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N U M E R O 989 A B C M I É R C O L E S 19 D E F E B R E R O DE 1908. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N j. PAGINA 6 i s H Í 14 V N Los Reyes en Moratalla. S. M D. Alfonso XIII (X) examinando los ejemplares de la yeguada militar en El Cortijo. La Prensa vocinglera de Madrid, especial- del republicanismo, se bastarían y sobrarían les y pasajeras; pongo al tiempo por testigo. mente la que padece hidrofobia catalanista, ellos solos para mantener compacta á la Soli- Ensalzando á Cambó y á Prat de la Riva hasta viene pregonando un día y otro día la ruptura daridad y mover la masa del pueblo para las nubes, creen los candidos que irritan y picomplefa y definitiva de las relaciones cordia- triunfar en unas nuevas elecciones generales. can el amor propio de Carner y Suñol; y hales mantenidas hasta ahora entre los prohom- Por esto repito que el movimiento catalanista ciendo la apoteosis de la izquierda, piensan bres de la Solidaridad. Pero ciertos periódicos entraña una gravedad suma y merece ser es- destruir el sólido fundamento de la derecha viven en un mundo imaginario; los dedos se tudiado por los hombres de Gobierno muy de- catalanista. Barájanse, si no con manifiesta les antojan huéspedes, los pedruscos, inaccesi- tenidamente y sin pasión; es una evolución mala fe, con incalificable torpeza, los nombres bles montañas, y andan ciegos y desorienta- que obedece á una indeclinable ley histórica, prestigiosos de Rusiñol, Marístany, Abadal, dos en asuntos catalanistas. Los catalanes sa- ha salido de la entraña más íntima del pueblo, Puig y Cadafalch, Bofarull, Salvatella, Rahola, ben más de lo que se cree en la corte; conocen y los catalanes de todas clases y categorías, de Junyent, Ventosa y Junoy, para introducir la bien y con todo lujo de detalles las intrigas, toda edad, sexo y condición, han entrado de confusión y desorden en las filas solidarias; componendas y enredos de la política caci- lleno en ella. Hace cincuenta años que viene pero los catalanistas (y sépanlo de una vez quista; están en todo lo que se dice y hace en elaborándose con una tenacidad increíble y para siempre los políticos centralistas y la altas y bajas esferas, y no ignoran la conjura tiene hondas raíces hasta en las últimas capas Prensa desafecta á Cataluña) podrán ver y disque hace tiempo viene fraguándose contra Ca- de aquella sociedad, Los obiernos han sido cutir de distinto modo el proyecto de Administaluña entre los partidos fracasados, que quie- muy torpes ó descuidados, porque no han sa- tración local y todos los proyectos del Gobierren, hoy sumarse á la derecha ó á la izquierda bido encauzar á tiempo una corriente que co- no habidos y por haber, mas no romperán jadel catalanismo para falsificarlo, desvirtuarlo, menzó á deslizarse mansamente entre los dul- más por nada ni por nadie los estrechos y amodividirlo, y deshacer, con una hábil y maquia- ces acentos y arrullos poéticos de los Juegos rosos vínculos de fraternidad que los mantievélica maniobra política, el bloque de la Soli- florales, y hoy se ha desbordado como un to- nen fuertes, unidos y compactos frente á todos daridad. Así creen anular las justas demandas rrente devastador que puede amenazar la exis- sus poderosos enemigos. Saben que la Solidadel pueblo catalán; pero los catalanes de todas tencia misma de la unidad nacional. Las ge- ridad es cuestión de vida ó muerte para ellos, las procedencias, categorías y partidos, más neraciones presentes, aun en medio de la efer- y que cuando se ataque en serio á Cataluña avisados que sus enemigos, no caerán e 1 el vescencia de la pasión catalanista, son espa- dejarán á un lado sus diferencias personales y lazo que se les ha tendido y sabrán librarle de ñolas incondicionales... las venideras... no sé se unirán como un solo hombre, con un s, olo dónde irán á parar. corazón y con una sola alma; el saluspopuli sutodas las asechanzas. Los hijos del Principado manifestarán, unos prema lex de los romanos lo llevan grabado toYo, aunque amantísimo de Cataluña, á fuer dos fondo de sus entrañas. de buen español y sostenedor de la unidad in- con más vehemencia que otros, sus opiuiones ¿Porlos catalanes en el serenamente este fenóqué no estudian tangible de la patria, he de decir noblemente catalanistas; serán más ó menos templados y meno los políticos centralistas y- los hombres la verdad de lo que siento respecto déla ac- cautelosos en la exposición de sus amorosos de buena voluntad? tual situación social y política del Principado anhelos; concebirán de distinto modo el bello La Solidaridad encarna un pensamiento y catalán. Creo que no es falta de patriotismo y ideal de la soñada transformación política y que obro honradamente señalando, sin eufe- social de Cataluña; hay más: algunos hasta se una aspiración fundamental, que la hace inmismos ni reticencias, el peligro que amenaza mostrarán partidarios fervientes de las actua- destructible, porque lleva consigo la conciencia á España. Cambó y Suñol lo señalaron con les Instituciones; hablarán con gran respeto de refleja de todo un pueblo, que siente, hace más prudente y franca valentía en el Parlamento. los hombres políticos y elogiarán ton entusias- de un siglo, sobre su cabeza, como una losa de A mí no me toca más que ratificar lo que dije- mo las hermosas cualidades personales de plomo, la influencia caciquista y el despotismo ron aquellos hombres de superior inteligencia, nuestro joven Monarca; militarán, en fin, en político y administrativo del poder central. Cay dar la voz de alerta revelando, en mis humil- distintos partidos; pero todos, absolutamente taluña es la región de España menos burocrádes escritos, el actual estado psicológico del todos son catalanistas, y aun nacionalistas en tica y la que ha tenido menos ministros desde el fondo; respiran una misma atmósfera satura- su unión á la Corona de Castilla. Y es que odia pueblo catalán. No puede negarse que la cuestión catalana, da de regionalismo; se sienten, incluso las mu- á los políticos y á ese numeroso enjambre de agravada por desagradables incidentes, provo- jeres, apóstoles de un nuevo Evangelio y de empleados y oficinistas que se suceden sin cecados á veces por las intemperancias de la una nueva doctrina, y están íntimamente con- sar, perturban el orden administrativo y algu Prensa irreflexiva que en cada catalán ve un vencidos, hasta los más castellanizados, de que nos son verdaderas sanguijuelas que chupan enemigo de la patria española, preocupa hon- una inflexible ley histórica les ha confiado la la sangre de la nación. La Solidaridad es además enemiga de la irracional división de prodamente á los hombres pensadores de toda Es- misión providencial de regenerar á España. El problema catalanista, pues, no se resuelve vincias, de las ¡innecesarias Diputaeiones, regaña; es de inmensa trascendencia política, social y aun religiosa; está íntimamente enlaza- con las arengas patrioteras del Parlamento, mora de todo desenvolvimiento y progreso de da con el abscuro porvenir de los partidos go- con las impotentes y ridiculas declamaciones la vida regional, y aspira ala concentración de bernantes, y, en vísperas de un posible con- del club ó del café, con los groseros insultos de pueblos y comarcas en una Diputación única Elicto internacional ó de una inesperada y rá- la Prensa á sus hombres intelectuales, con en donde se reúnan todas las energías regiopida descomposición del orden interior, podría amenazas arancelarias, con pujos de guerreras nales y éstas giren independientes, sin estorprovocar una guerra civil de más funestas con- reconquistas ni con intervenciones de mano barse unas á otras, unidas por el lazo común y secuencias que la última campaña carlista, que armada. Pasaron los tiempos de Felipe V, del federativo del Estado. Por esto la Solidaridad, ensangrentó todas las provincias, y cuyas hon- Conde- Duque y del infortunado marqués de iniciada y sostenida con tanta tenacidad y consdas heridas, no restañadas aún, manan sangre. Santa Coloma. Cuando acaecen sucesos como tancia por el pueblo catalán, tiende á derribar No puede negarse que el carlismo se presenta el último de las colgaduras y luminarias del y destruir para siempre el convencionalismo hoy con nuevos bríos y más poderoso de lo Ayuntamiento de Barcelona, se corrige el he- de los partidos fracasados, y hará esfuerzos suque se imagina el vulgo de los políticos; está cho (si lo merece) y se salva la dignidad del premos para dignificar el voto, hacer comprenidentificado con el movimiento solidario en ge- Gobierno y del jefe del Estado; pero no debe der al pueblo la importancia del sufragio unineral y con el movimiento catalanista en par- involucrarse un hecho aislado, por reprobable versal, organizar en toda España las secciones ticular, siendo el principal, si no único elemen- que sea, con el problema magno que tiene en y los comicios electorales, provocar unas Corto, que mantiene á respetuosa distancia y en inquieta expectación á toda España, ni menos tes Constituyentes y cambiar radicalmente, justos límites las audacias anticlericales y re- debe envolverse, por una contingencia pasaje- sin revoluciones sangrientas, el modo de ser volucionarias. Hay más: aunque se disgrega- ra, á todo un gran pueblo en un anatema de re- de la gobernación del Estado. El mismo proyecto de Administración local ha de influir sen de la Solidaridad (cosa que veo muy difí- probación universal. cil) los dinásticos y republicanos unitarios, los Se cree en Madrid maltrecha y rota la Soli- poco en el desenvolvimiento del catalanismo, catalanistas netos, los tradicionalistas y fede- daridad catalana. ¡Error gravísimo! Las actua- porque ya comienzan á sospechar los catalarales, estos tres últimos, con la parte nías sana les divisiones de los catalanes son accidenta- nes que no se aprobaráfcj si se aprueba, no satisfará, ni con mucho, sus aspiraciones y deseos. Si, pues, los prohombres del catalanismo, que tienen la misión de dirigir y orientar la opinión pública, se penetran bien de su misión patriótica; si procuran conciliar los ánimos; si no son egoístas y saben atraerse las simpatías de las demás regiones, proclamando la verdadera fraternidad y la acción mancomunada de todos los españoles de buena fe, al hacerse dignos de salvar á Cataluña se harán dignos también de contribuir á la regeneración de la patria común. Yo creo firmemente que salvándose Cataluña á sí misma, salvará también á esta nación desventurada, y que agrupándose todos sus hijos alrededor de la gloriosa Señera que les hizo grandes, valerosos é invencibles en todas las crisis de su fecunda historia, resolverá los problemas que preocupan actualmente la atención pública, probará á España su acendrado amor nacional y hará brillar sobre su- abatida frente la aurora de un luciente día y el sol radiante de un próximo y glorioso porvenir. En medio del atraso en que vive España y de la confusión y desorden que reina en todos los organismos del Estado, nadie podrá negarme que uno de los pueblos más cultos, más activos y ganosos de bienestar y progreso es el pueblo catalán; que hay una diferencia inmensa entre su cultura social y la de algunas regiones hispanas, y que una gran parte de la actividad industrial está reconcentrada en el Principado. Cataluña se mueve, se agita, desea ponerse rápidamente, aunque la calumnia diga lo contrario, al nivel de los pueblos más adelantados de Europa. Cuando el viajero, después de haber franqueado las últimas estepas aragonesas, penetra por primera vez en tierra catalana, se llena de admiración y asombro, como quien entra en un nuevo mundo, y no ve por todas partes más que vida, actividad y trabajo. Por esto Cataluña es la llamada á coadyuvar con más eficacia que otras regiones á la regeneración de la patria. Para terminar este desaliñado trabajo, diré que España no está espiritualmente unida todavía. Aprisionada desde hace más de un siglo en una red de códigos niveladores que pugnan con sus diferencias etnográficas y sus leyes históricas; deslumbrada primero y cegaA da después con la sugestiva y funestísima oratoria de las Cortes de Cádiz, génesis de muchas de nuestras desdichas nacionales, se ha convertido en ian conglomerado de pueblos, regiones y provincias imposibles de regir y gobernar con un centralismo á la francesa que mata. todas sus vitales energías y borra aquella hermosa variedad dentro de la unidad armónica que hizo de España en otros tiempos el pueblo más grande de la tierra. Ahonden en esto con el pensamiento nuestros estadistas y políticos de buena voluntad; estudien seriamente el complejo problema regionalista y busquen para Cataluña una solución generosa que atraiga y no separe jamás material y espiritualmente al pueblo catalán del amoroso seno de la patria FK. SALVADOR FONT Agustino.