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a l Vi KNJbS 3 DE ABRIL DE- 1- 908. ÍIDICÍOM 2. a PAG. 6. en viaa una ¡fí i, ó si se quiere apurar la es excusado decir que en esta pastoral se nes para el público y otra la verdau qcc se palabra, una verdadera y legítima frescales. combate la democracia verdadera? Al ha- dice en voz baja por los pasillos, ASÍ en la t, a heroína de la leyenda va á morir á la blar de democracia verdadera ¿no se su- Prensa- -que no es más que un reflejo del t, uisiana en brazos de su enamorado Des pone la existencia de otra? ¿Cuál es esa otra Parlamento- -hay también dos verdades: Grieux. ¡Sí, sí... Allá fue, en efecto, la des- democracia? Y sobre todo, ¿cuál es la verda- una la que saben los redactores y otra 3. a dichada, según las investigaciones hechas dera? I, a dilucidación de todas estas pre- que escriben en el periódico. Y yo estoy sepor Pierre Heinrich; pero allá fue también guntas nos ocuparía mucho espacio. Para guro de que, de la misma manera que todas el joven é incauto Des Grieux. Ella se ha- el que escribe estas líneas no hay más que las tardes oigo amistosamgnte á repuHhcsbía habituado á la vida que encontró im- una sola democracia, como no hay más que nosy liberales elogiar la obra del Sr. 31 ar, plantada en los desiertos del Nuevo Mun- una sola aristocracia. Pero, en fin, al autor ra, esíos compañsrcs del querido colega, do. Hasta reanudó sus prácticas galantes de ó amplificador de tal despacho telegráfico, no tendrán duda ninguna de que es pos ie París. Pero llegó Des Grieux más enamo- y no á mí, es á quien correspondería de- impugnarla democracia y será l a e m rado que nunca. I a convenció de que de- mostrar cuál es la verdadera democracia. espíritu muy culto 3 muy tolerante y r y bían casarse. Se casaron, fueron felices, coLíneas más abajo este redactor dice que progresivo. mieron perdices... y colorín colorado, este el obispo D. Juan Maura trata de hacer ver A ¿OR 1 N cuento se ha acabado. en su pastoral que cel espíritu liberal está Pero no; no se ha acabado, Ni la Manon del lado de los clericales Y aquí ya voy yo de Massenet, de músiea tan bonita, ni la de á permitirme deslizar algunas considera- INFORMACIÓN Pucc n 1, de música tan ramplona, se llamó ciones. I escaut de apellido. Se llamó Manon PorEl señor obispo de Orihuela no es un soPOLl- ílCA cher. El abate Prevost la conoció en el des- fista como en el telegrama se le llama; un C n el Congreso. file de las carretas que atravesaban las ca- hombre de estudio, de trabajo, de vida mo- I a tarae fue de calma casi absoi aira cu lles de París entre los silbidos del pueblo desta y sencilla, sea obispo ó sea lo que sea, la Cámara popular, eu donde impeó Ja cuando iban camino del Havre para em- merece alguna más consideración. D. Juan tranquilidad, el sosiego y el reposo di ros barcar en uno de los barcos de la Compañía Maura es uno de los prelados más cultos de del tiempo primaveral que ha veniO- c de las Indias. España; están ahí, al alcance de todos, sus repente á regocijar la vida callcjerr. Ya entonces Manon frisaba en los treinta- pastorales para demostrarlo. Yo he tenido Son muchos los diputados que ci: s o años y había recibido el estigma correspon- el honor de conversar recientemente con él; tardes plácidas miran con envidia á través diente á diversos robos cometidos por sus un artículo mío sobre esta entrevista ha de las ventanas y sienten el impulso de sr, sido reproducido por algunos periódicos. lir á la calle para gozar de la vida y de la pecadoras, aunque blancas manos. Su actitud no era de resignación ni de D. Juan Maura vive modestamente su úni- libertad, pero... la disciplina política, T melancolía, sino de descoco. Deslenguada, ca distraceión es la lectura. De continuo lle- opresora disciplina departido les obL ¿a á blasfema, procaz, se las tenía muy firmes gan hasta su mesa de trabajo los más re- permanecer en aquellos lóbregos pasillo 0, con todo bicho viviente, incluso con los ar- cientes libros que se publican en Europa. respirando humazo, polvo y microbio? en queros que la custodiaban. Había estado No es el Sr. Maura un espíritu unilateral, espera de que los timbres, con su repiqueya cuatro veces en el hospital General, y la de una sola dirección: lee y estudia los filó- teo insistente, los hagan penetrar en el saúltima vez había destrozado con una nava- sofos y publicistas más opuestos á su crite- lón de sesiones para tomar parte eu una cija los dedos al representante de la autori- rio. Conoce perfectamente todo el moderno tación con el indispsnsable sí ó no movimiento intelectual; nqje sobrecogen ni dad que la detuvo. Pasó la tarde tranquilamente, mientas En la Salpetriere había prendido fuego á le espantan las nías extraías novedades del en el salón de sesiones seguía el debate le pensamiento. Spencer, Taine, Tarde, Scho- siempre, el debate sobre el proyecte ilc Adsu cama, había amenazado, cuchillo en mano, á la monja encargada de s cus- penhaueí, Nietzsche, son autores por él ministración local, y se iba procediendo al todia. Amenazaba de muerte á cuantos se la muy leídos y releídos. Pero este prelado, examen de enmiendas y más enmienda Y aproximaban. Después de una bronca fe- como T Juan Valera, sabe jaguer sobre to- así siguió una hora y otra hora, hasta íjrse nomenal, de una verdadera batalla, en la das estas fantasías é imaginaciones de la terminó la sesión, y los diputados de L maque luchó á cuchillada limpia con la Fon- especulación humana, una rüSta de escepti- yoría fueron á cenar y á ponerse el íi tu. pi ¡a teme y la Valy, otras dos apreciables sa- cismo y de ironía. ¿No se habla ahora mu- asistir al té con que á ellos y á 3o c senadocias hubo necesidad de amarrarla con ca- cho de algo que se llama, el pragmatismo? res obsequiaba el jefe del Gobierno. Valera, ¿no sonreiría de tal engendro novídenas. D. Juan Maura, como sa- I Secciones. En suma, que el abate Prevosfc la conoció simo? Y ¿no sabe todas estas fantasías son asEn la reunión áz Secciones Ciil Concuando todavía ignoraba las futuras haza- bía Valera, que vanas cavilaciones, y greso, verificada ayer tarde, se cligiusor, entelequias, ñas de Manon n la I uisiana, adonde la purasen el terre no de la filosofía no se ha entre otras, las siguientes Comisione que, Regencia enviaba cargas de gente de esa hecho nada- -ni es posible que se haga en Para el proyecto de ley remiitído de Se calaña para que los colonos de allá las domasen y regenerasen si podían, haciendo mucho tiempo- -después de la Crítica de la nado sobre Consejos de conciliación y arbitraje industrial: Sres, Azcárate, Maura j- don de ellas excelentes madres de familia. -razón pura, de Kant? En lo que atañe á la democracia y á si el Gabriel) Montes Jovellar, Perojo, Pórtela, Manon Porcher fue con otras 15 jóvenes y Alvarado. de su vida y milagros al Mississipi en la espíritu liberal está ó ncfde parte de los cle- Quejanael proyecto de nombramiento. inPara ricales- -de los conservadores sería mejor- -primera expedición del verano de 1719. Total de todo lo predicho: que el buen habría mucho que hablar. 1,0 positivo, lo censó y separación de los funcionarios de- abate Prevost idealizó á una mujer á quien innegable es que la democracia se halla en pendientes del ministerio de la Gobernaseñores marqués de Móchale? marno conocía, y que el estimable Des Grieux bancarrota. No es cosa de la política; lo di- ción: de Casa- I aigiesia, Montero Yilleg- as, cen las más recientes corrientes científicas. qués fue lo que en los tiempos presentes llama la í, a. ciencia, hoy, es conservadora. Y no hay Redonet, Ibarra, Mille y I onibardero. gente del bronce un panoli más que citar á escritores conocidos de to- 1 os federales. dos. Remigio de Gourmont, -uno de los más Los diputados federales, atendiendo t fuertes cerebros de Francia, ¿es un reaccio- las dificultades que algunos de ellos tienen IMPRESIONES nario? No; bien libre y progresivo se mues- para venir ahora á Madrid, piensan reunii tra en sus juicios. Y sin embargo, en su obra se en Barcelona, aproveefiando las vacacioPARLAMENTARÍAS se respira un ambiente antidemocrático. nes de Semana Santa, para definir su línea 1 AS DOS VERDADES Ya que El País Heriberto Jorge Wells, uno de los escrito- de conducta en el Parlamento dentro de la -hace frecuentes res más leídos de Inglaterra, ¿podrá ser ta- minoría, y con relación al proyecto de Ady siempre corteses rectificaciones á mis no- chado de Obscurantista? De ningún modo. ministración local. tas parlamentarias, ¿me permitirá el colega Y bien; puede verse en su libro Anticipacio p epoblación forestal, que con igual cortesía haga yo ahora unas nes lo que dice de la democracia. El tema se presta á escribir mucho. I, a Ante la Comisión que entiende c c ligeras obseryaciones á un telegrama publicado en la primera plana de su número de desigualdad impera eu la vida, es ley de proyecto de Repoblación forestal, ÍKÍOIIH Iayer? Creo que sí. El telegrama lleva el títu- vida; los sentimentalismos dominan en los ron ayer el marqués de Griñi y el ba Ó! c el lo de La pastoral de Maura no se alarme libros. Pero la ciencia no se preocupa de Castillo de Chirel. el lector. El presidente del Consejo no ha ensueños, de fantasías cordiales, y se atieoriano á Muía. publicado ninguna pastoral. Se trata del ne á los hechos incontrastables. Con lo cual Esta tarde Muía el dipr- uJo se demuestra- -si es que se ha dado este republicano Sr. sale para donde asistir ú i. n obispo de Orihuela D. Juan Maura y GelaSoriano, caso- -que un obispo puede adoptar una ac- mitin que se celebrará el domingo. bert. En dicho telegrama- -muy breve- -se comienza afirmando que este prelado es titud frente á la democracia y está con ello hermano del presidente del Consejo. No es dentro de la más ortodoxa, más pura y más i as vacaciones. En Semana Santa habrá vacado; -es así: es primo- hermano. Después se asegura reciente doctrina científica. Y nada más. Me inspiran estas líneas el parlamentarias; pero no durarán t- iuto que excusado es decir que en la pastoral fue D. Juan Maura acaba de publicar se espectáculo que todos los días contemplo en tiempo como se habla dicho. el Parlamento áe dos verdades: una la verEl interregno parlamentario será. ¿la combate la democracia verdadera Vayamos por nartes. Ante todo, ¿por ciué dad que se proclama en el salón de sesio- sumo, de diez días s