rumores y obligando al presidente á nuevas advertencias. Habla de Rull y de los restantes procesados. Intenta hacer una crítica de los informes del fiscal y de las acusaciones, sin ocuparse para nada de Trilla. (Glandes risas en el público y protestas entre los togados que hay en el estrado. Con frases de acentuada acometividad, y dando nuevas y patentes pruebas de inexperiencia, continúa su discurso, sin ocuparse poco ni mucho de rebatir las pruebas del sumario y del juicio y olvidándose de defender á su patrocinado. Sólo habla de él inciden talmente. Afirma que se ha obligado á Trilla á haeer algunas declaraciones, y que la Policía intentó arrancarle otras por la fuerzan. El público toma á broma el informe; el presidente agita la campanilla, y el letrado, sin darse cuenta de las risas del auditerio, sigue diciendo que Trilla es hombre de orden, católico, apostólico, romano Hace largas digresiones sobre puntos 3 materias extraños al juicio El presidente le amonesta por tercera vez, recomendándole que se ciña á la defensa de Trillas. El letrado. -Haré lo que pue a. (Risas. El presidente. -Serénese el letrado, y cuando lo esté aontinuará. El público ríe. El letrado. ¡Parece que el público no me quiere! (Más risas. ¡Vamos- -exclamad letrado- -por lo vis to el público quiere imponérsenos á los que vestimos la toga! (Nuevas y est epitosas risas. El presidente. -Tranquilícese el letrado, desentiéndase del público, diríjase á la Sala y, sobre todo, defienda á su patrocinado. ¡Ésto sobre todo! El letrado. -Afortunadamente vov á ter minar en seguida. En efecto, hace una sucinta mención de las relaciones entre Trilla y Rull; proclama la inocencia de su defendido y termina diciendo que obre el Jurado como le parezca, pues él no tiene por qué pedir veredicto absolutorio ó condenatorio, grandes risas. Seguidamente se levanta la sesión para continuarla á las cinco de la tarde. La gente se retira comentando el infornit del inexperto letrado y lamentando que se haya tolerado este caso de indefensión del que resulta víctima Amadeo Trill? p l telegrama, es falso. El resultado de mis indagaciones en los centros oficiales me permite asegurar que el telegrama firmado Oliva que se dice recibido por el presidente de la Audiencia, ó no ha existido ó es falso I os cargos que el sumario arroja contra el tal Oliva son tan abrumadores, que presentarse equivaldría á entregar su cabeza. Cabe suponer si se trata de una añagaza. En este caso, la habilidad, sobre buida, era absolutamente baldía, porque habiéndose concluido la práctica de la orueba, el iuicio no se podía suspender. PARA PASAR EL RATO Jeroglífico. SOLUCIÓN AL PASATIEMPO ANTERIOR ABDERRAIKNN. Por último, analiza las relaciones de Rull y Perals. Este acudió á ganarse un jornal en servicios que creyó serían útiles y desde luego nada reprobables. Reconoce que llevó algunos recados al Gobierno civil. Pero esto, podía creer él que fuera punible? Cuanto á dinero, sólo recibió 25 pesetas. Procura luego desvanecer el efecto de algunas declaraciones, y termina diciendo que sus patrocinados son hombres honrados que tienen medios para vivir, que tienen buenos antecedentes, que hasta ahora no habían sido procesados y que la esposa de Perelló ha muerto de sentimiento al ver s. su marido en la cárcel. (Perelló, al oír estas palabras, solloza, Termina pidiendo al Jurado un veredicto de inculpabilidad para sus patrocinados. Ala una menos cuarto se suspende la sesión por unos minutos. SÁBADO, I I 4 T i etrado inexperto. Reanúdase la sesión á la una y cinco y se concede? a palabra á la defensa de Amadeo Trilla. Este letrado, D. Amadeo Cid, joven aún imberbe, ocupa hoy por vez primera la banqueta Empieza diciendo que hace pocos meses salió de las aulas, y anticipándose á lo que ha de suceder, pide perdón porque va á defraudar las esperanzas de todos Declara que en su ánimo está arraigada la convicción de que Rull es un ser de grandes pensamientos y de mucho altruismo, que trataba de hacer un gran bien á Barcelona descubriendo álos autores de los atentados terroristas (Estupefacción en el público. Con gran desparpajo traza la figura de su