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A B C SABIDO 4 DE ABRIL DE i 9 o8. EDICIÓN i. PAG. u rencorosas. Después de un artículo contra ellas nos sería imposible conseguir una comunicación. 1 a Filarmónica de Berlín. El redactor. -Demonios... la elección es Hace más de un mes dimos noticia del proyecto que existía de traer al Real para más difícil de lo que á primera vista parevarios conciertos á la Filarmónica de Berlín. ce. Tendremos que fijarnos en alguien que lea los artículos de Catapulta. Ya está anunciado oficialmente que bajo noEl director. -O queLa haga caso de ellos. no la dirección del eminente maestro Ricardo Strauss se verificarán tres conciertos los días 30 de Abril y i. y 2 de Mayo. La historia de aquella Sociedad está llena de brillantísimas páginas de fama universal. Su nombre es garantía evidente del triunfo, consagrado por todos los públicos del mundo civilizado. El repertorio que interpretará durante los tres conciertos anunciados la Orquesta Filarmónica de Berlín, es el siguiente: Obertura de Los maestros cantores, Venusberg (bacán al) Tannhauser. Obertura de Tannfia itr, prelrfdio de Tristán. é Iseo y Panifal (Cha- feritag Zauber) Wagner. -Fantasía de Don Juan, Muerie y transfiguración (poema sin- El redactor. -Y cuya conducta se preste á fónico) y Espiegleries de Jill Euimspiegel, R. la crítica. El director- -Eso mismo. Strauss. -Sinfonía núm. 8, Lajoyeuse, y SinEl redactor. -Por ejemplo... El Tefe de la fonía núm 5 en do menor, Beethoven. -Obertura de Benvenuto Cellini y obertura de Policía... El director. ¿El jefe de la Policía? ¿Está Rey Lear, Berfíoz. -Obertura de Oberon, Weber. -Les Preludes, X oema sinfónico (D Apres usted loco? Elredactor. -El presidente del Consej I, amartine) y rapsodia húngara, I,i szt. -SinEl director. -Nada de política; ya lo he fonía en do mayor, Júpiter, Mozart. dicho. El redactor. -Sarah Bernhardt... El director. -Está en América. Nos dirían CUENTOS que nos metemos con los ausentes. El redactor. -El verdugo... ILUSTRADOS El director. -Es amigo mío... y además sólo f? L DIRECTOR PRU- En la redacción de piensa usted en gentes á quienes puede D E N T E a Catapulta, revis- ocurrírseles tomar un abono. ta satírica indepenEl redactor. -Entonces tendremos quefijardiente. Personales: El director y un re- nos en los muertos. dactor. El director. -No está mal pensado. El director. -Está decidido, amigo MorEl redactor. ¡Hay donde escoger... Víctor dant; salimos la semana próxima. Necesi- Hugo, Ivamartine, Chateaubriand... tamos para el primer número un artículo que produzca sensación. Piense usted en algo muy mordaz... Al público le gusta eso... ¡Critique usted... destruya usted... I El redactor. -Es fácil... ¿Ha pensado usted en algún asunto? EFUiredor. -Tüo... pero los asuntos no faltarán. Hay donde escoger. El redactor. -Podemos atacar al Gobierno. El director. -Ho, eso no. Nada de política. Es una regla de la casa. El redactor. ¿Al Ejército? El director. -No hay que tocar al Ejército; eso es sagrado. El director. ¡Alto ahí! Amigo mío, todos esos señores tienen admiradores, que se indignarían al ver que una revista que empieza ataca á escritores que son la honra del país. ¿Y qué pensarían de nosotros en el extranjero? El redactor. -Entonces no sé... Tendremos que retroceder hasta la Edad Media... hasta Catalina de Médicis, por ejemplo. El director. -Se trata de una mujer. Evitemos que digan... El redactor. -Retrocedamos al Diluvio... Supongo que no tendrá usted inconveniente en que nos burlemos un poco del borraEl redactor. Una. idea! Los comerciantes, chín de Noé. falsificadores de géneros... ¡I, a leche, la manEl director. -Amigo mío... Si se asted tequilla, el vino, las conservas... Cabalmen- con el alcohol, aunque sea á cuatrometeaños mil te en este momento la gente se queja... Creo de distancia, tendremos contra nosotros á que ese sería un asunto fecundísimo. El director. -Eso es... para que nos persi- todos los expendedores de bebidas... El gan luego por calumnia. ¡Valiente idea! Adánredactor. -Pues señor, sólo nos quedan y Eva. Podríamos quizá... Eso no. ¿Pero no se le ocurre á usted nada? El director. -Bueno. El redactor. -No... estoy buscando... Qui- historia de la manzana Pero mucho tacto. Esa es zá algo sobre los empleados de las adminis- tra revista es satírica, peroescabrosa. Nuesdebe evitar ciertraciones públicas. tos escollos. Sea usted prudente, muy El director. -Uso no es nuevo... y además prudente. 110 conviene indisponernos con gentes que El redactor. -Convenido. pueden comprar el periódico. Eos empleados ¡eeu mucho. Q c ü o dias después. 1 icdaclor. ¿Y las telefonistas? Publícase el primer número de La CaEl duccloi- -También tendremos lectoras tapulta. Indignación general. A fuerza de entre ellas, y además tenemos teléfono. Son ser inofensivo, el artículo se presta á toda NOTAS DE ARTE clase de Interpretaciones. Y además ¡qué pretensión más ridicula... ¡querer reformar la Biblia... ¡Suprimir el incidente de la manzana... suprimir la serpiente... ¡Tratar de enmendar la plana á un libro tan hermoso. ¡Qué osadía... La Catapulta muere recién nacida. E. JOL 1 CLER ESTAFA FRUSTRADA i a eterna historia. En la Prensa portuguesa llegada ayei á Madrid, leemos el interesantísimo relato de un timo urdido desde esta capital y dirigido contra dos conocidos banqueros que, afortunadamente, no llegaron á raer en el lazo que se les tendía Eos Sres. Justiniano Rossa d Almeida é hijo, banqueros de Coimbra, recibieron hace tiempo una carta de Madrid, firmada poi un tal Bladislableva, en la que se les contaba la historia de que á continuación damos cuenta. Cierto banquero ruso, después de qucbrai fraudulentamente en San Petersburgo, consiguió evadirse con un caudal impoitante, viniendo á Madrid en compañía de uaa amiga suya y de una hija de ésta, de diecinueve años de edad, á la que el banquero quería como si fuese su hija. Pero sucedió que la amiga en cuestión conoció en Madrid á un español, del que se enamoró perdidamente, hasta el punto de que se escapó con él, dejando al banquero con su hija y con 2.000 libras esterlinas de menos El burlado extranjero dedicóse á buscar día y noche á la que tan mal se había portado, hasta que un día, al cabo de niucfcio tiempo, encontró en la calle á un hermano de la infiel, al que pidió explicaciones y con quien trabó disputa en térmiuos tan violentos, que acabó por sacar uu revólver y dispararle un tiro á quemarropa que le dejó muerto en el acto. Esto hizo que Bladislableva, tal eia el nombre del supuesto banquero, fuese capturado por la Policía y encerrado en la cárcel Modelo, en la que se hallaba sufriendo condena cuando escribió á Coimbra, Ahora bien, Bladislableva tenía depositada en el Banco de Portugal la suma de 96.000 libras. que él no podía retirar por hallarse preso, y decía á los Sres. Justiniano Rossa d Almeida é hijo, que considerando su firma como una de las más respetables de laplaza, se dirigía á ellos Dará uroponerles lo siguiente: Que les cedía un tercio de la citada cantidad para asociarla á los negocios de la casa, y que las dos terceras partes restantes las depositaba á nombre de la señorita de diecinueve años que con él vivía, y á la que prohijaba, para dotarla el día que la joven contrajese estado. 1 as víctimas caen en el cepo. Hasta aquí el relato de las cartas; entre los banqueros auténticos y el preso entablóse asidua correspondencia hasta que, sin duda avivada la codicia de aquéllos acabaron por aceptar el negocio tan redondo que se les venía por las puertas. Es de advertir que los lusitanos lo habían previsto todo, y puesto que la joven de referencia era bonita, según se les decía en las cartas que habían recibido, pensaron que el Almeida, hijo, se podía casar con ella y así todo quedaba en casa. Así las cosas, cruzái ouse nuevas misivas y se convino en que en uno de los últimos días del pasado Marzo se encontrarían en Ciudad Real un carcelero de la prisión celular de Bladrid, portador de un cheque contra el Banco de Portugal por valor de 96.000 libras, y los banqueros que, á su vez, le entregarían como garantía y á cuenta otro sobre Madrid, de 335 que se pairaría á la orden de Bladislableva.