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NUMERO i 004 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL ABC. JUEVES 5 DE MARZO DE 190 S. OCHO PAGINAS. EDICIÓN urgente para que ios envíen dinero, mas dinero, unos para buscar el desquite, otros para pagar la fonda y salir de aquí... Alguna vez en el silencio de la noche suena un disparo seco, y en medio de las sombras de los jardines un fogonazo brilla... ¡No es nada... Un desesperado que saluda por tiltima vez el morado pendón del castillo de Monaco... PAG 1 N 3 ABC EfsTLA L PALACIO DEL ¡Oh, Fortuna... Ciega oca fortuna, in JUEGO y quieta, caprichosa, tugaz é impalpable... Henos aquí en tu palacio sumisos y rendidos, dispuestos á tributarte los homenajes todos que de nosotros exijas... Diosa del capricho, tienes las puertas de tu templo abiertas y en tus altares recibes el óbolo que gentes de todas 1 as raías vienen á ofrecerte sacrificando á veces en tu honor riqueza, nombre, posición y vida... Vea yo en tus labios dibujarse una sonrisa, una sonrisa nada más, pero únicamente- para mí Disfrute un minuto sólo tus fugaces caricias, que si yo sé aprovechar ese minuto que me ofrezcas, mujer al fin, es posible que logre sujetarte y unir para siempre la suerte a mis empresas Es- grueso cuaderno y un lápiz y... comienza á apuntar... lín el guardarropa poaéis hacer mil observaciones... Cada individuo lo primero que hace al recibir la chapa es mirar el número... Vosotros no os podéis figurar las combinaciones que salen de este sencillo número... A este señor alto y seco le han entregado á cambio de su sombrero el número 124... Y miradle... Iyleva veinte minutos con la chapa en la mano y un cartón en la otra haciendo combinaciones matemáticas... El 124 es un número en el que quizá se encierra la indicación que la Fortuna le hace... ¿Creéis que no? Es una invitación para que juegue aquel señor el 1, el 2 y el cúchame... Vuelve liacia mí tu rostro, á fin de que pueda yo contemplarte defrente, y de ese río de oro que vas vertiendo por donde pasas haz que hasta aquí corra un pequeño arroyue lo, un hilillo dorado que nos consuele y alegre... ¡Si tú supieras! I a vida es tan amable, las mujeres son tan lindas, los modistos tan exigentes, los joyeros tan incitantes... la juventud tan breve... Si un día has de llamar á nuestras puertas, no aguardes á hacerlo cuando la vejez comienza á helar nuestras ilusiones, cuando ya no podemos disfrutar del beneficio de tus caricias... Ahora es cuando te necesitamos, y por eso te salimos al encuentro, te buscamos en tu dorado Palacio, sombra fugaz é impalpable, y corremos detrás de ti cuando creemos que pasas anunciándote con el tintineo del oro tafanfare gloriosa y triunfadora... ¡Oh, no ¡Yo te lo juro... Yo no vendré á solicitar tus miradas cuando los años me encorven, como estos viejos avaros que te persiguen sin descanso, sátiros vergonzosos, vampiros insaciables... No... Entonces no jte buscaré... Pero hoy sí; hoy te necesito; te llamo, te quiero, y, por conseguirte, realizaría los mayores imposibles y no vacilaría ante los más grandes sacrificios L las puertas de tu palacio, antes de penetrar en el sagrado recinto, he contemplado un i n s t a n t e desde lo alto de la escalinata el panorama encantador que te rodea... He visto los palacios suntuosos, los hoteles soberbios; he recreado mis ojos en estas divinas mujeres cuaja das de piedras preciosas, brillando rutilantes entre las sedas délos vestidos, y, caldeada por el esp l é n d i d o sol que abrasa, mi sangre corría precipitada circulando á latigazos... He comprendido en este instante todas las torturas de la ambición, y apretando con mano nerviosa el puñado de luises destinados al sacrificio, re- Y en tanto, la voz monótona del croupierdesesperadas porque á estos hombres rubios te que en esos 30 millones que percibirá y colorados no les gusta más que la cerve- Vuestra Alteza el corriente año, hay 20 luises suelto y decidido he penetrado en tu san- surge de todas las salas: za... El Casino también advierte la mudan- ganados con los puntos de una pluma... No tuario, dirigiéndome, ciego, allí donde oía el- ¡Messieursy faites le jeu! Y cuando la bola de marfil ha comenzado za, porque los alemanes no pierden, no se quiera nunca Vuestra Alteza Serenísima saalegre tintinear de las monedas de oro... á rodar vertiginosa, la voz monótona vuelve dejan arrebatar por el endiablado juego; cal- ber el trabajo que cuesta ganar 20 luises con culan, apuntan y ganan... ¡Ganan siempre! la pluma... á decir: José JUAN CADENAS. No son éstos los puntos que convienen, ¿Le jeu est- ujait p 5 jaos... Es curioso... Llegan las gentes á s Monte- Cario. Marzo. Un golpe seco indica que la bola per- y comienzan á mirarlos con malos ojos, pero la puerta del Casino, y cada cual oculta una superstición... ¿Veis ese señor gordo? diendo velocidad ha tropezado con el pri- sin decir la verdadera causa... I os llaman Se detiene y comienza á subir la escalinata mer obstáculo... Entonces la voz monótona groseros, mal educados, sucios... En realidad no los pueden ver, porque se llevan los con cuidado, á fin t de que coincida al llegar exclama: montones de oro sin hacer ruido, sin llamar á la puerta el paso que vaya á dar con el pie- Sien ne va plus Ha fallecido en esta corte D. Luis Drumen, ¡Y se acabó Lasciatc ogni speranza... Despe- la atención, sin acometer grandes jugadas persona muy conocida en la sociedad de Maderecho... Si no coincide exactamente, si en vez de traspasar el umbral con el p L dere- dios ya de vuestras posturas, porque veréis de esas que deslumhran á la galería; se lle- drid y en el mundo de los negocios, á los cuae les se dedicó hasta que pérdidas de fortuna cho, le corresponde hacerlo con el izquier- cómo no sale jamás el número que elegisteis van el dinero lenta, pero continuamente... L, as pobres cocoties que llegan llenas demermaron su cuantioso capital. do, da media vuelta y desciende de nuevo lá y todo se perderá, desde la postura mínima Estuvo Amalia de las Barescalera... ¡Ya no juega hoy! Y hasta el si- de cinco francos hasta la máxima de 180 ilusiones, á las cuarenta y ocho horas se cenas, hijacasado con doñaJuan, y hermana de del difunto D. guiente día tiene la paciencia de aguar- que el reglamento os permite jugar de ple- meten en el tren desesperadas, después de la marquesa de López Bayo. haber perdido todo lo que traían y sin ha- De su matrimonio deja dos hijos: doña Luino á un solo número... dar... ¡Todo se habrá perdido! Y veis saur a ÍOS ber encontrado un punto dadivoso que sa, casada con D. Nicolás Urcullu, agregado ¿Qué pensáis de esta pobre señora par? líL. ca que entie dos la bajan en brazos del 00- jardines hombres alocados, que gesticulan Lis invite á un vaso de agua... Si se acercan militar á nuestra Legación en Washington. y v. ne? ¿Creéis que viene por curiosidad? jOL, nerviosos, manotean y hacen monólogos... d un alemán enseñándole la sonrisa más D. Luis, conocido sportsman, ausente también o. Miradla... Saca un peqs. w. o fetiche, unjo- Bn un banco oculto contemplaréis alguna graciosa del repertorio, las contesta dándo- de España. jbadíto de coral y trata con él los billetes mujer llorosa... A dos pasos del Casino, en las un bufido... En varias iglesias de esta corte se celebraNo qttieren nacía con xas irán cesas, y sa- ron ayer misas en sufragio por el alma del e Banco... Después penetra en la sala de la oficina de Correo advertiréis la animajuegos, la instalan en un sillón, la dan un ción constante de los que van á teles, raEiar len del Casino aorochándose bien el palelot ilustre ex presidente del Congreso D. Francis- y mirando con desconfianza á todos lados. Cuando llegan al hotel, se instalan en la mesa redonda y allí se festejan unos á otros la buena suerte, descorchando botellas de vinos caros, que beben con golosa delectación... Cada cual tiene su sistema, su truc, y todos ganan, todos ganan... Claro es que se conforman con mu poca cosa y no lesfalucinan los miles de francor 1 e dicho que todos pierden? No... Aquí Mi vecino de mesa me enseñaba hoy su cor- tenéis á los alemanes que vienen á si- net, donde lleva registrado día por día el intiar el dinero francés... Es una nube la que greso del juego... En tres meses que hace este año ha caído en Monte- Cario, y todos, que está en Monte- Cario, el día que menos absolutamente todos ganan... Son fríos, ra- ha ganado 160 francos... ¡Y no dice el secrezonadores, calculistas y ni se acaloran ni se to ni á tiros! ciegan. L, os calculadores- -decía NapoNo dice más sino que todo es cuestión de cálculo y que para jugar hay que desechar las supersticiones... Los supersticiosos son los clientes que convienen á las casas de juego... Los calculistas, no... Pero si fuera verdad, todo el mundo ganaría y no tendría más que comprar cualquiera de los libros que aquí se venden en todos los idiomas, recomendando diversos procedimientos... Los supersticiosos desprecian á su vez á los calculistas y prefieren á los sanos con sej os de un libro cualquiera, la suerte que parece brindarles la giba de cualquiera de los jorobados que en Monte- Cario se ganan la vida... Estos son los que hacen fortuna, y jorobado hay que, vesMonre- Carlo. La terraza del Casino á las doce de la mañana. tido de smoking y tumbado en un rin 4 primero; después el 12 y el 24; á conti- león- -concluirán con las casas de juego. cón, espera que lleguen los parroquianos, nuación el 7, porque sumados los tres nú- L OS alemanes ponen en- práctica el precep- que no vacilan en ofrecerle un luis con tal meros- -1+ 2+ 4- -hacen 7, ó no hay mate- to de Goethe: El genio es la paciencia Y que los deje pasarle la mano suavemente... máticas en la tierra; más tarde el 3, porque aquí están llevándoselo todo pacientemen- El smoking tiene brillo en la espalda ya, +2, suman 3; luego el 6, porque 2- f 4 ha- te... No gastan más que lo estrictamente pero el jorobado se lleva todos los días á su cen 6; y el 16, porque 124- 4, s o n 6; y el preciso, viven en hoteles modestos, y desde casa 500 ó 600 francos... 25, porque 1+ 24 hacen un total de 25... ¡Oh, las once de la mañana, hora en que la banca Y en ej Casino os dicen quienes son los lá lá! ¡Calculad la serie de combinaciones comienza á funcionar, hasta las once de la que pierden más... ¿No lo acertáis? Italiaque está haciendo ese señor alto y seco, an- noche, en que se anuncian solemnemente nos y rusos. tes de jugar, delante de este sencillo núme- las tres últimas están observando juego, Las dos naciones más supersticiosas. ro 124 que ostenta la chapa que le han dado calculando, estudiando, haciendo anotacioA dios, Fortuna... Una vez en la vida he en el guardarropa... Pues todavía hay otros nes y númerosHan echado de Monte- Cario á la gente salido á tu encuentro, he solicitado tu que miran si el número es divisible por tres, y le suman, le restan, le multiplican, le chic, á los rusos, á los ingleses, á los ameri- caricia suave, he tenido la esperanza de po dividen, le extraen la raíz y hacen verdade- canos, que se han ido á vivir á Niza, á Men- seerte... Pasaste por mi lado y de tu oro sólo tón ó á Villafranca. I as dcmi- mondaines están advertí el rumor... Después te alejaste... Me ras locurashas engañado... Yo venía á que me dieras algo de lo que á tontas y á locas desparramas, y no sólo no me has complacido, sino que no dándome nada... me has robado lo que traía... Has hecho como esos pececillos de colores que se comen el cebo y se alejan, dejando al pescador burlado. ¡Adiós, Fortuna... Y adiós también sueños de ambición y poder, palacios grandiosos, trenes soberbios, bellezas triunfadoras... jNo! No está la Fortuna para el que viene á buscarla... Mujer al fin, es caprichosa y liviana; y aquí, en su palacio espléndido, se ofrece, pero no se entregaSerenísimo Señor, príncipe augusto, Soberano de este pais verde siempre, como el tapete de las Monte- Cario. Una de ¡as salas de jueg 3 del Casino. mesas dejuego, cons- DE SOCIEDAD