Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRlD, VlERNES 2i D E F E B R E R O D 1908 NUMERO S U E L T O 5 C É N T I M O S fy iiüi. n nuMNn MiWHl 1 fc M Jill 1 Bi CRÓNICA U N! V E R íw 1 I L U S T R A D A AÑO ¡V. NÜM. 99) W ií 1 IJ 2. ÉPOCA fe -ü WiMii I 4 A W a- wiiin. i I i. iii! ii y g lJ- i3 sma (m) DE NUESTRO ENVJADO ESPECIAL A B C E N LONDRES p L BILL D E HERÍ- FU objeto de la L HERÍ BERTO LUIS SAMUEL sa S o í m l l í t c o ílrnold, es hacer del niño un gen tierna cnsliaiio. Lo primero, inculcarle el respL- tü á sí propio, l a conveniencia le reprimir todo movimiento momentáneo de las pasiones, la vigilancia permanente de la propia conducta- -selfresped, selfrestraint, selfcontrol, -que vale tanto como ser caballero con honor y con nobleza; y esto, segundara ente, arraip a- jovea que fume en las calles ó lugares piíbli- por vino, una persona que no ha llegado á los cos, ó romp rt ó tengíi en su iüder, sea ó no catorce años 3 por joven, una persona que para el pi opio uso, cigarros, cigarrillos ó taba- está catre los catorce y dieciséis Niños y ji) co, está sujeto á un: i, reprensión por la prinicr! venes deben ser detenidos en lugares apropia ídltá, una mult. i ULÍC no excedíi de cinco cli i dos. La convicción de ellos, sea el que fuere el nes por la segunda, y de 10 chelines por laror delito, no raede considerarse como ¡sonviceión cerav. de felonía para los efectos de la descalificaciini. L i parte ¡itc se refiere á los delincuentes jn- I S niños no pHoden ser condenados á risi (jii veiules, cojuprciidc r 6 cláusulas. Se eutiendt ni servidumbre penal; los ióvcnes no puedeíi rráBEKEESoXSM y üñ poco repulsiva d e los niños débiles educados en estufa, y los hombres una ingenua y grata jovialidad infantil. El rey sabio, como sabio que era, no la erró al asegurar que el hombre no es otra cosa q u e aquello que la madre hace del niño. La madre Duntín. iii, coii hi biblia en su egazo, ¡a v ra del hogar eü llamas discretíini en te musicales, es q u i e n hace ios Ruskiu, los Oaiivlfc, l o s Nelson, bloques de una nación. Tero hay niños en Inglaterra que no tienen madre, ó c üe de tenerla t s todo lo cimtrano de una jjuiitana. Son los niños pobres, los niños desanipaiados vagabundos; capullos de carne macilenta que aca. so lleven en su cuerpo miserable el embrión de futuras hazañas y grandezas, á quienes la adversidad d e su A larr liceos. nacimiento conduce al jmpeü: r w j C i C i j crimen. Tal es el precio que pagamos- -exclama el Titiles- CQXO precio! por tener ciudades inmensas y libertad de albergue para quien quiera visitarlas. El Gobierno inglés se ha preocupado siempre del pauperismo infantil, criminalidad incipiente y trato cruel de la infancia. Las leyes que existen á este respecto son el Acta de pr- otección de la vida infantil, 1897 y el Acta de prevención de crueldad, 1904 Ambos decretos de las Cortes resultaron insuficientes é imperfectos después de aplicados. Ahora, Heriberto Luis Samuel, vicesecretario de. Estado del departamento del Interior, ha presentado ante el Parlamento una nueva ley íuíantil (Children, bilí) que á estas fechas está ya api- obada. La catedral del radicalismo (no se crea que este tropo diocesano carece de sentido; el triunfo de los radicales en las últimas elecciones está en íntima conexión con uní) extraordinaria reviviscencia mística del país de Gales) la catedral del radicalismo, repito, tiene uno de sus más sólidos arbotantes en laclara inteligencia y firme voluntad de Heriberto Luis Samuel. A su pluma se debe la obra, acaso más documentada y dialéctica de cuantas se ocupan de las modernas luchas de partidos, Libemlism. Orador no lo es, ni le anda cerca, ni quizá pretenda serlo. Contempléinosle en el momento de presentar la nueva ley en 77 A house of Commous. Se levanta de súbii y, con las manos enfundadas en la faltriquera del- antalón hasta m u y cerca del codo, rígido é inmóvil, dispara en una automática y vertiginosa carretilla cuanto tiene que decir: contenido de la ley, razones que imponen su necesidad, probabilidades de su éxito, etc. etc. Total, diez minutos justos, ni uno más ni uno menos Todos los fragmentos políticos de la Cámara aprueban calurosamente el nuevo billSe compone esta ley de 119 cláusula, disididas en seis partes y algunos apéndices comparativos. Acaso lo más interesante de ella son las partes flue se refieren al hábito de fumar en los niños y álos delincuentes jóvenes. A propósito de lo primero, las prevenciones son las siguientes: El que venda á u n j o v e n de menos de dieciséis años aparentemente, cigarros ó cigarrillos, sean ó no para su uso, estará sujeto á una multa de dos libras por la primera vez, de cinco por la segunda v de 20 por la tercera. Personas cou autoridad, tales como policías ó guardas de parque, deben apoderarse de los cigarros, cigarrillos ó cualquiera otra clase de tabaco que encuentren en posesión de un joven de menos Los Reyes de dieciséis años aparentemente, el cual esté íumando ó apercibiéndose á fumar. El niño ó ser sentenciados á servidumbre por ningún linaje de delito, y solamente los más contumaces lo Serán á prisión. Los Juzgados deben verificar los juicios en que los procesados sean niños ó jóvenes, eti lugares distintos de aquellos en que de ordinario son las audiencias; no se admitirá público que las presencie, á excepción de los periodistas, siempre que se demues- tre su bono jiilr. Las personas que dejen un niño en u n a estancia en donde hay fuego, pagarán una multa de 10 libras, caso de quemar se el niño. Todo está bien, está muy bien, está admirablemente bien. Pero esta inañans, cuando yo menos me acordaba de Heriberto Luis Samuel y de su obra, le dije al botones del hotel: -Tráeme un paquete de tabaco -6) í é? a Y el chico, que al parecer lee el Diario de Sesiones, me respondió: ¡Que lo traiga el Tato! Y á pesar d e esta gran contrariedad, siguió p a r e c i é n d o m e admirable el bill d e Heriberto L u i s S a muel. R. PÉREZ DE AYALA Londres. Febrero 1908. TM iB. i i Hi Notas municipales I os autos en la ba talla. En la batalla de flores que se celebrará durante el próximo Carnaval; se permitirá la entrada de los automóviles, n ó sóio eléctricos, sino los de gasolina que no produzcan ruido, con el cual pudieran espantar á los caballos de los coches. Se les obligará á que formen en la fila hasta dai- la vuelta completa por delante del Hipódromo, no permitiéndose bajo ningún pretexto qtie corten ni se salgan de la fila de carruajes. es rmí iTopas Y er í -i 11 C 3 Í: rw? i noros que intentaron íííé izada Ja bandera esoañola FOr, BAl) IÍ CA. u b a s rodadoras. Ayer por la mañana, y ante la presencia del alcalde, se efectuaron las pruebas de una nueva cuba rociadora de mano para regar las calles. La cuba está provista de u n tubo de hierro que se adapta por u n extremo á la cuba y por el otro á la boca de riego; de este modo evita la pérdida de agua y el encharcamiento. Las pruebas agradaron al alcalde, quien sólo halló algo excesivo el tamaño de la cuba para ser manejada por un solo hombre, razón por la cual ha dispuesto que se hagan de menoi volumen. rt Vi p N C U B R l D O R E S El día 18 de Febrero del año C O N D E N A D O S un robo 1906 cometióse en la camisería establecida en la casa núm. 2 de la calle de Ce daceros, llevándose los ladrones, que entraron aprovechando la ausencia dé los dependientes d é l a tienda, unas 5.500 pesetas en generó y dinero. Algún tiempo después fué detenida una mujer, llamada Catalina Gil, en el momento de empeñar algunos efectos, procedentes del robo de la camisería, en cierta casa de préstamos de los barrios bajos, y por Catalina descubrióse el paradero de Fernando Picó, Jesús Tebar y una mujer, amiga intima de la detenida, todos los cuales fueron procesados y encarcelados. Señalada la vista, comparecieron ayer en la Sección cuarta de la Audiencia á responder del delito de robo de que el fiscal les acusaba; pero aunque la prueba vino á demostrar su intervención en el delito, no quedó plenamente demostrado que fueran ellos los autores del robo, razón por la cual el Jurado negó la culpabilidad de Jesús Tebar, á quien defendía el letrado se ñor Llasera, y afirnió el encubriniiento de Picó y las dos mujeres. Fueron, pues, estos tres condenados á tres meses de arresto. A S OBRAS D E La Sala primera de lo civilha dictado ya senUN HOTEL tencia en la apelación interpuesta por el Sr. Díaz Cobeña á nombre de una aristocrática dama, á quien reclama 24.000 y pico dé pesetais el contratista de las obras que aquélla mandó realizaren su hotel del barrio de Salamanca. La sentencia confirma el fallo apelado y condena, por tanto, á la dama al pago de la referida cantidad, como solicitó el letrado Sr. Portuondo, á nombre del contratista. UN PASANTE TRIBUNALES en HornachueJos. S S M M a salir de las escuelas Reina furacJón presidieron. Victoria, cuya inau FOT. GONl.