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NUMERO i.oo5 ABC. VIERNES 6 DE MARZO DE i 9 o8. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. deudo algunas compras por encargo de sus amos. Le abrió la puerta el dueño de a casa, que, al tanto ya de lo que ocurría, manifestó á Gabino que si quería hablar con la sirviente, la podía aguardar en la calle. Así lo hizo el pastor; dispúsose en la calle á esperar á su ex novia. No tardó mucho en llegar, y al verla, acercóse á ella, ten Mido animada conversación, que al poco rat 1 generó en violenta difeputa El galán insist ó ea sus pretensiones, y ella en sus negativas. -O te casas conmigo ó te mato- -exclamó Gabino- -No te canses- -contestó orenza, y apenas había pronunciado esta frase, cuando el mancebo la asestó varios golpes con un puñal que había sacado del bolsillo de la americana. La infeliz joven cayó al suelo bañada en sangre, y el agresor siguió todavía agrediéndola, jiasta que ya cansado y figurándose que la había muerto, la cesó de herir. PAGINA 5 TRIBUNALES PEDRADA LIMPIA El de Julio A- -de del día 17 Mediano á año 1904. diri gíanse por la carretera Collado Eecerril, Ángel y Raimundo Espinosa y un amigo de éstos, llamado Ángel Roca. Iban á firmar un documento que la seguridad de unos y otro reclamaba, y con este motivo hablaban de la cuestión que originara el viaie. V Al llegar al sitio denominado La Salinera, la conversación trocóse en disputa, y pasando de las palabras á los hechos agredieron á Roca Ángel y Raimundo. Al verse aquél acometido, sacó una navaja é intentó defenderse; pero no 3o consiguió, porque separándose un buen trecho ambos Espinosa, comenzaron á arrojarle piedras, con tan certera puntería y tal denuedo, que en un momento dieron con Roca en tierra, á pesar de la dureza de su apellido. Recogido lesionado y curadas á los veintisiete días las heridas que en la pedrea íecibiera, fueron procesados los dos agresores, compareciendo ayer en la Sección cuarta de lo criminal á responder de su delito. El fiscal entiende que se trata de unas lesiones menos graves y pide para Ángel y Rainundo la pena de seis meses de arresto mayor, pues en el hecho han concurrido dos circunstancias de agravación, la de abuso de superioridad y la de reincidencia. Los. Sres. Arcos y Arantave solicitaron en BUS informes la absolución de sus patrocinados, porque, en opinión de los defensores, obraron aquéllos en legítima defensa. termino también de modo sangriento, pues 1 procesado utilizó la NTRE PARIENTES Por o t r a rifi Llámase ella Lorenza Ochoa Moreno, de veinte años de edad, natural de un pueblo de G 1 idalajara, y prestaba sus servicios en el pi o segundo de la casa núm. 7 de la citada ralle. El es pastor de oficio, llámase Gabino Sánchez Moreno, tiene veintitrés años. Bl pastor y la criada se conocieron hace tres ó cuatro años. Lorenza llevaba entonces muy poco tiempo en Madrid. Gabino, que á la sazón había venido á la corte para visitar á una persona de su familia, rió á la criada, trabaron conversación y ambos se enamoraron perdd a perfidias de la ausencia. Asi las cosas, Gabino tuvo que ausentarse de Madrid en contra de sus deseos, y desde su pueblo no dejó de enderezar largas y amorosas epístolas á Lorenza. Pero ésta, á q iiien sin duda la ausencia habíala hecho olvidar su pasión, no contestó á ninguna de las cartas, llenando de ams ara y desesperación á Gabmo. El insistió, suplicando primero y amenazando después, cuando ya consideró que la llama amorosa se había extinguido en el pecho de su adorada. Pero no se limitó a amenazar a í orenza, sino que también escribió al pueblo de Guadalajara en que reside la madre de aquélla, diciéndola que si no lograba casarse con su hija acabaría por matarla. 1 a víctima. Mientras el detenido era conducido á la Comisaría, los guardias de Segundad núrrie ros 215 y 473, auxiliados de varias personas, transportaron á Lorenza á la Casa de Socorro Allí los médicos de guardia, Sres. Guinea é Idigoras, ayudados por el practicante Sr. Vei ga, reconocjigon á la infeliz sirviente. Esta presentaba siete heridas de dos á cince centímetros de extensión, situadas dos en el pecho, otras dos en el costado izquierdo y lar restantes en la parte anterior y posterior del brazo del mismo lado, aparte de algunas lesio nes en la mano Después de terminada la. asisteneia facultativa, Lorenza ímé trasladada en una camilla al hospital de la Princesa, en el que ocupa la cama núm. 21 de la sala de Santa Teresa. p l arma. J Como ya queda dicho, el arma empleada por el asesino es un puñal. v Para dar idea de la fuerza empleada por el criminal, basta decir que la punta del arma quedó completamente doblada. -pl Juzgado óf guardia. El Juzgado, que no tuvo conocimiento del hecho hasta bien entrada la tarde, se dirigió á las siete y media al Hospital para tomar declaración á la herida. Constituían ej Juzgado el juez Sr. Lujan, el escribano Sr. Rivero y el alguacil Cabrero. Lorenza confirmó lo que dejamos expuesto. El criminal, después de ratificarse en lo que había dicho, ingresó en la cárcel. E a que navaja como argumento decisivo, compareció ayer ea la Sección segunda Francisco Pernal. El fiscal, teniendo en cuenta que el agredido era pariente del agresor, que la herid a tardó más de quince días en curar y, por último, que causó deformidad en el rostro fíde la víctima, apreció la agravante dé paren tsco v pidió para eljprocesado Pera as seis i, mese; v veintiún días de prisión rnaj El defensor, D. Joaquín del Moral, solicita en un elocuente informe que se considerara el hecho como constitutivo de una falta. C u la Sección tercera comenzó á verse una causa por delito de violación, y en la segunda otra por uso de nombre supuesto y tenencia de útües para el robo. Los procesados en esta última causa son Anselmo de Santa Catalina y Nicolasa Clemente. UN PASANTE prisión del agresor, Gabino entonces se marchó tranquilamente, deteniéndose un momento en la esquina de la calle de Hortaleza para contemplar á su víctima y seguramente hubiera desaparecido á no ser por un médico que había contemplado toda la escena y que dio orden al guardia nú mero 492 para que detuviera al asesino. Este no opuso resistencia alguna; entregó el puñal al guardia, y convenientemente sujeto l crimen. Gabino decidió venir nuevamente á Ma- se dejó conducir á la Comisaría del Hospicio. drid con objeto de poner fin á un estado de coUna vez en este centro policíaco, se confesó sas que él juzgaba intolerable. autor del delito, expHcándolóJíp oco más ó meAyer, en las primeras horas de la tarde, el nos en la forma que queda relatado. pastor se dirigió á la casa en que servía Lo A las seis y media de la tarde fue conducido renza, en ocasión enque ésta se hallaba ha- al Juzgado de guardia. A CÁMARAS EXTRANJERAS POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR PARÍS, S, S i -J JUÍ onsieur Cailiaux ha presentado á la Cáma ra una petición de créditos suplementanos por valor de 15 millones para las operaciones de Marruecos, destinados especialmente á la reconstitución de los aprovisionamientos de guerra y que serán tomados de las reservas de Argelia. La Comisión de presupuestos pedirá al Go bierno explicaciones concernientes á las reparaciones de los buques enviados á Marruecos Después fue puesta á debate la interpelación sobre los retiros obreros; que fue explanada por Gaillard Bancel. Paul Constans censuró al Gobierno por el abandono en que tiene este asunto. Viviani manifestó que el proletariado espera con impaciencia un proyecto acerca del mismo. BRUSELAS, S, 6 T, EL CRIMEN DE AYER EL PASTOR Y LA CRIADA A ntecedentes. El desvío de una mujer que no puede resignarse á amar por fuerza y la testarudez de un amante despechado que fía á los filos de un puñal los rencores de su pasión no correspondida, constituyen la trama del sangriento Suceso desarrollado ayer tarde en la calle de Hernán Cortés. El tipo del matón profesional no interviene or esta vez en el drama; él es un pastor tozuo, como buen aragonés, que viene de su pue blo á Madrid, dispuesto á que le quieran ó á matar, y ella, la sirviente vulgar que no quiere, porque se ha cansado de un amor que comenzó á enfriarse con la ausencia, y que responde pon esquiveces á los reiterados ruegos del galán M onsieur Schollart ha dejado sobre la Mesa el nuevo proyecto relativo a ¡iongo. Dicho proyecto, que ha causado favorable impresión, pasará á estudio de la Comisión colonial. BE) LI 5, II K, j i n el Landtag se ha presentado una proposl ción pidiendo que se concedan dietas á los diputados. Todos los partidos, excepto los polacos, son favorables á la petición. SI Gobierno ha aceptado también. CHINA Y JAPÓN POR CABLE DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR 1 ONOKES, í I X En el juzgado de guardia. El agresor, Gabino Sánchez Moreno (x) declarando ante el escribano Sr: Rjvero, que aparece en la fotografía con el birrete puesto. FOT. os rumores que han circulado estos días acerca de una próxima guerra entre China y el Japón, son exagerados. El Japón no ha enviado, como se ha dicho, un ultimátum y ambas potencias siguen negociando. ABC BIBLIOTECA DE: A B C 2 XA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES 89 XIX TERCETO DE PICAROS Delrue tomó un coche para ir más 1 pronto desde la calle de Saint Honoré al bulevar Haussmann. Estaba seguro de ser bien recibido por el barón, gracias ¿la buena noticia que le llevaba. tíressieu le tenía dicho: Me informará usted hora por hora de cuanto sucedo en el palacio de Kermor durante la crisis que estamos atravesando. ¿este estamos enorgullecía al canalla de Andrés, por tanto tiempo sometido y amenazado; este estamos: le asociaba al gran negocio en gestión y casi á la banca de Bressieu. ¡Ya veremos! -pensaba- -Cuando el papeUto haya sido roto; cuando yo reciba el medio millón, que está al caer; cuando sea libre absolutamente, libre como el aire, veremos grandes cosas. Bressieu ya no presume contnio; sabe que soy el arbitro de su suerte, el hombre indispensable de hov... y e mañana. Andrés exageraba sus Méritos. Cierto era. que el barón había dulcificado algo su tono en los últimos días; la banca le pesaba más cada vez, y el recuerdo de su último crimen no se había desvanecido aún. Aquel matrimonio aplazado por tres meses era la piedra ea que había tropezado. Tenía el temor constante de la catástrofe. Pero no por ello cejaba Delrue de ser el granuja, el falsario en poder de un amo que le perdería si se le antojara. La fotografís déla papeleta falsificada subsistiría siempre como pieza de convicción, y el cheque de 500.000 francos inscripto á la cuenta de Kermor y cobrado por su crt tario intendente, acabaría de anonadarle si se atreviera á rebelarse. B essieu, muy acompañado, como siempre, hablaba en el gran hall de su casa de banca de sus famosas minas Golden afirmando que era un negocio tan enorme, que no tenía ya ni una sola acción á la venta. Los ingleses y los alemanes, profundos conocedores del negocio, se las habían arrebatado todas, y él sentía no haberse quedado con algunas, porqtia aquéllos se iban á enriquecer fácilmente con el negocio que él había lanzado... Advirtió la llegada de Delrue y fue inmediatamente á su encuentro. -En sus ojos de usted leo que me trae pna buena noticia. Éxito inmejorable, señor barón- -le dijo el malvado, -y eso que no be realizado más que la mitad de mi plan Aún falta lo mejor. Un estorbo no ex ste, ya. -No olvide usted que sólo los muertos no- raelven. ul barón pensaba indudablemente en su víctisna si no ea s t íe ioidi tu. entos, que son el alma de los aparecidos. Terminó rápidamente su interrogatorio. De mod que ¿cuátfdo es la boda? -Antes de un mes, de seguro. -Está bien. Usted se felicitará de ello. Ahora vaya asted í llevar este telegrama f nudosamente de lo que yo ignoraba. El lacayo nuevo de tu padre y el cochero sabían también muchas cosas. -Chismes de escalera abajo. -Asi pensé yo, pero como desconfiaba, seguí á Juana y me convencí de la duplicidad de su conducta y de lo censurable de su proceder fuera de tu casa. ¿De modo que todas aquellas historias del faubourg del Temple, del baile etcétera? -Eran la pura verdad. Yo estaba amargado y ofendido. Cometí la tontería de tener una escena con ella en plena calle, Al verse sorprendida y en la im, posibilidad de negar la evidencia, tomó el partido de echarse á reir y... aquello acabó yéndonos á cenar juntos á su casa. Luego continuaron nuestras relaciones aquí mismo, en tu casa, y de esto me reconozco culpable para con tus padres y para contigo. -Pero ¿y su huida, su brusca desaparición la noche de mi llegada. -Fue obra mía y me envanezco de ella, aunque no sirva para redimirme de mi culpa. Apenas regresaste, comprendí que también á ti te había fascinad Juana, y me dio miedo. Era muy difícil y muy delicado advertirte, recién lleado, peio lo intenté, ¿te acuerdas? lo intenté sin resultado. Entonces, en ltimo recurso, la di una cantidad importante y la amenacé con contártelo todo si no desaparecía en el acto y para siempre. -Pues siendo así, ¿qué necesidad había de aquella comedia ae su carta, ni de abandonar sus ahorros? -Para despistaros, para impedir que la buscarais. Así se salvaba la situación para ella como para mí, que por la f Merza de las circunstancias me había convertido en cómplice suyo, pues para no serlo hubiera tenido que enterar á tu madre desde el primer día de qué casta de pájaro era la muchacha. ¡Ya! Comprendo; hiciste cuanto podías por abrirme los ojos primero y por ahogar mi afecto después. -Di tu amor. -Sí, un amor inmenso, el ensueño y el ideal de toda mi vida; un sentimiento que nadie podrá arrancarme del corazón ni del pensamiento; una pasión que tne matará poco á poco, pero seguramente. Puedes terminar, Delrue. Me has matado. -No, no es posible. Un soldado, un héroe como tú no puede ser vencido así. Rebélate contra la vergüenza, contra la deshonra... -En mí ya está todo muerto, Sigue. ¿Qué decías? -Nada más, ahora voy á advertir á tu padre que por un luto de familia me veo obligado á abandonarle; me despediré tamfeién de tu madre, y, por Último, si me lo permites, vendré á decirte adiós. Enrique se levantó nerviosamente. -Oye una cosa. Todo lo que me has dicho puede ser verdad, debe ser verdad, pero ¡no te creo! -Así pensaba yo antee te. o invgnoerme y por así no taino I cuenta ífc ofensa que me haces. La esperaba. -Te he oído, pero no he visto y dudaré hasta que la evidencia me queme los ojos y el corazón. ¿Con t e su letra? jtrn. f