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islINES 2 DE MARZO DE CRÓNICA DE LA MODA PMT 1 S, MATIZO, 1908 pesar de que gozan de gran favor entre las elegantes los tejidos rayados y los colores azul Natier, verde reseda, palo de rosa y ¡marrón, el mimado es, y seguirá siendo, el blanco, que tanto favorece al sexo femenino. Nos ocuparemos hoy de las toilettes infantiles, aunque sólo sea brevemente. El blanco debe ser el color insubstituible, sea cual fuere 3 a estación; como son trajes que pueden lavarse y plancharse en casa, no resultan costosos, y, en cambio, están lindísimos con ellos los bebés. Debe darse preferencia á los tejidos de hilo, pues de ellos se quitan las manchas con gran facilidad, condición preciosa para los trajes infantiles, porque permite que los lindos muñe. cos vivientes jueguen sin trabas ni reprensiones, como manda la higiene y reclama su edad dichosa. Se gastarán muchísimo 1 vestidos de dril, batista, piqué, etc. Citaremos algunos modelos para que con tiempo suficiente puedan las mamas primorosas dedicarse á haeer encajes con que adornar á los preciosos angelitos, que son el encanto de la vida. Modelo de lienzo fino blanco: forma absolutamente recta, plisada; como adorno, detrás y delante, lleva dos anchos entredoses de Irlanda. Botita de cabritilla blanca. Otro modelo. De muselina pltmietis. Csierpo fruncido montado ea un doble canesú. En derredor ostenta un ancho volante de Valenciennes; ala terminación del cuerpo va cosida la falda, que lleva en su parte inferior un entredós y varios volantes de Valenciennes. Corbata de seda flexible que se anuda debajo de i a barbilla con un lazo mariposa. Otro lindísimo modelo es de batista blanca con incrustaciones de encaje que simulan mariposas; cuerpecito y falda muy fruncidos; cuello de encaje, figurando una gran mariposa en el pecho, otra en la espalda y otra en cada hombro. A s uchas mamas han adoptado la costnmbre de llevar al paseo un gran delantal de percal blanco, que ponen sobre las toilettes de los pequeñuelos para que jueguen con toda libertad, y evitar el que el retorno lo hagan con los trajecitos en visible estado de suciedad. Oara el próximo verano se llevará con gran entusiasmo el calzado de cuadritos con puntera de charol, y el de lienzo gris, rojo y azul marino; este calzado se usará con calcetines blancos ó azul marino. I os abriguitos infantiles para entretiempo se confeccionan preferentemente con lanas escocesas, de forma de saco recto, y llevan cuellecito de terciopelo y grandes botones de cristal. I as niñas de doce á dieciséis años- llevan, s- como las mamas, faldas de rayitas ó cuadros y chaquets de un solo color. La mayoría de estas chaquetas son de talle corto, sobre todo, en el centro de la espalda. Los faldones no deben cortarse á capricho, sino que debe ser estudiada su longitud para que haga buen conjunto armónico con la estatura. sí ocurre lo mismo, no elude áe crue se trata de un coqueteo, y cambie usted de ídolo. Un ateneísta. -Vio sé si acertaré á sacarle de dudas. De Campoamor recuerdo unos versos, que decían: Cual las conchas orientajes es tu boca, y por vencerlas, muestra en riquezas iguales, cuando desdeña, corales, y cuando sonríe, perlas. Son esos? Si no he acertado, confieso que Jgnoro lo que m pregunta Desesperado. ¡Caramba! No me j haga usté reír, que tengo el labio partió. Sus indignaciones y energías me han recordado aquello de: Es como el que tiene tos y se compra unos mitones. No puedo ser consejera en tan grave asunto. Deseando venganza. ¡No, por Dios! Es nucho mejor el camino contrario. 2 agua templada, disipa las inflamaciones, las palabras dulces, apaciguan la diera. Tenga usted eso muy presente. Azul marino. Prometen llevarse muchísimo. t) e tafilete charolado. Es usted muy galantea! juzgarme, y Ja quedo reconocidísima. El número 3. -No puedo complacer á usted en nada de cuanto me pide, pues, como dicen los abogados, no son pertinentes las preguntan Gonzalo de Córdoba. -No creo que exista más que enseñanza particular, y no recuerdo en este momento donde. Tina chiflada de usted. -Gracias; es usted muy galante, i l En cualquier buena perfumería; deben venderla al peso, y podrá adquirirse desde una peseta. 2. Mejor los solitarios. 3. No lo sé. 4. Manos de prelados. CNo jabón. V: Sí; pero se usa muy poco. Un enamorado de V. M. etc. -A la lista de correos, y que las mande recoger ál í. ffiary, -No me molesta usted. Mucho ondulado; muy hueco y adornado de ticillos sueltos. Un punto que hace Conchitas. Son todos de paños lisos, montados sobre un canesú cuadrado al cual se unen por medio de un volante, Hágalo de nansú, con aplicaciones, entredoses y puntillas de Valenciennes. La de siempre. ¡Ay, gracias á Dios! No puede usted figurarse cuánto me preocupa y entristece cuando se me pierde alguno de mis asiduos comunicantes. Ahora se me ha extraviado uno, y casi, casi, estoy decidida á ofrecer gratificación por e! hallazgo á quien lo devuelva. Ya habrá usted visto que pareció e! otro. Siento de todo corazón la causa de su silencio. ¡Dichosa deuda de lágrimas que todos hemos de pagar! Nos cuesta satisfacerla, jirones de corazón, de espíritu, de vida y energías, y agotamiento de alegría y risas... no filosofemos. Quise decirla, que ese tonillo que adopta usted de humilde insignificancia, no me suena á verdadero. La creo á usted linda, atractiva, simpática, y con buena dosis de picardía de buena ley; esto motivó la frasecita que tanto la preocupa. No es que la crea á usted malita, ¡muy lejos de eso! es que creo que no es cierta la bebería con que quiere presentarse, y que sus discreta? cartas desmíente. Mi temor á incurrir en su desagrado, se basaba en que me figuré que ante alguien deseaba usted demostrar que yo la creía á las mismitas puertas del Limbo. Adopte usted alguna flvr. Lo decía sinceramente, tendré mucho gusto. Unp. -No me parece factible ni realizable nada de lo que proyecta; son verdaderas quimeras que no le llevarán á ningún fin práctico. Si quiere usted lograr éxito, descienda un poco á la tierra, vea las cosas tal cual son, y diga con Campoamor: ¡Huid, maldito enjambre de ideas locas que mi frente escondel Pues como dice Franklín no sé dónde: ¡Quien vive de esperanzas, muere de hambre! Quedo á sus órdenes. Un loco. ¡Canario! ¡Debe usted haber adquirido en saldo y al por mayor el repuesto de piropos! ¡Qué manera de derrocharlos! Pues, á pesar del floreo, me permito llevarle la coníraria. Yo creo que el arte es el resultado de la investigación dr fó bello, y la ciencia, el de la investigación de lo verdadero. i, y, mi galante comunicante! Cuando se trata de un dolor moral, J más inexorable de los verdugos es la memoria. Una apurada. -No se preocupe usted de una manera tad excesiva. Su mismo comportamiento la libra dei compromiso. Además, decía Quevedo que: Juramentos hay de tal calidad, que lo peor de ellos es cumplirlos. Con encaje de Irlanda. Azul muy obscuro. Muchísimas gracias. Uno que dice que si hay talento es porque existe la S. Por Dios, que me hace avergonzar! Es usted demasiado galante para juzgarme, y siento por esto tener que decirle que la composición no guarda las reglas de medida que ordena la poética. Quizá, dada su afición, si estudia, logre algo por el camino que tan to le seduce, y que no obstante tiene innumerables escollos. TOILETTE PA 7 M PASEO 3 K Chito. -Lamento la rechifla, pero yo no tengo la culpa de Este lindo traje es de finísimo paño color blanco terroso. La falda y la sobrefalda llevan bieses de van, los pocos años del nene, esté ó no esté gordito. Puede llevar pantalón corto, sujeto sobre la rodilla con un botón; chaleco, sirviendo de cabecillas á otro bies de seda escocesa en tonos blancos y masilla. americana, cuello planchado, pero ancho y redondo, y gorrita Cuerpo ablusado de seda escocesa con adorno de bieses de paño. Zamparte del peajero lleva grandes moAlfonso X) 11 de la misma tela que el traje, que debe ser de paño fino azul marino ó gris clarito. Ya se le he dejado hecho un tivos de cordones y pasamanería. Cuello y camisolín de encajete malla. pimpollo; y sigo muy agradecida á la galantería del papá del Sombrero de seda y luí, caprichosamente adornado de lo mismo. crío. i os sombreros de las niñas puede decirse que han quedado reducidos á dos únicas formas. Las capotas y los cloches; las primeras llevan moñas ó lazos de cinta, combinados con florecillas, frutas y flecos. Los segundos ostentan por único adorno, un drapeado de seda que los rodea y forma detrás un chou que cae sobre neamente. Por esto, sus, parientes y maestros la espalda. habían resuelto no consultar para nada la voJjara terminar, diré que los guantes de las luntad de Juanito, y tenerle sometido á las su niñas deben ser de hilo, seda, ó imitación yas; y como él mismo comprendía, sin duda, á Suecia, pero nunca de piel, pues la rigidez las ventajas de este sistema, se dejaba guiar y que prestan éstos á la mano, se aviene muy conducir sin observación ni protesta. mal con la comodidad y sencillez que deben Esto hacía que pareciese tímido y que sus presidir siempre en las toilettes de la infancia. compañeros de taller se burlasen de él; pero aún recuerdo á uno de. ellos que 1 dijo: Tú no VIZCONDESA B. DE NEUILLY tienes corazón. Juanito se hartó dedarle golpes, como si hubiera sido objeto de la mayor de las ofensas. v Variasveces tu ve que visitarle p r mi caVISCERA DOBLE rácter de médico, porque padecía unos ahogos, en el hospital de KingstoH, provincia cana- que hubiera acusado una lesión del corazón en diense de Ontario, se exhibía hace años un cualquiera otra persona; pero d e s p u é s de. negro que tenía dos corazones y dos órdenes auscultarle me persuadía de mi error. Más tarde costillas que podía mover de arriba á abajo. de he caído en la cuenta de que yo, sin duda, He aquí la noticia del momento que la Pren- le auscultaba en el lugar ocupado gpr la vissa acaba de comunicarnos, y cuya lectura ha cera sana y ha cía caso omiso de la doble vishecho exclamar á un médico viejo que vive en cera, ó sea de Ja enferma. mi vecindad: ¿Y cómo pudo usted averiguar la existen- ¡Bah! Otro caso análogo he conocido yo en cia del fenómeno? -pregunté al médico. Madrid hace años y nadie se cuidó de él. Cier- ¡Oh! Después de una h orrible tragedia; to que carecía de esa coraza de dobles costillas Juanito, cuando llegó á. los dieciocho años, se movibles, cuyo movimiento no resulta muy enamaró perdidamente de una muchacha de su claramente explicado; pero en cambio, la au- edad, y entonces empezó para arnbbs una vida topsia hizo comprobar claramente la existen- verdaderamente dolorosa, porque los celos, las cia de dos corazones. desconfianzas y las reyertas se hallaban en la- ¿Podría usted facilitarme algún dato para misma proporción que las caricias y las consimis trabajos literarios? deraciones. -Sí; pero privándole de todo carácter cienSin duda, uno de sus corazones adoraba á la tífico, porque de no hacerlo así nadie lo leería. joven y el otro la aborrecía; sin duda, el mole Juanito era un muchacho voluntarioso, ter- arrastraba á respetarla y el otro á maldecirla, co y de un carácter verdaderamente incom- porque Juanito, al lado de Clara, -estaba como prensible; en un mismo día y casi en el mismo ttn loco. momento acariciaba á un gato y acababa por Una mañana entró Juan en la habitación de colgarle del rabo una sartén; hacía una diablu- ésta y la encontró sola; nadie ha sabido lo qiae ra y lloraba en seguida arrepentido y contrito; entre ellos pudo ocurrir, pero el amante, que temblaba ante el peligro y lo buscaba; quería entró á verla, en alas del amor ó del deseo, y aborrecía á una misma persona. acabó por ahogarla entre sus brazos. Cuando Buscar en él una iniciativa hubiera sido ex- los vecinos advirtieron por los primeros gritos cusado, pues bastaba proponerle una cosa para que algo ocurría en la habitación de Clara, enque él la aceptara y la rechazara casi simultá- traron ea ella y encontraron el cadáver de la joven, y abrazado á él, besándole tiernamente y llorando, á Juanito. Cuando la autoridad intentó apoderarse del asesino, éste, con la rapidez del rayo, se clavó una navaja en el ¡pecho. Llamado yo á auxiliarle, pude y debí decir, (como era cierto, que el suicida se había partido con el hierro el corazqn. ¿Cómo, entonces- -me preguntaron- -no ha muerto? Y á esto no supe qtíe contestar. Conducido al hospital el herido, le sobrevino una complicación febril que le privó de la vida. Hecha la autopsia al cadáver, se pudo comprobar que juanito había tenido dos corazones; uno acaso le llevó siempre al cariño, á la dulzura y al arrepentimiento, y el otro al asesina to y al suicidio. Este sistema de dobles corazones es, al fin y al atio, una compensación ¡Hay tantas personas que sin ninguno pasean ¡su cuerpo por la sosiedad! Mitni jPinson. -1 a Diz. 2. a Manos de Prelado. 3. a Espuma de nieve. 4, 0 Bicarbonato. 5. a Nada. 6. P ara suavizar las manos. 7. Universales. No hay de qué. TÜur de granade. Sólo le conozco de oídas. 2. No sé el nombre; el precio varía mucho. Desde seis pesetas hasta 5o. 3. a Agua de salvado. 4 a Extirpación con las uñas y suaves fricciones de éter. A sus órdenes. Una española de pura cepa. -Con agua de salvado. No hay de qué. Una que todo lo ignoray espera que usted la salve. -Es us ted cariñosísima. M e parece muy bien el regalo que ha pensa- do. Por no herir susceptibilidades Heve un ramo de fiores, ó una planta á la hermana, é igual á la otra mayor cuando llegue la ocasión. A los pequeños, no. No importa que sean distintos No es necesario. Mucho me alegra que me escriba usted. Siete letras. -No me atrevo á aconsejar á usted, por sí no lo hago con acierto. Debe usted ver á un dentista que sea bueno y tenga conciencia médica, pues ocurre con gran frecuencia que esas enfermedades se originan por ciertos microbios de la encía; y eso más que de médico, es de la competencia del dentista. Muy hueco y rizado por delante, tirabuzones cortos por detrás. No tiene nada que agradecerme. Un joven enamorado, de Alcalá. -No lo sé fijamente, pera creo que no sean convenientes. Soy mujer, créalo usted. Sí. Es usted muy amable, y puede consultarme cuanto guste. Manolí. -1. a Sólo pueden quitarse en un Instituto de Be. lleza. No hay nada eficaz. Jabón y piedra pómez, usado con 0 RRE 5 POrtDEí 1 ClA PARTIOJLAR. constancia cada quince días. Quedo á sus órdenes para mí muy gratas. Vaco y Paquita. -1 a Dentro del primer mes. 2. a Debe ha J En esta sección se contestará d a ¡as consultas que nuestras lectoras gusten dirigirnos, cerse, porque es una frase cortés. 3 Si admite, media hora; en caso contrario, cinco minutos. sismire que la pregunta venga acompañada de SIETE Avante claro. -i. Era la primera. 2. Queda contestada en CUPpTWES COT ELATIVOS, O SEA DEL AL 7, la anterior. 3 a Era de otro sitio muy distinto Puede consulde los que se publican diariamente en las páginas de tarme cuanto quiera. anuncios de A B C Un cazurro. -Hace usted perfectamente en figurarse todo Las consultas habrán de firmarse con un seudónimo ó eso. Debe usted acudir á los comercios donde impermeabilizar con iniciales. Las que se firmen con nombres ó apellidos, prendas, pues en el estado actual, cualquier procedimiento casero sería perjudicial. No deben sobresalir los encajes de la se contestarán con la iniiial de los mismos. falda. Es usted muy galante. La Dirección se reserva el derecho de no contestan Dos muñecas saladas. -No duden de que pertenezco al sexo 4 determinadas consultas que exijan gran extensión en femenino. 1. Chocolate, té y café con pastas. 2. De telas ra, a respuesta. yadas en tonos muy claros; chaquet. 3. a A plazos. Es usted muy M. JV. -Aanque falten muchos más años, si él la quiere, no amable. Un doctor Ityhito. -Celebro sinceramente que vuelva usted á debe proponerla la suspensión, sino continuar hasta realizar su lusión. Se usarán de ambos modos, pero más escotados. Gozan ser de los nuestros, pues sus cartas reflexivas y afectuosas me son de buena fama; creo, por lo tanto, que no la perjudicará. Quedo muy gratas. Siento de todo corazón la ausa de su silencio, sabia esa desgracia, aunque sólo por adivinación le creí á usted á sus órdenes. Un enamorado de los niños. -Pueden ser dos cosas: ó que o interesado en ella. No debe usted impresionarse hasta el punto considere pronto para aceptar ó que sea una aficionada al flir- de enfermar, pues se va usted á ver en el caso de cambiar el teo... por decirlo benévolamente. Insista usted una vez más, y seudónimo por el de Un doctor arrepentido. ¿Pues qué creía