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A B C MIÉRCOLES 8 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 4. a PAG. y questa del Real, que, á pesar de su avanzada edad, ocupaba el puesto de primer viola írente al atril en que sin faltar una noche acudía desde el año en que se inauguró el teatro. Más de medio siglo ha formado en la fila y ha sido espectador de las representaciones de ópera. Con la muerte de Lestán pierde ia w questa del Real uno de sus más prestigiosos profesores, y un buen amigo cuantos tuvieron el gusto de tratarle. CUENTOS ILUSTRADOS puesta del sol. Cuando llegó la hora, fue el cura y bendijo al pobre muerto; el cadáver fue colocado en una parihuela, y la cargaron cuatro mozos robustos, que sollozaba con alaridos de chicuelo castigado. El alcalde, el médico, el barbero y el recaudador de las contribuciones encabezaban el duelo. MOKS, 7, 3 T. os de la hulla La mayor parte de los mineros dedica dos á la extracción de la hulla en esta región se han declarado en huelga, pidiendo, además del descanso de los domingos, uo trabajar los lunes. L PARÍS, 7, 5 T. LA IÍLTIMATDJABLURA Y e qué barrabasadas no había sido capaz Perico en aquel su pueblo de crédulos y sencillotes aldeanos? ¡Cuántas veces, en medio del silencio de la noche la campana a comitiva se paso en marcha al cementerio, arrastrando tras ella al pueblo en masa. Hombres y mujeres mostraban con lágrimas silenciosas la honda pena de sus corazones, y el alcalde era quizá el más conmovido de todos. I procesión dejó atrás las últimas casas del lugar cuando el sol recogía ya sus rayos, y empezó á subir la cuesta del camino que llevaba al camposanto. El crepúsculo fue extendiendo su. manto poco á poco, y los rumores del día moribundo se mezclaron á ías fúnebres salmodias del cortejo. A la entrada del cementerio, los condnetores hicieron alto para cobrar aliento. Los últimos rezagados filero ti llegaricto, y todos empezaron á agruparse alrededor del cuerpo del difunta. Ese era el momento. Al sentir que lo asen- taban en el suelo, Perico dio un gran sus- piro y se irguió bruscamente en la camilla; los más valientes retrocedieron de espanto, y rodar on por tierra no pocos timoratos. Se oyó un grito general, indefíbible. -Pero el alcalde, aunque trémulo, conservó su. entereza; descargando su mano pesada sobre él hombro del médico que estaba allí, á. sú lado, se le quedó mirando, fieramente ceñudo El médico se tambaleó, debió hacer ttna pirueta en favor del equilibrio, y entendiendo la pregunta y el serio cargo que ella envolvía, contestó celosp de su ciencia: -Está mañana, lo aseguro, estaba muerto, ¡bien muerto! El alcalde se adelantó indignado hacia Perico: I a de constructores. El conñcto originado por las diferencias entre patronos y obreros del ramo de construcción públicos. continúa y amenaza agravarse. Los obreros han colocado carteles en los sitios, respondiendo á las afirmaciones de los patronos. Se han celebrado numerosas reuniones, reinando en todf s ellas el orden más completo. ADRID. Cierre: Interior contado, 83,25; Amortizable, 101,95; Banco, 461; Español de Crédito, 116; Río de la Plata, 412; Tabacos, 419,25; Azucareras preferentes 104,50; ordinarias, 43; Cédulas, 101,50; Francos, 14,00; Libras, 28,85. BOLSA DEL DÍA 8 de la iglesia habla xcowiiado con ¡violentos toques á rebato por un incendio imaginario, haciendo saltar de la cama á las pobres gent. es, que salían azorada á la calle para volver al poco rato, unos irritados y fero- ees, otros resignados! ¡Cuántas veces, en las fiestas del patrono, los fuegos de artificio habían ardido en la plaza inesperadamente, á los rayos del sol, con gran desesperación y rabia de todos, grandes y chicos, vecinos, forasteros y autoridades! Pero, á fuerza de repetidas, todas las Durlas de Perico habían llegado á ser ineficaces; condenado á la inacción, sufría horrible martirio. -Perico, ¿hoy no hay broma? -no ialtaoa un socarrón que se encargara todos los días de preguntarle, burlándose de él, el burlador insigne. Perico apuró su ingenio, y encontró, al fin, el inéclio de vengar esos agravios, jugándole á su óueblo uña nueva y audaz mala pasada, Empezó á mostrarse exageradamente taciturno; de día se encerraba, de noche se paseaba por los campos, contestando con despropósitos á las solícitas preguntas de sus convecinos. Según se aseguraba, ya no comía, ni bebía, ni dormía. Al cabo del tercer día, la agitación, que ese hecho extraño halúa causado en el pueblo, era ya insostenible; pero la excitación llegó á su colmo cuando empezó á correr la voz de que Perico había sido visto esa noche en la botica manipulando secretamente ciertas drogas. A creer á los más sagaces, todo se explicaba: Perico, desesperado, intentaba algo muy serio para vengar el desaire que pocos días antes le había hecho María, la hija del herrador, insensible á sus protestas amorosas. Perico dejaba decir. Una mañana, el rumor de que se había suicidado criazóxomo un rayo por el pueblo, conmoviéndolo hasta sus cimientos El incorregible bromista supo ingeniarse tan bien, que, cuando llegó á su lado el médico, jadeante y desazonado, al verlo tendido en cama, exánime, sin pulso, los ojos amoratados, los labios cárdenos, el cuerpo rígido, el buen hombre perdió la cabeza, y, de acuerdo con el boticario, se consideró en el caso de dictaminar, llorando casi, que Perico había muerto enTenenado con no sé qué d- oga cuyos restos se veían aún sobre la mesa. Un papel escrito, que se encontró bajo la almohada, concluyo con las últimas dudas: Me suicido desesperado. Poirdono á todos. Adiós, María. -Perico. Cu indo le llevaron á María la triste noticia, ¡a esquiva moza se encogió ele hombi ¿Y á mí qué... Era un loco. Quien 31 ai í ná mal acaba. 1 Se dispuso el entierro para a tarde á la LAS ELECCIONES EN PORTUGAL POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR LISBOA, 7 I T. j rútnero de víctimas. J Los muertos el día 5 a consecuencia de las colisiones fueron seis, y los heridos, un centenar; entre éstos, 15 de gravedad. El más grave de los heridos es un teniente veterinario de la Guardia municipal, que recibió un balazo en el bajo vientre. Ayer no hubo muertos en las calles. uiDim 7, 2 T. ¡Eh, Perico! Échate donde estabas. Eso de hacerte el vivo debe ser otra de tus burlas ó yo tío soy quien soy, fqtté demontres! Pero ya te conocemos, y te juro que ésta vez no nos la pegas... ¡Mozos! -continuó, dirigiéndose á los que hacían cabeza del cortejo, ¡Que siga el entierros A. COSTA ALVAREZ. i os pandos en las Cortes. Por los datos completos que se conocen, los partidos tendrán la siguiente representación, en la Cámara de diputados: Regeneradores, 62; progresistas, 59; disidentes progresistas, siete; republicanos, cinco; franquistas, tres, y nacionalistas, dos. Sumados á éstos, 17 independientes que han triunfado, resulta un total de 155, que es el de los miembros de la Cámara. T etaUes del escrutinio. La candidatura monárquica que más votos ha obtenido en Lisboa, ha sumado 13.662: y el candidatorepablica. no electo ea primer lugar de los de su partido, 10.183. Éntrelos monárquicos aquí triunfantes, aparecen en primer término los ministros de Marina y de Obras públicas. Ha votado más de un 20 por 100 sobre las precedentes elecciones. El redactor del periódico A Lucia, señot Brito Camacho, que presentó su candidatura por Beja, es el quinto candidato republicano electo. LISBOA, 8, 9 M. RACHA DE HUELGAS POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR AMBERES, 7, T. I os diamautistsas. El número de obre ros diamantistas declarados en huelga asciende á 20.000. Sólo 200 continúan trabajando. En Ainsterdam son 8.000 los ooreros del mismo gremio, en huelsra también. T e ayer á hoy. Los alborotos promovidos ayer pot pequeños grupos en el barrio de la Morería no tuvieron importancia. En el resto de la ciudad reinó perfecto orden. Las tropas lo han mantenido en los momentos de mayor peligro, con gran tacto, prestando servicio de Policía. La Prensa elogia al Ejército cumplidamente. Siguen custodiadas aquellas redacciones de periódicos que se temió desde el primer momento fuesen agredidas. La normalidad se ha restablecido; pero, en previsión de cualquier conato- de disturbios, las fuerzas de la guarnición r; lian no sido relevadas de la misión pfic i que se les confiara.