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A B C SÁBADO n DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN PAG. 5. -Coa motivo de ser ayer los días de la duquesa viuda de Bailen, se evidenció una vez más el aprecio y la gran simpatía que ñisEruta entre la alta sociedad madrileña. Xas personalidades más salientes de la política, generales, prelados, diplomáticos, las damas más linajudas de nuestra aristocracia desfilaron por el histórico palacio de la calle de Alcalá. I, a ilustre dama también recibió muchos regalos, descollando entre ellos una. magnífica coibcillc de la Reina doña María Cristina, y dos floreros antiguos de la infanta doña Isabel Muchos artísticos y delicados piesentes lecibió la duquesa viuda de Bailen, c uyn enumeración omitimos por la falta ilc espacio. I o más notable del Viernes de Dolores psra el pueblo madrileño, la sesión de su Ayuntamiento. Por el carácter del día los ediles se dedicaron á ejercicios vocales, yaque los espirituales, aunque Jos necesitan, no reza con ellos Pasáronse las horas enteras diciendo horrores, verdaderos honores, de lo que pasa en la Administración municipal, cuya tutoría ¡ay! ejercen. Tuvieron que levantar la sesión sin haberse llegado á los asuntos que figuraban 1 en la orden del día por no tener ya tiempo para examinarlos El espectáculo fue edificante; pero hay que resignarse con la amarga filosofía de que los pueblos tienen la administiación que merecen. Sin duda Madrid meícce eso, puesto que lo tolera. Fue, pues, verdaderamente de dolores para Madrid el viernes de ayer. Las novedades del día fueron varias: una, ti atropello de una niña por un automóvil que se esüenó así, destrozando á una criatuia á las primeras de cambio. Fue otra la hazaña del Machaco, no el torció, sino un golfillo que revela condiciones para eclipsar el nombre de los reyes deSieíra Morena Mostróse inventor de un nue xo c ingenioso modo de robar al prójimo. Rompió un cristal en el escaparate de una tienda, sustrajo dos camisas, echó á correr, se dejó alcanzar por el robado, y en la lucha para arrebatar la presa al caco, éste se apoderó del reloj y la cadena de su perseguidor. Se ignora si el Machaco habrá pedido patente de invención por su sistema. Otro robo hubo en el Retiro; la víctima, lina muchacha, un reloj de oro lo apandado Y como los sucesos, según liemos convenido, se dan por lozzias, á la sorpresa amolosa y clandestina de la noche anterior en la calle de Ferraz, siguió anoche otra de la misma índole en la de Bravo Murillo. Algo grato había de darse. La lotería dejó I2 j ooo pesetas para repartir entre muchas familias pobres del barrio de la Cebada. No fue tan de Dolores el viernes para esa buena gente Por la mañana se impuso solemnemente la cruz de Beneficencia á un guardia de Seguridad en el frontón de Jai- Alai. No ha de ser todo mortificación para el Cuerpo (el de Secundad) D- 1 desfalco eii la Caja de Depósitos, nada av vo. De política, tampoco: hoja de lata y h a de lata J vi tiempo, bueno Y nada más. LA CARICATURA EXTRANJERA Ei. ZAR leyendo las noticias de los recientes duelos entre generales rusos) -jCARAMBAl ¡SI SE HU- HIERAN BATIDO ASI EN LA MANCHURIA... 1 y otra parte hay Intereses respetables; la misión de la crónica en estos casos es reflejar los incidentes del litigio para orientar á la opinión y mantenerla en lo posible dentro de la serenidad. Por fortuna, esas cosas van Interesando como no interesaban antes. Todavía, todavía se da el caso de no acordarse mucho de Santa Bárbara hasta que truena, y no es extraño oir, gor ejemplo, el primer alarido, la primera protesta contra un arancel cuando ha de ponerse en vigor, mientras se ha dejado pasar sin reclamación el tiempo concedido para los reparos y observaciones. Pero de ese vicio de abandono, propio de nuestra idiosincrasia, nos irá curando la dolorosa experiencia y el amargor del veneno de la política. Es un pleito de mayor cuantía el que en estos momentos se ventila. Dictada la sentencia, podrá discutirse. Entre tanto, es lo prudente esperar y sentir vivo deseo de que aquélla esté inspirada por un espíritu recto que concilie los intereses encontrados que á la postre constituyen en conjunto el interés supremo del país. (De le Temoin, de París, A NVERSO y REVERSO A la reunión que t- el jueves tuvieron los diputados de las provincias inte 1 es artas en que se acuerde la admisión tempoial de la hoja de lata, siguiójayer otra de los íepresentan es de aquéllas que quieren que no se acuerde Estaba descontada esta nueva manifestación, que es consecuencia! ¿gica y forzosa de aquélla. De una era un hombre de pleno aire, de vigor de ejercicio, de deportes agrestes, que de pronto venía á sentarse en los escaños rojos. Y ¿por qué venía Pacheco á los escaños rojos? ¿Qué secretos impulsos le movían á abandonar sus montes y sus campos y venir á la Cámara popular? No se sabe aún á punto fijo; Pacheco debió de sentir cierto secreto deseo de gastar la vida parlamentaria. Un instinto fatal y eterno nos lleva á ambicionar aquello que está más lejos de nuestro temperamento. Pacheco vino al Congreso. Pacheco se sentó en los escaños rojos. Ya estaba aquí Pacheco. ¿Qué iba á hacer Pacheco? ¿Para qué había venido Pacheco? Pacheco, al pronto, se halló un poco des orientado; él tenía allá en sus montañas buenos alanos, buenos mastines, buenos podencos. Era un gran cazador. Pero aquí, ¿para qué le iba á servir su pericia en el arte venatorio? Y sin embargo, había que hacer algo. Hombre habituado á la lucha, al ejercicio, Pacheco no podía acostumbrarse al reposo. Pacheco vio que otros hablaban. ¿Por qué no había de hablar él? ¿Acasc Pacheco era menos que García Lomas que Alvarado ó que Arias de Miranda? Estaba Pacheco en estas dudas, en estas perpleji dades, cuando un día un orador malignocorno las calenturas, -el Sr. D. Eugenio Silvela, hizo un discurso breve y terrible conPACHECO Pacheco ha defraudado ayer tra Pacheco. Pacheco no supo lo que le pa nuestras esperanzas. Había saba. Ahora ya no había escape; tenía que en el Congreso una gran expectación por hablar por fuerza. Pacheco echó el pecho al oir á Pacheco. Pacheco no estuvo á la altu- agua. No había él hablado jamás, pero hara de su reputación. Y antes de pasar ade- blarla. I,o primero que hizo Pacheco fue lante: ¿quién es Pacheco? -preguntará el consultar con una persona de su intimidad lector. ¿Por qué á este diputado se le llama lo que había que decir; luego apuntó en un Pacheco á secas? Contesto á estas pregun- papel unas cuantas frases tremendas; al día tas. En cuanto á lo de señor, á Pacheco hay siguiente, Pacheco se encaminó á la Cámaque separarlo de la mayoría de los diputa- ra. Este día memorable fue el martes 19 de dos; no es que él no merezca el título de se- Diciembre de 1905. Ya ve el lector que Pañor, sino que, diciendo el Su Pacheco, en vez checo hizo su debut en martes; esta coincide Pacheco redondamente, parece como que dencia fatal no le ha traído mala suerte á Pacheco. Le tocó el turno de hablar á Pase desfiguraría su personalidad, poniéndole checo y Pacheco se levantó un poco nerun cairel, aditamento y requilorio en pugna vioso, tembloroso. No recuerda él cuáles con su llaneza, su populaiidad y su senfueron sus primeras palabras; no lo recuercillez. Pacheco es el hombre más notorio de la dan tampoco los que le oyeron. Lo que Paminoría liberal. Vino á las Cortes por vez checo iba diciendo era producto de la paprimera en la anterior etapa de los libera- sión, de su sinceridad. No había retórica ni Xa Salía de sus campos v de sus montes; IMPRESIONES PARLAMENTARIAS