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A 3 C. SÁBADO 4 DE ABRIL DE 1908. EDICIÓN 1. JtSduaiQo VII, establecióse la entente cordial y Loubet fue recibido en Londres con entusiasmo. Hubo bailes, fiestas, banquetes y todo género de regocijos oficiales, y las gentes advirtieron que en ninguna de las ceremonias y solemnidades figuraba el señor duque de Montebello, á la sazón en Londres. ¿Estaba enfermo? ¿Se había excusado? No... Era sencillamente que el rey Eduardo se estaba cobrando la ñestecita de marras, y había ordenado que á ningún acto ni fiesta fuera invitado el señor duque... Trasladado más tarde á la Embajada de San Petersburgo, quiso volver pasados unos años á la corte inglesa, y por tres veces el Gobierno francés sometió el nombramiento al rey Eduardo, y por tres veces él rey Eduardo se negó á recibir en Palacio al señor duque de Montebello. LOS TRAJES POPULARES I J ace años, al viajar por España, al obser var los rasgos peculiares de la Naturaleza y el arte en cada región, al contemplar esos conjuntos armónicos en que parecen cristalizados el medio y la tradición histórica, advertíase como elemento superviviente de lo pasado la gente, los naturales con sus trajes típicos y pintorescos. Las figuras no desentonaban del cuadro. Pero hoy... esos trajes, complementos necesarios de las sociedades étnicas de nuestra península se pierden con el andar y la mudanza de los tiempos. I os van desterrando la falda de percal y la blusa azul, prendas igualitarias que en el yestir son un signo de nuestra época, que con el afán de regularizar la vida nos la hace monótona é incorvesde entonces el duque de Montebello lora. se dedicó al champagne, al cultivo del I, a decadencia de los traies populares se champagne quiero decir, y abandonó sus co- manifiesta de varios modos. Hace poco, viarrerías diplomáticas, molestándose con los jando nosotros por una región anartada, al monárquicos y con los republicanos. echar en ella de menos sus característicos Pero he aquí que este asunto del traslado rasgos indumentarios, supimos co n asombro de los restos de Zola al panteón, le ha he- que ya no gustaban de lucirlos algunas mocho salir de su espléndido aislamiento, y su zas más que en Carnaval; esto es, que di hos nombre vuelve á figurar en los periódicos, trajes, caídos en desuso, son hoy un dis raz. no en la cuarta plana como hasta ahora, En otras oartes aún visten los trajes típianunciando la Carta Blanca y el Extra Dry cos de la tierra coi ocasión de bodas y fede sus viñas, sino en las columnas de honor rias. En contados puntos, v daderos rincode los órganos nacionalistas. nes del mana, e usan todavía, y e i muchí ¿Qué se propone hacer el señor duque? simas provincias los han desfigurado, pues ¿Ponerse bien con los monárquicos? ¿Que solamente conservan algunas prendas en los republicanos le confíen otra Embajada? promiscuidad con las nuevas. En casi to da Estas son las preguntas que se hacen las España son la hora nresente los trajes gentes al leer la carta- protesta de la hono- populares recuerdos de abuelos y padres rable familia de los Montebello. que se guardan en las viejas arcascomo reYo sospecho que el duque no persigue cuerdos de familia, destinados á ser consumás fin que el de buscarse un reclamo gratis midos por la polilla. aquí donde la publicidad cuesta tan cara. Tal abandono y desaparición de las moYa os he contado en otra ocasión la compe- das regionales de antaño es un hecho natutencia que tienen establecida los vinos de ral en la evolución de la vida. 1,0 lamentaMontebello con los de esa otra gran dama, ble es que á esos trajes artísticos vengan á la duquesa de Urés, descendiente de la Viu- substituirlos otros que no lo son. da de Cliquot... El señor duque en la actualiPor eso y por el especial interés arqueodad no piensa en la Monarquía, ni en la lógico y tradicional que tienen dichos trajes República, ni en los restos gloriosos de su regionales, queremos que no se pierdan y glorioso abuelo... ¡Piensa en la prosperidad que se conserven, ¿o en él uso y costumde la marca... bres de las provincias, pues el pretenderlo ¡Qué demonio! ¡Hagámosle el reclamo! ¡Y sería candido é ilógico, sino en un Museo, como documentos de lo pasado. que Zola nos lo perdone, Para que se comorenda hasta qué punto JOSÉ JUAN CADENAS. es esto interesante, conviene decir que en París, Marzo. esos vestidos, aderezos y peinados hay remembranzas y aun supervivencias de moNUESTROS das de otros tiempos, de tal manera, que puede decirse se ve reflejada en nuestra inGRABADOS dumentaria popular la de casi todas las p l descarrilamiento de Almayate. épocas de nuestra historia, desde las más El telégrafo ha dado cuenta del sinies- remotas. cro ferroviario acaecido en el kilómetro 28 No hay exageración en nuestras palabras. de la vía férrea de Málaga á Torre leí Mar, Muchos de nuestros lectores conocerán cerca de la estación de Almayate. un famoso busto de mujer, esculpido en A consecuencia del descarrilamiento del descubierto en Elche adtren resultaron gravemente heridos el ma- piedra ¿que fue Museo dei I ouvre. Elygrapara el quinista y el fogonero que lo conducían 7l, a uirido divulgó, mostrando en la mujer reado lo máquina, según puede advertirse en nues- presentada una bella valenciana de hace tro grabado, dio una vuelta completa al sa- veinte siglos, adornada con prolijo tocado, lirse de los carriles. al que prestan singular carácter unas ruedas de filigrana, juntamente con collares y f oncurso de lawn- tennis. v Se está celebrando actualmente en Bar- aderezos que encuadran su rostro. Antes de ahora, en una Memoria científicelona con gran brillantez el 6. Concurso internacional de lawn- tennü, organizado ca hemos hecho notar que esa moda ibera, por la Asociación barcelonesa de dicho de- de que nos dan cuenta también las escultuporte, de cuya Comisión de honor es presi- ras del Cerro de los Santos, existente en la provincia de Albacete, las cuales se conserdente S. M. el Rey. van en el Museo Arqueológico Nacional, se yurros Enríquez. ha conservado al través de los siglos que la Nuestro corresponsal en I a Coruña modificaron, y la vemos en los peinados de nos comunicó noticia detallada de los so- grandes rodetes que cubren las orejas y lemnes funerales del poeta gallego Curros gruesas gargantillas de nuestras huertanas Enríquez, cuyo cadáver ha sido traído de la de llevante, y aun de otras comarcas espaHabana, para que reciba sepultura en su ñolas, como es la del antiguo reino de I eón, tierra natal. en las charras. Una moda ibera, aunque paDamos un fotograbado de la capilla ar- rezca extraño, es la de esos aderezos que diente, á la cual faé conducido desde el va- todavía lucen en fiestas regionales las niepor que lo train de la isla de Cuba. tas de las españolas- ante- romanas. I, as modas árabes dejaron á su vez profunda huella en la indumentaria nacional, ¿Quién podrá dudar del origen arábigo de los zaragüelles, de los chalecos cortos y de las chaquetillas, de la faja, usual en toda España, y del pañuelo liado á la cabeza como el turbante? Cuánto de la Edad Media no hay también en los trajes de Galicia? El goticismo, en su más brillante período de fines del siglo x r y comienzos dTel xyj, nos ha dejado un modelo completísimo indumentario en el traje de las chesas del valle de Ansó, con su alto talle, sus mangas abullonadas, su rizada gola, sus joyeles y peinado en que las cintas se entretejen con el pelo. Hay en las figuras de tales mujeres no pocos rasgos de las figuras de Alberto Durero. Diríase que tal moda es vivo trasunto de la España de Felipe el Hermoso. Algo medieval por el ancho cinturón de cuero y no poco de la austeridad de la época dé Felipe II tiene el negro traje de los chaEl de los maragatos con su sombrero de grandes alas y cuadrada copa, sus calzones anchos, á modo de graguescos y su chaqueta larga, es de una moda que recuerda enteramente la del tiempo de Felipe III. El siglo XVIII dejó profunda huella en las hechuras y adornos de los trajes andaluces, en los que ya existían tradiciones moriscas. Y si á estos recuerdos arqueológicos que se descubren en todos los trajes populares españoles, se une su carácter pintoresco, tanto en su conjunto como en sus numerosos y curiosísimos detalles, se comprenderá la conveniencia de conservarlos. Al efecto, debiera hacerse aquí algo de lo que se ha hecho en París, en el Museo del Trocadero. Porque también en Francia se pierden los trajes regionales, y para conservarlos, se han formado colecciones que nos muestran en dicho Museo, por medio de maniquís dispuestos en fondos apropiados, costumbres pintorescas de Bretaña y de Norraandía. Más interesante aún sería el Museo análogo que aquí podría formarse con elementos tan variados como nuestro país ofrece. Y acaso la oportunidad de intentarlo se llega á la mano. D. Mariano de Cavia, entre las ideas tan originales, como suyas, que brindó al Ayuntamiento de Madrid para la celebración del rros. LA GACETAl DEL CRIMEN En plazo próximo comenzará á publicarse este interesantísimo periódico, cuyaoriginal confección y sugestivos grabados han de llamar poderosamente la atención del público. NUMEROSAS PAG ÑAS ARTÍSTICAS YEMOC 1O NANTES ILUSTRACIONES SUCESOS SENSACIONALES PRECIO INVEROSÍMIL I 5 CENTS. NUMERO EN TODA ESPAÑA