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NUMERO i.ooi M B C. L U N E S 2 D E MARZO D E 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 5 elevan sus amplísimas copas algunas encinas ticulo el Doctor, hallará el curioso tal pruefoi, 9 a escuadra austro- húngara. Se ha confirmado oficialmente que la es- secutaras, que defienden con su grata sombra pues dije allí, en una nota á que muy luego ae de volver á referirme: Para dar idea de la n la tienda de telas establecida en la calle cuadra amstro- húngara llegará á este puerto de los rigores del sol estival. Por lo tocante á la fauna del Bosque, el autor mucha caza menor que en el Bosque de Doña de la Luna, esquina á la Corredera, se el día g, permaneciendo hasta el 14. Los marinos serán invitados á la inaugura- de la relación mencionada afirmó que no había Ana había, extractaré una antigua escritura: produjo ayer mañana un incendio. parque real en Europa que tuviese tanta varie- en 16 de Julio de 1599 el capitán Antonio de El fuego, que al parecer comenzó en ei esca- ción de algunas obras y apertura de calles. dad de caza como aquél tenía en su recinto: ja- Silva, en nombre de nuestro D. Manuel, á la parate de la calle de la Corredera, tomó er poco balíes, asi serranos 6 déla tierra, como proceden- sazón conde de Niebla, vendió á Alonso de Ritiempo gran incremento, y ayudado por el as Sociedades pirenaicas. tes de la Costa Firme americana, venados y bera y á otros dos recoveros de Sevilla, en la ombustible de los géneros de la tienda, adLa Federación de Sociedades pirenaicas de San moradoquirió en sus comienzos caracteres alarmantes. celebrará un Congreso internacional en Per ciervos que se reproducían en grado asombro- collación! calle de Isidro (seguramentetres cosas la Caza, una de las so, gracias á la prohibición de tirar á las hem- res en la Avisado el servicio de incendios, acudió in- pignan y vendrán á terminar sus sesiones á ganar en Sevilla, y el cerval, oiediatamente, y gracias á la rapidez y acierto 3 arceloua el día 18. Aquí se les obsequiará bras; el gato montes, el clavo se distingueó el que el Rey tenía por Coloquio que pasó según Cienlre lince, el último de los cuales por di o Cervantes en el con que funcionó, logró localizar el siniestro, con varias excursiones. su magnitud, que llega á ser como la de un pióuy Berganza) toda la caza de conejos que limitándolo á la tienda, y quedando una hora perro de presa, por la hermosura de su piel ru- hubiere y se cazare en el Bosque que su semás tarde completamente acabado. bia, manchada graciosamente de negro, por la ñoría tiene, que se dize de doña Ana, á las Poco después de haberse iniciado acudió al ligereza de sus movimientos, por su astucia y rrosinas desde el 20 de Julio hasta el 20 de lugar del suceso el marqués del Vadillo. por el brillo penetrante desús ojos. Si tuviese Noviembre del dicho año, veinte días masó La tienda era propiedad de D. Esteban II la cola larga podría tomarse por un hermoso, menos, á la voluntad del Conde. Entre las conSáinz, y en el momento de ocurrir el siniestro L BOSQUE DE Así se llamó en los si- tigre... También abundan el lobo, la zorra, el diciones estipuladas figuraban las siguientes: se encontraban en ella los dependiente! Doglos xvi y XVII la gran alimañas, ha de dar en la temporada mingo Sanz y Emiliano Yuros. DOÑA ANA 3 e extensión de terreno tejón, los melones y otras por lo que todo amén Que su señoríaconejos, ó más, quantos su sede los conejas y liebres y hace á jos hasta ocho mil El Juzgado de guardia también se personó en el establecimiento, comenzando la instruc- que dicen ahora Coto de Doña Ana, ó de Oñana, mamíferos. La ornitología no es menos rica ñoría diere que los recoveros los habían de ción de las diligencias y ordenando lapiesen- pronunciado á lo campesino de Andalucía, y y vanada: además de la perdiz, la becada y el pagar al contado, á medida que los fuesen reque se compone de las dehesas que en tiempos sisón, acogen las lagunas una prodigiosa re- cibiendo, á tres reales cada par; que no se hatación de los dependientes en el Juzgado. de cazar los jueves ni las Carrizal y de gansos, zarzaretas y otras aves Se ignora la cuantía de las pérdidas, aunque más remotos se llamaron del ya sabemos, ala unión de patos, cuervos forman columnas que bía y que, habiendo gazapos vísperas de vigilia, magallones, pasaHiguera. Está situado, como l a acuátiles. Los Be supone sean de alguna consideración. protocolos orilla derecha del Guadalquivir, y lo limitan y obscurecen el sol. En la laguna de Santa Ola- sen tres por dos conejos. (Archivo de a bañan, por el, este, el dicho río, el Océano por lla, próxima al palacio, se ven los cisnes nadar de Sevilla, Diego de la Barrera, libro 2. de 1599, ú sur y una grande llanura inarismeña por el con graciosos y gallardos movimientos... De folio 667. aorte. Forma, por tanto, una península, unida perdices, codornices, tórtolas, palomas torca- Por los dos citados documentos se echa de ver, los terrenos de Airnonte (I- Iuelva) y aun por ces, un sin fin; y entre l s aves no comestibles, y ya el Doctor Thebussem cuidó de advertirlo, que POR TELÉGRAFO iisula pasó para muchos: la isla de caza delDu- el milano y las águilas, desde la real hasta la el nombre de Doña Ana se le dio al Bosque desDE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR ue lláinanla á veces en 1 diversas relaciones an enana, así como la urraca, la moñuda y la pi- pués de la fecha del primero (1495) y antes de LISBOA, I I I iguas. Tiene nueve leguas de longitud, su an- caza. Y en la laguna mencionada, y en otra que la del segundo (1599) Mas ¿de qué Doña Ana chura varía desde dos hasta cinco y en la ac- llaman la Retuerta, se reproducen prodigiosa- se denominó asi? El Doctor cree que de doña a disolución de las Cámaras. Ana de Aragón, mujer de dos de aquellos proVarios prohombres políticos son de opi- tualidad su superficie pasa de 25.000 hectáreas, mente el galápago y la tortuga. La flora es variadísima. Además del pino, la ceres: de D. Alonso y de D. Juan, hermanos, nión que la Cámara de diputados no debería jues ha adquirido y agregadoie algunos preser disuelta, aun en la más rigurosa observan- dios limítrofes el opulento jerezano D. Guiller- encina y el alcornoque, abundan, formando duques quinto y sexto; la que tuvo por paje al cia de las fórmulas constitucionales; pero la mío Garvey, á quien pertenece la famosa finca apretadas manchas, inaccesibles al hombre y endiablado novelador Feliciano de Silva, tan que sirven de abrigo y defensa á la caza ma- justamente vapulado por Miguel de Cervantes. inmensa mayoría acepta el acuerdo adoptado iesJe el año postrero del pasado siglo. En tres zonas ó porciones casi iguales en ex- yor, los brezos, lentiscos, sabinas, enebros y Pero con tan buenos y aun mejores motivos por unanimidad por el Consejo de Estado. a te nsión consideraba dividido este Bosque don otros cien linajes de arbustos. Una grande ex- puede creerse que la D. Ana cuyo nombre a Rafael Sánchez, autor de una relación muy tensión del suelo está poblada de montes blan- dieron al Bosque fue D. Ana de Silva y de os franquistas. Coto de Algunos franquistas quieren recabar su curiosa, que intituló Una cacería en elGaditana cos, que la gente del país llama saguazales, y en Mendoza, hija de los Príncipes de Eboli y muséptimo duque, con quien que, sabrosa independencia respecto á todo compromiso de üñana y años dada á luz en la Revista cerca de los cuales, en lo tierno de ellos, tienen también jer de D. Alonso, el corte el día 4 de Marzo de casó en esta villa y de 1840, fue reimpresa comida las reses cervunas. Abundan cooperación y silencio, á fin de conte ta. r á los pur los u. iedio siglo después, en tirada de cincuenta las plantas aromáticas, tales como el romero y 1574. Este duque, de nada feliz memoria, que, ataques que se les han dirigido. ejemplaies numerados, por mi docto amigo el el almoradux, y, lejos de ser escasa de aguas según acertada frase de su mujer, no era homSr. Duque de T Serclaes, entendidísimo biblió- esta admirable península, tiénelas acá y allá, de bre para el mar ni para la tierra y á quien l Rey, de paseo. Eilo. La zona primera y más próxima al río es grato sabor y exquisita finura, como que les llamaban el dios de los atunes, aludiendo á que El rey D. Manuel, acompañado de un la más pintoresca y agradable. Cúbrenla pinos sirve de filtro limpia y menuda arena. En re- era dueño de las almadrabas y tan cobarde ayudante de campo, ha dado hoy un largo pa- muy frondosos y su terreno e 3 tá formado de solución, la omnipotencia divina ha juntado y como los atunes mismos, murió en 1615 y á él seo á caballo por el parque del palacio de las ondulaciones suaves y de pequeñas colinas como hermanado alli maravillosamente el cali- y á D. a Ana se refirió en 1612 fray Pedro Necesidades. llenas de verdor, de frescura, de voluptuosi- dísimo desierto de la Libia y los deliciosos va- Beltrán, en la interesante aunque un poquito ripiosa genealogía poética de aquella familia: dad... Eu vez del pa orydel asombro que lles de la Orotava. PARÍS, I 3 T causan otros panoramas notables, allí se goza El muy erudito y ameno escritor que se enYa se casa con dona Ana a amnistía. de Silva y Mendosa, hermana Los periódicos publican hoy despachos de Id tranquilidad de una naturaleza apacible y galana, pero que no se encubre ni oculta, con el en dominio, de la Luna; sosegada, cuando, recostado sobre la base de popular seudónimo de El Doctor Thebussem de Lisboa, que contienen la noticia de que en en dich? de la Fortuna, breve se publicará un decreto concediéndola una triple colina formada en anfiteatro, el ca- (porque ya este seudónimo no es capuz, smo y en discreción, de Diana. amnistía para todos los delitos políticos y co- zador hiende con sw vista los intersticios del corona) publicó en La Ilustración Española y arbolado, la retiene en la vasta planicie de las Americana (1907) una harto curiosa monografía metidos por medio de la Prensa. Silva, en ser franca y vistosa. marismas, brillante con los rayos del sol como que intituló Coto de Doña Ana, y que ha reproy tilva, en ser fructuosa, una sábana de azogue y de acero bruñido, di- ducido poco ha en s Quinta ración de artículos. y tilva, en fin, do plantó visa las risueñas alturas de Lebrija, y r a á Allí, sobre esbozar la 6i ólio ¿rafla del Coto, dio euantas flores inventó la naturaleza hermosa. fijaila en el horizonte, donde se dibujan las á conocer una carta en que el tercer duque sierras de Ronda, coronadas por la mole in- (M 9 S) pidió á su ciudad de Medina Sidonia A tal señora aludí yo en la precitada nota POR TELEFONO mensa de la Cabeza del Moro que hiciese coger y le enviase algunos eno- de mi libro, al escribir las siguientes palabras: DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR De pronto, al llegar á la segunda zona, des- dios, porque yo quiero- -añadía- -mandar De la historia y las tradiciones de este bosque DOMINGO, J, iT. aparece toda señal de vegetación. Aquello es echar en el Bosque que en esta mi villa de San- podría hacerse un opúsculo muy curioso: alguun mar de arena, sin otro límite que el hori- lúcar mando hacer quantos ciervos y venados na de ellas está directamente relacionada con l viaje del Rey. Al banquete íntimo celebrado en el domi- zonte. El viento de Levante, que es el simún averse pudieren... Extractó además una inte- las referencias de Cervantes en el Quijote (parcilio del alcalde, asistieron el gobernador y e de aquella abreviada copia del gran desierto resante escritura de venta- de los conejos que te I, capítulo XVIII) á la sin par Miulina, hija Capitán general, tratando de la próxima llega- arábigo, amontona á su capricho aquella are- hubiese en el Bosque que se dice de doña del duque Alfeñiquen del Algarbe, y á Esbartafida de D. Alfonso y ultimando detalles de su na, ó la avienta y extiende. Ninguna señal de Ana (1559) pero esa piececita histórico- local lardo del Bosque, duque de Nerita. De todo esto vida aparece en este suelo; la huella del lobo la levanté yo en el selvático Archivo de pro- trataré muy despacio en el estudio históncoestancia en esta capital. Como ya se ha dicho, el Rey se alojará en 1 y del venado, lo mismo que las pisadas del tocolos de Sevilla, aunque manos amigas se la literario que he de intitular Timonel de CarcajoCapitauia y el Sr. Maura en el Gobierno civil. hombre, se borran en el momento mismo de hayan colgado del tahalí al Doctor para que na y Espartafilardo del Bosque (cabalmente ofreEl Círculo conservador ha acordado asistir á imprimirse, y es de admirar ei instinto de los la luzca. Y como la mentira es muy de caza- cido al Doctor Thebussem más de cuanto ha) guías, así como su maestría en atravesar terre- dores, quiero curarme en salud y probar mi porque es el caso que, ó todos mis calendarios cuantos actos acuda el, Mouarca. verdad. En la página 257 de mi libro Pedro EsLa juventud monárquica organizará una es- nos donde ninguna señal fija permanece mucho pinosa, honrado por la Real Academia Españo- mienten, ó con estas denominaciones aludió pecie de guardia Real alrededor de D. Alfonso. tiempo. La tercera zona ó porción es la me- la en 1904 y acabado de imprimir á 2 de Enero Cervantes, con sutil ironía, al gran timonel ó J- VO mía, v a o i a i t a u u i a u u u c i u a Trátase que el Rey visite Tarrasa, Sabadell, ti L) S 1 ti CSrSSciri CG. Es una vasta llanura poblada itv VÍJ. J xyw ¿j. y a a u u u v v. H U L U H U Í I S. -xyu iv general, siempre vencedor y jamás venado de Mataró y Vúlafranca. i 2 arbustos y en la cual, de trecho en trecho, de 1907, ó sea meses antes de publicar su ar- la infeliz armada Invencible, casado con ana UN FUEGO E L UNA JORNADA REAL E L L E L E BIBLIOTECA DE A B C 84 LA SEÑORITA DE LOS C 1 HN MILLONES 81 Precisamente aquellos días andaba el futuro suegro algo reacio; hacía raras t sitas al palacio ae los Kerrnor, y por su parte, Sidonia, enferma por la. emoción que le produjo la herida de Enrique había anunciado su viaje á Bois- le- Roi, para pasar una temporada en el campo cuidando de su salud. El marqués se prometió á sí mismo no volver á jugar sobre su palabra y no jugar fuerte. Para matar el tiempo sa dedicaba á examinar su situación económica en compañía de Delrue. Este sentía tentaciones de decirle: -Su situación de usted es muy clara; está usted en poder del barón, que es dueño de cuanto usted poseía y aún le debe usted algunos millones. El marqués se veía obligado á reconocer que aquel dichoso matrimonio lo arreglaría todo perfectamente. Su hijo ss había comprometido, y, como hombre de honor, cumpliría su palabra, aunque la desesperación le costase la yida. Todo esto estaba claro. Pero ¿y su conciencia? ¿y la intervención de la marquesa Elena? Por fin tomó un partido. Llamó aparte al médico de la casa v al cirujano célebre que asistían á su hijo, y les habló asi: -Señores, tengo mis razones para aplazar la boda de mi hijo hasta qae esté restablecido del todo y tranquilo. Creo que para su convalecencia le convendría mucho una temporada en el íijediodía. -Se impone esa temporada- -asintió el médico, sonriendo; -seis semana en Biarritz, por ejemplo. Tres meses, ni un día menos- -afirmó el irujano, sonrléndose también. El marqués de Kermor comunicó Ja notíci. i con la mayor cortesía á Bressleu, que la oyó consternado. ÁY cabo de una semana de agitación febril, durante la cual la marquesa apenas descansó cuidando á su hijo, éste se encontró fuera de peligro. En todo aquel tiempo, la marquesa había encontrado oportunidad de salir de casa dos ó tres veces, y en todas sus salidas se ocupó en indagar el paradero de Juana; pero sus esfuerzos resultaron ineficaces. Delrue había tomado todas las precauciones necesarias para que así ocurriese. La marquesa se dio por vencMa y resolvió plantear el problema á su hijo, en una conversación á solas, un día en que Enrique estaba tan abrumado como violento, furioso y excitado estuvo los días anteriores. ffijo mío- -le dijo, -ya no me Ijaolas de tu matrimonio ni de tu futura. -Es cierto, soy demasiado egoísta, sólo p. enso en mí. -Y en ella tamLiéu. Recordaba el conde vagamente sus ex abruptos del día siguiente de su aventura, cuando se negó á recibir al barón de Biessieu. ¿Habría revelado su secretó en un momento de fiebre? ¿Lo habrían descubierto Delrue ó su padre? J 3 n elia pienso mucho en Sidomít, el hada lináa áe loé xajllo es. ¿fi s tan hermosa! -Entiéndeme bien, Enrique; te hablo de Juana Le Brenn. Se sobresaltó, la sangre afluyó á su rostro, trató de megar... ¿Juana? X, a había olvidad -Sidonia, ¿tú aquí? ¿Estabas aquí? ¡Maldición! -Si, lo he oído todo; lo he visto todo; lo comprendo todo- -Era inevitable. -Tienes razón: era inevitable; todo ó nada. ¡Hija mía -Sí, tu hija. El otro ha mentido, lo presiento. -Ha mentido, pero ¿qué va á ser de mí? ¿qué voy á hacer con esto -Llévalo á mí cuarto, es lo más seguro. Allí no entra nadie. Al decir esto, le indicó la escalera por donde había bajado de sus habitaciones para ver, oír y- -según la frase de su padre- -recibir una lección de cosas El barón subió la escalera llevando á su víctima en brazos; era un peso muy ligero para sus fuerzas y más ligero aún para su conciencia. Sidonia cerró con llave la puerta del despacho y subió á su vez en busca de su padre. Un cuarto de hora después no quedaban huellas de la horrible tragedia; t caja de valores aparecía más limpia que nunca. La Roja comenzaba á aguerrirse en la pendiente del crimen. Eran infundados los temores de su padre de que le sorprendiera en la perpetración del asesinato. En cuanto á las revelaciones de lo pasado, ¿podía decirse que hubxefran sido revelaciones para ella? No, ella lo recordaba todo: el Cabo, la casa fie Ismael Bronn, los mineros ebrios de alcohol y de amor á la bella Ester, la sangre, el oro, un país montañoso de clima muy dulce. Aquello fue sus primeros años. Luego una escena de horrible carnicería, una matanza espantosa, los hombres convertidos en tigres, su madre acribillada á puñaladas, la Policía cercando la casa, otra bataüa con formidable tiroteo... Después la fuga, un viaje interminable al través del Océano, el éxodo bacía una región nevada con minas de oro también. Al cumplir les diez años, cambio completo de existencia, término del destierro, la navegación con rumbo á Francia, el país de la vida agradable; la tierra prometida. Y en París la banca del bulevar Hausstnann, el barón de Bressieu, el convento de los Pájaros hasta los dieciocho años. Antes la llamaban Raquel, ahora Sidonia... Todo esto se le aparece confuso porque nadie la ha hablado jamás de su infancia. Quiere á su padre, ó por lo menos le admira, pero no se deja engañar por él, con lo cual es más peligrosa. El sangriento aventurero, el falso barón de Bressieu tiene en su hija una cómplice y una discípula, al mismo tiempo que una auxiliar segura y discreta, como la necesita. No es posible ya retroceder. Allá arriba, precisamente sobre el comedor éonde almorzaban, había quedado la prueba del crimen, el cadáver aue había que hacer desaparecer. mmaitre a hotel había servido ya el café, los criados se habían retirado Solos por ñn el balaquero y su hija discuten en voz baja, combinando planes espantosos, y al cabo quedan perfectamente de acuerdo en sas decisiones- -Sí, laja mía; no hay otro recurso. Prepáralo todo para esta noche.