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A B C JUEVfíS 2 DE ABRli -Db 1908 EDICIÓN -PAG. construir ios tubos esclusas, que no habrán de tener menos de ocho metros de diámetro, fcegún mis cálculos, basados en el dato ¡de barcos 3 e 500 toneladas; este elemento es el cemento armado, por supuesto usado en condiciones más racionales y menos sujetas 7 á las influencias de las famosas ondas de ca oi, que lo fue en el, de triste recordación, tercer Depósito del canal de Isabel II. Aun con su feliz idea de las esclusas- tramos y con el auxilio del hormigón armado, Caminada habrá tenido que trabajar mucho para combinar el tonelaje de los barcos, el radio de los tubos- esclusas, la pendiente y longitud de éstos y los accidentes del terreno, de modo que haya podido obtener una solución capaz de resistir por de pronto á la crítica de la rutina, más tarde á la piedra de torpe de la experiencia, JCNÍRO ALAS. Hoy celebran sus dias las condesas de Gondomar, Alrnodóvar y Oliva de Gaytán. Las señoras de Gutiérrez de Salamanca (D. P. y Ordóñez (D. M. Las señoritas de Escrivá de Roraani y López de Carrizosa. Los marqueses de Quintanar, Nervión y viudo de las Claras; los condes de Campomanes, Andes y Puebla del Maestre. Los Sres. Borbón. González Alvarez, Martín Sánchez, Aparicio Santos Guzmán, Bergamín, Laiglesia, De Federico y Ruano. DE SOCIEDAD POR TELbv ONO DE WHSTRO SERV 3 C 1O PARTICULAR ALICANTE, 1 2 T ipoco antes de mediodía ha fondeado en este puerto el yate Erín, conduciendo á a pir. icesa Beatriz de Battenberg, á quien jan cumplimentado á bordo las autoridades. t unque el ministro de la Gíierra estuvo En vista de la hora, más avanzada de lo ayer en Palacio, no sometió ningún- jue f- e calculó, la Princesa lia desistido de decreto á ¡a firma del Rey. u exclusión á Elche. No se sabrá, pues, oficialmente hasta hoy Desembarcará á las tres, visitará la ciu- la combinación de destinos y mandos. dad, comerá luego á bordo y á las siete y I De positivo sólo puede decirse á nuestros treinta tomaiá el tren frente al Club de Re- i lectores que será destinado al regimiento de atas 1 León el coronel D. Federico Santa Colonia. S. A. ha telegrafiado saludando al Rey. Firma el- despacho, redactado en inglés, a sido promovido á general de brigada Beatuz, Trino, Leopoldo. el coronel de Caballería Sr. Puente, Muéstrase encantada de este clima. P mandaba el regimiento de la Reina. Hoy hac ur. día espléndido, casi de calor. A la? tres de la tarde, en una lancha de vapor del Erin, ha ido la princesa Beatriz al Club de regatas. La acompañaban sus hijos, el propietario del yate Éiin y su séquito. Una selecta concurrencia aguardaba en el muelle la llegada de la Princes a. En el varadero del Club ha recibido á los lajeros el presidente de la Sociedad, don Alfredo Salvatti. Al desembarcar la ilustre dama, fue aclamada por la multitud. La Princesa, sus hijos y el gobernador ci ü ocuparon un lando, propiedad del diputado Sr. Vindes, recorriendo las principales calles de la población. Lo- 5 expedicionarios visitaron después el balneario de la playa de Posüguet y la FáLrica de Tabacos, recorriendo los talleres, donde las operarías habían organizado una Por último, visitaron la iglesia colegiata de San Nicolás, admirando las bellezas arquitectónicas de dicho templo. Alas cinco de la taráe los Príncipes se dirgieron nuevamente al Club- de regatas, embarcándose en la lancha de vaoor v ditigiéi- dose si Ena. Los ilustres viajeros han quedado muy satisfechos de su visita á la población y muy agradecidos zl recibimiento que se les ha li f- Tan descmoaicado los Príncipes, montando en seguida en el coche- cama, que estaba ya unido al tren- eoxreo. 3? n les andenes de la estación cumplimentaron á les Príncipes las autoridades. Un nmneioso público despidió á los viajeros cea entusiásticos ¡vivas n j- obernador acon ppñs Á los Príncipes liasti a rn. neia estación A la hora ijada ivuiJ c! c e. i t iro Madrid. s fr Ayer se cumplió el primer aniversario de la muerte del que fue ilustre hombre público D. Ramón Nocedal. A su viuda reiteramos nuestro sentido pésame. Ha recaído en la grave enfermedad que venía sufriendo D. Javier Jiménez Delgado, profesor numerario de piano del Conservatorio de Madrid. El ex ministro de Hacienda, O. tlecterio Delgado, experimentó ayer nueva mejoría en su enfermedad. 1 a actuali dad afeaba de registrar un nuevo suceso sangriento, de los ya clasificados como productos de la pasión. Un hombre enamorado y no correspondido acometió á la mujer que le negaba su cariño, dejándola mal herida en medio de la calle. Adelantándose á la sentencia correspondiente, él mismo se mató en seguida, no leios del cuerpo de su víctima. Este es el último crimen pasional por ahora. La circunstancia de haberse cometido en primavera, cuando todo cania el triunfo de la vida, nos lleva á lamentar el sarcasmo de esa nota lúgubre que interrumpe el plácido y universal concierto déla Naturaleza. Mas, después ae lamentarnos, bueno será pedir á los dioses inmortales que nos libren por este año de la acostumbrada serie criminosa, siempre iniciada en cuanto se barruntan los calores. Por esta vez los cronistas de sucesos 110 se han atrevido á calificar de pasional el que nos ocupa. Un tienipo fue en que estaba de moda el adjetivo, imprescindible al narrar las brutalidades del amante desdeñado La pluma del tepoiter recordaba entonces las galas retóricas de sus años de aprendizaje y se desvanecía en reflexiones de todo genero, recordando los mejores modelos literarios. Inconscientemente, el na! rrador confundía las especies, llamando víctima ai matador y buceaba en los mares de aquella pasión para encontrar una disculpa atenuante. Era todo esto el discreto prólogo f que servía para inspirar la elocuen- cía del orador forense, encargado de conmover al auditorio... Y, ya todo conmovido, el tribunal popular echaba á la calle al pobre asesino, convenientemente admirado y glorificado... Días antes, ó días después, salía por las mismas puertas, si bien con una. condena respetable, el autor del robo de cualquier pe íadería ¡Siempre valió, entre nosctio- v, la velo da r 1 ÍU. U no, ms. ios cae EL ULTIMO CRIMEN Pero, á Dios gracias, esto va camVavíU un poco, y así se conoce que progresrim s. El Jurado principia á comprender la extensión del mal. Los defensores no encuentran el fuego necesario para arrebatarnos, y hasta los mismos reporteros ya no suelen mojar su pluma en tinta apologética en talas ocasiones. El crimen último, aun teniendo los caracteres consuetudinarios, no fue calificado de pasional, como en otros tiempos lo hubiera sido. Los crímenes del amor- titularon unos el suceso; Un romántico- dijeron otros... Esto es empezar á ponerse en razón, aunque todavía es impropio. Porque el amor es ciego, y estos matadores aciertan siempre, lo que prueba su bretaa vista... Y eh los tiempos románticos se respetaba siempre á la mujer. No puedo vivir sin ti! decía el amante desgraciado, y se mataba, dejándola á ella vivir para q ie sufriera con sus remordimientos... ¿Estaremos en el principio del ím de ese período sangriento y abominable... En las relaciones de hombres y majeres, si no se disculpa se atenúa el crimen CJ anclo vemos que un sentimiento honrado armó la mano vengadora. Y si, en efecto, hubo pasión invencible é impulsiva, nuestra condenación toma un cierto matiz de tristeza... ¡Es q- e comprendemos que el verdadero amor, si no es correspondido- mata siempre, cuando no con un arma á fuerza de disgustos! Pero en la mayor parte de esos crírnenes pasionales que han venido llenando de sangre y de horror las columnas periodísticas, no h jbo taí pasión, en el augusto sentido de la palabra, sino un capricho... No faé su mssa trágica el verdadero amor; lo fs: é el amor propio. Ello es, sin duda, un producto atávico, formado con los residuos de los más bajos instintos del alma humana. Matar auna mujer porque se niega á sufrir una imposición amoiosa, porque se dispone á usar de sa voluntad en cosa ten íntima y sincera como el cariño, es la más incomprensible de las atrocidades... Y sin embargo... El ambiente respirado portales héroes está formado por la literatura. A ellos no llega más qae lo externo de las cosas, y nadie ignora jue existen bárbaros cantores de esas hazañas injustificadas. Quien haya oído cantar algunas coplas populares- -malagueñas, segmidillas. tangos- -no tardará en presmmir la filiación literaria de semejantes poetas primitivos. Este mismo desventurado aator del último crimen, fue también una víctima de tan desagradable género de literatura. Al registrar sus ropas, la autoridad le encontró la sigaiente quintilla, demostrativa de s i inspiración, de sus clásicos y de KM ortografía: SJ yo lo uviera savido Sa falsedad que enceriaba otra cosa uviera sider cuando yo te camelaba la muerte ha de ser contigo Y, según han contado todos los infonna dores, cuando escribía á su novia copiaba en las cartas versos de los periódicos para pintar su desesperación... Qué versos eran éstos... ¿Quiénes son sus autores. Convendría saberlo para que fuesen recogidos en evita cióndepaiccidss contingencias para lo futuro... Si se persigue á los que defienden ciertas teorías sociales, que pueden ocasionar delitos, ¿por- qué no hacer lo mismo con Jos poetas y con ios escritores que llegan á inspirar un asesinato? Me reconozco, por mi parte, inocente de tales agestiones. Jamás pasé en mis versos amorosos de aquella discreta melancolía que surge de los corazones verdacViameáte apasionados: nunca defendí er p- osa las soluciones violentas... A- á y tocio el recuerdo de este infeliz, víctima de hte retara, detendrá, pensativa ctai pli- 11 íz ¡de lanzarse por las cu? rtili B ci -c uno responsable del sucio Cz io i J -ne- o de i: -sien