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EL TERRORISMO EN BARCELONA LA VISTA DE AYER DEL PROCESO BASCELONA, t) 4 T. C e reanuda la sesión y empieza á informar el representante de la ley. I) esde el primer momento se ha observado en esta causa algo muy importante que no ha podido apreciarse en otras, y es que no hubo en la primera sesión necesidad d sorteo supletorio, al que hay que recurrir en muchas ocasiones, lo cual prueba que todos vosotros habéis querido cumplir con vuestros deberes de ciudadanos. Otro tanto ha sucedido con los testigos, pues no es raro ver que muchos, aun citados ea forma, excusan su asistencia y dejan de pi estar á la justicia el auxilio que de ellos demanda. En este juicio no ha ocurrido nada de esto, y todos, desde el jornalero modestísimo hasta las personas de más elevada posición social, han acudido á nuestro llamamiento á ilustrar al Tribunal con sus declaraciones. Debido á esto quizá ha podido y puede observarse que los cargos contra ios procesados han aumentado, no ya porque ha sido mayor el número de testigos que ha declarado en el juicio que el de los que depusieron en el sumario, sino porque sus manifestaciones han resultado más explícitas, más terminantes, mucho más concretas. Ocúpase á continuación de los procesados, y refiriéndose á Juan Rtill, figura principal de este proceso, recuerda que fue acusado por él con motivo de la explosión de la bomba del palacio de Justicia, siendo absuelto porque el Jurado le declaró inculpable. En aquella ocasión- -dice- -defendían á Rull todos los anarquistas, ahora le atacan. Hace historia de cuanto entonces sucedió, y recuerda que al salir Rull de la cárcel encontró, gi acias á la caridad de un sacerdote, medios para regenerarse y no lo hizo. Iyejos de esto, aprovechó todos los elementos de que disponía y continuó su vida de orgía, explotando el filón del terrorismo que preocupaba entonces á las autoridades. El fiscal entiende que Rull ofreció sus servicios á la Policía c u a n d o estalló la, bomba del Llano de la Boqttería, explosión que no atribuye al proeesado porque no tiene pruebas de su intervención en aquel atentado terroiista. Pero lo que sí resulta indudable- -agrega- -es que Rull se aprovechó del suceso para demostrar sus relaciones entre los anarquistas. Refiere que Rull fue á buscar á Navarro, acordándose de que tras él había personas pr mcipaies de la capital, á quien podría recomendarle. Elogia á D. Eugenio Güell, que accediendo á las instancias de Navarro dio recomendaciones, en interés de la paz de Barcelona. Relata la primera entrevista- de Rtill con el duque de Bivona en casa de Pabregat, y reconoce que el procesado tenía facultades extraordinarias, que utilizó para el mal, en vez de aplicarlas á conseguir el bien y la utilidad de sus conciudadanos. Rull- -dice- -limitóse á pedir dinero y tnás dinero sin cumplir jamás una sola de sus promesas, ni facilitar una confidencia ni un dato de importancia, llegando en su cinismo al extremo de contestar al duque de Bivonaj cuando éste le reprendió por el resultado negativo de sus gestiones: Ya basta con que no estallen bombas mientras esté usted en el Gobierno. Refiere otros cínicos alardes del procesado, las falsedades que cometió y los imaginarios servicios que se atribuía. Todas estas mentiras- -añade el fiscaldecíalas Rull seguro de que el duque de Bivona no vendría á declarar, pero afortunadamente el duque ha venido aprestar un beneficio á Barcelona, como no podía menos de suceder, tratándose de un tan perfecto caballero Entra á estudiar los hechos ocurridos en la época del Sr. Manzano, y dice que I éste negóse á admitir á Rull como confidente á sueldo fijo, haciendo ea cambio al procesado la proposición de servicio hecho servicio pagado, que no fue aceptada por Rull. Este entonces únese á Perelló y empiezan á anunciar bombas á fecha fija. Visitan ambos á Broca, al alcalde, á García Navarro y á otros señores, para tratar de conseguir su objeto. ¿Qué objeto? El de explotarlos, el de obtener dinero. Continúa relatando todas las gestiones que Rull realiza para que le paguen, gestiones cuyo negativo resultado le inducen á probar la necesidad de sus servicios, con la colocación de bombas. Por esto yo le acuso- -dice el fiscal- -como autor por inducción, pues no le creo capaz de fabricar los- explosivos. Ocúpase de las bombas del mitin de las Arenas, bombas que no aprovecharon más que á Rull, é insiste en el significativo hecho de que no estallaran bombas durante el gobierno- del duque de Bivona, porque éste daba dinero á Rull, y se sucedieran las explosioneSfdurante el tiempo en que Manzanb se halló en la capital porque se lo negaba. ¿Veis aquí claramente, señores jurados, la intervención del procesado? Sigue su informe acümulatfdo cargos muy graves contra Rull, y por encontrarse algo fatigado, pide algunos momentos de descanso. D. urante el informe hubo necesidad de sacar á Perals de la Sala, porque se sintió indispuesto. Se suspende la sesión hasta las cinco de la tarde. BARCELONA, t) 6 T. Cesión de la tarde. 13 Se reanuda la sesión á k s cinco en punto, con mucho público, aunque menos señoras que por la mañana. Se observa aque el inspector general de Policía conferencia con el Sr. Díaz Guijarro. En el intervalo de la sesión anterior jr éstsfse lía comentado el haberse retirado la acusación privada que representa el Sr. Doval mientras duró el interrogatorio de los testigos del fiscal. Esto es debido, según se dice, á que se sintió molestado por el incidente de ayer, que ya detallé, y rehusó estar presente mientras durara el interrogatorio de los testigos. Al empezar su informe el fiscal, comparece nuevamente el Sr. Doval. ontinúa el fiscal. Antes de entrar en la relación de los hechos de la época del Sr. Ossorío, me importa señalar al Jurado por qué considero á 1 Rull como autor por inducción de los atentados de 24 y 26 de Diciembre y 20 y 27 de Enero. I Uego explicaré el concepto de autor por inducción. Hace la historia de las relaciones de Rull con Ossorio desde que fue presentado á éste por mediación del Navarro. Cita una frase de Ossorio para expresar el criterio de éste de aprovechar y recoger todo aquello que pudiera redundar en beneficio de Barcelona. Hace resaltar todas las maniobras de que Rail se valió para sacar dinero á Ossorio, maniobras que cada vez daban más consistencia á las sospechas que respecto de aquél abrigaba el gobernador, en cuanto á su intervención en los atentados. Dice que el objeto de Rull al rodearse de su banda fue únicamente el de que esos hombres le guardaran las espaldas, teniendo así quien vigilara á quienes hubieran podido vigilarle á él, á fin de obrar de esta manera impunemente. Hace relación á la figura de Pedro Oliva, de quien dice que tiene existencia real; pero no la tiene el lampista. Alude á Mateo Ferráu, que tenía datos sobre la personalidad de Oliva, á quien se atribuye haber oído decir á Rull que Oliva era hombre de corazón que servía para todo Agrega que este hombre, Mateo Ferrán, se ha hecho justicia á sí mismo, y no han podido aclararse algunos extremos, sobre los que él hubiera dado luz. Hace hincapié en el hecho de pedir Rull el 3 de Abril 500 pesetas con perentoriedad, para evitar una cosa muy sorda, para deducir que el atentado de Abril no pudo fraguarlo otro que Rull. Que sólo recibió 250 pesetas, y que del 3 al 7 de dicho mes estuvo insistiendo para que se le entregaran otras 250 pesetas. Dedica un recuerdo á las víctimas de aquel atentado Se fija en el hecho de que ninguno de los de la banda de Rtill, que estaban dedicados á perseguir á los terroristas, se presentara en el sitio del atentado, como si conocieian aquello de que el criminal huye en los primeros momentos, y luego vuelve al sitio de su acción. Refiere las circunstancias del atentado del salón de San Juan. Tampoco parecieron por él lugar de la explosión los hombres de Rull, para los efectos de la investigación que tenían á su cargo. En vez de estar en los sitios ae ios atentados, Rull se va por la tarde al camino de la Bordeta cuando ocurre una explosióu, y cuando estalla la del salón de San Juan, ve solamente Memento y le dice 1 Como no me dieron lo que pedía, han estallado bombas. ¿Puede eférse mayor cargo contra la culpabilidad de este hombre? I o que no creo, en contra de la opinión del acusador privado es que Rull pusiera de modo material aquellas bombas. Historia las estancias de Rull en la casa de lenocinio- de la calle de Roca, y analiza el valor de la declaración de Dolores Mu ñoz, que reconoce es indudable, aun prescindiendo de algunas contradicciones en que incurrió la testigo, porque ellas no afectan á la realidad de los hechos. I lama la atención sobre la clase social á que esta testigo pertenece, para apreciar la importancia de sirdeclaración. El fiscal os advierte esto, porque tiene el deber de presentaros el pro y el contra: vosotros, en definitiva, juzgaréis. Hay otro testigo, añade, cuya deposición varía de aquélla. Hace referencia á la frase de Rull: Aún han hecho poco pronunciada cuando la Dolores se lamentaba de las víctimas délos atentados terroristas, y recuerda también la frase de Hermenegildo de: Si me descuido nos cogen. Aquellas frases- -dice- -era natural se íefirieran á la bomba que estalló en el pases de San Juan. Considera que no está probado tampoco que pusieran bombas en el paseo de Sai Juan ni Rull ni Trigueros. Vuelve el fiscal á hablar de la personalidad de Oliva y de las relaciones de éste coa Rull y de la frase por aquél pronunciada de que si á él le condenaban, á Rull le ahorcarían. Cuando las pronunció- -dice el fiscal- -no podía referirse en mi concepto más que á la bomba de la Boquería, porque creía por desconocimiento de las leyes que el que comete un delito, tiene menos oena que el que induce á cometerlo. Por eso es Rull autor por inducción justificándolo además la prisa que Rull tuvo para desentenderse de Oliva y el temor que sentía de que volviera á España.