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A B C. VIERNES jo DE ABRIL DE V S. ED? CíON 2. a PAG, 14. BARCELONA 9 1 N anifiesta que siente disentir de ía acusación privada en lo referente á que María Queráltó colocase la bomba de la calle de la Boquería y no cree que ella fuera autora material. Reconoce que en efecto hay cargos graves contra la madre de Rull; pero son pocos para demostrar que la acusada sea autora de la colocación material de aquella bomba. Recuerda en su apoyo la declaración del pintor que vio la bomba, para deducir que María Qieraltó no pudo transportar cosa de tanto peso y tamaño. Suplica á los jurados, en nombre de la ley, que piensen sobre esto antes de entrar á contestar á las preguntas. (El abogado defensor de Rull hace signos de asentimiento. El público está silencioso. Pasa luego á ocuparse del lampista, y dice es puramente un efecto de la imaginación meridional de Rull. ¿Quién más interesado que Rull en traerle aquí, si existiera este lampista en Barcelona, donde hay tantos? Recoge las frases de Doval respecto á las señas del lampista, dadas por Rull, de estatura regular, color regular, nariz regular, etcétoi a, señas que le recuerdan las de las antiguas cédulas, por las cuales todos se parecían á sus abuelos. (Risas. Se afirma en que el lampista no existe, puesto que Rull dice que era anarquista, y sábese que no hay ninguno en Barcelona que lo sea. Sigue hablando de todas las farsas y mentiras de Rull, para insistir en que éste no es el autor material de los atentados, sino la persona mductora. Manifiesta que la suerte de la cuadillar de Rull había de ser la de todas las partidas en que el jefe se queda con la parte del león. Alude á la frase de Ossorio, de que tuvo á Rull en la mesa de disección de su despacho, que completó cuando dejó ya detenidos á Rull y á su batida. T escanso. El fiscal pide á la Sala le conceda algún tiempo para descansar, y se le concede. Reanuda su informe el fiscal á las seis y cuaicnta y cinco minutos. Ratifica la defensa que había hecho de María Queraltó, diciendo que ahora va á manifestar lo que resulta contra ella; pero no como autora de la bomba de la calle de la Boquería, sino como cómplice en aquel hecho. Para fijar su culpabilidad, hace un estudio de lo que significa la labor de la Fiscalía, que dice no consiste sólo en la acusación. Hace un bosquejo de la personalidad de María Queraltó como anarquista, y recuerda que José Rull hizo el retrato moral de su mujer mejor que aadie. Refiere la acogida que la madre de Rull dio primero á Mauricio Bernardou y luego á Oliva, y presenta á la María Queraltó en su aspecto repulsivo de consentidora de su hijo, que siempre habla de fabricar bombas y defiende la teoría de colocarlas t ara asesinar á sus semejantes. ¿Y á qué viene María Queraltó á Barcelona el 8 de Abril, cuando no se ha demostrado que viniese á comprar medias de goma ni camisas? Yo creo- -dice el fiscal- -que vino á investigar si se ponía la bomba, pero no á ponerla, pues parto del criterio de gue quien la colocó fue Oliva, Tal vez viniese también con el deseo de apartar toda sospecha de su hijo; por esto inventó la historia de su encuentro con Pilar Requesens, que íia sido desmentida. Pasa luego á ocuparse de la situación económica de ia farmia Rull. Dice que no cree autora á María Queraltó de la colocación arterial de la bomba. Declara después el fiscal que no acusa al tenía contó medio para la consecución de padre de Rull por considerarlo iirra figura sus innobles propósitos. Manifiesta que las palabras de Broca, le- decorativa; respecto á la madre, opina que trado distinguidísimo, tienen más impor- no colocó la bomba de la calle de la Boque tancia que las demás manifestaciones acu- ría; por tanto, aunque acompañara á su marido no se la puede exigir responsabilidad sadoras respecto de Perelló. Recuerda lo dicho por el testigo, refirién- ninguna. dose á las palabras de aquél, de que no paOpina que las bombas que han estallado sara por la Rambla porque estallarían bom- después del proceso han sido para probar bas, y su rectificación posterior de que po- la coartada. día pasar, una vez que supo estaba disY termina dirigiendo una invocación al puesto á recomendarle al alcalde. Jurado, asegurando que Europa entera esEsto quiere deair, en opinión del fiscal, pera con ansia el veredicto, recomendándoque Perelló estaba en combinación con le obre con entera independencia y sea digRull y era el arbitro de que se colocasen ó no de la confianza que en él se ha depositado. no bomba ¿t Insiste en la culpabilidad de Parelló, por El presidente suspendió la sesión á las que conociendo perfectamente los antece- nueve de la noche. dentes de Rull, no era fácil que se deiase El discurso d, el fiscal no ha sido lo que se sugestionar por él. esperaba, d a d o el gran nombre de este Examina después la responsabilidad de magistrado. Hermenegildo, manifestando que no ha enAparte del final dirigido á los jueces pocontrado antecedentes en el sumario rela- pulares, lo demás ha resultado muy frío. cionados con el atentado hasta 4 que ingresó Una multitud inmensa esperaba la salida en la partida capitaneada por s u hermano. de los procesados. El estuvo presente en la conferencia de su VIERNES, 10, 2 T. hermano con el director de Las Noticias, Sr. Guerrero, y se mostró conforme con i a acusación popular. Se abre la sesión de hoy con tanta cuanto en ella se dijo. 1,0 que no está probado es que saltara la afluencia de público como ayer. (I, a atmóstapia de la calderería, aunque por su poca fera del salón es irrespirable. El presidente concede la palabra al letraaltura puede que lo hiciera. Opina que realizó el acto en complicidad, pero no como do de la acción popular. Comienza el Sr. Trías diciendo que así autor principal. I a constante sonrisa despectiva de Her- como el fiscal representa á la ley, él en este menegildo Rull ha causado á cuantos han juicio lleva la voz de la pública opinión. Como el representante del ministerio púasistido á la vista una impresión de desagrado. Es indudable que, si este hombre blico, hace observar que en esta causa el fuera inocente, se hubiera presentado como interés de los magistrados, de los jueces de se presentan los inocentes, serenos, pero hecho y del pueblo, es uno mismo, y se enhumildes. Esta descarada actitud, ¿qué otra camina á lograr la tranquilidad de Barcelona y el castigo de los culpables de los atencosa demuestra sino su complicidad? Examina después la culpabilidad de Bur- tados. Se encomienda á la benevolencia de toguet; segundo jefe de Rull, hombre de toda su confianza, poseedor de las llaves del piso dos, pues sus dotes como letrado no llegai: de la calle de la Cadena, y cobrador en va- á la altura de su misión. No he de hablar- -dice- -en nombre de rias ocasiones en el Gobif mo civil de las las pasiones, Con entera imparcialidad he cantidades que le daban á Rull. Burguet dice que considera culpable á de formular mi opinión, pese á quien pese; Rull, y sin embargo, le ayuda eficazmente porque no todos los procesados que se sien tan en el banquillo son culpables. en todos sus trabajos. Yo no presentaré á la resolución del JuTrigueros, por su parte, asiente también á cuanto Rull le dice al Sr. Guerrero, y no rado sino las conclusiones que yo mismo subscribiría y que, desde luego, respondan obstante, continúa también á su lado. En cuanto á Trilla, dice el fiscal que es á mis deberes de conciencia ante Dios y otro cínico como Hermenegildo y otro ex- ante los hombres. Promete ser breve, pues en casi todos los celente cooperador de Rull, en cuya casa puntos de vista coincide con el fiscal. comía. Enumera todos los atentados á que este Entre ambos debía existir una completa comunidad de ideas, á pesar de que en la proceso se refiere, desde el cometido el 3 de vista del proceso ha querido pasar por ene- Febrero de 1906, distinguiendo entre los pomigo suyo. Hay un retrato recientísimo, eu líticos ó anarquistas y los que pudiéranse califiear de industriales. Como ejemplo de el que ambos aparecen abrazados. También, como Burguet, iba con Rull á los primeros, cita los cometidos en días de elecciones; como ejemplo de atentado anarcobrar dinero al Gobierno civil. Respecto á Perals, el fiscal opina que no quista, la explosión de la bomba en el saaparece tan mezclado como los restantes, lón de San Juan, inmediatamente después respecto á la participación en los atentados; de celebrarse la jura de la bandera. Recomienda al Jurado que no se deje supero aparece como individuo de la banda asistiendo á reuniones en la calle Cadena. gestionar por lo que digan las partes, sino Después pasa el fiscal á apreciar la diferen- que atienda serena y fríamente al resultado cia existente entre el autor por participa- de la prueba. En brillantes párrafos dice que los indición y el autor por inducción. El fiscal acusa á Rull, como autor por inducción de los tíos y testimonios aportados constituyen atentados cometidos el 24 y 26 de Diciem- una verdadera prueba material para que bre de 1906 y 20 y 27 de Enero siguientes y el Jurado, sin cargos de concieneia y cumcomo cómplices á los demás procesados, pliendo su deber, pueda concretamente procontra quienes no retira su acusación. Ex- nunciar su veredicto. tiéndese en largas consideraciones acerca Extiéndese en apreciaciones que el públide la comisión del delito como acto moral y co acoge con rumores de aprobación. acto físico. Demuestra que con el acopio de datos obEl acto físico dice que no lo ha realizado tenidos por los indicios y las declaraciones ningún procesado; pero, en cambio, aprecia de los testigos, puede el tribunal populat la existencia de la premeditación y ale- establecer una. deducción precisa. Pasa luego á examinar la figura de Rufl, vosía. Examina las diferencias entre las bom- estudiando su conducta desde que como tebas Orsini, que exigen la exposición del rrorista aparece en escena. No pretendo- -exclama- -sino sombrear criminal á ser cogido infraganü, y las bombas de inversión, que permitea huir sin el cuadro tan magistralmente pintado por el fiscal