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ÜMÜRO LUNES 24 DE FEBRERO DE 1908. OCHO PAGINAS. ED 3 CION i OJMA 3 i V Campamento de Carabanchel. S. M el Rey, y á su izquierda el general Orozco, presenciando el desfile de la divisiór reforzada, de la cual es jefe éste DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN INGLATERRA 1 LOYD- GEORGE Todas las naciones eu ropeas, excepción hecha de Inglaterra, España y Portugal, tienen sus líneas férreas en poder del Estado, total ó parcialmente. En Inglaterra, hasta ahora, múltiples y acaso invencibles dificultades han impedido la nacionalización de los ferrocarriles. Esto es más de extrañar si se tiene en cuenta que se trata de un país en donde todos los servicios municipales están socializados. De hace algún tiempo á esta parte, el número de los que opinan que las redes ferroviarias deben pasar de las manos de los capitalistas á la directa especulación nacional, aumenta de día en día. Hay muchos y diversos factores que á ello contribuyen. Por lo pronto, las mercancías extranjeras disfrutan de tarifas especiales mucho más bajas que aquellas por que se rigen las de la Metrópoli. De ahí el que la competencia alemana se haga más aguda y terrible. El coínercio y la industria ingleses desean una nivelación, unificación de tarifas de transporte que les abroquele algo contra la impetuosa inundación de productos continentales, señaladamente las pacotillas teutonas. Pero, de otra parte, el enorme capital invertido en las líneas férreas inglesas (lo cual se debe á escandalosas y fraudulentas trabas que las Empresas sufrieron en sus comienzos) hace punto menos que imposible la nacionalización El Rey en el Campamento conversando con el presidente del Consejo. en un plazo breve. Esto no obstante, pocos días ha se presentó en The House of Conmous En primer término, á la izquierda, los ministros de Instrucción pública una moción relativa á este asunto, á lo cual y Gobernación. Mr. Llóyd- George hubo de replicar que se haría una amplia y concienzuda información ofi- calor y facundia preparó el terreno para el cial, á fin de conocer de un modo cierto si la triunfo de los radicales. Sir Henry, agradecido, nacionalización de los ferrocarriles es realiza- le recompensó con una cartera. Algunos torble, y caso de serlo si será provechosa. cieron el gesto. ¿Cuando se ha visto que nadie Él problema merece la pena de estuaiarse haya penetrado en el ministerio per saltum? No nondamente, y muy en especial para el público pasó mucho tiempo sin que la realidad vinieuna feliz iniciativa de Cánovas del Castillo español que viaja á 30 kilómetros por hora y ra á ponerse del lado de sir Henry. Muy rey al esfuerzo inteligente de Riaño, debe llega siempre tarde á su destino. cientemente aún, surgió amenazador conflicto Madrid el Museo de Reproducciones Artísticas, ¿Quién es Lloyd- George? A primera vistaes entre obreros y directores de las Compañías establecido en el casan del Retiro, verdadero an celta, con el cráneo muy grande, los ojos ferroviarias. La nación temblaba, presa de es- templo del Arte clásico. muy vivos y los bigotes muy lacios. Estos tres panto. Ni unos ni otros cedian. Lloyd- George Sus devotos sabrán disculpar y acaso agrarasgos distintivos de su arquitectura facial, intervino y propuso tan sabia fórmula de tran- dezcan que digamos aquí algo acerca de unos junto con otros más discretos caracteres, nos sacción, que unos y otros quedaron satisfe- nuevos y notables modelos con que el Muinforman, con la muda é inequívoca elocuencia chos. Otro tanto aconteció con la disputa de seo acaba de enriquecerse. de la forma, sobre la idiosincrasia de Lloyd- los tejedores en Lancashire. Se trata de los vaciados de tres figuras de George. El dilatado cráneo, noble y bien aboLloyd- George tiene cuarenta y cuatro años. los frontones del templo de la isla de Egina y vedado, tiene todas las trazas de albergar entre de la reconstitución completa del frontón occisus óseas paredes un vasto mundo mental. Los RAMÓN PÉREZ DE AYALA dental del mismo. ojos llamean con aquel perdurable ardor extáLondres, Febrero ioo8. La historia de los mármoles de Egina es cutico de los místicos ó de los revolucionarios. El bigotejo, que no se multiplica en varios y bruñidos mechones, como acontece con los devotos de Baco y de las potaciones rituales, pregona de modo indubitable que su posesor es abstemio. Sí; Lloyd- George es un poderoso cerebro, es un predicador arrebatado, es un radical y es un tedotaller (abstemio) Tal vez hayamos adivinado en su rostro todas estas cosas, porque ya las sabíamos de antemano; pero, de todas suertes, seguimos creyendo en la fisiomancia, si bien este arte tiene sus quiebras. Por ejemplo: no hemos podido averiguar que LloydGeorge fuese ministro, y ministro de Comercio, hasta que nos lo dijeron, ó lo leímos, que de este particular no estamos muy seguros. Lloyd- George es el prototipo del hombre á 4 uien las muchedumbres llegan á idolizar por haberle tenido siempre enfrente de ellas, desafiador y gallardo, zahiriendo, con el ímpetu agresivo de su convicción, errores colectivos y malas pasio nes del gran cuerpo nacional. Para lograr esta pública adoración, como lo ha hecho Lloyd- George, es menester que el orador sea ante todo oir bonus, según quería Smirtiliano, hombre bueno, lengua de la verdad moral é instrumento de una idea elevada. La antorcha de la verdad, tarde ó temprano, inflama todos los corazones. Lloyd- George, como el Antonio shakespereano en la tragedia de Julio César, comenzó á hablar ante una turba enardecida que enterraba su voz bajo clamores de insulto; cuando concluyó, todos lloraban, todos le amaban y todos estaban dispuestos á seguirle. Esto fue ülo témpore, allá en los comienzos de la guerra boer, cuando Inglaterra sufría una de esas febriles crisis belicosas que de tiempo en tiempo le atacan. Lloyd- George levantóse entonces, entre el ardor guerrero de las multitudes obcecadas, como conciencia implacable, con ojos de acero encendido y una voz ardiente que nadie podía apagar. En las reuniones públicas concitaba en contra suya las iras populares. En Birmingham hubo de salvar su vida, de las cóleras del populacho amotinado, disfrazándose de policeman. Pero él 1 continuó sa fervorosa- é intrépida campaña de humanidad, de sinceridad, de idealidad y de verdad. Más tarde fue uno de los que con más brío. El nuevo ministro de Hacienda. D. Cayetano Sánchez Busrillo. FOTS. ABC LOS FRONTONES DEL TEMPLO DE EG 1 NA A riosa y tiene una página reciente de interés. La isla de Egina, situada, como es en el golfo Saronico, entre la Argólida v e Ática, es famosa entre las islas griegas por la ruinas de su templo, que se ven por cierto des; de el mar. Las estatuas que decoraron los frontones di ese templo hejénico fueron descubiertas e; j 1811 por arqueólogos y artistas ingleses, ale inanes y daneses, asociados para practicar ex cavaciones en dichas ruinas. El número de e tatúas halladas fue de 17, más ó menos confy pletas, y como es consiguiente los exploradores recogieron también numerosos fragmentos. En 1812 adquirió todos estos mármoles en l 000 cequíes venecianos (al cequí se da por equivalencia unas 10 pesetas) el príncipe Real de Baviera (luego Luis I) que los mandó á Roma para que el afamado escultor Thorwaldsen los restaurase. Era aquella la época neo- clásica por excelencia, la época de los eruditos, cnando lo griego estaba de moda y á la griega se vestían las señoras en París. Pero aquellos neo- clásicos, si al admirar los mármoles griegos hacían una obra plausible de rehabilitación, en su afán de volverlos á nueva vida los restauraron despiadadamente. Yaesto se venía practicando desde el Renacimiento con muy poco respeto á origínales tan preciosos. Thorwaldsen, fiel ala corriente de su tiempo, restauró las estatuas de Egina, poniéndoles los trozos de que carecían, á veces manos y pies, que por sí mismo esculpió. Así restauradas las estatuas, se hizo al fin su instalación, hacia 1830, en el Museo escultórico ó Gliptoteca de Munich, conforme al juicio que había formado uno de los descubridores, el arquitecto inglés Cockerell, según el cual 10 figuras completan la composición del frontón occidental y quedan aparte cinco pertenecientes al oriental, más algunos fragmen tos de otras. El mérito de las estatuas, la pureza del gustv griego que en ellas resalta, provocaron la admiración del mundo entero, y desde entonces en todos los libros de arte antiguo figuran corno obras capitales del estilo anterior al de Fidias, su antecedente, por decirlo así. Se entendió desde luego que las composicio nes de uno y otro frontón guardaban perfecta simetría, cual si estuvieran calcadas la una en la otra y que sus asuntos eran episodios bélicos de las luchas mantenidas en la Edad heroica entre griegos y troyanos. El frontón oriental, por la presencia de Hércules que está disparando una flecha, se supuso representaba un lance de la primera campaña mantenida por el héroe contra Ilion (Troya) el momento en que auxiliado por Telamón, hijo del rey de Egina, Eaco, disputa á Laomedonte y á los troyanos el cuerpo de Oikles, un compañero caído en la refriega. En la composición más completa del frontón j occidental se creyó ver otra disputa análoga, I la mantenida entre griegos y troyanos por la i posesión del cuerpo de otro herido, Aquiles I según unos intérpretes, Patroclo según otros, al que protege Atenea (Minerva) que aparees en el centro. A su izquierda combaten en favor del caído Ayax, un Eacida y Teucer, y á la izquierda, intentando arrebatarle, Eneas (Héctor según otros comentaristas) Páris y un guerrero vestido al modo asiático. Un troyano y un griego, ambos heridos y yacentes, acaban y completan por los extremos la simétrica composición. Las estatuas eginetas se distinguen por la expresión de risa un poco forzada de los rostros y lo movido de sus actitudes. Es evidente que el artista pretendió por uno y otro medio producir la sensación de la vida; pero luego se advierte extraña disconformidad entre lo uno y lo otro. La risa no cuadra á combatientes empeñados en fiera lucha. Pero hay que tener en cuenta que esas estatuas fueron ejecutadas en momentos de transición para el arte, del arcaísmo, que fue el aprendizaje al dominio y li: bertad del clasicismo que señala la buena época. Esa risa es no más un convencionalismo arcaico. En cambio, el movimiento, la actitud, son de una verdad tal, y revelan de un modo tan justo la observación del natural, que recuerdan los efectos hoy conseguidos por medio de instantáneas, Datan tan bellas obras del siglo v antes de Jesucristo, el siglo de oro del arte griego, y en él representan la escuela de Egina, cuyo jefe faé el escultor Onatas, á quien se atribuyen. La indicada disposición de las figuras ha sido siempre motivo de controversia entre los arqueólogos. Quién proponía una variante, quién otra, por medio siempre de dibujos u blicados en distintos libros. Últimamente, el profesor alemán A. Furrwangler, uno de los arqueólogos más competentes en arte clásico que ha tenido Alemania, y que ha muerto hace poco en Atenas, en Octubre del año pasado, deseoso de resolver el problema de un modo más exacto, al ver los