Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NUMERO A B C MARTES 24 DE MARZO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1 PAGINA 6 V si Cádiz. Comienzo de las obras del puerto. La draga Diego F. Alo n. aftés en funciones. FOT. REVMUNDO Y C a NOTAS MUNICIPALES 1 a lápida de Espronceda. Una comisión del Centro Extremeño, formada por los Sres. Gálvez Holguín, Pacheco, Becerra, Escosura (nieto de Espronceda) Salvador Rueda, Gortón y Alcántara, visitó ayer al ministro de Instrucción pública y al alcalde para rogarles que asistan al acto de descubrir la lápida dedicada á Espronceda, acto que se celebrará el día 25 del actual á las once de la mañana, en la casa de la calle de Los Madrazo, donde vivió el inmortal poeta. Tanto el ministro como el alcalde prometieron asistir. t El conde de Peñalver concedió la banda de San Bernardino, que, con la del Hospicio, con- ttra vez el pan. tribuirán a dar mayor solemnidad al acto. Para ocuparse detenidamente de todos los asuntos relacionados con la cuestión del pan, untas de tenientes de alcalde. volverán á reunirse en breve los tenientes de Ayer celebraron Junta los tenientes de al- alcalde. calde, bajo la presidencia del conde de Peñalver. p l transporte de la carne. Esta autoridad dio instrucciones á sus dele- Mañana miércoles serán recibidos por el gados respecto del padróu de caridad, con ob- Ayuntamiento los nuevos carros automóviles jeto de que no haya dificultades ni molestias para el transporte de las carnes desde el Matapara el vecindario y se pueda realizar el propó- dero á las expendedurías. sito de la autoridad municipal. Son once, y cada uno de ellos puede conduEl teniente de alcalde de Chamberí, Sr. Maz- cir 4.000 kilogramos de carne, ó sean unas 16 zantini, expuso algunos importantes proyectos vacas, y de 80 á cien corderos, unos 1000 de obras qne tiene para realizar en su demar- kilos más que los carros que hacen el servicio actualmente. cación. J Los automóviles son de excelente aspecto en su exterior; están pintados y barnizados de color nogal. En la parte superior de ambos costados se lee en letras de cobre dorado: Ayuntamiento de Madrid y más abajo, en el centro, Matadero El interior está forrado de cinc por completo, separado de la caja exterior de madera, en forma que constituyen entre ambas una cámara de aire. Están provistos de seis ventiladores arriba y de unas trampillas abajo, pero sin que haya la más pequeña comunicación entre el motor y el carro. Una escalera de madera sujeta cerca de la puerta colocada en la parte posterior del carro, BIBLIOTECA DE A B C 110 LA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES 111 -Ademas, ¡quién sabe! Tal vez acabe usted por quererme también, aunque sólo sea un poco; á menos... á menos que quiera usted á otra... -Eso no, lo afirmo; no quiero á... -A nadie, lo sé- -No querré á nadie más que á usted, si después de cuanto he dicho persiste usted en quererme. -Gracias, gracias. Me hace usted dichosa. -Repito que he cometido una infamia pidiendo su mano de usted sin estar seguro de que la quería como usted me quiere. -Eso ocurre con mucha frecuencia. Siempre hay uno ó una que quiere más que el otro. -Usted me da cuanto posee; pero yo, ó los que hacen como yo, ¿qué tazón qué disculpa tienen? ¡El interés, el miserable interés 1 No tienen nada, no dar nada, y lo toman todo, la dote, en primer término. -También lo sé. Pero déjeme usted la ilusión de creer que na pensado us ted No la quiero, pero no me desagrada; veremos si después de casarnos mereee que la conceda una limosna de cariño. ¡No hable usted así! -Con eso me conformo. Porque yo... ¡te quiero con toda mi alma! La marquesa estaba en el invernadero contemplando sus flores, pero con el pensamiento muy lejos de allí. De pronto, oyó ruido de pasos, fru- fru de vestidos y cuchicheo de voces. Era Sidonia, feliz v radiante, que se acercaba del brazo de Enrique. Los miró, y comprendió que ella había llorado. El conde, su hijo, sonreía. -Mamá- -dijo, -te traigo una buena noticia. Ya no voy á Biarritz, es innecesario, me encuentro curado completamente y te presento al autor de mi prodigiosa curación. Luego, empujando suavemente á Sidonia hacia la marquesa que le oía estupefacta, añadió: -Mamá, te ruego que des un beso á mi encantador médico. rue. Andrés había recibido varios cheques, y parecería que se había guardado fraudulentamente uno, el suyo; firmaría, y sin darse cuenta, habría robado á Kermor y estaría más que nunca á merced de Bressieu. El Dr. Magnus se la había pegado, pero Delrue no tenía habilidad suficiente para hacer otro tanto. Entró en el despacho un torbellino de perfumes, y Bressieu sintió una lluvia de besos y de caricias. -1 Qué contenta estoy papaíto! -Yo también, hija mía; pero lo estaré más cuando sepa el motivo de tu alegría. -Ya no 1 necesitamos para nada de Delrue. ¡Bravo- -exclamó Bressieu, dispuesto á quedarse con el cheque, pero no á corregir los apuntes de sus libros. -Sí, la primera visita, la segunda salida de mi futuro será para mí. Estoy tan segura de ello que ya no me preocupa esa desdichada Juana Le Brenn. -Sin embargo, hay que dejar á Delrae que termine su obra. Yo quiero que se llegue al fin, y si no no pago. -Bueno, yo no he de impedirlo. -Más vale así. Y ahora, cuéntame lo que ha pasado. ¿Qué has hecho? -Nada, no he tenido que hacer nada. Quiero á Enrique con locura, ¿sabes? -No hay inconveniente en que le quieras, puesto que vas á casarte con él. -Pues eso, le quiero con locura y se lo he dicho, no sé cómo, y he llorado como una chiquilla. El se ha emocionado y... no hubo más. Ya no va á Biarritz, ya no tengo rival. -Bien está todo eso. Ahora yo voy á apresurar la boda. ¿Tienes el traje prevenido? -Hace tiempo. -Pues yo voy á terminar los preparativos. Sidonia palmoteo de alegría y corrió á telefonear á su modista para hablarle del vestido de boda, de su traje de inocencia. Qué ironía! Como se había dicho, se había hecho. Mientras llegaban la hija del príncipe ruso y las princesas Doumeskoi, de Bakú, la rubia Juana servía de modelo, de maniquí, á su maestra. La segunda oficiala había hecho los trajes en substitución de la primera, que era Amelia, porque ésta no podía tragar á aquellas presumidas como ella misma decía al hablar de Juana y de Luisa. Juana hubiera p odido sospechar que la tela del traje que la probaban era demasiado modesta para la hija de un potentado; pero como tstaba acostumbrada á la sencillez de la marquesa de Kermor, lo que hizo fue afirmarse en su idea de que los más ricos son poco amigos de la ostentación, y que de este defecto sólo padecen los advenedizos. Luisa, en cambio, desconfiaba cada vez más. Como quería entrañablemente á Juana, se sentía inquieta por la suerte de ésta, y escudriñaba y tomaba nota de todo lo anormal que advertía. Lo que más la había alarmado era 1 a separación que Mad Victoiia había establecido entie ella y Juana, cerrando con llave la puerta que comunicaba sus respectivas habitaciones. Apenas las veíajutitai, la cómplice út, 00I U 11- XXVI EL GRAN DÍA 351 barón de Bressieu estaba en su despacho uncido á sus números como 1 decía Examinaba las cuentas del marqués y añadía el importe de varios cheques que debía entregai á Delrue al día siguiente para que el padre de Enrique tuviera dinero á mano en vísperas de la boda. En aquella cuenta amañada y complicada que Delrue se guardaría muy mucho de intervenir, y que el marqués no podría comprobar eficazmente, había una solución de continuidad de 500.000 francos, el medio uullón de Del-