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NUMERO 1.009 A fi C. M A R T E S ¡o D E MARZO D E iqo 8 OCHO P A G I N A S EDICIÓN PAGINA 3 1 La carrera de automóviles Nueva York- París. Dificultades del camino. Uno de los carruajes atascado entre la nieve cerca de Chicago. DE L lU- USTRATION ra casadas con los representantes del mun- fadora artista de Les deux hommes, condecora- -Pues si te casas y necesitas para la tuya dc oficial... Y ¿sabéis lo que sucedería en el da con la Legión de Honor, la llaman la Pi- los auxilios de la tocología, ya te mandaré al Dr. momento en que una presidenta ó una mi- qúense de cothuarnes... que á Mormet Sully, el Ramírez, que es hombre- -y joven. ¡No nistra pusiera sus pies en el salón? Que le regisseur de la Comedia Francesa, le han bau- nada! me cites más al Ramírez ese, condeabandonarían airadas todas aquellas seño- tizado con el mote de le rougisseur genérale; ¿Condenada? ¿Por qué? E S B- A. M- E S Sí, s señores: las da- ra 5 para las cuales la mujer de un funciona- que á una señorita madura que se pasa la 1- -Por... por S AMUSENT... m a Parisinas se di- rio cualquiera de la República es la repre- vida buscando marido, la conocen por el bebé -No, mujer feminista. Él feminismo es una nada más. vierten honestaincansable; que á una dama, célebre por su mente organizando fiestas y kermeses muysentación de la guillotina. ¡Qué queréis! Un mala lengua y por su- mala voz, que aburre invenciónáde los hombres, que no debiera de aplicarse las mujeres. En vosotros, desgrasi, jlo de historia no ha logrado borrar los curiosas en provecho de los pobres. Ayer la ar. tiguos rencores... á sus invitados cantándoles trozos de ópera ciadamente, sí cabe el feminismo. En nosotras, condesa de Greffullie y hoy Mad. de Porses de en cuanto puede, la llaman la serpeut á sonade, existir eso- -que es todo lo contrario, -se llahan ideado el nuevo procedimiento de ormaría masculinismo. sistamos, pues, á las modernas fiestas de y, en fin, que á esta estupenda poetisa de ganizar fiestas de caridad en sus propios- ¿Masculinista el sexo débil? gran renombre en París que no perdona mepalacios, fiestas que producen muchos miles r caridad y comamos cuando nos ofrez- dio ni ocasión para hacerse la reclame, la han- -El débil es el de los hombres, que á menun algunos de estos suntuosos banquetes, do precisan vigorizarse. de francos, porque en ellas todo cuesta dinero, desde el programa que os ofrecen los cuidando de adquirir de antemano un pe- encontrado un mote digno de ella: Múdame- ¡Calla! ¿Quemarás los libros? -No. lacayos de calzón corto y media de seda, queño carnet, para apuntar, como el don Pe- Réclamier... ¿Me regalarás, hasta la copa de champagne que os brindan enpito de El libre cambio, los días que nos han ¡Oh, sí! Yo me hubiera divertido mucho- ¿Vas loshacerme la pues? á competencia? sino señalados, para ahorrarnos el almuerzo oyendo todas estas cosas, y al salir de la el buffet. -Sin bromear: los libros ó yo. ó la cena... Este es un detalle absolutamen- fiesta y ver que el producto ascendía á va- -Tú... y los libros. La sociedad moderna- -esta gran sociedad te indispensable, porque en cuanto asisti- rios miles de francos, sentiríame satisfecho- -No, has de elegir. de refinadas elegancias- -se ampara en la mos á dos comidas las invitaciones se enre- pensando que había hecho una obra de ca- -Los libros. caridad para disfrazar pudorosa su deseo de d; m unas con otras y salen enganchadas ridad... ¿Qué decís? ¿Que la murmuración no- -Pues te casas con ellos. divertirse... No lo afeemos puesto que re- como las cerezas. tiene nada de caritativa? ¡Dios mío! ¡En algo- -Quedas invitado á la boda. sulta un beneficio positivo para los desheLas señoras se distraen así... Después de se ha de pasar el tiempo! ¡Mesdames Samn- -Gracias. Tengo que volverme á Salamanca redados, y siempre será más digna de alaen seguida. te. cena, á la hora del café, suele cantar una sent... banza una fiesta de esta naturaleza que el- -Buen viaje, Alberto. Y no olvides al docJosé JUAN CADENAS. cipletista afamada ó un artista de Montbaile suntuoso organizadp por una duquesa tor... n. artre, que van á ganar su cachet correspon- París, Marzo. sin más fin que el de divertir á sus amigos. ¡Peregrina! diente, y cobran 100, 200, 500 francos por- -Peregrina soy. Peregrina honrada que se Ivas grandes damas parisinas han resuelto distraer al auditorio durante media hora... aventura en el mundo de los hombres, borranasí otro problema: el de no tratar más mun- Estas grandes señoras no molestan á los do con su huella los estúpidos límites que vos ¿FEMINISMO? do que el que ellas juzgan grato, porque en artistas, creyéndoles suficientemente remutros, ¡egoístas! ponéis á las mujeres. PeregriParís, dentro del gran mundo que brilla, hay nerados con el favor que les dispensan invina de voluntad, que no os teme, porque el mecronista, muchos pequeños mundillos, cerrados los tándoles á su casa, y los hacen un regalo en I ÍNASUPERHEM- tEl n e O r c olectores, jor guardián de una mujer es ella misma. ie stumbre P unos para los otros, que viven y se agitan metálico... Hay muchos artistas en París RRA Y SU AMOR- -Cuando puede. BRA Y bU AMOR escucharlo todo y meencerrados en sus respectivos círculos y que ganan más trabajando en los salones- -Cuando quiere. No creas también que hasditarlo todo, para, depués, comentarlo todo... componen todo un sistema planetario. nos hacéis falta los hombres. Ni que contratados en un teatro todo el año... Es éste un feo vicio, y, como tal, reprobable; ta para eso maridos sabéis guardarnos. I, a aristocracia antigua continúa alejada Estos banquetes se celebran por la. no- pero el perdón borra la culpa, y vosotros, su- aun siendolo pretendería nunca. -Yo no de todo custodiando la vieja tradición legi- che... Las fiestas de caridad tienen lugar por premo juez del que escribe, le perdonaréis. Ano- ¿Ser marido? timista y viendo disminuir sus rentas, pero la tarde... Y entré fiestas y banquetes mesda- che, sin rumbo prefijado, se dejaba llevar en tirano. que no la hablen de mezclarse con la alta n es pasan su tiempo y se divierten honesta- un tranvía por el solo gusto de ver persona- -Ser me dejarías emprender cuanto qui ¿Y jes y retenerles en su magín hasta el momenbanca burguesa... Esta, por su parte, triunfa mente, ya lo he dicho, muy ocupadas en los to preciso de darles á luz sobre las albas cuar- siera... y goza disfrutando los palacios más suntuo- preparativos de la mesa y del salón, de Ijas tillas maculadas luego por cualquiera crónica, -Todo... menos trabajar. sos, poseyendo las más ricas colecciones flores que han de adornar las estancias y de cuando una sabrosa conversación halagó sus- -Pero, hombre, cuando la mujer no tiene artísticas, los automóviles más rápidos, los las toilettes que han de luciroídos, ávidos de curiosidad. Ivos que habla- otros medios de fortuna que los de su trabajo, castillos más célebres y los pura sangre Sí... Vale más que se distraigan en el tewnis, ban- -una muchachita hermosa y un joven ¿por qué habéis de oponeros á que trabajé? -En sus labores. que más grandes victorias han conquistado murmurando en Ritz ó preparando fiestas apuesto, novios, sin duda, -indiscretamente lo- -Que son las vuestras. en el turf... A esta sociedad poderosa un si- de caridad, porque después de todo la cari- cuaces, se decían: ¿Las nuestras? ¡Tocóloga, tú... ¿Pretendes ser tocóloga... glo de bienestar y refinamiento intelectual dad puede servir para un montón de cosas, ¿No conoces ningún modisto, ni cocinero, ni... -Bs la misión más propia para una mujer la han dado la patente de nobleza, y orgullosa Hasta para proporcionar un pedazo de pan- ¡Calla, calla! Acaso tengas razón. Pero tus de substituir al hombre cuando se trata de la de sus riquezas, no quiere doblegarse ante al hambriento... manos bellas, de belleza ideal, no las concibo asistencia á otra mujer. aquella otra aristocracia de los viejos pergasin aroma y manejando un fórceps. ¿Y pensarás examinarte? minos... Ambas sociedades, ambos mun- ¡Qué poco aprecio hiciste de lo que valgo! -Y voy á clase diariamente, y en más de dos viven ajenos uno del otro, y para no A l regresar á París, ésta, es la primera im- una ocasión actué como auxiliar del Dr. Ra- -Y tú, qué poco me quieres, cuando, ni por 1 verse obligados á hacerse mutuas invitaciomí sacrificas tu capricho! presión que recibo leyendo uua invita- mírez. -Mi capricho, no; mi voluntad, mi entusiasnes que serían rechazadas, no organizan esas- -Que es hombre y joven... ón que ha llegado durante mi ausencia... mo. Quiero ser para mi marido algo más que- ¿Y qué? fiestas grandiosas para las que es necesario Lamentémoslo por los desvalidos que tenun juguete: quiero adorarle, y con mi adora- ¡Nada! invitar mucha gente. Y han inventado dos drán unos cuantos francos menos, los pocos ción hacerle ofrenda de mi trabajo. Si á mí no- ¿No te gusta? sistemas novísimos: uno es la, kermese de ca- francos que yo hubiera podido pagar por me ofende que trabaje él, ¿por qué ha de ofen- -Si te dijera que sí, te mentiría. ridad; otro, la comida... el programa y por una naranjada que sederle que trabaje yo? -No es pecado el saber. -La mujer, mujer siempre. En efecto... En un banquete los invitados guramente me habría ofrecido alguna de es- -Saber demasiado, sí. Y una mujer soltera- -Siempre, pero á la altura del hombre: frenpueden ser elegidos... En un baile, eL núme- tas criaturas adorables que os vacian el bol- vale más cuanto meaos sabe. te á frente, corazón á corazón, ¡no á sus planro de invitaciones ha de ser ilimitado... Los sillo en el buffet, llenándoos de cumplimien- -Bonita teoría. -Estudia en casa lo que quieras; fuera, no. tas como sierva inútil! diplomáticos fueron los qué primeramente tos y zalamerías... ¿Y en quién practico? pusieron en moda esta teoría, llevándola re Lamentémoslo también porque hubiése- -En ti misma... cuando te cases. mos murmurado un poco, y la murmuración sueltamente á la práctica. Y Peregrina, orgullosa, triunfante, ilumina- -Y si quiero ejercerla carrera... El día que un embajador cualquiera pre- es una de las cosas por la que los cronistas da, levantó sus ojos, retadores, hasta los del- -No te hace falta. lendiese dar un baile tendría que invitar más nos perecemos... Yo también me hubie- -Pero es que tú, ¡tú también! crees que la hombre, demandando la respuesta... ¿oí opamente alas ministras, subsecretarías, se reído muchísimo murmurando en esa mujer no puede dedicarse á ciertas profesiones? MIGUEL DB ZARRAGA directoras, en una palabra, á lodas las seño- fiesta, ai saber que á ia Sra. Bartel, la triuxi- -Según de quién sea la mujer. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C E N PARÍS Í