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NUMERO 987 A B C LUNES 17 DE FEBRERO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 Los. Reyes en Sevilla. 1. SS. M M la Reina doña Victoria (1) y el Rey D. Alfonso (2) á bordo del vaporcito Giralda de- la Junta de obras de aquel p. uerfo. 2. Bailes andaluces ejecutados á presencia de los Monarcas en el patio de la Casa de Pilatos. 3. La Reina en la tribuna, desde ía cual presenció la revista militar de anteayer. 4, El Rey, con uniforme de húsar, en la revista. FOTS, BARRER mujer fuerte (mulier viriniis, según el sapientísi: tir por la casa y por la hacienda hasta que la después, dejando el agua, limpíense con un ino Arias lílontano, y mujer de valor ó de, precio, consume dice: Porque no es gasto de un día paño áspero y- queden así más hermosas que; el U l a mucho tiempo que lo reparo. No se me preciosa, según fray Luis) hizo Salomón en el el suyo, sino de cada, día; ni costa que se hace sol. -Tocador más barato no se vio en el- mun -escapa sin leerla ninguna de esas largas capít. ilo XXXI de su Libro de los Proverbios, y launa vez en la vida, sino que dura por toda ella; do. Bien que el toque y aun el retoque principal listafetlei twuseaux- -ajuares de novia decíamos fortaleza del día va, por lo común, un poquito ni son, como suelen decir, muchos pocos, sino de la hermosura está... en ser las mujeres natuen otros tiejnpos- -que con frecuencia publican fuera del cristiano espíritu que movió la pítima muchos muchos. Porque si dan en golosear, ral y no artificialmente hermosas. Por eso los periódicos, y entre tanto pendentif y tanto del meritísimo conquense, aquel lindo joyel bi- toda la vida es el almuerzo y la merienda y la aquella coplilla dialogada: encaje y tanta inútil y aun estorbadora bara- bliográfico, gala- del buen decir y del mejor huerta y la comadre y el día bueno; y si dan ¿Con qué te lava? la cara, 1 tija como hacen quilométrieos esos inventarios, pensar, parece haberse quedado rancioso, de en galas, pasa el negocio de pasión y llega á que tan colorada estás? -M e lavo con agua clara, todo ello extranjero ó extranjerizado, porque mode como tantas otros cosas buenas y espa- increíble desatino y locura, porque hoy un vesy Dios pone lo demás: tido, y mañana otro, y cada fiesta con el suyo; lo netamente español está dephee para, las gen- ñolísimas. tes de buen tono, jamás, ni por acaso, veo el Con todo eso, yo quiero creer que en cada y lo que hoy hacen, mañana lo deshacen, y Más adelante, tratando del criar de los hijos, nombre de un cierto regalillo, insignificante casa en donde hay jóvenes casaderas hay, á la cuanto ven, tanto se les antoja... Y aun hay en escribió fray Luis este tierno y bellísimo pápor el costo, sí, pero de muy subido precio por par, para su enseñanza y guía en lo futuro, al- ello otro daño muy grande: que los hombres, rrafo, que parece obra de mi ilustre amigo el el valor; de una alhajita extremadamente pro- gún ejemplar de la mencionada obrita, y ten- si les acontece ser gastadores, las más veces lo Dr. Tolosa Latour: El parir, aunque duele vechosa y de la cual, mejor que de amuleto go singular complacencia en suponer que ese son en cosas, aunque no necesarias, pero dura- agrámente, al fin se lo pasan. Al criar no arrosalguno, pueden esperar inestimables bienes el ejemplar es, las más de las veces, el mismo, ya deras ó honrosas, ó que tienen alguna parte de tran, porque no hay deleite que lo alcahuete. nuevo matrimonio y los hijos que de él pro- traidillo de tan usado, en cuya lectura la ma- utilidad y provecho, como los que edifican sun- Aunque si se mira bien, ni aun esto les falta á vengan. Me refiero á un libro: a) que fray Luis dre, un año tras otro, comprobó, como en pie- tuosamente, y los que mantienen grande fami- las madres que crían; antes en este trabajo la de León intituló La perfecta casada, destinado dra de toque, por cumplidos cuidadosamente, lia, ó como los que gustan de tener muchos ca- naturaleza, sabia y prudente, repartió gran parpara enseñar y recordar santas obligaciones y graves deberes que siempre había hecho lige- ballos; mas el gasto de las mujeres es todo en te de gusto y contento. El cual, aunque no le para patentizar, de paso, cómo se engañan ros y gustosos el amor conyugal y el todavía el aire: el gasto muy grande, y aquello en que sentimos los hombres, pero la razón nos dice muchas mujeres que piensan que el casarse no más hondo que se tiene á los hijos. Pero aun se gasta ni vale ni luce... Y muchas veces no que le hay, y en los extremos que hacen las es más que dejar la casa del padre y pasarse á imaginándolo tal como lo apetezco, quizás no gasta tanto un letrado en sus libros como al- madres con SHS niños lo vemos. Porque ¿qué la del marido, y salir de servidumbre, y venir á huelgue entresacar algunos párrafos de aqHel guna dama en enrubiar sus cabellos. trabajo no paga el niño á la madre cuando ella libertad y regalo, y piensan que con parir un texto admirable, para que aquellos de mis lecEn esto de teñirse el pelo y pintarse las ca- le tiene en el regazo desnudo, cuando él juega hijo de cuando en cuando, y con arrojarle lue- tores que no lo hayan á la mano, paladeen en ras, el buen agustino, dejando la palabra á San con la teta, cuando la hiere con la manecilla, go de sí en los brazos de una ama, son cabales algunas muestras sus bellezas de fondo y de Ambrosio y á San Cipriano, copió maravillas. cuando la mira con risa? Pues cuando. se le y perfectas mujeres estilo y, de paso, aprecien poír sí hasta qué, pun- Tu señor dice- -recordaba este santo- -que no añuda al cuello y la besa, paréceme que aun la Yo oí contar de una señora anciana, viuda to en la práctiea de la vida se tienen en cuen- tienes poder para tornar blanco ó negro uno deja obligada. Críe, pues, la casada perfecta á desde había muchos años, que cada vez que se ta, ó andan preteridas y desdeñadas, las pru- de tus cabellos, ¡y tú pretendes ser más pode- su hijo, y acabe en él el bien que formó, y no le casaba una de sus nietas dábale de regalo, dentes moniciones que hizo el doctísimo es- rosa... Enrojas tus cabellos, y en mal agüero dé la obra de sus entrañas á quien se la dañe, amén de algunos centenares de amarillas pelu- critor, tanto sacándolas de su propia minerva, de lo que te está por venir les comienzas á dar y no quiera que torne anacer mal. loque había conas- -que aún las había antaño, cuando el como poniéndose á espigarlas en el vasto y fér- color semejante al del fuego... y como del Se- nacido bien, ni que sea maestra de vicios la lefranco estaba enfermo y sana la peseta- -unos til campo de sus lecturas. De los libros sapien- ñor esté escrito que su cabeza y sus cabellos che, ni haga bastardo á su sucesor, ni consienzorros de limpiar y un llavero de cobre, ea que ciales, verbigracia, tomó, para contraponerlas, eran blancos como la nieve, ¡tú maldices lo ta que conozca á otra antes que á ella por mahabía hecho grabar este adagio: Quien tiene las máximas referentes á la mujer buena y á cano y abominas lo blanco, que es semejante á dre, ni quiera que en comenzando á vivir se cuenta, tiene renta. Pero mucho deben de ha- la mala. El marido de la mujer buena es di- la cabeza de Dios! Y San Ambrosio, con tre- comience á engañar. Lo primero en- que abra ber variado nuestras costumbres, cuando hoy choso y vivirá doblados días, y la mujer de menda fuerza de lógica: Di, mujer, ¿qué mejor los ojos su niño sea en ella, y de su rostro della no se hacen tales regalos. O somos mejores, ó valor pone en su marido descanso, y cerrará juez de tu fealdad podemos hallar que á ti mis- se figure el rostro del. somos peores que nuestros abuelos, y, en cual- los años de su vida con paz... Don grande de ma, pues temes ser vista cual eres? Si eres herPerdóneme Dios por el mal pensamiento; quiera de entrambos casos, el librito huelga, Dios es el trato bueno suyo; bien sobre bien y mosa, ¿por qué con el afeite te encubres? Si fea mas paréceme que este libro- de La perfecta cahermosura sobre hermosura es una mujer que y disforme, ¿por qué te nos mientes- hermosa, sada haría amigos de fray I uis de León á muya sea por harto conocido, ó ya por harto deses santa y honesta... Como el sol que nace pa- pues ni te engañas á ti ni del engaño ajeno chos hombres, pero á muy contadas mujeres. estimado. Tengo para mí que si el Quijote, nuestro gran rece en las alturas del cielo, así el rostro de la sacas fruto? Porque el otro en ti afeitada no Porque las exhortaciones á lavarse con agua libro profano, con ser cosa amenísima y, como buena adorna y hermosea su casa... Por el ama á ti, sino á otra, y tú no quieres como otra sola, sin la ayuda del polvillo y de la redomiquien dice, de ayer de mañana, pues tres siglos contrario, casa que se llueve es la mujer ren- ser amada. lla, y á prescindir de galas, y á no enrubiar los Pues ¿cómo cristianamente habían de tratar cabellos, y á criar por sí mismas á sus hijos, á son tres soplos en la historia de la humanidad, cillosa... ¿a celosa es dolor de corazón y llanto es obra que- -valgan verdades- -han leído po- continuo... La tristeza, del corazón es la mayor las damas sus rostros? Hagan- -recomienda el pocas antaño parecerían razonables, y cuenta cos españoles y poquísimas españolas, puede herida... Toda llaga, y no de corazón; todo mal, insigne agustino- -como hacía una señora des- que no hablo de, las de hoy. Y los hombres, ente reino. Tiendan las manos y reciban en tretanto, elevarían á la enésima potencia aquel bien conjeturarse que no haya cabido mejor y no mal de mujer... Exhortando á las mujeres á que en ei gastar ellas el agua sacada de la tinaja, que con el encarecimiento con que Salomón preguntaba: suerte á los escritos de Salomón, mucho más sabio que Cervantes, ciertamente, pero tam- sean muy templadas, porque si comienzan á aguamanil su sirvienta les echare, y llévenla al Mujer fuerte ¿quién la- hallará? Quizás entonbién mucho más antiguo y, en especial, menos destemplarse se destemplan sin término, y son rostro, y tomen parte della en la boca y laven ces nacería un bizarro cuentedllo que recordasabroso. Y como, en realidad de verdad, La per- como un pozo sin suelo, que nada les basta, y las encías, y tornen los dedos y llévenlos por ré para concluir. Sabido es que en ciertos días fecta casada del famoso agustino no es sino un como una carcoma, que de continuo roe, y como los oídos, y detrás de los oídos también; y has- toca leer en la misa la- epístola de la mujer comento ó explanación de la pintura que de la una llama encubierta, que se enciende sin sen- ta que todo el rostro quede limpio no cesen, y fuerte, tomada del Libro délosPtoverbios. Pv. es MULIEREMFORTEM;