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NUMERO 98 S A B C MARTES 18 DE FEBRERO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PACUNA 3 i v; í vp- St? Í- i J U r- yj Los Reyes en Andalucía. S. M ia Reina doña Victoria Eugenia bajando del tren en la estación de Hornachuelos. A ambos lados de Ja portezuela, dando la mano á S, M el duque de Santo Mauro y el marqués de Viana. sieur Guafron, el portero, más que caricatura, parece arrancado de la vida real. Pero Guignol sostiene excelentes relaciones con su portero Guafron, porque, conodebilidad, de vez ES TRJBULATIONS Bob, Loulou y ciendo su beber, y el le convida señora en señor yla de- -nú rGUIGNOL Charlotte no po- cuando á DE i I l r v n i Guafron guardan sus mejores sonrisas y sus sensacional prendere que los ofrecía hoy la más afectuosos saludos para el mozo- de redirección del teatro de los Campos Elíseos, cados y su hijo, el pequeño Guillaume. y acompañados de, las nurses respectivas y en Un día, el pobre Guignol, transportando 1 unión de multitud de amiguitas y amiguitos no sé qué pesado objeto, tuvo la- desgracia de caer y se rompió una pierna, y como pohan llenado la sala del teatro, muy graves, muy circunspectos, adoptando cierto aireci 11o protector no exento de severidad. ija cosa no era para menos... Iban á juzgar el mérito literario de una obra nuev? como las personas mayores, y por eso ocupaban sus localidades con mucha formalidad, y para estarse quietos durante el, entreacto c e atracaban de bombones. Como los periódicos de la índole de Genio Mentida que en París se publican no cuentan todavía con críticos teatrales que se encarguen de dar cuenta de estos acontecimientos, fue preciso comisionar á los grandes críticos, á los que escriben en los rotativos, para que juzgaran el valor literario de La DE NUESTRO ENVIADO ESPEC 2 AL ABCEN seía algunas economías y no quería dejar solo al pequeñuelo, en vez de ingresar en el hospital, donde le hubieran curado gratis, prefirió ser curado en su casa, lo que le costó el dinero. Guando se restableció, las economías ha- bían volado, y, por consiguiente, se acabaron los convites para Guafron. Él buen Guignol salía per. las mañanas á desempeñar sus comisiones y dejaba á Guillaume en poder del matrimonio Guafron, que ¡para vengarse ahora de la falta de convites, mar- Mr. Guentleur ha escrito para los niños... v los grandes. Y codeándose con Bob, con I Oulou y con Charlotte hemos visto esta tarde en la sala de los Campos Elíseos al viejo Catulle Mendes, al gruñón Emile Faguet, al descontentadizo Noziere, al espiritual De Nion y á todos loé críticos, en fin, de los grandes pe riódicos parisinos. Si se asomaron los pobres muñecos por el agujero del telón, cómo temblarían, poseídos del trac insuperable, de i a invencible emoción que acomete á los artistas en el momento supremo, cuando van á librar la batalla decisiva con el público... Pero ya estamos instalados, la orquesta ataca la sinfonía y la representación comienza. Bob, Loulou y Charlotte se recogen arrugando los entrecejos y dispuestos á no perder lina sola sílaba... ¡Oh... Es un momento solemnísimo éste en que comienza la representación de Les iribulations de Guignol. iribulations de Guignol, la nueva comedia que 4 eamos... Guignol, antiguo doméstico reti rado, se dedica en la actualidad á la profesión de mozo de recados. Cuenta con una numerosa clientela que le encarga pequeñas ce misiones, y gana su vida honradamente. Guignol vive en una reducida buhardilla con su hijo Guillaume; al que educa lo mejor posible, dada la escasez de medios con que el pobre hombre cuenta. El portero de la casa donde viven Guignol j y su hijo es una mala persona, vago, holga- 7 Án y borracho. Estos porteros de París son unos tiranos, y por eso el retrato de mon- tirizaba al pobre niño, haciéndole sufrir 173 mayores tormentos Guillaume es un niño bueno, uñ niño bien educado, al que su padre ha enseñado á ser respetuoso y obediente. Sufre en silencio el martirio que le hacen padecer los crueles porteros y se lo oculta á su padre, temeroso de no ser creído ó de que Guignol tenga un disgusto. Además, sabe que su padre tiene mucho que agradecer álos porteros, porqué se lo ha oído decir. Durante la larga enfer- medad, Guignol se atrasó en. el pago de loss alquileres, y como todavía. no, se ha podido, poner- al corriente, debe un año de casa, y gracias á la. amistad de los porteros no ha sido desahuciado 5 a- y arrojado la calle. El pobre niño mártir sufre, pues, los golpes y las humillaciones silencioso y resiga 1 nado, jhasta un día en que Guignol, presen 1 táñdos e inopinadamente en la habitación de Guafron, sorprende á éste muy ocupado en la tarea de zurrar á G- uillaume. Indignado, Guignol se arroja sobre el portero y le da tan colosal zurra, que le deja medio muerto. 1 Momentos después comienza la venganza de Guafron. En el cuarto donde Guignol está, cuidando á su hijo, aparece Mr. Bochard, el casero, que viene con los cuatro recibos atrasados para exigir el pago. Naturalmente, no hay dinero y la amenaza del desahucio asoma á los labios del casero, llenando de de sesoeración álos pobres inquilinos. Guafron ya hemos dicho que es una mala persona, y por lo tanto, vengativo y rencoroso. Creyendo encontrar solo y desprevenido á Guignol, penetra en la habitación de éste armado de una traüca, con la que comienza á descargar palos, ciego de rabia, sobre la primera persona con quien tropieza, que es- -ya lo supondréis- -el mismísimo ca sero. Este recibe los golpes, pero en seguida licencia á los porteros, y enterado, de la historia, ofrece á Guignol el puesto de concierge, en substitución de Guafron, que es aceptado con el mayor reconocimiento. Y los muñeco. s, terminada la, representación, se inclinan respetuosamente para recibir los aplausos del público mientras el telón desciende lento... Y n e hablado con Bob, con I oulou y con -Charlotte, y estaban encantados de al gunas de las escenas de la obra... A otras las pusieron reparos... Por ejemplo, aquella escena en que el niño Guillaume coge á la aunque es un niño fuerte, no podría jamás coger á Mad. -Dupont, la portera de su casa... En cambio, Bpb, I oulou y Charlotte aplaudieron unánimes- el monólogo de Guillaume n 1 comienzo de la obra, cuando el niño ex- S. M el Rey en el campo de polo de MofatalJa, probando los poneys del polo.