Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGp 5 DE ABRIL TJ E 1908. EDICIÓN i. PAG. 5. clos oídos en corisuitíípor los hermanos recalcitrantei diceííliúé éstos son los que están en lo firme? 3 Ello es natural. ¿Qué va á aconsejar la Curia sino que se litigue, habiendo tantos millones por medio? -Y se pleiteará; pero pierda ó no sus millones, la es condesa se casa, se casa y se casa. Así sonde reacias las chicas de Riela de América. i Veremos si el Príncipe, su presunto esposo, es digno dé pasar á la historia, como un mievo amante de Teruel. MADRID AL DÍA u e s t r o excelso Ayuntamiento volvió á reunirse ayer para ocuparse de la famosa defraudación de Consumos. Hubo en los debates cosas muy bonitas. Se habló de chanchullos de coacciones, de atropellos, y el buen Cabildo se metió con el señor alcalde. A menos que no sea meterse con él el reconocer que la defraudación es de mucha gravedad é interés, y el acordar suspender de empleo y sueldo al funcionario que hace pocos días efa casi canonizado eh r la Alcaldía. Siguió como tema de las conversaciones la lenta pero continua desaparición de cientos de miles de pesetas por arte, no de birlibirloque, sino de un Sr. Zabala, de quien se dijo ajjer qué se halla en Atenas. Si así fuese, demostraría que es hombre que desea saber, ¡y cuidado si sabía antes de irse á Grecia! Incluso que con aquella nación no hay tratado de extradición. 1- Y como esas hazañas se dan por series, hablóse ayer de una nueva defraudación, ésta en Almería, y también menuda. De cerca de cinco millones de pesetas. A este L PRESIDENTE El p r e s i d e n t e del paso, la vida es un soplo. -7- Consejo es un hom ¿La política tuvo. Jpocos lances. En él Congreso, pocas nueces. En el Senado, mucho bre fuerte. Se levanta con el alba; á las cinruido. Como que se discutió la llamada ley co ó cinco y cuarto ya se halla en pie. Desde Explosivos. El Sr. Montero Ríos com- pacha por sí mismo su correspondencia batió el proyecto. El es hombre muy libe- hasta las diez. Todos los papeles del Goral, cosa que ya sabíamos todos. Sino que á bierno pasan por su mano; escribe largos yeces es necesario apechugar cou una ley estudios é informes sobre los problemas políticos del día. En las audiencias emplea no de Jurisdicciones. íNo se registró, pásmense ustedes, más poco tiempo de las horas diarias; se inforque un solo suicidio. De otros sucesos, no ma minuciosamente de lo que de él se solihubo, por fortuna, abundancia. Fueron de- cita; conversa aíable con unos y con otros. A la tarde, el presidente asiste á las Cátenidos unos expendedores de moneda mala, tan mala, por lo menos, como la que maras. Antes de entrar en el orden del día, ya ha llegado el presidente, amable y risuepasa como buena. El tiempo se revolvió un poco, mostran- ño, con su camisa nítida y su ligero bastón do tendencia á píoteger á los que para la de vuelta. En el banco azul, un poco recoscorrida de despedida de Fuentes han toma- tado sobre el respaldo, escucha atentamendo localidades de sol. Y menos mal si no. se te cuanto los oradores van exponiendo. Al decide- hoy á proteger á lia respetable indus- retirarse de la Cámara, vuelve á sus trabajos: escribe, estudia, conferencia, delibera tria de paragüería. Por la noche, el único estreno correspon- sobre los asuntos pendientes. A media nodió á la Zarzuela. -Fuente escondida (y va de che, se recoge al descanso. escondites la temporada, La escondida senda, Una labor tal no se puede llevar á cabo Fuenle escondida) que sin entusiasmar gustó un mes y otro, un año y otro sin una graná los señores y no permitió hacer de las su- de fortaleza física. La fortaleza es la primera condición del gobernante. No hay nada yas á los caballeros del revienten, que rinda y agobie tanto como este continuo escuchar á unos y á otros, este ir y venir de una á otra Cámara, este constante replicar á las oposiciones parlamentarias, este despachar sin tregua de consultasy cartas. El A ATENCIÓN PUBLICA Poco interés presidente del Consejo es fuerte; pero pocos despierta en políticos habrán pasado por la ruda prueba estos momentos la política. Los debates par- por que él está pasando al presente. El delamentarios se deslizan reposados y la ex- bate sobreseí proyecto de Administración pectativa délas próximas vacaciones aquie- local hubiera ya agotado las fuerzas de otro ta impaciencias y reduce fierezas de oposi- hombre menos enérgico. No se trata en este caso de una discusión serena, reflexiva y ción. La atenció pública está ahora cautiva patriótica que las oposiciones hacen á una de otro interés, de otra curiosidad. Ese des- obra de un Gobierno. 1,0 que aquí se ve es falco, estafa ó lo que sea cometido contra la una obstrucción solapada, encubierta. Un Caja de Depósitos embarga todos los co- hombre de Estado que se halle al frente de meiitaiios. Es curioso. Todo el mundo de- un Gabinete y que se sienta rodeado de vora lo, crónica que relata la vida y mila- prestigio social, puede contestar á oradores gros del héroe defese acontecimiento. A na- insignes de la oposición, á hombres que die le ocurre examinar y juzgar el otro coco más ó menos se hallen á su altura, ó e aspecto del asunto, el que afecta al fondo, á la entraña de la substracción. Es esa Caja de Depósitos un organismo del Estado en cuyas cajas existen muchos millones. De su custodia responde el Estado mismo. El ministro de Hacienda decía anteayer en el Congreso que el reglamento de ésa institución es de lo más perfecto que hacer puede entendimiento humano. Y, sin embargo, ocurre que un funcionario que por todo sueldo tiene 4.000 pesetas anuales dispone de medios necesarios para apoderars e de depósitos cuantiosos. Algo revela este dato, que no concuerda con las exce leticias reglamentarias. Pues bien; á nadie interesa la génesis del desfalcó. No se comenta, no se discute esa parEe del acontecimiento. Es probable que no se preocupen de ella los propios depositantes. Bástanos con alajdear de filosofía musulmana diciendo que lo sucedido estaba escrito, porque la vida fastuosa y dilapidadora del estafador la conocía Madrid enteró. Ostentábala gallardamente ante sus jefes V ante sus subordinados. Y esto- -recuérdelo el lector- -se repite cuantas veces se registra un caso semejante. Es una equitativa reciprocidad la que se establece en estos casos. La imprevisión arriba y la indiferencia abajo hacen que el comentario se reduzca á reflejar el aspecto pintoresco de la. intriga; nunca á examinar la ájjodas luces deficiente organización interior de nuestros organismos administrativos que da margen á tales abusos y escándalos. sean dignos de contender con él; pero ¿y si esta oposición alta y digna no existe? ¿Y sí este estadista encariñado con su obra ha de oir todas las tardes durante tres horas á una porción de oradores vulgares, insigpifican- tes, sin relieve, que se ponen ante él y pedantesca é infantilmente pretenden poner una muralla ante sus planes? Se ha hablado de la destemplanza y agresividad del Sr. Maura. Sus palabras en todas estas tardes no han podido ser más sencillas, más reposadas, más cordiales. Cánovas, ¿se hubiera puesto en pie á cada momento para hacerle el honor á éste y al otro diputado gárrulo é insignifieante de contestarle? Se habla, entre las oposiciones, de la fortaleza del Sr. Maura, En que el presidente del Consejo desmaye, se rinda, ponen los liberales, demócratas y republicanos sus esperanzas. Se habla también de su irritabilidad, y se espera que un momento de mal humor le haga abandonar el Poder. Escritas quedan las anteriores líneas para que el lector pueda juzgar por sí mismo y aventure un parecer, con probabilidades- de certeza, sobre lo que sucederá. I OS LIBERALES Queda dicho que, en el fondo, la oposición, con visos de transigencia de los libarales, es una obstrucción. En vano el presidente transige y busca fórmulas conciliatorias; cada tarde dos, tres ó cuatro de estos oradores anodinos que el partido liberal posee, lanzan largos y mazorrales discursos. Los observadores de la marcha política pueden preguntarse qué es lo que los liberales se proponen con este sistema. En realidad es posible qtle ni el mismo Moret lo sepa. Si no se aprobara el proyecto y cayera el Gobierno, ¿qué es lo que sucedería? ¿Ocuparían el Poder los liberales? ¿Es- que están, aparte de esto, preparados para ocuparlo? No se ve luz ninguna en la conducta de la oposición liberal. Hombre tan parlamentario como el Sr. Moret, ¿cómo puede inspirar este desquiciamiento parlamentario? ¿No invoca él á cada momento el ejemplo del Parlamento inglés? ¿Y qué sucedería en este caso, en el de esta discusión, en el Parlamento ing 1 REGLAMENTO En el Parlamento- -ingles e s t a discusión hubiera ya acabado. Aquí es posible que, de seguir las cosas como hasta ahora, acabe también. Fíjese el lector en que la Cámara popular española lleva nada menos que cincuenta y nueve sesiones discutiendo el articulado deí proyecto; no cuento las dedicadas á la totalidad. No se ha dado caso en nuestro Parlamento de una discusión tan larga; ni en la discusión de las Constituciones ni en la del sufragio universal se ha derrochado tanto tiempo. Ahora bien, ¿es posible el funcionamiento del sistema parlamentario con tales corruptelas y despilfarros de sesiones? Y si la vida parlamentaria es imposible, ¿por qué sostener la ficción del Parlamento? No el Parlamento, todo el régimen democrático se viene abajo. Bastará que en una Cámara treinta, cuarenta ó cincuenta diputados se opongan á la obra de un Gobierno, para que la voluntad de este grupo minúsculo prevalezca y domine á la voluntad de otros doscientos diputados que representan á millares y millares de ciudadanos. En el estado en que se encuentra el pro bletna parlamentario, hay que buscar una solución. Solución es que la oposición liberal se avenga á la realidad y transija. Solución es que, de persistir la obstrucción, se apele al Reglamento de la Cámara. Se ha hablado de la sesión permanente. Una sesión permanente M las oposiciones son hábiles, no resuelve nada. La sesión pertna- EL PROBLEMA PARLAMENTARIO E EL CRÓNICA L POLÍTICA