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ADRID. JUEVES 26 DE MARZO DE 1908 NUMERO S U E L T O 5 C É N T I M O S iiBíim EL TERRORISMO EN BARCELONA CRÓNICA U N I V E R 1 Lmif ILUSTRADA AÑO IV. Í Ú M I.025. i t t t 2 É P O C A r r Fi EL PROCESO muévese lo que pudiéramos llamar la segunda época de los atentados. No necesitamos refrescar la memoria del lector con la cita de los más recientes. Únicamente consignaremos que, como el lector habrá advertido, en toda la serie de atentados hasta el noventa y tantos, hay móvil de venganza claro casi siempre; víctimas señaladas (patronos, fabricantes en la mayoría de los casos) Luego, en los atentados de magnitud, en los de grandes proporciones, se ve manifiesto propósito de producir víctimas entre la gente rica y la masa creyente, amén del efecto de aterrorizar, etc. y, aunque á primera vista parecen guardar conexión, obedecer á un plan, no puede negarse que son producto de hechos audaces individuales, aunque en el fondo respondan al estado de efervescencia entre los elementos de las filas anarquistas, y desde luego de acciones encaminadas á un fin criminoso, concreto, definitivo. Todas las bombas estallan en el lugar conveniente para la venganza que se persigue; las explosiones van dirigidas, pudiera decirse, personalmente. Hasta en las bombas del Liceo evidenciase el propósito de causar víctimas en determinado elemento social: la gente adinerada que ocupaba palcos y butacas. Son, pues, atentados claramente, decididamente anarquistas. Los atentados posteriores, ¿tienen el mismo carácter? En sitios apartados, á veces solitarios, van estallando petardos y bombas. Uno de los sitios predilectos son los mingitorios extraviados (excepción de una vez) ó los portalillos obscuros... No se ve la dirección hacia personas determinadas ó elementos determinados. En la mayoría de los casos, la colocación ya hace suponer que no se ha pensado en causar víctimas. Dijérase, en efecto, que sólo se trata de ocasionar y sostener profunda alarma, de ir sosteniendo el imperio del terror... Enumerar las diferentes tentativas, todas muy plausibles, pero todas estériles (y algunas torpes) para lograr descubrir á los infames autores, fuera ocioso. Se trata de noticias bien conocidas del lector. Concretándonos á los antecedentes que m mos ahora que Juan Rull aparece por primera vez procesado en 1903, con motivo del hallazgo de una bomba en las Ramblas, y que por cierto estalló en el Palacio de Justicia, como se recordará, adonde la llevara un guardia municipal. Tres testigos dijeron en el sumario cómo le vieron salir corriendo del mingitorio donde apareció la bomba; uno lo sostuvo en el juicio, mas Rull probó que á la misma hora estaba en el Centro de Estudios Sociales, y fué absuelto. En el proceso actual, como es sabido, Rull aparece como director y principal autor de la serie de atentados últimos. Su finalidad, á través y á costa de tantos horrores y crímenes, no era otra que obtener dinero de las autoridades. El fiscal y el acusador en la primera de sus conclusiones, hacen un extenso relato de los hechos en que Rull y su cuadrilla han tenido parte. No la intentamos extractar, porque sería imposible darlos con claridad y porque han de ir confirmándose ó negándose en el curso de la prueba. En la segunda conclusión definen esos hechos como constitutivos de estafas, para realizar las cuales (medio necesario) emplearon los atentados por medio de explosivos. En la tercera acusan á Juan Rull en concepto de autor, por acción y por inducción; á José Perelló y Andrés Navarro e n concepto de cómplices, y á Hermenegildo Rull, Amadeo Trilla, Francisco Trigueros, Jaime Perales, Mateo Ferrán, Raimundo Bruguet y J, Andrés Roig, como encubridores. Aprecian en la cuarta para todos la agravante de alevosía, y para algunos la de reincidencia. Y en la quinta piden las siguientes penas: Para Juan Rull: Cinco penas de muerte por los cinco atentados. Doce años y un día de cadena temporal por cada una de las estafas. Para Antonio Andrés Roig y José Perelló Novell, dieciocho años de cadena temporal por cada uno de los cinco atentados, sin que se les pueda imponer más que tres de dichas penas, y diez años y un día de presidio mayor por el delito comprendido en el art 2.0 de la propia ley de Explosivos, Más cuatro níeses de arresto mayor por el delito de estafa, con idéntica restricción. Pafís Hermenegildo Rull Queraltó, Amadeo Trilla S co, Francisco Trigueros, Jaime Perales, M ateo ÍB errán, Raimundo Bruguet y Juan Andrés Roig, diez años y un día de presidio mayor por cada uno de los cinco delitos definidos en el artículo i. de la expresada ley, sin que pueda imponérseles más que la correspondiente á tres; y tres años de presidio correccional en el mismo concepto por el delito comprendido en el art. 2. con la anterior restricción. Para Mateo Ferrán, además, por el delito de estafa, un mes y un día de arresto mayor, y á ios demás 125 pesetas de multa á cada uno. Para Jaime Balasch Quintana, en concepto de encubridor de los cinco primeros delitos por explosivos, diez anos y un día de presidio mayor, y en el mismo concepto, por el segundo delito de explosivos, tres años de presidio correccional, con la restricción ya indicada. Además. las partes acusadoras solicitan va- rías indemnizaciones y proponen el sobresei- ha informado, seguidamente se suspenderá e; miento con respecto á otros procesados, sobre acto, y hasta mañana no comenzará el examet los que no aparece culpabilidad probada, de los procesados. wifyiniii I El primero que ha de ser interrogado es Rull m M W m i i l -p- -MI I CONFERENCIA T E L E F Ó N I C A p a ía siguiente información hallará el lector las primeras impresiones y noticias á propósito de la vista- causa contra Rull y sus cómplices, que hoy ha comenzado en Barcelona. n a aguda y justificada expectación precede y acompaña á estas sesiones; el juicio público busca, inquieto, en el desarrollo y epílogo de este proceso, un rayo de luz que esclarezca las sombras en que el terrorismo viene actuando, y deduzca una ejemplar sanción, pues desde 1884 la ciudad condal viene sieiíido víctima de los atentados misteriosos, que se reiteran con perseverancia cruel, y en goce de una perfecta é inverosímil impunidad. Es en aquella fecha cuando junto á un almacén de la Rambla de Santa Mónica estalla una bomba que despedazó á un mozo transeúnte. Las diligencias se estrellan ante un resultado absolutamente negativo. Durante ese año, y en el siguiente, sucédense los hallazgos de cartuchos de dinamita; algunos hacen explosión sin causar víctimas. Y próximamente á los dos años del primer estallido, un cartucho detonaba en los salones del Fomento del Trabajo Nacional, donde los patronos de la albañilería hallábanse reunidos con ocasión de una huelga de los obreros, y despedazaba muebles y hería á más de 20 personas. Desde entonces, los atentados se suceden con espantable cronicidad. Un resumen muy sintético, tan conciso como permite la brevedad de este preámbulo, reproducirá en el recuerdo del lector el relato de tanto y tanto análogo suceso. Enero del 89: bomba contra la fábrica de Batlló. Un muerto y varios heridos. El atentado dirigióse contra el dueño y su familia, que no sufrieron daño. Ofrecido un premio en metálico para quien descubriera al autor, fué un tal Rata delatado; pero no hubo pruebas contra él, y fué absuelto. Julio del mismo año: bomba contra el fabricante D. Ramón Alsina. Grandes destrozos y el Sr, Alsina lesionado. No se descubrió tampoco al autor. Septiembre del mismo año; bomba contra el fabricante D, Pablo Salvador. Milagrosamente no ÜAibo desgracias. Ignorado, asimismo, el Mayo del 90: bomba en el Fomento, con grandes destrozos. Por fortuna, no había gente en el momento de la explosión. En la impunidad el autor. Noviembre del 90: bomba contra los fabricantes Sres. Escubos. Daños materiales, tremendos. Por inexplicable casualidad no perecieron los Sres. Escubos y dos dependientes que en su despacho estaban. Nada se supo del utor. En el mismo mes y año: bomba contra e! fabricante Sr. Pujol, con grandes daños. Detenido un sospechoso. No hubo pruebas contra él, y fué excarcelado. Diciembre del 90: explosión en la calle de Blasco Garay. Sin desgracias... y sin autor conocido. Febrero del 91: dos explosiones el mismo día; en la planta baja del Gobierno civil y en el Colegio de los P P Jesuítas. No fueron habidos los aiitores. El mismo mes y año: bomba contra el fabricante Sr. Roca, que salió ileso. Los autores, en el misterio. Mayo del 91: en un mismo día estallan por la mañana dos petard s, y por la noche, tres bombas. Se encuentran otras dos que no hicieron explosión. Los autores, sin novedad. Junio del 91: hallazgo de cuatro bombas y explosión de una contra el fabricante Sr Salva. No se capturó á nadie. Febrero del 92: bomba en la plaza Real. Un nombre muerto y cuatro personas heridas. Quedó impune. Marzo del 92: hallazgo de tres bombas. Explosión de una, hiriendo á cuatro personas. No se averiguó nada. Mayo del 92: diferentes hallazgos de bombas. Explosión de una en una fábrica de electricidad. Junio del 92: hallazgo de bombas y otro atentado impune, sin desgracias. Abril del 93: bomba contra la fábrica del señor Terrebadella, hiriendo á varios transeúntes. Se detuvo á dos extranjeros. Nada se probó y quedaron libres. Atentado contra Martínez Campos: por primera vez no queda el hecho impune. Pero el autor, que paga con su vida, no fué capturado por la Policía; él mismo se entregó á la fuerza pública. Terrible atentado del Liceo. Explosiones en la plaza Real, calle de Cortes y otros puntos. Y cierra tan sangriento año eon el hallazgo de varias bombas. El 94 y el 95 transcurren con relativa calma, sin más hechos salientes que el atentado contra el gobernador Larroca (capturándose al agresor) y nuevos hallazgos de bombas. E n el 96 estallan algunos petardos, y al mediar el año ocurre el sangriento atentado de la procesión del Corpus en la calle de Cambios Nuevos, con 12 mmertos, 50 herido Detención, proceso y fusilamiento de los autores. El 97 registra nuevos hallazgos de bombas y ¿1 atentado de Sempam. Durante cuatro ó cinco años hay un período de relativa calma, sin hechos graves; pero el 903 resuena nuevamente el estampido de las feombas, al estallar una contra Tresols, y. pro- I EL JUICIO BARCELONA, a 6 2 T ntes de la vista. Muy temprano comenzóse á adoptar precauciones y redoblar la vigilancia en los alrededores de la Audiencia y dentro del edificio. Las calles contiguas las ocupó la Policía y la Guardia civil. Fuerzas del Cuerpo de Seguridad y de la benemérita impedían que se formasen allí grupos. De todas estas calles, la que está más escrupulosamente vigilada, es la de San Donato, que da á espaldas de la Audiencia. El coche celular llegó al palacio de justicia á las diez menos cuarto, y no se detuvo á la puerta, sino que avanzó hasta el centro del patio. Seguidamente descendieron de él los procesados, primeramente Rull y su hermano E ermenegildo, después Perelló, que no podía contener las lágrimas, y detrás de éste la madre de Rull algo afectada, y el padre, en cuyo semblante desencajado y pálido denotaba honda preocupación. Luego se apearon del coche los demás procesados. Todos visten trajes humildes de obreros. Cuando, atados y escoltados, pusieron pie en tierra, los fotógrafos, que habían acudido en gran número, se apresuraron á enfocarlos. Los presos, al verlos, se les encararon furiosos y profirieron todo género de insultos contra los fotógrafos, desde canallas á criminales. Sólo Juan Rull calló y se mostró resignado á que le tomasen la estampa. Sus colegas procuraron ocultar su rostro, Al llegar á lo alto de la escalera, otro fotógrafo, máquina en ristre, quiso enfocar, y el Hermenegildo Rull, encolerizado, comenzó á increparle. Sin otros incidentes, los procesados fueron conducidos al Archivo, y desde allí á otra habitación más pequeña (en la cual, por cierto, se guardan los siniestros artefactos para ejecutar á los reos) E n tanto, iban llegando los letrados y procuradores que tienen intervención en la vista. El Sr, Doval, letrado de la acusación privada, llegó de Madrid en el correo. En previsión de que se retrasara habíasele nombrado substituto. No tuvo éste que vestir la toga. La entrada en el edificio se hacía con escrupuloso orden y comprobación. Inútil añadir que no logró penetrar nadie sin ir provisto de pase especial. Cuando ya los letrados se hallaban reunidos en su sala de togas, fueron llamados por el presidente del tribunal, quien conferenció con ellos respecto á la duración de las sesiones. Convínose en que duren seis hqra. s, desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde, con ligeros intervalos para descansar. Luego el Presidente llamó al Sr. Tressols, reiterándole severas instrucciones para la vigilancia dentro y fuera del local, con objeto de evitar cualquier posible incidente. omienza el juicio, A las once y quince minutos se abren las puertas de la Sala y penetramos los periodistas autorizados para ello, en numero de 35, En el estrado toman asiento los letrados y los procuradores. Ordenadamente entran también los ciudadanos que han de formar el tribunal de hecho. El de derecho fórmanlo los magistrados D, Mariano Enciso (presidente) D, Ángel Castillo y D, José Cátala, Se pasa lista á los jurados. El Presidente les felicita porque han correspondido á la confianza pública asistiendo en número suficiente. Entran en el salón los procesados, al frente de ellos los hermanos Rull. Todos van esposados, y á ambos lados aparecen los uniformes de la Guardia civil. Los Ruils muéstranse, ó procuran mostrarse, serenos, casi sonrientes. El Juan lleva traje nuevo de americana, con cuello de pajarita. Por último, á las doce menos cuarto se da la voz de ¡audiencia pública! Y penetra la gente, en muy escasas proporciones puesto que sólo han logrado ingreso las personas provistas de autorización escrita. El relator- secretario dá lectura á los artículos pertinentes de la ley del Jurado, Procédese al sorteo. Se recusa únicamente á D. Gerardo Puig, por haber sido auxiliar de uno de los abogados de la acusación privada. Queda el Ti- ibunai popular constituido por los Sres, D, José Amriol Sanví, D, Vicente García Pardo, D. José Esplugas, D, José Parvanll, D. Andrés Casas. D, Domingo Bonet, D, José Pujol, D. Juan Camarasa, D. José Galí, D. Andrés Friya y D. José Navarro. Se designa presidente al primero, y suplentes á D. José Camprubí y D. Vicente Sulé. Y prestado por todos ellos el juramento en forma, y prevenidos por la presidencia de la facultad que la ley les otorga para formular preguntas pertinentes, se leen las conclusiones del fiscal, el acusador y las defensas, (Sobre la mesa del relator se ven varios trozos de hierro como piezas de convicción. Son restos de las bombas estalladas. La lectura de las conclusiones se hace pesadísima por la extensión como están expuestos los hechos y por las necesarias repeticiones entre escrito y escrito. Hoy no se hará otra cosa, pues según se me A- alcázar el observar la larga duración del C ¿n sejo que los ministros celebraban bajo la presidencia del Rey. A las diez y media había comenzado la re unión, y hasta la una menos diez minutos no salían de la regia cámara los consejeros de la Corona. El Sr. Maura, al salir, desvaneció toda impresión referente á que el Consejo hubiese tenido trascendencia política alguna. -Ha sido- -nos dijo- -un Consejo como todos. Ahora llevábamos una hora casi en pie. Si la reunión se ha prolongado algo más que de costumbre, ha sido porque el Rey h a despachado con los ministros á quienes correspondía despachar ayer y anteayer y jue no lo hicieron el martes porque el Rey fué al campamento al concurso de tiro, y el miércoles por ser día festivo. Nada de particular ocurre, y, por lo tanto de nada importante y extraordinario nos hemos ocupado. ¿Se ha firmado el nombramiento de direc tor del Tesoro? -No- -repuso el presidente del Consejo- -y conste que no es exacto que yo haya intervenido en ese asunto, ni tengo para qué interve, nir. Se trata de un cargo que proveerá, con exclusiva intervención, el ministro de Hacienda. Nada de particular dijeron los demás ministro, excepto el de Marina, quien manifestó q u e nada había acordado respecto del supuesto viaj e del Rey por las costas del Mediterráneo. El ministro de la Guerra no salió con sus compañeros, permaneciendo con el Rey a ú r una media hora más. -La posdata- -le dijimos al verle- -ha sidc tan larga como la carta. -En efecto- -contestó sonriendo el general Primo de Rivera, -pero ni una ni otra contienen nada de particular. En la conversación que acabo de tener ahora con S. M. se ha tratado de los altos nombramientos militares que traeré á la firma el sábado. Nada definitivo todavía. Hoy no se han firmado más que destinos de mandos y algunas cruces. Y no dijo más el marqués de Estella. CONSEJO EN PALACIO Iguna entre A distasexpectación despertó mañanalos perio que acudieron esta al regle ESTADOS UNIDOS POH CABLE DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR WUEYA YORK, zS, 6 T. e l mensaje del Presidente. El presidente Roosevelt aconseja en su: último Mensaje la modificación de las leyes contra los truts y de las que regulan el comer- cío entre los Estados, en el sentido de que puedan causar mayores beneficios al país. 4 El Mensaje añade que es tiempo ya de ir pre parando la revisión de las tarifas de Aduanas I eva de libertarios, La opinión sigue con atención especial 1 campaña enérgica y tenaz con que el presiden- te Roosevelt trata de limpiar de elemento? anarquistas los Estados de la Unión. Las ordenes dadas por Roosevelt son termi nantes. La Policía obligará á cuantos han inmigradc, durante los tres últimos años á buscar los puertos y reembarcar con dirección á sus respectivos países. i Se impedirá la entrada en territorio norte americano á cuantos, profesando tales ideas, arriben á estas costas. Los paquetes de La Cuestión Social, órgano de los anarquistas de Patterson, han sido, por orden superior, detenidos, para que no circu len, en la Administración de Correos. TTasa postal. Estudia el director general de Correos, Mr. Meyer, un proyecto de reducción del pre- ció de franqueo para las cartas que circulec entre esta República é Inglaterra. rack de un Banco italiano. Otra nueva quiebra se registra ensesba ciudad. Ayer suspendió pagos el Banc italiano Pasquale Pati é Hijo. Como es de suponer, entre sus imponentes cayó la noticia como uns bomba. Más de 5.000 personas han asaltado el edifü CÍO del Banco, reclamando violentamente la devolución de sus fondos. Este krackt por el ambiente que produce la noticia, causa serios perjuicios á la colonia italiana. NUEVA YORK, í o M Cagan. Se ha comprobado la identidad del viajera incógnito que visitó á Mad. Gould con el prín- cipe de Sagan. Catástrofe en el mar. Cerca de Marietta, en el Estado de Ohío; se ha ido á pique el barco Columbia, que conducía á varios excursionistas. De los ahogados sólo se sabe hasta ahora que han perecido 18. Quen pellizco. El Tribunal Supremo entregó ayer una herencia de 150.000 libras esterlinas al obrero Eduardo Corcoran, fabricante de tarros, á fa- i vor del cual se ha resuelto al cabo de ocho años el pleito que la muerte del rico propietario John Sullivan, irlandés de origen y americano de adopción, había provocado entre cuantos e creían con derecho á su fortuna.