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na, pero al mismo tiemjjo, gracias á la rectitud de tu espíritu y á tu rígida honradez, pudiste apreciar lo bueno, observando lo malo y rechazándolo con todos tus sentidos y potencias, á E las seis secciones en que se dividen el la manera como el organismo vigoroso es reConsejo y Jas Juntas de protección, la fractario á la semilla patológica y la destruye Sección primera, llamada de Puericultu- ó la transforma. ra y Primera infancia, se ocupará: En aquella atmósfera viciada aprendiste las i. De procurar el exacto cumpli- ventajas del aire puro. Aquel desorden te hizo miento del art. 9.0 de la ley de 13 de ser más económica y ordenada, y el excesivo Marzo de 1900 (1) referente al trabajo trabajo de la criada que sirve para todo, ganande las mujeres durante la gestación y después do poco, te permitió apreciar los beneficios del alumbramiento, fomentando para ello la de la labor segura del taller, donde has ido tecreación de Mutualidades maternas, comedo- jiendo con paciencia suma tu porvenir. Pero res gratuitos para embarazadas y mujeres in- esta etapa de tu vida merece capítulo aparte. digentes que lacten á sus hijos, y cuantas instituciones tengan por objeto velar y proteger la vida del niño antes de su nacimiento y en MADRES Y NIÑOS los primeros meses de su vida. 2.0 De la vigilancia de las nodrizas y de las ÁRABES agencias, recogiendo los datos necesarios para la mejor inspección, asi como comprobando si 1, Dr. Colombani y el Sr. Sayons, de Oran, se cumple el precepto de la ley que exige que han publicado un interesante artículo, el niño de la nodriza quede alimentado por el del que entresacamos algunos párrafos. pacho de otra mujer. Hacen notar que los árabes poseen en alto grado el sentimiento de la ma 3.0 De las estadísticas de los niños lactados ternidad y de la paternidad, consideen las Inclusas y en el seno de las familias ó rándose como muy desgraciados los entregados á nodrizas fuera del hogar paterno. 4.0 De reunir todos los datos que se relacio- que no tienen hijos. nen con las casas- cunas y centros de protecAl nacer el niño se le envuelve sin lavarle en ción de la primera infancia, proponiendo al telas blancas ó de colorines. La madre y el Consejo las disposiciones convenientes áfinde niño no reciben cuidados especiales hasta el que los niños no sean objeto del menor aban- séptimo día, en el cual la mujer se levanta y dono, descuido ó sevicia. se baña. 5.0 De estudiar los medios que contribuyan Colocan al niño junto á su madre durante al abaratamiento de la leche y á garantir su los primeros días, en la cuna, si tiene alguna pureza en el mercado. posición la familia, y si es pobre, en una este 6. De proponer las recompensas á que sean ra ó enun cuenco de los que sirven para confecacreedoras las nodrizas ó personas encargadas cionar el alcuzcuz. del cuidado ó vigilancia de los niños, procuPara que la madre críe bien al hijo, se le da rando los medios conducentes para- garantir la siguiente alimentación: sémola tostada co o salud y los salarios de las nodrizE? LA LEY PROTECTORA VIGENTE Todas lactan á sus hijos, rara vez les dan biberón, y cuando no pueden criar buscan una vecina que les dé teta ó adiestran una cabra. Aman mucho á la prole. Los padres la dejan CUADROS REALeS AL PASA O OE. el paseo iba una hermosa mujer, elegantemente ataviada; caminaba con cierta solemne gravedad; su mirada vaga y abstraída y su rostro seriamente impasible revelaban mortal hastío. De pronto, una niña pobre, que la contemplaba con admiración, se acerca tímida y la dice: -Señora, ¡qué guapa va usted! ¿Me quiere dar un beso? La dama se detiene sorprendida, duda, aumentan los colores de sus mejillas, sonríe gozosa, y levantándose el velillo del sombrero lujoso, acaricia y besa á la pequeñuela. Vi hace pocos días, al pasar, esta sencilla escena, y comprendí una vez más cuan poco cuesta y cuánto vale la ternura en este bajo mundo. ¡Qué fácil es ser bueno! ¡Y qué santa es la bondad! -V. F. CARTAS A FLORA ARA TODO La casa donde fuiste tenía la falsa apariencia de riqueza y bienestar, que constituye la preocupación de muchas gentes. Aquella señora viuda y sus hijas, picadas de la tarántula de la vanidad, fingían un lujo falso y bien podían clasificarse entre las almas errantes de que antes hablé. Activa, laboriosa y noble, bien pronto te entristeció observar en torno tuyo la pereza, el desorden y la doblez. La vida íntima de las desdichadas mujeres, no podía ser más triste. Todo se sacrificaba al buen parecer, á lo externo. Sus amistades eran volanderas, celosamente cultivadas, durante algún tiempo, pero á las cuales se olvidaba fácilmente. El mal humor á diario, la mentira en todo momento, una falsa y ruidosa alegría fugaz, chillona como repiqueteo de cascabeles, entreverada por disgustos y disputas formidables entre las hijas y la madre, amargaron tu existencia. Presenciaste los últimos resplandores de la falsa riqueza, el desordenado gasto del escaso peculio, el desfile de criados venales y ladrones, las primeras angustias de la necesidad, las bochornosas confidencias, la humillación vergonzante y doliente de las señoras, altivas y duras de corazón cuando las conociste, sumisas y maltrechas cuando las dejaste, después de haberte explotado con notoria mala fe. Me parece verte seria y grave, tratando de remediar la catástrofe con la abnegación de una Hermana de la Caridad. En vano procurabas conciliar los opuestos caracteres, predicando con el ejemplo á las rebeldes muchachas, secas de corazón como la madre. Esta, por su parte, no podría prescindir del papel que creyó deber representar en la comedia humana. Semejante á los viejos actores en decadencia, fingía siempre, suponiéndose víctima de los seres á quienes sacrificó. No eran, ciertamente, perversas aquellas mujeres; pero el diario contacto con el mal, les prestó actitudes y aspectos de aparente maldad. Con las costumbres relajadas ocurre lo mismo que con las infecciones lentas que destruyen sin matar. Logra el cuerpo, como el espíritu, habituarse á lo patológico, que tiene sus leyes, y los enfermos y los degenerados creen que obran lógica y rectamente cuando mayor perturbación revelan en sus actos. Aquellas infelices si ahora te vieran, afirmarían, con cierto orgullo, que á ellas debías la sencilla elegancia de tu porte y tu buen vivir actual, que te permite pensar en crearte una familia. En el fondo no les falta razón. Aprendiste las usanzas sociales, supiste vestirte á la moda y comprendiste toda la tramoya munda (i) El art. á que se refiere, está redactado del modo siguiente, con arreglo á Ja ley de 8 de Enero de 1907: No se permitirá el trabajo á las mujeres durante un plazo de cuatro á seis semanas posteriores al alumbramiento. En nin gún caso será dicho plazo inferior á cuatro semanas; será de cinco ó de seis si de una certificación facultativa resultare que la mujer no puede, sin perjuicio de su salud, reanudar el trabajo. E 3 patrono reservará á la obrera, durante ese tiempo, su puesto en el mismo. La mujer que haya entrado en el octavo mei de embarazo podrá solicitar el cese en el trabajo, que se le concederá si el informe facultativo fuere favorable, en cuyo caso tendrá dere: ho á que se le reserve el puesto que ocupa, Las mujeres que tengan hijos en el período de lactancia tendrán una hora al día, dent o de las de trabajo, para dar el pecho á sus hijos. ttEsta hora se dividirá en dos períodos de treinta minutos aprovechables: uno en el trabajo de la mañana y otro en el de ía tarde. Í Estas medias horas serán aprovechadas por las madres cuando lo juzguen conveliente, sin más trámite que participar al director de los trabajos, al entrar en ellos, la hora que hubiesen escogido. No será en manera algsma descontable para los efectos del cabro de ¡órnales la hora destinada á la lactancia. 1 t N esta época deben ocuparse los padres de practicar la vacunación y revacunación de sus hijos, pues suelen presentarse casos de viruela, enfermedad que ha sido desterrada de los países donde se cuidan severamente de poner en práctica este eficaz medio profiláctico. Son muy contadas las contraindicaciones personales de la inoculación, y desde luego importa que el médico de familia las resuelva, hacompletamente la dirección de la misma. Acos- ciendo caso omiso de las preocupaciones vulgatumbran á delir que á los pies de una madre res. Es importante que las condiciones déla linfa el hijo gaua. j; l Paraíso sean muy buenas y para ello la Ciencia médica Las canciones con que les acunan son muy adopta precauciones exquisitas, vigilando los animales de las cuales se extrae en laboratorios autorizados, no debiéndose practicar en ningún caso la vacuna de brazo á brazo. De todos modos, la negligencia respecto á la vacunación es altamente censurable en las famili s. LA SALUD DE LOS NIÑOS DICHOS Y HECHOS EL 1 GROSO JUGUETE Se han registrado algunos casos de graves accidentes con el juguete llamado diábolo. La violencia con que el trozo de madera es proyectado ocasiona lesiones de importancia, habiendo muerto en el Hospital de niños un pequeñuelo por fractura del cráneo. Debían los padres reprimir un poco esa verdadera fieb- deportiva. I JN GRAN EJEMPLO La ilustre Infanta doña Paz de Borbón y su esposo el Príncipe D. Luis Fernanda 1 de Baviera, meritísimo médico, que en Munich residen y se consagran á remediar dolores y miserias, celebrarán en el mes próximo su bodas de plata, y desean fundar con este motivo un Sanatorio, en donde encuentren hábiles operadores y medicinas y alimentos los enfermos pobres. Según la Prensa alemana, han hecho público su propósito de no admitir regalos, pudiendo amigos y deudos demostrarles su cari- ño contribuyendo á la fundación del benéfico establecimiento. A este fin, se ha instalado un caja de hierro, convenientemente resguardada en el Ayuntamiento de Munich, y al lado un álbum donde pueden estampar sus firmas los admiradores de los caritativos Príncipes, amantes, como ellos, de los pobres. Tan hermoso proyecto es un gran ejemplo digno de imitación. La Infanta Paz, por su talento y por sus virtudes, es un acabado modelo de la madre española, modesta, piadosa y anian tísima. poéticas. Una de ellas dice: ¡Oh, berber; oh, ONTSSTO con gusto á las preguntas que berber; vos que hacéis dormir las gacelas, hame hacen anónimos amigos, agradeced dormir á mi hijo con ellas entre la rosa y ciéndoles sus bondadosas fiases, siquieel lirio; haced dormir á mi hijo entre ellas, sora advierta que sólo por excepción, en bre cojines de sultán! contados casos, y por tratarse de asunLa higiene es completamente desconocida. s 1- 4 f, f? tos que puedan interesar á todos, les Cuando la madre se baña, lava á su hijo. Garesponderé en este sitio. tean los pequeñuelos por los suelos, siempre Ignoro si las medallas que ideó Caricato essucios, sucumbiendo muchos en los primeros tán en venta. Debieran estarlo. meses. Enferman de oftalmías, tinas, sarna y Respecto á la cuestión otras enfermedades de la piel, siendo terrible cientes disposiciones delde mendicidad, las reGobierno determinan la mortalidad por viruela. el Consejo de Protección á la infancia y El traje es muy sencillo: una gandoura ó ca- que Juntas á ellos referentes se encarguen de las misilla, casi siempre en cueros y, en ocasiones, cooperar á este fin; pero la Asociación Matrifajado el vientre, y la cabeza con chachías, go- tense de Caridad, bajo las inspiraciones del Alrritos puntiagudos rodeados de pañuelos. Cuando el niño llora, la madre le pone á calde, prescindiendo de aquel organismo, por horcajadas sobre su cintura, sosteniéndole con ahora, toma los acuerdos de todos conocidos. como se ha dicho y una tira de tela que se anuda alrededor de los miEs indudable que, será absolutamente repite comunicante, no eficaz ríñones. Cuando tiene que darle de mamar la obra si no contribuyen á ella también las pasa su pecho debajo del brazo ó sobre el hom í bro, pues son desmesuradamente largos, semejantes á las ubres de las cabras. entre cuantos tratan de mejorar la i Los árabes tienen hasta cuatro mujeres, no daridadde los desgraciados. Gran factores elsuerte debiendo manifestar preferencia especial por dinero; pero es más eficaz la acción ninguna. Todos los hijos se consideran como de los buenos. Ya se hablará Qe estos personal particuhermanos de igual categoría. La mujer infe- lares con más extensión. cunda se oeupa también del cuidado de los Respecto al servicio antirrábico, en el Instiniños. La intervención de los médicos europeos lo- tuto de Alfonso XII, dirigido por Cajal, seguadmitirán los enfermitos pobres, gra, en ocasiones, favorecer á la mujer y al ramente se las correspondientes inyecciones niño. Sabidos son los beneficios que produjo haciéndose Es sumamente grave el caso citado, y la peren Tánger la Escuela de Medicina y el Hospi- sona que me escribe eomprenderá no me es potal que dirigió el Dr. Ovilo, el cual ha escrito sible tratar con mayor extensión el asunto en una obra acerca de la mujer marroquí, suma- este sitio. Deben dirigirse para aclarar dudas á mente interesante. La superstición y el fanatismo mantienen la Inspección general de Sanidad. no, clavo, pimienta, nuez moscada, zarzaparri- Ha, manzanilla ú otras especies, se llama ber errores populares de trascendental importankoudess. A este régimen dan mucha importan- cia, muchos de los cuales existen en algunas cia, atribuyéndole la propiedad de aumentar localidades europeas. De ellos se tratará en la leche otra ocasión. 4 I cida con manteca y miel, plato llamado tekneta. Otro que se prepara con hígado de carnero cocido, al que se añade sémola en albóndigas del tamaño de garbanzos, sazonadas con ajo, comi- MI ESTAFETA