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NUMERO 1.029 A B C LUNES 3o DE MARZO DE 1908. OCHO PAGINAS. ED 1 CJON 1. PAGTNA 3 -V 7 y t t 4 Madrid. La jura de la bandera por los reclutas, verificada ayer en la Castellana, 1, S. M el Rey y el gran duque Boris, en el desfile de las tropas; 2, el obispo de Sión (x) y á su derecha, á caballo, el general Bascaran, gobernador militar de esta corte. FOT. DE NUESTRO CORRESPONSAL B C EN LISBOA 26 Marzo, igo 8. -flORIZONTES Nada más complejo y digno de ser estudiado NUBLADOS que el estado actual de la política portuguesa. Si algo trágico, espantosamente lúgubre, amenazase desplomarse de este cielo primaveral que sobre nosotros se extiende, ni siquiera tal cataclismo, por sí, daría la clave de este malestar, de esta inquietud y recelo que se ha apoderado de todo el mundo. Porque el fenómeno cósmico sería imprevisto, estallaría de pronto por cima de nuestras cabezas, mientras que la incertidumbre de ahora, esta angustia en que vivimos, envuél vela un ambiente de algo desconocido é inmi líente, tanto más temible cuanto que á nadie es dado prever sus resultados. ¿Qué ocurrirá? ¿Por qué nuevas pruebas y sinsabores habrá de pasar este desgraciado pueblo lusitano, descendiente de los ligurios, que, en frase de Teófilo Braga, es una raza tan sufrida y resistente que padece los más duros trances, y no hay cataclismo social que logre exterminarla? No es otra la situación que sobrecoge el espíritu nacional. Caracteriza nuestra época una atmósfera anormal qrae infunde espanto, tanto por el presente como por el porvenir. Y ello se refleja en todas las opiniones políticas que se lanzan al público, en los alientos de la Prensa, en las voces tribunicias, que en las plazas, en os comicios, en los mitines, declaman todo género de catilinarias contra las instituciones que nos rigen. Cierto que la vida en las calles no acusa tur bulencias y que por los edificios públicos des filan personas, al parecer tranquilas y confia das en un ambiente de normalidad; pero es también exacto que dondequiera se observan indicios de algo grave, de un acontecimiento que se espera, no se sabe de dónde, cuándo, ni cómo. Dada la propensión de nuestro pueblo al culto de lo estupendo, misterioso y extranataral, no extraña que toda suerte de fenómenos psíquicos le trastornen la razón, de ordinario mal preparada para discernir lo rigurosamente exacto y concreto de lo que se le presenta indefinido y fortuito. Sin duda ia educación religiosa, la influencia de los árabes y el espíritu aventurero de la época de los descubrimientos, formaron en esta raza una híperexcitación sentimental, muy parecida al hechizo psíquico de ios israelitas, por cuyos sedimentos de moral i vatónica, de que la Historia da fe, no es difí- ¡oil sentar que fue un pueblo de soñadores y de I iróge tas. I ivn efecto, hay en el portugués un gran fon 1 o de mesianismo, con mezcla fatalista, priva- 1I ¡vo de las religiones antropomorfas. Confia e J orti x ués en el acaso, y aguarda á que los su- I i e os- ¿eJresuelvan por si mismos, ó que alguna J t 7; (1 ii- -nwvpoderosa y beaigaa io e n- camine y lleve hasta el fin por ese valle de lágrimas, por la senda espinosa de la vida. Así es como se explica que el espirita popular acoja bien la propaganda republicana, nun ca tan certeramente conducida y administrada como ahora, en las provincias, en los mismos alrededores de Lisboa y Oporto. Síntoma que justifica la alarma efe las ideas positivas que se desenvuelven y alientan en nuestro estado social, y esa propaganda democrática que toma cuerpo y se difunde extraordinariamente, merced á la tolerante negligencia del Gobierno. Bl pueblo piensa que el cambio de régimen traería aparejado el mejoramiento desús condicionas económicas. No kay para ué examinar los sistemas políticos, en pugna con la oportunidad y con la índole en que estas crónicas se inspiran. Basta y sobra con registrar aquí el hecho para concluir que solamente lo futuro poslrá confirmar ó destruir mis modestas previsiones. Y en verdad, no es una ficción, sino un hecho, la desconfianza del país en loe viejos partidos monárquicos. Cobra relieve esa desconfianza por las enormes adhesiones al movimiento radical que diariamente publican los periódicos. La importancia de alguuas de ellas revelan bien á las claras que la política monárquica ha entrado en un período preagónico. ¿Qué otra explicación, si no, tendría que aun ancianos octogenarios- -como recientemente se vio- -incitasen á profesar ideas avanzadas á sus hijos y nietos, para probar su patriotismo? Igual tendencia siguen hombres de ciencia que hasta aquí vivieron la vida silenciosa y retirada de sus gabinetes, y artistas á quienes nunca, en el empeño y afanes de su labor estética, preocuparan las contingencias de la política; y todos se juntan hoy para declarar inevitable la muerte del actual régimen. Es la realidad que se nos entra por los ojos: hechos positivos sobre los cuales no cabe ni sombra de duda. Mas, en el presente momento histórico, la revolución, en Portugal, sería una verdadera calamidad, mucho peor que cualquier cataclismo cósmico. Porque, con el cambio de régimen, no se despertarán á la luz del sentimiento y de los deberes cívicos las cerebros obtusos de cuatro. millones de analfabetos, que seguramente harían de la República una idea espantosa, agitada por la anarquía, en que el derecho común y el derecho de propiedad son letra muerta. Poned ademas á buena cuenta la lucha ue los elementos conservadores que sordamente traman y provocan la guerra civil (y no h a para qué hablar de los peligros de una intervención extranjera) y ante el estado de atrás. del pueblo se comprenderá que la conmoción revolucionaria sería aquí horrible, máxime si, como sería de temer, traía por cortejo el hambre, a la cual hasta ahora no se habituaron los portugueseo. Así las cosas, con razón se estremecen, mirando el porvenir, todos cuantos no se han formado de la situación del país una idea falsa. La revolución en Portugal no mejoraría el problema económico, ni mucho menos la cuestión financiera. Hoy lo que hemos de desear es un Gobierno. llámese como se llame, que administre bien y acierte á gobernar mejor que todos los que le precedieron. AFTONSO GAYO COMPRE USTED T O D O S LOS J U E V E S EL SEMANARIO ILUSTRADO ACTUALIDADES INFORMACIONES FOTOGRÁFICAS DE TODO EL MUNDO IMPRESIÓN ESMERADÍSIMA SOBRE PAPEL ESTUCADO NOVELA ENCUADERNABLEf CON ARTÍSTICAS ILUSTRACIONES Madrid. El mitin republicano celebrado ayer en el Frontón Central. El diputado Sr. Soriano pronunciando su discurso, FOT. AEC. EL NÚMERO; 1 5 CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA