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N DRID, JUEVES 12 DE MARZO DE 1908 NÚMERO S U E L T O 5 CÉNTIMOS í g í f MADRID AL DÍA tiempo y buenas noticias Buen corresponda á las bondadesde Barcelona. Satisfacción completa. Lástima que la salud no de la Naturaraleza, porque sabrán ustedes como, al decir de la opinión facultativa, las enfermedades se desarrollan á sus anchas merced á este tiempo que nos hace convertirnos á todos en Siglindos para cantar las delicias de la primavera, como el héroe de La Walkyria. Lo dé Barcelona estaba previsto. No había i e pasar nada; pero por si sucedía algo, no estaba de más el presagio triste. Los vicarios de Zarauz, que anuncian siempre borrasca, aunque luego haga u n sol de justicia, somos muchos pn España. Si llueve, bien; si no llueve, como el buen tiempo es siempre grato, se olvida lo desagradable, y tan contentos. La política no ofreció cosa particular sobre el tapete. Es preciso que llegue hoy de Barcelona quien diga: Hagan juego, señores En el Congreso se dio el caso de que las señoras que, por preferir la charla parlamentaria á tomar el sol, acudieron á las tribunas, las abandonasen, al tratar el Sr. Fíancos Rodríguez de materia muy delicada para femeninos oídos. Y ahí tienen ustedes cómo á hombre tan simpático, tan galante y tan amable le volvieron las espaldas las hijas de Eva. E n los Tribunales terminó la vista de la causa por parricidio, quedando las actuaciones para sentencia. Para unos fabricantes de moneda hubo condena insignificante, como insignificante es la diferencia entre su moneda v la del Estado. Sucesos hubo varios, desde la rápida pero repentina desaparición d e una aprovechada doméstica del domicilio de su amo con 1 000 pesetas, un corsé y dos camisas de repuesto, üasta las acreditadas puñaladas de un pariente 4 otro por pasados resentimientos. Por la noche no ocurrió acontecimiento alguno en los teatros de esta corte. Siempre remite algo por este tiempo la fiebre eruptiva de los estrenos. Quizá sea a r a bien. CRQN 1 CA U NI VERSAL I L U S T R A P A AÑO IV. NUM. 1.011. W M M) f 2. É P O C A EL VIAJ E DEL REY RESUMEN DEL DÍA BARCELONA, I 1 8 N EL VIAJE REGIO jLl a terminado felizmente, como era de espe rar, el viaje del Rey á Barcelona. Hoy llegará á Madrid el Soberano satisfecho de su visita á la ciudad condal. Con él regresará el presidente del Consejo, complacido también como hoínbré que ha cumplido su debei como gobernauLe que lia. píegado su conduela á los ineludibles dictados de su conciencia recta. Nadie habrá que regatee el éxito dichoso al; anzado por el Rey. Habrá, sin embargo, quienes discutan el triunfo personal del Sr. Maura. Somos así; como las rañas de la fábula, nos pasamos la vida pidiendo rey, no de madera, como el primeramente enviado por el tonante Júpiter á la revuelta laguna, sino con dientes y con látigo, con voluntad y energías, sobre todo. Pero cuando el hombre surge, cuando el carácter parece, es fuerza acusarle, cuando menos, de imprudente, de irreflexivo, de temerario. Sin embargo, hay que reconocer que sucesos como el que comentamos dejan huella. El Rey ha ido á Barcelona porque tenía que ir; porque una escuadra extranjera y amiga venía á saludarle y porque es conveniente que ios Reyes se pongan en contacto con los pueblos, y cuando éstos son como lo es Barcelona, modelos de cultura y de progreso, más. Ninguna razón había para desdeñar á una ciudad que, además, iba á celebrar una gran fiesta, testimonio de su engrandecimiento, de su patente vitalidad, de su admirable progreso. Barcelona había en ocasiones anteriores recibido al Rey con corrección exquisita, con calor sincero, con entusiasmo vivo. La hidalguía de los pueblos no es virtud improvisada, accidental. Es sentimiento innato, inmutable. La lacogida había de ser lo que ha sido. Suponer otra cosa, porque entre cientos de millares de almas nobles haya unas cuantas ruines, habría sido cometer á sabiendas una enorme injusticia. Desairar á aquéllas por miedo a l a s segundas, sobre injuriar á los más, sería acción de miedo indigna de gobernantes. La confianza del Monarca le valdrá la admiración de España, La serenidad de Maura complacerá á la opinión, que harta y desengañada de curvas, quiere conductas claras y rectilíneas para saber adonde va. Por eso la visita del Rey á Baifcelona ha sido una página brillante de la historia de su reinado; un timbre de gloria para aquella; ciudad, orgullo legítimo de España, y un triunfo político y personal indiscutible para el jefe del Gobierno. it gB EL MARQUES D E ALDAMA y e r falleció en Madrid el senador del reino D. Luis de Ussia y Aldama, marqués de Aldama. Era el finado un caballero intachable, persona amabilísima, que por sus excelentes cualidades se había granjeado el cariño y el respeto de cuantas personas se honraban con su amistad. A su distinguida familia enviamos la expresión más sincera de nuestro pésame. Representaba el finado en la Alta Cámara á la provincia d e Álava y era consejer del Banco de España, de la Compañía Arrendataria de Tabacos y de otras entidades industriales y bancarias. Las notas salientes de la jornada de hoy han sido las v i s i t a s del Rey á la Univeregalo de un palacio. sidad Industrial y á la escuadra austro- hún Con visos de plena verosimilitud, corrió gara. Aquel importante y práctico Centro se halla anoche, durante la función del Liceo, el rumor instalado en el edificio de una antigua fábrica, de proyectar los barceloneses regalar al Rey la del Sr. Batlló. Hace doce años trabajaban un palacio en esta ciudad, en testimonio d e r e conocimient de su interés por Barcelona. en ella, 3.000 obreros. En tal caso, el palacio sería adquirido por Un día hubo una explosión. Resultó muerto un desgraciado obrero. Sospechó el dueño de suscripción popular, al estilo de lo que se hizo ía fábrica que aquel accidenfe había sido obra con la isla de Cortegada. de los compañeros de la víctima, y cerró la fábrica isita á la escuadra. Unaciausuia testamentaria prohibía que la Y A las diez de la mañana presenta el puerC 3 S 3. S 6 destinase á fábrica en el transcurso de to un aspecto pintoresco. Los barcos están tocinco generaciones. Por eso es desde hoy Uni- dos engalanados; multitud de vaporcitos cruversidad Industrial ese edificio inmenso, cuyo zan el puerto. La Guardia civil de á caballo terreno vale dos millones de pesetas. En la forma un cuadro enorme que se extiende dessala, de 150 columnas, caben 20.000 personas. de la punta hasta el enibarcadero de la Paz. Hoy estábamos 6.000, y, claro, no abultábamos En el pabellón construido por la Junta de apenas nada. obras del puerto aguardaban los individuos Kl Rey asistió á la ceremonia vestido de al- de dicha Junta. Los edificios estaban atestados mirante y fué recibido por los Sres. Ferrer y de gente. Vidal y Rull, pertenecientes al Patronato d e A mediodía llegaron el embajador y el cónsul esta nueva y hermosa creación. de Austria, que embarcaron con dirección á los Los discursos fueron breves, como cuadra en buques de guerra. Luego llegaron en automóestas cosas de la vida práctica. viles el Rey, los Sres. Maura, Ferrándiz y LoMaura habló lentamente, emocionado, para riga y el gobernador civil. Agrégase en el mueensalzar el trabajo, primera virtud del pueblo lle á la comitiva el alcalde de la ciudad. y fuente de su redención Hízose el embarque y sonaron las sirenas de Hizo mención de la? legítimas aspiraciones los barcos. Millares de personas, las unas desde CatalÜíia, y la frase de que el Gobierno con- de tierra, las otras en embarcaciones, vitoreacederá todo lo que no tenga por límite natural ban y aplaudían. la palablra imposible produjo excelente Los buques de guerra y el castillo de Montefecto. juich dispararon cañonazos. El espectáculo era Las ovaciones de ayer al Rey se reproduje- hermoso. E l Rey, emocionado, saludaba á la ron en aquel recinto, donde las señoras forma- multitud. ban un fuerte contingente A l a s doce y veinte izóse el pabellón Real Recorriendo las dependencias del estableci- en la falúa austriacay embarcáronse el Rey y miento, el Rey saltó un muro de una altura de su acompañamiento en medio de una ovación dos metros. indescriptible, Maura, que iba á su lado, antes de saltar, vaLa falúa se puso en marcha, rozó con el emciló un momento. Después dijo: barcadero, tropezando su hélice con la cadena. -Señor, por ahí no puedo seguirle. Las personas que presenciaron este incidente Y dio la vuelta para bajar por una escalera, tuvieron un momento de emoción, pero la emmientras el público comentaba la ocurrencia. barcación logró pronto tomar la buena direcPara la visita á la escuadra austro- húngara ción. La multitud que había en el muelle y las los subditos de Francisco José tienen mucho cuidado de no hablar jamás de sólo Austria personas que ocupaban las barcas, ovacionaron (todo es para ellos austro- húngaro) el Rey V Las sirenas seguía: pitando, as señovistió el uniforme de coronel de aquel Imperio. laü agitaban los pañuelos y la ovación duró Figúrense ustedes, si pueden, que no podrán, hasta que la falúa llegó al buque almirante. La tripulación de éste se encontraba disemiel cuadro que ofrecía el muelle en el momento de embarcarse el Rey, agolpándose la muche- nada en las vergas, y las baterías dispararon dumbre en los bordes de tierra, tremolando sus salvas. Hasta que termine el banquete será imposibanderas, haciendo sonar sus sirenas centenares d e vapores y haciendo atronadoras sal- ble tener detalles del mismo. Se sabe que asistirán el embajador, el cónsul, el gobernador, el vas de artillería los barcos de guerra. Como detalle curioso de la visita menciona- alcalde, los Sres. Maura y Ferrándiz y las deré que el Rey saludó á bordo á. éí Erzherzog más personas que tomaron asiento en la falúa Karl al SX: Rossi, representante de la casa Pe- Real. rrone, constructor de estos flamantes cruceros, Los barcos que seguían á la falúa Real saá los cuales S. M. consagró elogios. ludaban con sus banderas y con ¡vivas! á las Cuando el Rey dejó el barco extranjero y se tripulaciones de los cruceros austríacos. trasladó á nuestro Princesa, de Aslumas, cambió D. Alfonso, después de cambiar de traje en el uniforme de corenelaustriacp por el de Lan- el Princesa de Asturias, axa vestir uniforme ceros españoles. austríaco, se trasladó en un bote del barco esEl desembarco y el paseo á pie desde el mue- pañol al buque almirante austríaco Etzhesos lle al cuartel de Atarazanas por entre la mul- Karl titud, que saludaba cariñosamente al Rey, cauLa tripulación de éste y las del Erzhesog só muy buen efecto, porque nada hay que ha- Max y ErzJiezogFriedrichzQ. hallaban formadas. lague tanto á un pueblo como el ver que se La llegada del Monarca fué saludada con tiene confianza en él. salvas. En la carrera hasta la estación llamada de Al subir el Rey khpt oÁ Archiduque Carlos Francia formaron las tropas, pero no desple- fué recibido por el almirante Ziegíer, que le esgadas cubriendo la carrera, sino en secciones. peraba al pie de la escalera. Ya en los andenes, y después de revisar la La marinería formaba á lo largo de la borda. compañía de Infantería que hacía los honores, Al atracar la falúa Real, la música de á borel Rey expresaba jovial y decidor la íntima sa- do tocó la Marcha Real española. tisfacción que ha experimentado pasando estos Después de los saludos y presentaciones de dos días en Barcelona y su propósito de volver, rúbrica, D. Alfonso, acompañado por el almiAl arrancar el tren hubo muchos y muy ca- rante austríaco, y seguido por su acompañalurosos ¡vivas! al Rey y á Maura. miento y el Bstado Mayor de la, escuadra, reEn el expreso de esta noche regresarán á corrió el barco, examinando detenidamente las Madrid los dtiques de Arión y de Tovar y partes principales. otras personalidades madrileñas, en cuyo honor dio á mediodía un almuerzo el marqués de i p l banquete. Comillas á bordo del vapor Manuel Calvo. Seguidamente se dirigió al comedor, donHa terminado el viaje regio, cuyas impre- de tuvo lugar el banquete dado en su honor, siones optimistas anticipé. El éxito ha sido asistiendo á éste toda la regia comitiva y los grande para el Rey y tahibién para Maura. comandantes de los buques austríacos. E l efe tp de la estancia del Rey ha sido inEl Rey daba la derecha al almirante Ziegler mejorable. El entusiasmo de la aristocracia, de y al ministro de Marina, general Ferrándiz; y las clases industriales y comerciales, de los es- la izquierda al capitán de navio austríaco, von tudiantes, de las mujeres y de gran parte de la Kohene; al capitán general de Cataluña, al algente trabajadora, tributando sinceras ovacio- calde de Barcelotia y al cónsul de Austria. nes al Soberano, son más de estimar si se tieFrente al Rey se había sentado el embajador ne en cuenta que el carácter catalán es serio y de Austria, el cual tenía á su derecha al señor poco dado á arrebatos. Maura, al capitán de navio Bouzumiz y al goLas autoridades, y especialmente el gober- bernador, Sr. Ossorio, y á su izquierda al dunador civil, Sr. Ossorio y Gallardo, merecen que de Sotomayor y al capitán de navio auscon justicia aplausos. En sus disposiciones ha tríaco von Lainns. habido tacto, acierto y buena fortuna. No puede pedirse más. brindis. L osDurante el acto, se levantó el almirante ALFONSO R. SANTA MARÍA Ziegler pronunciando un sentido brindis para agradecer al Rey, en nombre de todos los ofiBARCELONA, 1 1 12 M ciales á sus órdenes, el honor que les había dispensado al visitar los buques austríacos. ReI nvitaciones al Rey. Son muchos los requerimientos de respeto cordó los lazos de parentesco que unen á las y afecto dirigidos á D. Alfonso para que pro- Reales familias de España y Austria. Dijo desrrogue y difiera algún tiempo más su regreso pués que la fecha de esta visita quedará escriá Madrid; pero S. M. ha expresado á todos su ta en letras de oro en los anales de la Marina austríaca. sentimiento de no poder. complacerlos. Al terminar levantó s u c o p a befeieud p e r l a Así ha, ocurrido con la Asociación áe Cazadores, que deseaba que el Rey asistiese á una salud del Rey, de la Reina y de la familia Real, y, por la grandeza y prosperidad de la Marina cacería organizada en su obsequio. Igualmente se ha excusado de. aceptar la in- española, daüdo ai final un ¡viva el ReyJ CRÓNICA T E L E F Ó NICA D E NUESTRO ENVIADO ESPECIAL vitación del Orfeón Catalán para visitar su nuevo edificio, hace pocos días inaugurado. Quería el Club Náutico de Barcelona conducir en uno de us 30 tes á D. Alfonso desde el puerto á los biiqííes austríacos; pero el Rey ha tenido que rehusar tal ofrecimiento, dado el carácter oficial de su visita á la escuadra. R D. Alfonso agradeció la frases pronunciadas por el almirante, añadiendo que se mostraba Orgull so por visitar, siendo esta la priinera vez, un buque austríaco. Felicitó seguidamente al almirante por el aseo y disciplina observada á bordo. Señalando el retrato del archiduque Carlos, expuesto en la galería del comedor, dijo que sentía correr en sus venas sangre de Ips HapS burgo Al terminar manifestó que llevaba con mt. cho orgullo el uniforme austríaco, bebiendo luego por el emperador Francisco José y la imperial familia austríaca. D. Alfonso pronunció su brindis en francés y el almirante en alemán, siendo ambos dis cursos improvisados. Todos los asistentes vestían uniforme da gala. Durante el acto estuvo tocando la charanga, de á bordo. D. Alfonso recorrió el acorazado, examinando su artillado y enterándose de todos sus detalles, i tierra. A A las tres se retiró el Monarca, siendo des- pedido con los mismos hono es que á la Uega. da y marchando al Princesa de Asturias para quitarse el uniforme y ponerse un traje de viaje. Las autoridades regresaron á tierra directamente. Los buques, así extranjeros como nacionales, hicieron las salvas de ordenanza, lo mismo á la llegada que á la salida del Rey. BARCELONA, I I 5 T 3 Risita militar. Después de visitar el Princesa de Asturias D. Alfonso y su comitiva trasladáronse al Cuartel de Atarazanas, que recorrió el Rey, quedando muy satisfecho. También visitó el Rey los cuarteles de Artillería y de Ingenieros, y el Parque de Artillería. Audiencias. Media hora antes de la fijada para la marcha, recibió en la Capitanía general á las entidades y personalidades á quienes había concedido audiencia, marchando seguidamente á la estación. SAnCELON l, 1 1 6 T treinta A las cinco y Madrid. y cinco salió el trea Real para La despedida hecha al Monarca ha sido cariñosísima y entusiasta. Con las autoridades y numerosas comisione, de los Centros y Sociedades, se había reunido en la estación enornie público, que aplaudió y vitoreó al Soberpr. o. D. Alfonso se despidió aíectuosamciite de la- autoridades, manife stando al alcalde, Sr. SanUehy, que estaba muy agradecido á las manifestaciones de simpatía del pueblo barcelonés. El Sr. Maura se mostró también muy satisfecho. El Rey ha mandado entregar al alcalde 5.000 pesetas para los pobres. El Sr. Maura dio ¡vivas! á Cataluña y á Barcelona, que fueron contestados con delirante entusiasmo. Al partir el tiren se hizo al Monarca una ova ción estruendosa. En el tren especial marchan también á Madrid el embajador de Austria- Hungría, el almirante Ziegler y una comisión de jefes y oficiales. Hasta Reus va el gobernador, Sr. Ossorio BARCELONA, 1 1 11 N, ü n c u e n t r o fúnebre. El tren Real se ha cruzado con otro pro cedente de Villafranea que llevaba sobre la cubierta de uno de los vagones, el cadáver de u n desconocido. Supónese que se trata de algún accidente casual, ocasionado por la caída desde un acantilado de los muchos que bordean la línea. BARCELONA, 1 1 IIN, arios detalles. Durante la visita del Monarca al parque de Artillería le fué presentado el capitán de la misma Arma Sr. Miquel, que resultó herido cuando examinaba una de las últimas bombas que se hallaron en la vía pública. Examinó después con gran atención unas ametralladoras y una máquina para construir cartuchos Mausser. Cuando el tren se detuvo en el apeadero de Gracia, los estudiantes, agrupados en el andén, aclamaron efusivamente al Monarca. El Rey, sonriente, se detuvo á conversar con ellcs y les estrechó afectuosamente la mano. BAnCELONA, 1 2 1 M ltimahora. Ha regresado el Sr. Ossorio y Gallardo, después de acompañar al Rey hasta la estación de Reus. El alcalde se despidió de S. M. dándole las gracias por el donativo que hizo y por haberse elegido el puerto de Barcelona para la visita d e la escuadra austro- húngara. El alcalde me ha dicho que el Estado no ha subvencionado las obras de reforma y que ni siquiera sabe, si se concederá la exención del pago de los derechos Reales que se tiene solicitada. La escuadra húngara permanecerá aquí hasta el martes, que zarpará para Milán. ZASAGOSA, 1 2 a M i Victoria. ü u el camino. Llegó el tren regio a l a s d o c e y cincuenta deteniéndose diez minutos. El Rey y Maura descansaban. El tren se ha detenido en Alcuneza una hora con objeto de llegar á la corte á hora oportuna para que pueda asistir á la estación la Reina